31 de agosto.- Ramiro
Valdés es más sabio de lo que muchos calcularon. El
ex ministro del Interior (MININT) regresa al gabinete justo ahora
que al frente de régimen está Raúl Castro,
más de dos décadas después que Valdés
fuese removido del cargo como resultado de una de las tantas pugnas
que Fidel y Raúl han sostenido en todos estos años,
y que en ese caso ganó el ministro de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias.
Recuerdo que en 1986,
un año después de la salida de Ramiro del MININT,
yo estaba con Carlos Aldana entonces el secretario ideológico
del Partido Comunista y hacíamos un poco de ejercicios
en el Gimnasio de Tropas Especiales, cuando Aldana reparó
en Ramiro, cerca de nosotros, que estaba añadiendo unos
pesados discos de hierro a su pesa. En perfecto estado físico,
y aplicándose con maestría en todos los aparatos
del complejo, parecía un atleta de alto rendimiento. Fue
en ese momento que Aldana me dijo: "Este cabrón está
preparándose para sobrevivir. Se lo tengo que decir a Raúl.
Quiere sobrevivirnos a todos". Y la verdad es que su vuelta
al gobierno demuestra que él ya ha sobrevivido a muchos,
incluido al propio Aldana, destituido de sus cargos a comienzos
de los 90.
Ramiro recibió
la noticia de que ya no era el tercer hombre del régimen
a mediados de 1985 durante una reunión del Buró
Político. En la sala donde se reúne esa instancia,
los primeros puestos en importancia cuentan con micrófonos
para grabar las declaraciones cuando corresponda y que se desactivan
desde el mismo lugar cuando los temas tratados no son para los
oídos del resto de los cubanos. Pues bien, cuando, Ramiro
fue removido del cargo, Fidel hizo salir a todos los presentes
de la sala y se quedó a solas con él, tratando de
darle algún consuelo.
Fidel se encargó
de apagar los micrófonos, pero no sabía, y quizá
recién ahora, si alguien le da a leer el presente texto,
que desde el piso inferior, en la salita donde se registran las
grabaciones y cuyo funcionamiento está a cargo de
la oficina política de Raúl, también
se pueden activar los micrófonos sin que se enteren arriba
y que toda la conversación había sido grabada.
Raúl se hizo
presente en la sala de grabación en cuanto supo que Fidel
había terminado de pasarle la mano a Ramiro, y le pidió
al operador, uno de sus hombres me abstengo de citarlo por
su nombre, para evitarle la eventualidad de algún problema,
que le entregara el cassette con la grabación, algo que
éste hizo sin titubear. Raúl se guardó el
cassette en su bolsillo, le dijo al operador que de eso nadie
debía enterarse, dio media vuelta y se fue. Dijo así,
textualmente: "De esto, a nadie". El ministro de la
FAR quería tener controlada hasta el más mínimo
detalle de la salida de Ramiro, y, más que eso, lo que
le había dicho Fidel. Valdés.
Después le quitaría
una casa con que contaba en Varadero y hace pocos meses un yate
y una lancha que tenía fondeados en un embarcadero al fondo
de su residencia de Jaimanitas, al este de La Habana, que da a
la costa. Todo mandado por Raúl. El argumento para despojarlo
de la casa, era la necesidad de incorporar del inmueble a un complejo
turístico que las FAR desarrollaban en la zona. La historia
para pedirle las llaves del yate y la lancha sonaba más
perentoria. Había "la señal" de que la
CIA pudiera intentar hacerse con las embarcaciones para emplear
en alguna operación comando de sabotaje en el litoral.
Más de 21 años
después de su defenestre, Ramiro está de vuelta.
De todas formas ya no serán los tiempos en que recorría
las calles habaneras en su comitiva de dos autos Tatra T603 negros,
el mismo auto que Fidel tenía (aunque blanco) y que nunca
usó.
De un primer vistazo,
no es lo mismo el Ministerio del Interior o la Seguridad del Estado
que el despacho de ministro de Informática y las Comunicaciones.
Aunque todos sabemos que en las actuales circunstancias lo que
importa no es el ministerio y sus probables rimbombancias, sino
del alto valor de la jugada política implícita en
su nombramiento. Alto no, altísimo. Se trata del cuarto
ministerio que ocupa. Además del MININT, Ramiro fue jefe
(con rango superior al de ministro) del sector de la construcción
y tuvo a su cargo últimamente el desarrollo de la electrónica
y especialmente de crear una sólida base informática
y de producción de computadoras cubanas y sus programas.
Pero no me pierdan
la perspectiva con lo dicho anteriormente, puesto que todo eso
es borrasca del pasado. Su actual nombramiento es un gesto de
unidad de Raúl Castro, donde muestra su capacidad para
superar sus diferencias personales y superar las asperezas que
lo separaron de Ramiro. Es una muestra de que quiere arreglar
las cosas, en primer lugar, en casa. De que quiere comenzar en
buena forma y sin divisiones su gestión al frente del gobierno
cubano. Y yo diría que es un buen comienzo de Raúl,
porque habla de capacidad de maniobra, de inteligencia y de que
ningún problema personal va a pesar en él más
que las necesidades del momento.
Falta saber si todo
esto fue idea de Raúl o de Fidel, sobre todo porque Ramiro
tiene la misma edad que ellos, pero está en mejores condiciones
físicas y, de cierto modo, siempre ha sido el tercer hombre
de la Revolución.
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