Entrevista publicada en
Encuentro en la Red.
La entrevista con el general de brigada cubano Rafael del Pino es
tramitada por métodos poco convencionales. Primero, intercambiamos
mensajes por correo electrónico y, posteriormente, me recomendó
que podríamos establecer la conexión telefónica
desde la casa de un amigo común, que reside en Miami.
Durante la entrevista
sugiere que el gobierno norteamericano debía adoptar medidas
inteligentes para socavar el régimen de Fidel Castro. Con
voz pausada, midiendo cada palabra, traza el cuadro de la situación
política, económica y militar de Cuba, pero también
apunta soluciones.Del Pino se encuentra en "un lugar"
del territorio norteamericano.
Las precauciones no son exageradas. Los servicios secretos norteamericanos
saben que Fidel Castro ha dado una orden para asesinarlo. Por
eso todos sus desplazamientos, incluso en visitas a Europa, son
realizados con la mayor discreción.
Del Pino es el más alto jefe militar que optó por
el exilio. Fue "Héroe de Playa Girón",
batalla durante la cual derribó dos bombarderos B-26 y
participó en el hundimiento del buque Houston.Durante la
crisis de los misiles nucleares instalados en Cuba, en octubre
de 1962, fue asistente de Fidel Castro para los asuntos relacionados
con la aviación.
En 1968, se encontraba como asesor en el norte de Vietnam, cuando
los norteamericanos arreciaron los ataques aéreos. Desde
1975 hasta 1977 fue el jefe de la Fuerza Aérea del primer
cuerpo expedicionario cubano en África.
Cuando el 27 de mayo de 1987 consiguió escapar de Cuba,
en un avión bimotor Cessna 402, la noticia estremeció
los cimientos del régimen.Se aprecia un interés
del régimen por reciclar altos oficiales de las Fuerzas
Armadas y del Ministerio de Interior.
A su juicio, ¿cuál es el propósito de
estas medidas?
Creo que es una fórmula
que tiene el régimen para mantener una cierta economía
de mercado controlada por ellos mismos. O sea, crear islas mitad
capitalistas, pero sin que ello comprometa ofrecer otras libertades
al pueblo.Es la única posibilidad que tienen: escoger entre
los jefes militares y del Ministerio de Interior para que sean
estos los gestores de empresas con todos los requerimientos y
métodos de una gestión capitalista, dentro de un
sistema que califican de socialista, pero que ya no se sabe bien
qué es. Todo bajo la dirección de Fidel y Raúl
Castro, porque ellos saben perfectamente que la centralización
ya no funciona.
Tengo la impresión de que han optado por este remedio de
que la élite militar se convierta en los principales capitalistas,
ante una economía que no funciona.Después del "caso
Ochoa" existe la impresión de una gestión monolítica
entre el MINFAR y el MININT
.¿Serían capaces las Fuerzas Armadas de adoptar
un papel activo en la represión?
No creo que las Fuerzas Armadas se presten para eso. Tengo informaciones
de que fue el propio Raúl Castro quien, ante el incipiente
levantamiento popular del 5 de agosto de 1994, dijo que se debían
adoptar otras medidas, porque las FAR no podían sacar los
tanques a las calles.Fue por eso que Fidel Castro optó
por utilizar a los integrantes de las brigadas Blas Roca y elementos
del Ministerio de Interior en ropa de civil, muchos de ellos karatekas.No
creo que las FAR intervengan directamente en la represión.
Llegado el momento de un levantamiento popular, me parece que
se mantendrán a la expectativa, como ya ocurrió
en Checoslovaquia, Polonia y otros países ex socialistas.
¿Se aprecia algún descontento en el seno de las
FAR?
Raúl Castro ha maniobrado muy bien ante el período
especial, colocando a jefes militares en varias empresas y corporaciones.
Son los directores capitalistas que responden directamente a él.
Son militares los que controlan el importante sector del turismo,
porque eso de que existían casos de corrupción es
el clásico pretexto. Es de sobra conocido que la corrupción
ha existido siempre en todas las esferas de la economía
cubana. Puedo revelar que tengo muchos amigos militares que, por
diferentes vías, me mandan recados. Me informan que ahora
son directores de tal empresa o corporación, pero cuando
se refieren a la situación general del país manifiestan
sus quejas y descontento.
Estos amigos militares se quejan de las nuevas medidas adoptadas
por la administración de George W. Bush.
Yo estimo que lo mejor que puede hacer la administración
norteamericana es levantar el embargo a toda empresa privada que
exista en Cuba.
Esto colocaría al régimen de Fidel Castro entre
la espada y la pared. Es poner la pelota del lado del gobierno
cubano, para ver si saben batearla.
El régimen cubano puede argumentar que en el país
no hay propiedad privada, pero el gobierno norteamericano puede
decirles: 'bueno, ese es un problema de ustedes, por nuestra parte
estamos dispuestos a levantar el embargo a las empresas privadas'.
Eso de que amigos suyos, militares con altas responsabilidades,
se atrevan a enviarle recados es casi una muestra de que desean
estar en contacto con el más alto jefe militar que está
en el exilio, quizá pensando en el futuro
Eso está claro. Una transición en Cuba no se puede
hacer como en el caso de Irak, que los norteamericanos disolvieron
el ejército de Sadam Husein. Lo inteligente es trabajar
con algunos de los jefes militares que actualmente sirven al régimen.
Por ejemplo, cuando en Irak los norteamericanos tuvieron que enfrentar
los levantamientos en Faluya no hubo otro remedio que llamar a
altos jefes militares del régimen anterior, porque eran
los que dominaban el terreno, conocían la situación.
Espero que hayan aprendido esa lección.
Los que mandan recados espero que sean algunos de los que participen
en el proceso de transición. Quieren mantener ese contacto
con el amigo que está en el exilio. Aunque no se comprometan
a conspirar, reconocen que la situación económica
del país es insostenible. Todos sabemos que las cosas van
a cambiar, aunque no podamos todavía calcular cómo
y cuándo.
Mis amigos militares también critican las torpezas del
gobierno de Washington, porque piensan que pueden poner la precisa
a Fidel Castro.
Las nuevas medidas de Bush han tenido como objetivo ganar votos
en el estado de Florida, pero parece que no han obtenido buenos
resultados y los republicanos han perdido popularidad.
Hay una serie de medidas que el gobierno norteamericano podría
aplicar seriamente para colocar a Fidel Castro contra la pared.
Por ejemplo, Bush podría anunciar que cesan las restricciones
del embargo para ayudar a instalar empresas privadas en Cuba.
De esa manera, cualquier cubano exiliado podría enviar
dinero a sus familiares para que instalen su propio negocio, una
dulcería, un restaurante, un café. Este anuncio
correría en Cuba como reguero de pólvora y entonces
tendría que salir Fidel Castro a explicar las ventajas
del socialismo y por qué no permite a la gente que reciba
esa ayuda, para instalar su propio negocio.
No se trata de darle crédito al gobierno de Fidel Castro
porque sabemos que tiene una deuda de más de 10.000 millones
de dólares con los países capitalistas del Club
de París.
Se trata de dar esa posibilidad de préstamos o créditos
a ciudadanos cubanos exiliados que hayan adoptado o no la ciudadanía
norteamericana.
El gobierno norteamericano puede argumentar que no puede darle
crédito a un régimen que sigue lanzando amenazas
y que considera a Estados Unidos como un país enemigo,
hasta el punto de que cuando la crisis de octubre Castro propuso
que los soviéticos lanzaran el primer golpe nuclear contra
este país, donde ahora me encuentro.
Estos son argumentos y medidas que pondrían a pensar a
la gente en Cuba, pero desgraciadamente no son esas las iniciativas
que adoptan las administraciones norteamericanas.
Pero, Castro tiene especialidad en fomentar la confrontación,
cada vez que alguna administración norteamericana adopta
medidas que propician un acercamiento
Eso es cierto, pero no impide que Washington pueda adoptar esas
medidas para eliminar las restricciones a las inversiones o créditos
que puedan darle los ciudadanos cubanos o norteamericanos a las
empresas privadas.
Los cubanos que están en el interior pueden obtener créditos
con el aval de los familiares que viven en Estados Unidos.
La cuestión es autorizar para que los bancos norteamericanos
puedan aplicar ese sistema. Estoy seguro que esto provocará
una reacción de repudio en el interior (de Cuba) al régimen
de Castro, en caso de que éste no acepte. Se crearía
un ambiente contra el régimen sin disparar un tiro, sin
soberbia, ni amenazas.
Son medidas para que sean conocidas y explicadas a la población
cubana a través de emisiones de radio y televisión,
y esto desarmaría al régimen. Sería una fórmula
para eliminar la confrontación.
Tras vivir diez años en Portugal, he podido conocer que
antes de derrocar a la dictadura, se reunieron varias veces cerca
de un centenar de capitanes y otros oficiales para organizar lo
que después ha sido conocido como "Revolución
de los Claveles".
¿Podría ocurrir algo similar en Cuba?
Es imposible porque lo que existía en esa época
en Portugal era una "dictablanda", que no se puede comparar
con el régimen totalitario que existe en Cuba. En nuestro
país, todos los altos oficiales están bajo constante
vigilancia, a veces con micrófonos instalados en los autos
y oficinas. La contrainteligencia mantiene un control absoluto.
Si un militar titubea un poco o hace algún comentario contra
el sistema, esto no sólo tiene onsecuencias graves para
él, sino también para todos los familiares.
Por ejemplo, si su esposa trabaja en algún ministerio buscan
cualquier pretexto para abrirle un expediente y echarla del trabajo.
El militar, en el mejor de los casos, pasa a retiro forzoso.
De los pilotos que como usted combatieron en Playa Girón
quedan muy pocos en Cuba
Sólo se encuentra en Cuba el ahora general de división
Enrique Carreras. Todos los demás hemos escogido el camino
del exilio. Ya están rescribiendo la historia. Tengo una
hija en Cuba y le pedí que me enviara el documental Girón,
porque ahí salíamos todos los que estuvimos en esa
batalla.
Ella me contestó: 'Viejo, todos ustedes han sido eliminados
del documental'. El clásico método del estalinismo.
Ojalá se conserve algún original porque al documental
que ahora proyectan en los aniversarios de Girón le han
dado tremenda tijera.
Entonces, en el caso cubano, ¿usted aboga por una transición
negociada?
Es eso lo que deseo y creo que también muchos de los cubanos
del exilio y la oposición interna. Quizá podamos
lograrlo con inteligencia y un poco de ayuda. Pero, en el caso
del gobierno norteamericano, lo mejor es que sean simples espectadores.
El problema debemos resolverlo entre cubanos. Los amigos militares
que me mandan recados desde Cuba no quieren que se lance más
combustible para fomentar la confrontación. Una transición
pacífica es el deseo de cualquier cubano que tenga dos
dedos de frente.
Estoy en contra de cualquier intervención militar norteamericana
porque ese sería un error monumental.
Espero hayan aprendido con los problemas que han tenido en Irak.
Tendrían que producirse hechos muy graves en el interior
de Cuba para justificar cualquier acción militar de los
norteamericanos.
Por ejemplo, se muestran cautelosos en el caso de Corea del Norte
y no hay dudas de que Fidel Castro es mucho más calculador
que Kim Yong Il. En el caso de Cuba, no creo que los norteamericanos
se lancen en una agresión directa.
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