|
Estos sucesos ocurrieron en la instalación turística
de Guardalavaca, al norte de la provincia de Holguín en
los primeros años de la década de 1980. Los nombres
son supuestos pero sustituyen a personas que participaron en esta
historia que aunque resumida es totalmente verídica:
- "Miren, señores, este contacto va a ser corto. El
objetivo del mismo es para que Uds conozcan que yo soy el oficial
de la Seguridad del Estado encargado de este hotel. Mi nombre
es Andrés Gómez y simplemente les pido a todos Uds,
guías, que se son profesionales en su trabajo, que reporten
a nosotros, cualquier movimiento extraño que Uds vean entre
los extranjeros, turistas, músicos de la orquesta, animadores,
meseros u otra cosa que por casualidad oigan que sea nociva a
la Revolución. Recuerden que fue la Revolución la
que nos puso a todos aquí y debemos ser fiel a ella y creo
esto es lo menos que podemos hacer. Uds ya saben también
las reglas del juego en lo que respecta a intimar demasiado con
los turistas, tener relaciones amorosas con ellos o a recibir
sus regalos o atenciones aparte de que no deben tener contacto
alguno con dólares . Uds saben que eso es penado, por lo
demás, insisto, cualquier regalo, hasta algo de comer o
de beber que reciban de ellos debe entregarse a nosotros de inmediato.
¿ Estamos? Uds son solo 5 más la compañera
de relaciones públicas y jefa de los guías, ¿no?.
Déjenme señalarlos de acuerdo a la lista que tengo
aquí a ver si no me equivoco: 3 de Inglés: Julio,
Pedro y Manuel ¿OK?, 2 de Francés: Mariana y David
y Sonia, la jefa de los guías y publicista ¿ Son
Uds? Perfecto ¿Quienes comparten habitación aqui?
Pedro y Manuel en la 119, Julio y David en la 212 y Mariana y
Sonia en la 340 . ¿ Es asi? Muy bien , mucho gusto. Bueno,
esto ha sido todo. Espero su cooperación"
Al día siguiente
llegó la orquesta al hotel, un grupo de 5 jóvenes
de la ciudad de Holguín de los que cuatro de ellos habían
sido alumnos de Inglés de Julio, que también era
maestro. Por supuesto, las relaciones entre los guías y
la orquesta eran excelentes pero mucho más las de Julio
ya que los conocía de antes pero a la semana de la llegada
de la orquesta, Julio fue citado por Gómez a su oficina
para una reunión privada:
- "Julio, el otro día, uno de nuestros agentes que
estaba durmiendo en una habitación contigua a la tuya oyó
por casualidad que tu le estabas diciendo, creo según él,
a una mujer, vaya, dice el que no oyó la voz de David sino
la de una muchacha y yo creo que tu le estabas echando maíz
a una mesera o a una guía ¿no? Bueno, eso a nosotros
no nos importa pero según él, tu dijiste que tu
si no devolvías regalos, que unos turistas te habían
regalado una gorra, una botella de ron y un dulce unos y te tomaste
la botella, te comiste el dulce y te quedaste con la gorra, que
tu si no eras bobo porque si lo entregabas, nosotros mismos nos
los ibamos a coger para si. Chico, aquí entre nosotros,
vaya, eso no es grave porque si se viene a ver tu trabajas bien
pero te aconsejo que no digas eso porque siempre hay oidos que
te escuchan. Además, tu eres un tipo con futuro, con buenas
relaciones con todo el mundo y que nos pudieras ayudar debido
a tu fachada de jaranero, jovial y chivador. Es más, tu
pudieras trabajar para nosotros penetrando a la gente de la orquesta
esa que son todos socios tuyos y tu nos dices que hacen, que dicen,
en que están y asi tu no tendrías problemas con
nostros. Mira, ahora mismo le regalaron un reloj a uno de ellos
y no lo declaró. Ya tu sabes, lo que veas,nos lo debes
comunicar".
Por supuesto, Julio
internamente se asqueó con la proposición pero no
contestó nada por miedo y decidió seguir como antes.
Al cabo de una semana, Gómez volvió a conversar
con Julio, pero ya en un tono más irónico, quizás
dándole a entender que conocía su juego y que era
vigilado ya como especie de un "traidor":
- " Oye, que alta Uds ponen la música en la grabadora
esa tuya que no se oye nada de lo que dicen. ¿Lo estarás
haciendo a propósito?
Los días subsiguientes
fueron terribles para Julio ya que se sentía espiado y
vigilado a cada paso que daba y ya no se atrevía ni a hablar,
principalmente con su afable compañero de habitación
David, con el cual haba tenido relaciones muy estrechas de amistad
en ese tiempo pero al que por casualidad veía raro después
del incidente, como si supiera algo y ya en la fobia y complicidad
de sentirse seguido y escuchado a cada instante, no sabía
si David también era informante y lo habían llamado
como a él o si David conocía que a él le
habían hecho esa propuesta y éste pensaba que él
era entonces el informante y en medio de la diaria atmósfera
turbia creada a raiz de la propuesta y de la pesadilla irrespirable
de no saber quien es quien, no se atrevió a confiarse en
David y tres días después, Julio, viciado con el
vaho de una invisible amenaza, empacó sus cosas y su fue
sin despedirse.
MARIO J TORRES
DICIEMBRE 2005
|