|
4 de Diciembre de 2006
No caben dudas que
Cuba hoy atraviesa un momento especial, con sabor a libertad.
Ya es evidente el engaño sistemático que la cúpula
gobernante ha sometido al mundo, informado erróneamente
el dictador mejora. Pero este trato pueril, dando
siempre en el interior de la isla con la masa, la
inexperta cúpula gobernante la ha extrapolado a jefes de
estado que fueron a Cuba engañados como bobos con el señuelo
de ver a Fidel.
Lo cierto es que Castro
ya no cuenta más como factor de riesgo en el futuro político
cubano. Esté vivo o esté muerto (como se rumora
a partir de su inexplicada ausencia del desfile militar del 2
de Diciembre) el dictador no tiene condiciones físicas
ni intelectuales que le permitan la megalomanía estratégica
que lo han caracterizado hasta el presente.
Una muestra de la debilidad
del raulato, es la repetición de la propuesta
a EUA para negociar el diferendo bilateral haciendo
énfasis en la conocida y engañosa propaganda referida
a que el problema cubano se debe a EUA y no a la dictadura que
los hermanos Castro han impuesto al pueblo de Cuba. Sin embargo
y a pesar de la evidente muestra de debilidad de Raúl,
EUA no se interesa realmente en resolver el problema cubano.
Estados Unidos oficialmente
ha respondido a Raúl de manera evasiva. Es evidente que
no ha habido un análisis profundo de las implicaciones
intrínsecas, tanto en la propuesta rauliana, como en la
respuesta norteamericana. No es que en lo expresado por EUA exista
algo que no sea como fue dicho; lo que sucede es que la respuesta
no ha sido sopesada como un asunto prioritario por el actual gobierno
norteamericano, abrumado por la victoria demócrata, la
guerra de Irak, el Medio Oriente, Irán y el problema Coreano.
Para los cubanos que
queremos solucionar pacíficamente la situación de
miseria y dictadura en que Castro ha sumido al país en
los últimos 48 años, es evidente que esta respuesta
evasiva de EUA lo que tiende es a quitarse el problema de
encima. El diferendo Cuba-EUA no es la causa de la dictadura,
pero forma parte indisoluble del problema, como también
forman parte los intereses de Europa y de la oposición
cubana.
¿Por qué
se crean mesas de discusiones múltiples en torno al problema
del Medio Oriente --por ejemplo-- o para discutir el problema
nuclear iraní, o incluso la bomba atómica coreana?
¿Por qué en la guerra de Irak participaron tantos
países enviando tropas, como se hace actualmente en Afganistán?
¿Será que el problema cubano, que ha desestabilizado
toda una región, no merece una mesa de negociaciones múltiples
como la mereció Yugoslavia, por ejemplo, en la que participen
los países con intereses en la isla?
Negociaciones directas
de EUA con la dictadura cubana sería un error de consecuencias
desastrosas para la libertad de la isla. Sin embargo, en algún
momento hay que sentar la dictadura en la mesa de negociaciones,
sin previamente conceder nada unilateralmente --como siempre ha
ambicionado el dictador-- haciendo a Raúl pagar caro cada
concesión que se le haga en la discusión multipartita,
donde la dictadura reconocería tácitamente la presencia
de una oposición pacífica, participante de el debate.
Si EUA hubiera dado
el crédito que merece a esta muestra de debilidad dictatorial
y la hubiera tratado como lo hace con los problemas acuciantes
que le son prioritarios (mencionados antes), la respuesta claramente
no hubiera sido evasiva. Una contrapropuesta a Raúl --por
ejemplo-- de sentar en una mesa de negociaciones, no solo a Cuba
y EUA, sino también a la Unión Europea y a la oposición
cubana --en una discusión cuatripartita-- hubiera sido
mucho más contundente e indicativo de querer resolver el
famoso problema cubano, pero con la participación
de sus verdaderos interesados, con la ventaja de colocar la opinión
pública mundial en favor de la propuesta.
Como cubano, me duele
tener que admitir que no solamente la oposición,
sentada ante Raúl y sus generales (entre cubanos,
como ha dicho EUA) resolverán adecuadamente los problemas
reales que padece Cuba, porque habría que ver de cual oposición
se está hablando. Para Raúl es muy fácil
organizar una discusión con la oposición
que durante años --y de manera artificial-- ha ido preparando
el régimen dentro y fuera de la isla con sus servicios
secretos. Raúl se reúne con 4 peleles opositores
de dentro y fuera de la isla, para acordar cambios
cosméticos en su socialismo, y así continuar en
el poder:
Nadie sabe si esta
es la verdadera intención de los generales de Raúl
con el inicio de esta jugada, después de la cual, lógicamente
que no pueden ser los norteamericanos los que designen
a la parte cubana opositora que se sentaría con Raúl
y sus generales, ya que previamente saltó fuera de la propuesta
original, dejándola sólo entre cubanos
Es importante repetir
hasta la saciedad --ahora-- que EUA es el aliado natural de la
oposición política cubana. No sólo por haber
hecho oposición clara y fehaciente al dictador cubano en
todos los campos, sino porque ha sido el único país
en acoger a la diáspora cubana, inscribiendo generosamente
en sus leyes la ayuda al pueblo de Cuba.
Lo anterior no puede,
de manera ninguna, limitar el análisis de la posición
que EUA ha decidido adoptar respecto al problema cubano, que desde
hace mucho tiempo perjudica las ansias de libertad y democracia
para la isla, y como consecuencia, para el resto del Continente
Sudamericano, que tampoco es prioridad para la administración
de EUA.
La equivocada política
norteamericana de dejar la dictadura cubana agonizar en su propia
miseria (para mostrar al mundo lo que no debe ser hecho)
ha resultado en una verdadera metástasis que ya alcanzó
a Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, y estuvo a punto de
afectar a Perú y nada menos que México, en la frontera
estadounidense, para no hablar de países con gobiernos
socialistas que tienen una política anti-EUA
en el área.
No es momento de analizar
lo que EUA no hizo por la libertad de Cuba cuando el ambiente
internacional no le era tan adverso. El momento es de analizar
como pudiera el coloso del norte, amigo de la libertad y la democracia,
colocar un poco más de interés en acabar con el
foco infeccioso que significa los hermanos Castro en el poder
en Cuba.
Una característica
típica de la dictadura cubana es que jamás ha efectuado
una propuesta como esta que Raúl ha repetido por segunda
vez. Eso significa su disposición a una evidente movida
de fichas que debe ser sometida a un análisis serio
por parte de los estrategas de Washington, con vistas a proponer
jugadas, ahora que Raúl está dispuesto, y que consigan
llevar al heredero del dictador al punto que el pueblo de Cuba
desea.
|