'Los principales capitalistas están en la élite militar'
por MIGUEL RIVERO, Miami


Entrevista publicada en Encuentro en la Red.
La entrevista con el general de brigada cubano Rafael del Pino es tramitada por métodos poco convencionales. Primero, intercambiamos mensajes por correo electrónico y, posteriormente, me recomendó que podríamos establecer la conexión telefónica desde la casa de un amigo común, que reside en Miami.

Durante la entrevista sugiere que el gobierno norteamericano debía adoptar medidas inteligentes para socavar el régimen de Fidel Castro. Con voz pausada, midiendo cada palabra, traza el cuadro de la situación política, económica y militar de Cuba, pero también apunta soluciones.Del Pino se encuentra en "un lugar" del territorio norteamericano.
Las precauciones no son exageradas. Los servicios secretos norteamericanos saben que Fidel Castro ha dado una orden para asesinarlo. Por eso todos sus desplazamientos, incluso en visitas a Europa, son realizados con la mayor discreción.
Del Pino es el más alto jefe militar que optó por el exilio. Fue "Héroe de Playa Girón", batalla durante la cual derribó dos bombarderos B-26 y participó en el hundimiento del buque Houston.Durante la crisis de los misiles nucleares instalados en Cuba, en octubre de 1962, fue asistente de Fidel Castro para los asuntos relacionados con la aviación.
En 1968, se encontraba como asesor en el norte de Vietnam, cuando los norteamericanos arreciaron los ataques aéreos. Desde 1975 hasta 1977 fue el jefe de la Fuerza Aérea del primer cuerpo expedicionario cubano en África.
Cuando el 27 de mayo de 1987 consiguió escapar de Cuba, en un avión bimotor Cessna 402, la noticia estremeció los cimientos del régimen.Se aprecia un interés del régimen por reciclar altos oficiales de las Fuerzas Armadas y del Ministerio de Interior.

A su juicio, ¿cuál es el propósito de estas medidas?

Creo que es una fórmula que tiene el régimen para mantener una cierta economía de mercado controlada por ellos mismos. O sea, crear islas mitad capitalistas, pero sin que ello comprometa ofrecer otras libertades al pueblo.Es la única posibilidad que tienen: escoger entre los jefes militares y del Ministerio de Interior para que sean estos los gestores de empresas con todos los requerimientos y métodos de una gestión capitalista, dentro de un sistema que califican de socialista, pero que ya no se sabe bien qué es. Todo bajo la dirección de Fidel y Raúl Castro, porque ellos saben perfectamente que la centralización ya no funciona.
Tengo la impresión de que han optado por este remedio de que la élite militar se convierta en los principales capitalistas, ante una economía que no funciona.Después del "caso Ochoa" existe la impresión de una gestión monolítica entre el MINFAR y el MININT

.¿Serían capaces las Fuerzas Armadas de adoptar un papel activo en la represión?

No creo que las Fuerzas Armadas se presten para eso. Tengo informaciones de que fue el propio Raúl Castro quien, ante el incipiente levantamiento popular del 5 de agosto de 1994, dijo que se debían adoptar otras medidas, porque las FAR no podían sacar los tanques a las calles.Fue por eso que Fidel Castro optó por utilizar a los integrantes de las brigadas Blas Roca y elementos del Ministerio de Interior en ropa de civil, muchos de ellos karatekas.No creo que las FAR intervengan directamente en la represión. Llegado el momento de un levantamiento popular, me parece que se mantendrán a la expectativa, como ya ocurrió en Checoslovaquia, Polonia y otros países ex socialistas.

¿Se aprecia algún descontento en el seno de las FAR?

Raúl Castro ha maniobrado muy bien ante el período especial, colocando a jefes militares en varias empresas y corporaciones. Son los directores capitalistas que responden directamente a él.
Son militares los que controlan el importante sector del turismo, porque eso de que existían casos de corrupción es el clásico pretexto. Es de sobra conocido que la corrupción ha existido siempre en todas las esferas de la economía cubana. Puedo revelar que tengo muchos amigos militares que, por diferentes vías, me mandan recados. Me informan que ahora son directores de tal empresa o corporación, pero cuando se refieren a la situación general del país manifiestan sus quejas y descontento.
Estos amigos militares se quejan de las nuevas medidas adoptadas por la administración de George W. Bush.
Yo estimo que lo mejor que puede hacer la administración norteamericana es levantar el embargo a toda empresa privada que exista en Cuba.
Esto colocaría al régimen de Fidel Castro entre la espada y la pared. Es poner la pelota del lado del gobierno cubano, para ver si saben batearla.
El régimen cubano puede argumentar que en el país no hay propiedad privada, pero el gobierno norteamericano puede decirles: 'bueno, ese es un problema de ustedes, por nuestra parte estamos dispuestos a levantar el embargo a las empresas privadas'.

Eso de que amigos suyos, militares con altas responsabilidades, se atrevan a enviarle recados es casi una muestra de que desean estar en contacto con el más alto jefe militar que está en el exilio, quizá pensando en el futuro…

Eso está claro. Una transición en Cuba no se puede hacer como en el caso de Irak, que los norteamericanos disolvieron el ejército de Sadam Husein. Lo inteligente es trabajar con algunos de los jefes militares que actualmente sirven al régimen.
Por ejemplo, cuando en Irak los norteamericanos tuvieron que enfrentar los levantamientos en Faluya no hubo otro remedio que llamar a altos jefes militares del régimen anterior, porque eran los que dominaban el terreno, conocían la situación. Espero que hayan aprendido esa lección.
Los que mandan recados espero que sean algunos de los que participen en el proceso de transición. Quieren mantener ese contacto con el amigo que está en el exilio. Aunque no se comprometan a conspirar, reconocen que la situación económica del país es insostenible. Todos sabemos que las cosas van a cambiar, aunque no podamos todavía calcular cómo y cuándo.
Mis amigos militares también critican las torpezas del gobierno de Washington, porque piensan que pueden poner la precisa a Fidel Castro.
Las nuevas medidas de Bush han tenido como objetivo ganar votos en el estado de Florida, pero parece que no han obtenido buenos resultados y los republicanos han perdido popularidad.
Hay una serie de medidas que el gobierno norteamericano podría aplicar seriamente para colocar a Fidel Castro contra la pared. Por ejemplo, Bush podría anunciar que cesan las restricciones del embargo para ayudar a instalar empresas privadas en Cuba. De esa manera, cualquier cubano exiliado podría enviar dinero a sus familiares para que instalen su propio negocio, una dulcería, un restaurante, un café. Este anuncio correría en Cuba como reguero de pólvora y entonces tendría que salir Fidel Castro a explicar las ventajas del socialismo y por qué no permite a la gente que reciba esa ayuda, para instalar su propio negocio.
No se trata de darle crédito al gobierno de Fidel Castro porque sabemos que tiene una deuda de más de 10.000 millones de dólares con los países capitalistas del Club de París.
Se trata de dar esa posibilidad de préstamos o créditos a ciudadanos cubanos exiliados que hayan adoptado o no la ciudadanía norteamericana.
El gobierno norteamericano puede argumentar que no puede darle crédito a un régimen que sigue lanzando amenazas y que considera a Estados Unidos como un país enemigo, hasta el punto de que cuando la crisis de octubre Castro propuso que los soviéticos lanzaran el primer golpe nuclear contra este país, donde ahora me encuentro.
Estos son argumentos y medidas que pondrían a pensar a la gente en Cuba, pero desgraciadamente no son esas las iniciativas que adoptan las administraciones norteamericanas.

Pero, Castro tiene especialidad en fomentar la confrontación, cada vez que alguna administración norteamericana adopta medidas que propician un acercamiento…

Eso es cierto, pero no impide que Washington pueda adoptar esas medidas para eliminar las restricciones a las inversiones o créditos que puedan darle los ciudadanos cubanos o norteamericanos a las empresas privadas.
Los cubanos que están en el interior pueden obtener créditos con el aval de los familiares que viven en Estados Unidos.
La cuestión es autorizar para que los bancos norteamericanos puedan aplicar ese sistema. Estoy seguro que esto provocará una reacción de repudio en el interior (de Cuba) al régimen de Castro, en caso de que éste no acepte. Se crearía un ambiente contra el régimen sin disparar un tiro, sin soberbia, ni amenazas.
Son medidas para que sean conocidas y explicadas a la población cubana a través de emisiones de radio y televisión, y esto desarmaría al régimen. Sería una fórmula para eliminar la confrontación.
Tras vivir diez años en Portugal, he podido conocer que antes de derrocar a la dictadura, se reunieron varias veces cerca de un centenar de capitanes y otros oficiales para organizar lo que después ha sido conocido como "Revolución de los Claveles".

¿Podría ocurrir algo similar en Cuba?

Es imposible porque lo que existía en esa época en Portugal era una "dictablanda", que no se puede comparar con el régimen totalitario que existe en Cuba. En nuestro país, todos los altos oficiales están bajo constante vigilancia, a veces con micrófonos instalados en los autos y oficinas. La contrainteligencia mantiene un control absoluto. Si un militar titubea un poco o hace algún comentario contra el sistema, esto no sólo tiene onsecuencias graves para él, sino también para todos los familiares.
Por ejemplo, si su esposa trabaja en algún ministerio buscan cualquier pretexto para abrirle un expediente y echarla del trabajo. El militar, en el mejor de los casos, pasa a retiro forzoso.

De los pilotos que como usted combatieron en Playa Girón quedan muy pocos en Cuba…

Sólo se encuentra en Cuba el ahora general de división Enrique Carreras. Todos los demás hemos escogido el camino del exilio. Ya están rescribiendo la historia. Tengo una hija en Cuba y le pedí que me enviara el documental Girón, porque ahí salíamos todos los que estuvimos en esa batalla.
Ella me contestó: 'Viejo, todos ustedes han sido eliminados del documental'. El clásico método del estalinismo. Ojalá se conserve algún original porque al documental que ahora proyectan en los aniversarios de Girón le han dado tremenda tijera.

Entonces, en el caso cubano, ¿usted aboga por una transición negociada?

Es eso lo que deseo y creo que también muchos de los cubanos del exilio y la oposición interna. Quizá podamos lograrlo con inteligencia y un poco de ayuda. Pero, en el caso del gobierno norteamericano, lo mejor es que sean simples espectadores.
El problema debemos resolverlo entre cubanos. Los amigos militares que me mandan recados desde Cuba no quieren que se lance más combustible para fomentar la confrontación. Una transición pacífica es el deseo de cualquier cubano que tenga dos dedos de frente.
Estoy en contra de cualquier intervención militar norteamericana porque ese sería un error monumental.
Espero hayan aprendido con los problemas que han tenido en Irak. Tendrían que producirse hechos muy graves en el interior de Cuba para justificar cualquier acción militar de los norteamericanos.
Por ejemplo, se muestran cautelosos en el caso de Corea del Norte y no hay dudas de que Fidel Castro es mucho más calculador que Kim Yong Il. En el caso de Cuba, no creo que los norteamericanos se lancen en una agresión directa.