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Celia se casa con Pedro Knight el
14 de Julio de 1962 y estuvieron
41años casados, fue una pareja
que diò un ejemplo de armonía,
comprensión y apoyo mutuo.
En una entrevista a Evelio Taillacq
publicada en el Miami Herald Celia
decia: ``Es verdad que nos quermos
mucho, él me apoya siempre.
Cuando tengo que ir al médico,
que él sabe que no me gusta,
me insiste, me obliga''.
``Es ella la que me apoya y me cuida
a mí'', responde el músico
a quien la misma Celia bautizara
como su Cabecita de Algodón.
``Yo soy diabético y ella
me cocina mis cosas. Cuando estamos
en la casa, que no es mucho porque
siempre estamos de gira, quedándonos
en hoteles, a ella no le gusta que
nos visiten para poder estar solos
y tranquilos''.
``Es que si llega
gente, entonces no podemos descansar'',
agrega Celia, y él continúa
la idea: ``Es cuando aprovecha para
estar en chancletas y sin maquillaje.
Hablamos mucho. Nosotros seguimos
teniendo temas que compartir como
el primer día. Nos sentamos
a desayunar y conversamos de todo''.
Antes de decidir
contraer matrimonio, fueron novios
por casi 10 años. ``Es que
yo no estaba muy segura, él
tenía fama de mujeriego''.
Pedro interviene
divertido: ``Habladurías''.
``Yo no sé
si era verdad o mentira'', dice
Celia. ``Pero siempre tenía
a un montón de mujeres detrás
de él y yo me dije: `¡Qué
va, esto no me cuadra! ''
Celia nunca dejò de tener
el respaldo de su marido, su ''Perucho'',
con quien empezó su noviazgo
en 1953 y se casó en 1962.
''Nos hemos comunicado, nos hemos
dicho las cosas que nos molestaban'',
repetía Celia, cada vez que
las parejas jóvenes le preguntaban
cuál era el secreto de su
relación.
``Lo que más
yo valoro de Celia es su bondad,
su sinceridad, la nobleza que tiene'',
dice conmovido el hombre inseparable
de la diva de la guaracha. ``Es
una gran mujer, un gran ser humano''.
``No pudimos tener
hijos'', comenta Celia. ``Lo intentamos,
pero no pudo ser. Ahora casi que
me alegro, o mejor, me consuelo.
Dios sabe por qué hace las
cosas. Hay tanta violencia, tanta
droga, tantos problemas con la juventud''.
De cualquier modo,
la intensa vida de esta pareja no
deja lugar para nada que esté
fuera de la carrera musical de Celia.
``¿Aburirnos?
¡Imposible, si no paramos!'',
declara Pedro.
``Y cuando estamos una semana
sin actividad, nos sentimos raros'',
responde Celia y es Pardillo quien
desde su esquina en el salón
hace una sonrisa. ``¿Verdad,
Omer?'', pregunta la guarachera
y Pardillo tiene que revelar el
secreto: ``A la semana no, a los
tres días me dicen: `¿Qué
pasa que no ha habido entrevistas,
ni actuación?' ''.

``Ya estamos acostumbrados
al trabajo, se disfruta'', dice
Celia. ``Aunque, a veces, creo que
me van a matar de un lado para el
otro''.
``Empezamos muy temprano la promoción
y, a veces, son 12 y 16 horas'',
revela Pedro. ``La suerte es que
todo el mundo la quiere y nos tratan
bien en todas partes''.
``A mí todo
el mundo me quiere, como dice Pedro.
Incluso hay quien pudiera preocuparse
por un atentado o un sabotaje porque
siempre hablo de Cuba y del exilio
en cualquier país y todo
el mundo sabe que soy cubana exiliada
y, como no uso guardaespaldas, pero
nada. Y son cosas que hay que decir,
¿verdad?''
Según informan
no les cansan tanto los aviones,
ni estar un día en Dinamarca
y al otro en Buenos Aires, para,
al tercero volver a Europa, y así
contantemente. ``Lo que más
me cansan son las entrevistas. Hay
quien llega con buena intención
y hasta te dicen: `Le voy a hacer
la entrevista de su vida'. Y te
preguntan que ¿cómo
surgió lo del azúcar'',
se tapa la cara entre carcajadas.
``También hay entrevistas
agradables, con preguntas inteligentes''.
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