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Celia
de la Caridad
Cruz Alonso
naciò
en el humilde
barrio de
Santo Suárez
en La Habana,
el 21 de
Octubre
de 1924,
Celia fuè
la segunda
de cuatro
hermanos.
Su familia
y sus amigos
se dieron
cuenta temprano
de que tenía
una voz
especial
cuando le
cantaba
a los niños
más
pequeños
para que
se durmieran,
los mayores
venían
para escuchar
su voz y
pensando
que venían
a vigilarla,
ella cerraba
la puerta.
Respecto
a su vocación
artística
afirmaba:
A
los nueve
años
me levantaba
de noche
y me ponía
a cantar
alborotando
a la vecindad.
Todos los
días
por la mañana
mi madre
tenía
que soportar
las descargas
de algunos
vecinos.
Pero no
había
quien me
aguantara.
Era algo
superior.
Lograba
que frente
a nuestra
casa se
detuviera
la gente
para oírme.
En ese aspecto
únicamente
fuì
una revolucionaria.
Inició
su carrera
artística
cuando un
primo suyo
la animó
a participar
en el concurso
radiofónico
La Hora
del Té
ganando
el primer
puesto con
el tango
Nostalgia,
''De premio
me dieron
un cake'',
recordaría,
con algo
de su típico
sentido
del humor,
"La
segunda
vez que
gané,
me dieron
una cadenita
de plata.
A partir
de ahí,
seguí
yendo a
otros programas
de aficionados
en otras
emisoras",
años
después
cuando triunfó
en"
La corte
suprema
del aire"
fuè
recompensada
con 15 pesos.
``De cualquier
forma, el
segundo
premio eran
$15, que
venían
muy bien,
no era mucho,
pero servía
para los
pasajes
de la guagua
y comprarme
blusitas
y la tela
para el
vestuario
de las presentaciones.
Me los hacía
una señora
que se llamaba
Vicenta.
Me cobraba
tres pesos
por coserme
un vestido''.
.Desde entonces
se presentó
a todos
los concursos
musicales
que realizaban
las distintas
emisoras
y con los
premios
ayudaba
a la economía
familiar.
Para darle
gusto a
su padre,
que quería
que fuera
maestra,
Celia inició
estudios
de Pedagogía
pero al
graduarse,
una de sus
profesoras
la orientó
correctamente:
``Le dije:
Doctora,
ahora tengo
que ponerme
a buscar
aula. Me
miró
y me dijo:
Mira, sigue
cantando,
que tú
vas a ganar
en un día
lo que yo
gano en
un mes.
Le hice
caso y seguí
insistiendo''.
Entre
decenas
de estrellas
locales
e internacionales,
ella tenía
su ídolo.
Admiraba
a La Emperatriz
del Danzonete,
a la extraordinaria
Paulina
Alvarez,
negra y
de potente
voz como
ella, que
amenizaba
con su orquesta
bailes y
presentaciones
a las que
Celia trataba
de no faltar.
Fue de ella
asimilando
la distinción
y la elegancia
con que
movía
las manos
enguantadas
y armadas
de claves.
Sin
dinero para
pagar la
guagua,
ni para
hacerse
sus trajes,
Celia daba
largas caminatas
para llegar
a las emisoras
donde concursaba.
A veces,
tenía
que regresar
sola de
los shows
y su padre
se preocupaba.
``Pero,
mira, en
aquellos
programas
de aficionados
te regalaban
una jaba
con chocolate,
leche, galletas,
jabón
Candado...
¡Oye,
y todo eso
venía
muy bien
en mi casa!
Eramos pobres.
Por eso
mi familia
no se ponía
brava. Luego
empecé
a ir con
mi prima
Nenita para
no regresar
sola'',
asi comenzaria
su carrera
artistica.
Mientras
el teatro
lírico
mantenía
su auge,
en la década
del 40 la
radio se
hizo mas
musical
y crecieron
las oportunidades
en los programas.
En aquellas
actuaciones
compartía
con nombres
importantes
de la música
cubana.
Era acompañada
por pianistas
como Candito
Ruiz (Ya
es muy tarde,
Sin tu amor,
etc.), Isolina
Carrillo
(Dos gardenias,
Sombra que
besa, entre
otras),
o por la
orquesta
de CMQ,
en Monte
y Prado,
dirigida
por David
Rendón.
Alternaba
con Rita
Montaner,
Bola de
Nieve, Ernesto
Lecuona,
Ester Borja,
Zoraida
Marrero,
Gonzalo
Roig y otras
estrellas
de la época.
A mediados
de esa década,
en el Teatro
Fausto,
como parte
de una revista
con Las
Mulatas
de Fuego,
donde compartía
con Elena
Burke y
Vilma Valle
como cantantes
y con dos
bailarinas,
cobró
su primer
sueldo como
profesional.
''Era un
espectáculo
de Rodney.
Yo decía
que yo gritaba
para que
ellas levantaran
la pata'',
comentó
riendo.
Por
ese tiempo
también
actuó
en otro
coliseo
del arte
popular
en La Habana,
el famoso
Teatro Martí.
Cantaba
lo que estuviera
de moda:
Chiquichá,
guarachas
y algunas
canciones.
Sentía
predilección
por el bolero,
pero Isolina
Carrillo,
quien era
la repertorista
en Cadena
Azul y negra
como ella,
le diò
un consejo
sabio después
de participar
en el programa
Nuevas figuras.
``Isolina
me llevó
a su casa
y me dijo:
Muchacha,
tú
eres de
color y
nosotros
no tenemos
mucho campo
con lo romántico.
Tienes que
cantar afros
y guarachas.
Me montó
Que vengan
los rumberos,
de Eliseo
Grenet,
y otros
temas parecidos''.
Fue
el maestro
Obdulio
Morales
el que la
introduciría
en la música
afrocubana
como parte
de la programación
de Radio
Cadenas
Suaritos.
Allí
compartió
espacios
con Xiomara
Alfaro y
Mercedita
Valdés,
quien era
una artífice
del género.
``Obdulio
Morales,
que fue
quien me
llevó
después
a Radio
Cadena Suaritos,
me llevó
a su casa
y me montó,
a mí
y a Xiomara
Alfaro unos
temas afrocubanos.
Cuando Mercedita
Valdés
dejó
la emisora,
Obdulio
me llevó,
pero no
como solista.
Cantaba
en el coro
que montaba
Facundo
Rivero y
Suaritos
me pagaba
igual 15
pesitos
de m...
¡ay!''
y se tapa
la boca
cómicamente:
``Bueno,
me venían
bien''.
De
esa época
quedó
un extraordinario
disco compartido
con Valdés,
quien le
enseñó
las letras,
y un coro
con tambores
batá,
donde Celia
canta en
lengua yoruba
cantos a
Changó
y otros
orishas.
A finales
de los 40,
el sindicato
de artistas
de Cuba
hizo presión
para que
entre las
películas
extranjeras
que se exhibían
en los cines
del país
se intercalara
entre las
tandas un
show con
artistas
nacionales,
una circunstancia
que le permitió
foguearse
en casi
todos los
teatros
habaneros.
Antes de
comenzar
su época
de mayor
esplendor
en Cuba,
junto con
La Sonora
Matancera,
cantó
acompañada
por la orqueta
de Leonardo
Timor y
por una
gran orquesta
que tocaba
en Radio
Cadena Suaritos.
``Yo nunca
he tenido
acompañamiento
fijo, ni
me he preocupado
mucho por
eso, ni
siquera
ahora. Canto
con quien
me toque
y he cantado
con grandes
músicos,
en Cuba
y fuera
de Cuba.
En eso he
sido privilegiada''.
Luego
vino la
parte más
conocida
de aquella
etapa, que
en estos
días
se ve tan
remota,
en la que
la Guarachera,
el calificativo
que más
le gustaba--
inició
su leyenda.
De esas
jornadas
hay una
fecha clave:
el 3 de
agosto de
1950, cuando
ingresó
a La Sonora
Matancera,
reemplazando
a Mirtha
Silva y
asì
actuó
por primera
vez con
el grupo
y, hasta
el estallido
de la revolución
cubana en
1959, realizó
numerosas
giras con
gran éxito
por América
Latina.
En esa misma
època
de los 50
interviene
como cantante
en varias
películas
mexicanas:
'Amorcito
Corazón',
'Una gallega
en La Habana',
'Salón
México',
'Olé,
Cuba', 'Rincón
Criollo'
y en la
estadounidense
'Affair
in Havana'.
El 20 de
abril de
1957 viajó
por primera
vez a Estados
Unidos para
recoger
en Nueva
York su
primer disco
de oro.
La
unión
de Celia
con la Matancera,
que a la
postre significaría
el encuentro
con su compañero
de vida
Knight el
cual era
trompetista
de la orquesta,
marcó
una suerte
de cimiento
de su carrera.
Duró
15 años
y estuvo
iluminada
con clásicos
como Burundanga,
Yerbero
moderno
y Mata siguaraya.
Los 15 años
que cantó
con la orquesta
representan
para muchos
la Epoca
de Oro de
su carrera.
Celia
se exilió
junto a
la Sonora,
liderada
por Rogelio
Martínez,
quien el
día
de la partida,
el 15 de
julio de
1960, predijo,
con terrible
precisión,
que no volverían
a pisar
su tierra.
El elenco
musical
arribó
a México
para trabajar
un año,
al cabo
del cual
se instaló
en Estados
Unidos.
''Fui
muy feliz
en Cuba'',
reflexionaría
Celia, décadas
después,
sobre la
época
prerrevolucionaria.
''Nunca
fui discriminada
y logré
todo lo
que quise
alcanzar,
con mi esfuerzo,
con mi trabajo''.
En otra
de las innumerables
ocasiones
en que tocó
el tema,
sostuvo
que huyó
del sistema
de gobierno
de Fidel
Castro porque
se sentía
''claustrofóbica''
con el comunismo.
Castro
le negó
la entrada
al país
en dos ocasiones
importantes
de su vida:
para visitar
a su madre
enferma,
y para asistir
al entierro
de su padre
a pesar
de que era
una cubana
que añoraba
su isla
y que soñaba
con la libertad
de Cuba,
pero que
estaba divorciada
del gobierno;
por tantos
motivos.
Basta recordar
que su música
ha sido
prohibida
en Cuba
por tantos
años,
como fue
prohibida
la de Ernesto
Lecuona,
como es
prohibida
hoy la de
tantos cantantes
famosos
que por
motivos
diversos
han abandonado
la isla
en una discriminaciòn
artìstica
brutal del
sistema
castrista..
De ella
decìa
una de sus
amigas mas
ìntimas:
"Una
amiga inteligente
y espiritual,
a la que
le gusta
descansar
en bata
y pantuflas,
y que es
una excelente
cocinera".
Celia eligió
el noreste
estadounidense
para residir,
primero
Nueva York
y luego
la vecina
Nueva Jersey.
Miami donde
estaba el
grueso de
sus queridos
cubanos
le resultaba
de una humedad
y un calor
poco convenientes
para su
salud, a
la que cuidaba,
como reconocía,
``mucho''.
En los años
60, Celia
luchó
por vender
sus álbumes,
pero aunque
las ventas
decayeron,
su música
siguió
triunfando.
En 1966,
grabó
el primero
de seis
álbumes
con un admirador
suyo de
siempre,
Tito Puente;
dos de estos
eran Cuba
y Puerto
Rico son,
y El quimbo
quimbumbia.
Con el rey
de los timbales
estuvo unos
años
hasta que
diò
arranque
a su segunda
etapa profesional
clave, la
que la situó
como la
reina de
la salsa:
la de la
Orquesta
(y sello
disquero)
de la Fania.
La
agrupación
neoyorquina
dirigida
por Johnny
Pacheco
inició
la salsa,
que como
Celia y
Puente siempre
recalcaron,
es música
cubana (sobre
todo son
y guaracha)
''con distinto
nombre''.
Allí
brilló
en compañía
de mitos
que la adoraron
como Willie
Colón,
Rubén
Blades,
Héctor
Lavoe y
Eddie Palmieri.
En esa època
a principios
de los años
70, los
jóvenes
hispanos
en busca
de identidad
y de sus
raíces,
redescubrieron
en la música
afrocubana
que sus
padres escuchaban,
lo que estaban
buscando.
Llamada
ahora salsa,
esta música
comprende
muchos ritmos
afrocubanos,
como el
mambo, la
rumba y
el guaguancó,
y se toca
con piano,
trompeta,
tambores
cubanos,
y ritmo
de conga
y timbales.
Celia era
muy elogiada
por su actuación,
mientras
que su estatura
en el género
aumentaba
rápidamente
en un momento
muy propicio
en el país.
Los jóvenes
hispanos
apreciaban
la salsa,
y Celia
estuvo a
la altura
de la situación.
Para
la segunda
mitad de
los setenta,
nadie era
capaz de
resistirse
a los encantos
de esta
cubana,
y Miami,
Uniòn
City, Nueva
Jersey,
Dallas y
Nueva York
le entregaron
las llaves
de la ciudad.
El mundo
estaba a
sus pies.
Pero la
historia
todavía
le preparaba
grandes
triunfos
a Celia.
En el 1973
la prensa
elogió
su actuación
en el papel
de Gracia
Divina en
la ópera
Hommy, la
versión
latinoamericana
de Tommy,
en el Carnegie
Hall de
Nueva York.
En
1975, Celia
cruzó
el océano
y se presentó
en África,
donde cantó
ante un
auditorio
totalmente
colmado
y fue un
èxito
en la tierra
de sus orìgenes.
Aparte
de su talento
como cantante,
se hizo
famosa por
su vestuario.
Celia generalmente
usaba trajes
con plumas,
lentejuelas,
encajes
y yardas
y más
yardas de
tela de
colores.
Se dice
que jamás
usaba un
vestido
dos veces.
Su potente
voz, su
elaborado
vestuario
y sus gestos
exagerados,
todo eso
agiganta
su imagen.en
la década
de los 80,
.La crisis
que sufrió
la salsa
durante
los 80 no
afectó
a la cantante,
que siguió
cosechando
éxitos.
Su trabajo
y asì
junto a
músicos
como Rubén
Blades y
Cheo Feliciano,
consigue
poner de
moda la
salsa más
allá
de las fronteras
latinas
y Europeas.
En
1982 Celia
se reunió
de nuevo
con La Sonora
Matancera
y lanzaron
un disco
titulado
Feliz Encuentro,
de esta
orquesta
dijo Celia:
Fue mi primer
novio y
el primer
novio, nunca
se olvida
. Por eso,
jamás
podré
quitar,
borrar de
mi corazón,
borrar de
mi mente,
borrar de
lo que se
llama la
vida de
Celia Cruz
a La Sonora
Matancera
y con ella,
todos sus
miembros".
Mas tarde
ese mismo
año
fue honrada
en un concierto
en el Madison
Square Garden
con una
presencia
de mas de
20,000 personas,
asì
que tantìsimos
televidentes
de todo
el mundo
la vieron
cantar y
bailar con
todos los
músicos
de su carrera,
ahí
estaban
Tito Puente,
La Sonora
Matancera,
Cheo Feliciano,
Johnny Pacheco,
Pete Rodríguez,
Ray Barreto,
Adalberto
Santiago
y Willie
Colòn
en un espectàculo
maravilloso.
El
4 de julio
de 1984,
tras realizar
una gira
por Perú,
ofrece en
Madrid junto
a Azuquita
y Tito Puente
un concierto
al que asisten
35,000 personas.
Tambièn
su actuación
durante
el carnaval
de Tenerife
de 1987,
a la que
asistieron
250,000,
fue registrada
en el libro
Guinness
de los récords
como la
mayor congregación
de personas
en una plaza
para asistir
a un concierto.
Ese año
es para
Celia su
triunfo
definitivo
ante el
público
español
que, bajo
su inconfundible
grito de
'azúuucar',
llena los
conciertos
de la 'reina
de la salsa'.
Durante
buena parte
de los 80
y los 90,
la artista
recorría
el mundo
sola o junto
a las estrellas
de la Salsa.
Así,
por ejemplo,
cantó
para refugiados
cubanos
en la Base
Naval de
Estados
Unidos en
Guantánamo
y en Panamá.
En el 1990
le dice
al Canario:
''En cuanto
cambien
las cosas
me planto
en Cuba''.
En 1990
obtuvo tambièn
junto a
Ray Barretto
el Premio
Grammy en
la categoría
de música
latina tropical
por 'Ritmo
en el Corazón'.
El 20 de
abril de
1992 se
presentó
en la Expo-92
el espectáculo
"La
Noche de
la Salsa"
con la participaciòn
de Ray Barretto
y Tito Puente.
Aquel mes
inició
tambièn
una gira
por España
con la orquesta
de Tito
Puente.
Ese año
actuó
en el festival
de verano
de Barcelona,
'Greg 92
y esta fue
la decimosexta
gira que
"La
Guarachera
del mundo",
como también
la llamaban,
realizó
por España.
Aquel año,
también
cantó
en los actos
culturales
de los Juegos
Olímpicos
Barcelona´92.
El 1992
fue un año
muy fuerte
para Celia,
participó
en la película
'Los Reyes
del Mambo'
interpretando
junto a
Tito Puente
varias canciones
de amor.
Es la primera
de sus nueve
películas
en la que
Celia, aparte
de cantar,
tiene un
papel con
texto. En
noviembre
del mismo
año
fue la estrella
durante
el I Festival
Internacional
de Salsa
de Chile.
El canal
de televisión
Univisión
le concedió
el 10 de
septiembre
de 1992
el Premio
Encuentro
92 en la
secciòn
de espectáculos
y entretenimientos.
En noviembre
de 1992
abandona
'Fania',
su casa
discográfica
de toda
la vida,
y firma
contrato
con RMM-BAT.
Celia se
transforma
asi en la
madrina
de otra
casa discográfica
histórica,
la RMM,
de Ralph
Mercado.
Allí
vio nacer
artísticamente,
entre otros,
a Marc Anthony
y la India.
En febrero
de 1993,
aparece
en el mercado
'Azúcar
Negro' que,
pese a la
dilatada
carrera
musical
de la cubana,
constituye
su primer
trabajo
en solitario.
El LP incluye
además
de temas
salseros
una versión
del 'Cruz
de Navajas'
de Mecano,
'De la Habana
hasta aquí',
compuesto
por Emilio
Aragón
y 'Sazón',
tema de
Gloria Estefan
en el que
participa
Jon Secada.
Este disco
fue disco
de oro en
España
en ese mismo
año.
En el 1993
fue distinguida
con el Premio
Club, otorgado
por la Cadena
Ser.
En 1994,
el presidente
Bill Clinton
le dio la
Medalla
Nacional
de las Artes.
El Museo
Smithsonian
expuso un
par de sus
zapatos
que donó
especialmente.
''Después
voy a venir
para ver
si todavía
están
aquí'',
bromeó
entonces,
ante las
autoridades
de la institución.
En
julio de
1995 reapareció
en el mítico
escenario
del Carnegie
Hall de
Nueva York,
como parte
del Festival
de Jazz
JVC. De
aquella
actuación,
el periodista
estadounidense
Peter Watrous
escribió
un extenso
artículo
en el New
York Times
del cual
citamos
fragmentos
como éstos:
"Ella
podría
ser la última
de las grandes
artistas
del pop
que suena
como si
hubiera
aprendido
a cantar
sin un micrófono.
Y según
improvisaba,
su voz,
magnificente
en su fuerza
e intensidad,
rompía
en el fondo
ofrecido
por su banda.
La Sra.
Cruz alzó
su voz y
entonó
maravillosamente;
su voz sonó
pura y duradera,
como si
estuviera
hecha de
hierro sólido.
Ella está
lo suficientemente
cerca de
la extática
musical
religiosa
de la Santera
Afrocubana
para llevar
a todas
sus actuaciones
la profunda
euforia
de muchas
de las músicas
religiosas,
independientemente
de las manifestaciones
exteriores
del mundo
del pop".
En
el 1995
trabaja
con Angélica
Houston,
en La Familia
Pérez.
Los
últimos
lustros
de Celia
estuvieron
pavimentados
de trabajo,
en el que
hay una
montaña
de presentaciones
para causas
caritativas,
pero también
de reconocimientos.
Siempre
decía
que tenía
dos sueños
por realizar:
volver a
una Cuba
libre para
visitar
las tumbas
de sus padres,
y morir
en el escenario.
Recibió
una estrella
en Hollywood;
fue reina
de festivales
como el
de la Calle
8 y el de
Viña
del Mar,
en Chile;
vio bautizar
calles con
su nombre.
La Guarachera
de Cuba
recorriò
todos los
países
de Latinoamérica,
Europa y
gran parte
de Asia
y Africa
ha recibido
más
de
100 premios,
reconocimientos
y homenajes,
Además,
un tramo
de la famosa
calle 8
de Miami,
lleva su
nombre,
y tiene
su estrella
en el Paseo
de la Fama
de Hollywood.
Las
telenovelas
tampoco
intimidaron
a Celia,
quien ya
habia participado
en dos producciones.
La primera
fue Valentina,
al lado
de Verónica
Castro y
Blanca Guerra;
luego trabajó
en El Alma
no Tiene
Color, junto
a Laura
Flores y
Arturo Peniche."Algunos
me han criticado
como si
yo fuera
una actriz
de larga
carrera.
No es justo,
pues si
a mí
me ofrecen
papeles
para actuar,
es porque
mi nombre
colabora
al éxito
de la novela,
no porque
sea actriz.
En los años
50 y 60
trabajé
en muchas
películas
cubanas
y mexicanas,
pero como
cantante.
Mi debut
como actriz
lo hice
en `Los
reyes del
mambo tocan
canciones
de amor´,
con Antonio
Banderas,
y mi segunda
experiencia
fue junto
a Verónica
Castro en
`Valentina´,
donde hacía
de santera,
papel que
volví
a encarnar
en "La
Familia
Pérez",
protagonizada
por Angelica
Huston.
No soy Ingrid
Bergman
ni una Dolores
del Río,
pero no
me arrepiento
de lo que
he hecho
como actriz.
Me encanta,
y, como
no me voy
a retirar
hasta que
cumpla 100
años,
espero que
me sigan
ofreciendo
papeles".
Recibió
todos los
premios,
condecoraciones
y trofeos
que se han
creado en
el mundo
para la
música
tropical.
Compartió
escenario
con Frank
Sinatra,
Sarah Vaughan
y Ella Fitzgerald.
Ha participado
en producciones
musicales
al lado
de David
Byrne, Wyclef
Jean, Los
Fabulosos
Cadillacs
y más
recientemente
con el grupo
de rock
en español
Jarabe de
palo. También
ha cantado
a dúo
con Gloria
Estefan,
La India,
Willy Chirino,
Angela Carrasco,
Oscar de
León,
Cheo Feliciano,
Jonnhy Ventura,
Caetano
Veloso y
Matilde
Dìaz
entre otros.
En el 2002,
su administrador
o manager
Omer Pardillo
y su eterno
compañero
Pedro Knight
fundaron,
para complacerla,
la Fundación
Celia Cruz,
destinada
a ayudar
financieramente
a estudiantes
de bajos
recursos
que deseen
estudiar
música
y para asistir
a víctimas
del cáncer.
El
1 de noviembre
de 2002,
recibió
un homenaje
de artistas
mexicanos
en el Auditorio
Nacional
del D.F.,
en el que
participaron
los cantantes
Marco Antonio
Muñiz,
Manuel Mijares,
Pedro Fernández,
Daniela
roma, Alex
Syntek y
el grupo
Kabah, entre
otros. Durante
su estancia
entonces
en el país
azteca,
dijo: Me
encantaría
morir como
murió
Miguelito
Valdés,
en el escenario.
Se tiró
y la gente
pensó
que estaba
haciendo
un espectáculo,
pero lo
que sucedió
es que se
estaba yendo.
Pero no
quiero hacerlo
en México.
Todos se
mueren aquí.
Yo quiero
morirme
fuera de
aquí.
Muchas han
muerto aquí
por el cariño
que le tienen,
pero no
quiero darles
ese dolor.
El 5 de
diciembre
de 2002
fue operada
de urgencia
en Nueva
York después
de sentirse
mal en su
domicilio.
Debido a
su dolencia,
que no trascendió,
tuvo que
cancelar
varios conciertos,
este fue
un momento
durìsimo
para la
artista
y para todos
sus familiares
y amigos.
La noche
del 13 de
marzo del
2003 fue
realizado
en Miami
un Homenaje
a Celia
por los
50 años
de su carrera
artìstica.
cuando
entrò
al teatro,
los más
de mil 500
asistentes
la recibieron
de pie y
con gritos
de "Celia,
Celia, Celia"
desde el
sillón
especial
en el cual
fue sentada
en primera
fila al
lado de
su esposo,
Celia nunca
dejó
por un solo
momento
de bailar,
aplaudir
y seguir
parte de
las letras
de sus éxitos
cantados
por los
artìstas
mas prestigiosos
del mundo
salsero.
El 16 de
Julio deja
de existir
Celia en
su casa
en Nueva
Jersey al
lado de
su esposo
que la acompañò
hasta el
ùltimo
momento.
Durante
los últimos
días
había
permanecido
en cama
y ni siquiera
pudo levantarse
para celebrar
el 41 aniversario
de bodas
con el trompetista
Pedro Knight.
Celia
antes de
morir nos
dejo su
ùltimo
disco titulado
"´Regalo
del alma''
ningùn
otro tìtulo
podrìa
ser mejor
para su
ùltimo
trabajo.
Publicamos
tambièn
un hermoso
trabajo
periodìstico
hecho por
Evelio
Taillacq
del Miami
Gerald
sobre la
vida de
la artista.
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