Este editorial-denuncia
fue trasmitido en el Canal 4 de Miami,
en mi programa de noticias titulado: "News en Español."
La
fecha de dicha transmisión fue Marzo de 1966.
Imagínese por
un momento que al romper el día, abra Usted los ojos y
no pueda tan siquiera ver la reconfortante luz de la mañana.
Piense que las horas
del día han de transcurrir sin esperar poder respirar el
aire de la ciudad, o del campo. A veces no hay ni un poco de líquido
para calentar el estómago. Y cuando es traído, ni
tan siquiera puede recibir el calificativo de desayuno.
Las diez, doce, quince,
diez y ocho, veinticuatro horas del día tendrán
que transcurrir en la oscuridad, en la lobreguez. Y así,
día tras día, sin conocerse a derecha la fecha,
o el mes en que se vive. ¿Ropas para cambiarse? No hay.
Y pasan semanas y meses usando la misma indumentaria. ¿Agua
para tomar? De un pequeño balde o cubo que por días
es mantenido como un precioso tesoro.
Semanas van, semanas
vienen, y pasan en esta soledad en que sólo puede escribir
una carta al mes a sus seres queridos. Y siempre con la duda de
si por el camino se ha de perder esa carta que es un girón
de la vida, que es un pedazo del corazón.
Repentinamente una
noche, una poderosa luz cae sobre la cama en que duerme y es tan
fuerte que no le permite abrir los ojos. Y en éste suplicio
pasan horas y horas./ En otras ocasiones, en mitad de la fría
noche, tiene Usted que despojarse de la ropa, y salir en estas
condiciones a un patio, mientras una bayoneta pincha sus espaldas,
y mantenerse por horas en la humedad nocturna, en las condiciones
infrahumanas anteriormente descritas.
En multitud de ocasiones,
la persona en cuestión a la mañana siguiente es
empujada, enfermo o no, sin fuerzas o no, a realizar trabajos
forzados en el campo o en las pedreras. Y entonces aquél
sol que tanto se ansiaba, calcina las espaldas famélicas.
Luego, al regresar,
por los pasillos aledaños se escuchan voces casi infantiles
y un temor asalta a todos. Esa noche habrá fusilamientos.
Los jóvenes son llevados a presenciar el horrible espectáculo
para aniquilar en ellos el más mínimo rescoldo de
comprensión y humanidad. Después, un grito salido
de lo más profundo del alma, rasga el silencio: "
¡Viva Cristo Rey ! ¡Viva Cuba Libre! "
Un ser humano ha muerto
heroicamente.
Un preso Cubano ha terminado su odisea.
Un patriota más ha nacido ante la historia.
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