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Aumentan presos en Cuba

Por Yolanda Martínez
REFORMA/México/9 de Agosto del 2004.

 



LA HABANA.- Descontando al personal que atiende a los presos, muy pocas personas han visto alguna vez las cárceles cubanas por dentro.
El Gobierno mantiene prohibida la entrada a la prensa desde hace 14 años, igual que a los observadores internacionales.

Sabandijas en los colchones y en la comida, hacinamiento, y humedad insoportables, falta de higiene y de atención médica adecuada, promiscuidad y chantajes son algunas de las condiciones carcelarias degradantes que ha escuchado MURAL de boca de ex presidiarios cubanos, así como de familiares de los opositores políticos encarcelados hace un año, y de activistas de derechos humanos en la Isla.

Las autoridades desmienten enérgicamente estas acusaciones afirmando que son parte de la campaña de desprestigio que desarrolla Estados Unidos contra la Revolución cubana, y el Canciller Felipe Pérez Roque aseguró que Cuba jamás aceptará trato discriminatorio ni inspecciones bajo presión. En la Isla, según el Ministro, se cumplen cabalmente las 95 reglas mínimas para el tratamiento a la población penal aprobadas por la ONU en 1955 en Ginebra.

A falta de datos oficiales, sistemáticamente negados por las autoridades, un informe realizado por los opositores políticos señala que las prisiones de alta seguridad pasaron de una a 45; las de mujeres de una a 12; y los reformatorios para menores de uno a ocho.

En cuatro décadas y media de Revolución en Cuba han aumentado de forma desproporcionada el número de cárceles y el nivel de población penal, según datos de la Comisión Cubana de Derechos Humanos (CCDH), organización proscrita, pero tolerada por el Gobierno, que lidera el activista Elizardo Sánchez.

"Durante los 45 años de Gobierno revolucionario presidido por Fidel Castro han sido construidas centenares de escuelas, instalaciones de salud y deportivas, así como miles de viviendas, pero también un desproporcionado sistema carcelario", explicó Sánchez a MURAL, quien protesta por la falta de información que las autoridades ofrecen al respecto.

Según la CCDH en 1958 había en Cuba unos 5.5 millones de habitantes y 14 centros penitenciarios que albergaban a una población de unos 4 mil reclusos. Hoy, con un población total en el país de 11.2 millones, se estima que la cantidad de presos alcanza las 100 mil personas, ubicadas en cerca de 200 cárceles.

En cuanto a las condiciones carcelarias, según esta organización, la mayoría de los presos "languidecen bajo circunstancias infrahumanas", sufriendo deficientes condiciones de higiene,
alimentación y atención médica.

Encontrar ex presos en Cuba dispuestos a contar a la prensa extranjera su experiencia carcelaria no es una tarea sencilla: unos temen represalias, otros quieren olvidar lo que han sufrido y la mayoría exige a cambio dinero -entre 100 y 200 dólares- sólo por hablar.

"El Chivo", graduado universitario sin pelos en la lengua, se prestó a ser entrevistado gratis por MURAL porque ahora es "un ciudadano libre". Trabaja legalmente en lo que le gusta, aunque se niega a ofrecer más datos, y se mueve con soltura entre la farándula artística habanera, donde tiene buenos amigos. Asegura que no tiene miedo a nada porque respeta "todas y cada una de las leyes de este país"

.Alto y flaco, vestido de negro, con la cabeza rapada, gafas rectangulares de metal, y una mefistofélica barbita puntiaguda, este mulato, inteligente y desconfiado, pasó cinco de sus 32 años
encerrado en prisión.

Condenado a cinco años de cárcel por traficar con gasolina, materiales de construcción, alimentos, ropa y algo de marihuana, El Chivo fue a parar a la cárcel en 1996 y nadie lo volvió a ver en la
calle hasta el 2002.

Estas son su palabras:

Hacinamiento

"Cuando yo entré había 215 hombres en un espacio concebido para 120. ¿Puedes imaginarte el hacinamiento?. Pues ahí caigo yo: sin baño, sin agua potable, sin cama, sin colchón y sin dinero. Al mes me resuelven una cama mis compañeros, observo el negocio de la droga y del mercado negro... La cárcel es la universidad del mercado negro, chica. Y ahí empiezo a entender algo de la compañía 9/18 donde estuve desde el 19 de octubre de 1996 a febrero de 1999. Una buena
cantidad de tiempo en la que vi pasar por allí a media Habana mientras me iba introduciendo en la élite del mundo carcelario".

Adaptación

"Los primeros seis meses fueron los más difíciles. No entendía nada: ni el argot de la cárcel, ni los códigos de las relaciones humanas.
Tuve que aprender con quién se puede hablar y con quién no. A cualquiera no se le puede decir por qué tú estás ni cuánto tiempo tú estás. Para sobrevivir en la prisión tienes que aprender a escuchar
hasta 10 conversaciones a la vez, sin abrir la boca y con cara de jugador de pókar; aprender quién se hace el amigo y quién se te acerca de verdad. Nadie te ayuda en esa fase. A mí sólo me ayudó mi inteligencia".

"Todo mejoró cuando logré trabajar en la cocina y entre a formar parte de un buen negocio, autorizado por la Policía, que también estaba en el 'bisnes'. Un diablo de la prisión, conocido por 'El
máquina', jefe de cocina de la 15/80, condenado a mil años, que no saldrá en su vida, me daba una cubeta robada de picadillo de pollo, para que yo la vendiera a los presos y todos nos ganáramos la vida con ello. Una jarra de las de presidiario llena de picadillo de pollo cuesta una caja de cigarros", indicó.

Comida

"El poder en la prisión son los cigarros y la comida. El hambre es atroz. Escucha los horarios, periodista: Cuatro de la mañana de pie y recuento de compañía por compañía. Se meten una hora en eso. A las cinco de la mañana desayuno: medio vaso de leche mal preparada, el
pan del tamaño de una caja de fósforos. Nueve de la mañana, almuerzo; tres de la tarde, la cena: son tres cucharadas soperas de arroz, tres cucharadas de sopa que le dicen caldo loco porque es
agua na'más, dos de un postre hecho sólo de harina y azúcar y un plato fuerte que puede ser picadillo de soya o algún embutido. Todo cabe en un vaso mediano y se acabó lo que se daba, no hay más comida hasta el día siguiente. Eso agiliza el trabajo y le permite a la Policía un regulador psíquico: el hambre.

Te mantienen con una estabilidad alimentaria que unida al sedentarismo no te permite bajar de peso. Pero el hambre a las ocho de la noche pone los estómagos de los presos echando humo, y hay que
traficar para resolver".

Tráfico y drogas

"Hay tráfico de comida, de jabón y desodorante, de cigarros y de droga. Nunca vi coca ni heroína en las cárceles cubanas, pero las píldoras vuelan de mano en mano. El mundo del mercado negro tiene su universidad en la prisión. Se trafica con todo. ¿Barbitúricos? los que tú quieras: parkisonil, diazepan, orfidal, anfetaminas por doquier y marihuana para la élite, porque está cara. Seis cajas de
cigarros para un pito de marihuana. El cigarro es la moneda. Cinco cigarros cuesta un jabón, una caja de cigarros cuesta un paquete de galletas, cinco cucharadas de leche en polvo cuestan 10 cigarros".

Promiscuidad

"¿Promiscuidad? ¡Muchacha!... de eso puedo escribir un libro... El oficial de guardia tenía una mujercita, que era un preso de mi compañía. Yo sé bien de qué hablo cuando afirmo que hay guardias que sodomizan a presos, a mí nadie puede hacerme cuentos, yo se bien
cómo se lo montaban algunos oficiales abusando de su situación de poder. Hasta se enamoraban y entraban en conflictos amorosos. A veces llamabas al policía de guardia y estaba en función con su
mujercita, que es como se llama al preso que se ennovia con un guardia. Ya te podías estar muriendo que ni caso te hacía hasta que terminaban su fiesta".

Corrupción

"Casi todos roban en la cárcel. La corrupción acaba con la buena voluntad de cualquiera porque nadie puede vivir del sueldo. Roba el llavero, el oficial de guardia, el jefe de cocina y los presos que
pueden hacerlo. La mayoría pierde la buena voluntad por los corredores de una cárcel".

"Sobornar a la Policía para que me dejara subir la cubeta de la cocina a las celdas era de lo más fácil. Son muchachos del servicio militar, que tienen la misma falta de dinero que cualquier joven
cubano. Muchos son de la zona oriental de la Isla, gente muy pobre que no conoce La Habana, no tiene familia aquí, y mal viven en barracones en unas condiciones parecidas a las de los reclusos. A mi juicio el guardia es un preso más, pero con otro uniforme. El está más tiempo con nosotros que con su familia. Además, los policías de prisiones son los más brutos del mundo, pregúntales lo que son dos más dos para que tú veas".

Violencia

"Las palizas no son algo que pasa todos los días, pero ocurren como en todas las prisiones del mundo. Yo vi dar una mano de golpes como no he visto ni en las películas estadounidenses. Fue en la prisión de Kilo 8, en el año 2001, al hermano del boxeador Félix Savón. Le desmayaron tres veces a palos y le despertaron a palos también, sólo por hablar fuerte después del silencio. También vi matar gente a golpes: Mario Rivas Estévez, alias Mayito, de San Miguel del Padrón, 28 de mayo del 99, en la celda de castigo de la 15/80, muerto a golpes por protestar. Era un mulatico, flaquito, serio y algo agresivo, al que un día le dejaron el grifo de una pila abierto y se le estaba llenando de agua la celda. Blasfemó, protestó, armó una buena bulla y le dieron golpes hasta en el carnet de identidad".

"'Ay, se murió', le escuché decir al más sádico. Luego nos enteramos que sancionaron a todos los guardias que habían participado, pero Mayito ya estaba muerto. El preso siempre es el más vulnerable".

"Las cárceles cubanas son la misma mierda que todas las cárceles del mundo. Yo he hablado con presos estadounidenses, con mexicanos, y hasta con suecos. Los presos nos reconocemos enseguida porque miramos distinto".

Interiores

"Conozco por dentro la 15/80, el Combinado del Este, las celdas de castigo de Kilo 8, la prisión disciplinaria en la provincia de Pinar del Río, el Campamento de trabajo de la Soledad, la prisión
provincial de Taco Taco, y el campo de trabajo de La Paloma".

"En Pinar del Río se les acabó el dinero y la simple vista de la construcción a medias ya te maltrata. No hay quien aguante el olor pestilente de las celdas, con un agujero sin agua en el suelo como
retrete, la mugre de los pasillos, las cucarachas y las paredes oscuras con inefables pegotes por todas partes".

"También la nomenclatura de la prisión es agresiva, las compañías se llaman 'mundos'. El cuarto mundo son las celdas de castigo. Los policías son 'combatientes'".

"He estado en celdas de castigo todas las veces que la Policía quiso. Fueron tantas que ni las recuerdo. Son horribles. Dame tu colchón para que no puedas dormir. Durante el día, todo afuera.
Desnudo, en el puro suelo y totalmente trancado, sin poder fumar, sin hablar, aislado de cualquier estímulo exterior. El calor y la humedad te asfixian. Los ataques de ansiedad son mortales. Hay que
aguantar: cantas bajito, te masturbas, sueñas... Cuando entras sabes que el mínimo son 21 días, pero hay gente que está incomunicada tres años. Yo lo puedo afirmar porque los conozco".

"Por lo demás, la atención a los enfermos no es mala, pero no hay nada para curar. Ahora dicen que lo están arreglando, y hay un par de hospitales modelo. Al parecer están metiendo recursos por
tuberías porque se estaban cayendo y los políticos arman mucha bulla en la prensa. Tal vez en el último año haya mejorado un poco alguna cárcel en particular, pero en general, en las cárceles cubanas, que son más de 200, los médicos tienen poco más que sus conocimientos y su buena disposición".

Los jefes

"He conocido jefes de prisiones muy inteligentes con quienes he tenido la posibilidad de trabajar dentro de la cárcel y con quienes he conversado de hombre a hombre. El teniente coronel Juan Manuel Méndez, jefe de la prisión 15/80; el Capitán Miguel Carvallo, jefe del campamento de trabajo La Paloma en Pinar del Río, por nombrarte a dos personas de ley, dos seres humanos de verdad, que probaban la comida de los presos para que fuera la adecuada, y mandaban a celda
de castigo a quien diera mala atención a los reclusos. Estos llevan años trabajando con presos, que somos una población difícil, que estafa, que miente, que trata de subsistir, y sin embargo no se
dejaban corromper por nadie.

Los presos

"Entre los presos hay de todo, verdaderos caciques que explotan a otros presos, gente que está ahí por un mal momento en la vida, violentos reincidentes, falsificadores de documentos públicos,
asesinos, traficantes de ganado, de gasolina, de drogas, y muchos universitarios, ingenieros, informáticos que han dado un mal paso y lo están pagando. Pero la gente educada no es la que mejor vive en la cárcel. Los que mejor la pasan son los pillos, los que saben moverse en el mundo underground. Las discusiones con la Policía son constantes. La mayoría son negros, el racismo en la prisión es normal y hay que ser el más guapo (pendenciero) para que nadie te burle ni te falte al respeto".

Aprendizajes

"Lo único bueno que aprendí en la cárcel es que no voy a ir más preso en ningún lugar del mundo. Tal como está concebida la cárcel no es lugar para nadie, ni para los buenos ni para los malos, de
hecho son muy pocos los que se rehabilitan y pueden hacer vida normal. Conozco presos que han salido y la familia no les acepta, que dejaron hijos con seis meses y ahora tienen 15 años y se
avergüenzan de su padre. Lo prefieren preso que en la calle. Y tu sales de un lugar atroz a vivir en la calle en forma casi más cruel. Si no eres una persona sumamente equilibrada, que no suele ser el
caso, pues entras de nuevo en el ambiente de la marginalidad que es donde encuentras la gente que te acepta sin escrúpulos. En ese sentido yo he sido un privilegiado gracias a mi familia y a mis
amigos, pero el 90 por ciento de la población penitenciaria cubana es reincidente. Hace falta muchas ganas de vivir y una fuerza de voluntad extraordinaria para integrarse de nuevo en la sociedad y cuando más tiempo estés encerrado peor, mayor es el desfase".

Incremento desproporcionado

En 46 años la cantidad de prisiones creció un 2 mil 500 por ciento y
la población penal mil 400 por ciento, según datos de una ONG
opositora.

En 1958

14 cárceles
4 mil presos
5.5 millones de habitantes

En 2004

200 cárceles
100 mil presos
11.2 millones de habitantes

Fuente: Comisión Cubana de Derechos Humanos (CCDH)