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Relativo a Raúl
Castro escribió recientemente en The New Yorker, Jon Lee
Anderson, uno de los biógrafos de Ernesto Guevara: "Pese
a su reputación de hombre cálido, puede ser impulsivo,
dogmático y a veces brutal, en 1959, durante la rendición
de Santiago, la segunda ciudad del país, Raúl presidió
la ejecución de más de 70 soldados y oficiales que
fueron ametrallados y sus cadáveres lanzados a un foso"
[1].
Pero hay un aspecto
poco comentado de la vida de Raúl Castro y es que en todos
los procesos "judiciales" de gran relevancia que han
tenido lugar en Cuba después del triunfo de la insurrección,
ha jugado un rol fundamental. Ha sido una especie de fiscal especial,
un acusador con capacidad de sancionar.
En 1959, durante el
proceso contra el comandante Huber Matos fue una especie de Robespierre.
En una escena en la que se aprecia su intención de imponer
un terror colectivo impuso su voluntad al tribunal. Amenazó
y coaccionó hasta que se le enfrentó Matos quien
rebatió con firmeza todos sus argumentos. Al abogado defensor
de Matos, Francisco Loriet Bertot trató de injuriarlo y
desacreditarlo de todas las formas posibles. Según Matos,
el letrado puso en ridículo a Raúl y logró
que en la sala se rieran a su costa. El "Segundo", hoy
"Primero", no escatimó injurias ni ofensas, ni
de inventar conspiraciones y denunciar a todos los que consideraba
enemigos de la Revolución.
Aparentemente Raúl
Castro cumple a satisfacción el papel de malo que le asignó
su hermano, rol que cumple con extrema satisfacción y dedicación.
Es el "chico" terrible, antipático. Dicen que
sus chistes son como una piedra en el zapato. No es ingenioso
ni es capaz de seducir a su interlocutor pero en verdad, salvo
contadas ocasiones como aquella del secuestro de los americanos,
solo cumple los deseos y caprichos de su hermano.
Recuerdo que en los
días del triunfo de insurrección todos decían:
"Raúl es el que mata y cuando lo hace Fidel se disgusta".
También están los que se tragaron el cuento que
Raúl era el comunista y que trampeaba a Fidel, que Raúl
era el único responsable, junto a Guevara, de la importancia
que habían adquirido los amigos de Moscú. En fin,
en la Mitología hasta hoy escrita de la Revolución
Cubana, Raúl Castro es el depredador y Fidel Castro el
benefactor.
Hay una fuerte tendencia
a considerar a Fidel Castro como el único gestor y actor
del desastre nacional cubano. No cabe dudas de que es con mucho
el principal responsable pero es evidente que no pocos han colaborado
en esa gestión y uno de ellos ha sido Raúl Castro,
[2] quien al mando de una delegación en su condición
de Ministro de Defensa, viajo a la Unión Soviética,
julio de 1962, para discutir el embarque de armas soviéticas
a Cuba, entre las que estaban incluidos los cohetes SAMs, tierra-aire,
y los cohetes balìsticos con capacidad nuclear que generaron
la crisis de los misiles de 1962. Raúl y Ernesto Guevara
cumplieron con satisfacción el deseo de Fidel Castro de
convertir a Cuba en el primer objetivo en una guerra termonuclear.
Raúl Castro,
según un artículo del Miami Herald, se reunió
con narcotraficantes colombianos en 1980 y les autorizó
a usar puertos cubanos en su trasiego de drogas a Estados Unidos
a cambio de que facilitaran armas y municiones a las guerrillas
del M-19. Años más tarde se reunió con uno
de los hombres de Manuel Antonio Noriega para mediar en una disputa
que el general panameño sostenía con narcotraficantes
colombianos. Se podría decir que su papel había
mutado, de fiscal y verdugo, a mediador entre narcotraficantes.
Manuel de Beunza, quien
fuera mayor de los servicios de inteligencia del gobierno cubano,
testificó en una audiencia del Senado de Estados Unidos
que Raúl Castro sustituyó a Generoso Escudero como
jefe de la unidad naval de Cienfuegos, porque éste se negó
a colaborar en el desplazamiento de las lanchas rápidas
que transportaban cocaína hasta la costa sur de Cuba.
Beunza agrega que el
hoy vicealmirante Pedro Pérez Betancourt, próximo
a Raúl Castro y jefe de la marina de Guerra de Cuba, le
confesó en Riga, Letonia, que era necesario hacer cambios
en la estructura de mando ya que oficiales como el vicealmirante
Aldo Santa Maria Cuadrado no querían prestarle apoyo al
tráfico de drogas que tenía como objetivo destruir
la sociedad estadounidense.
Otro vínculo
con el narcotráfico es cuando el narcotraficante convicto
Carlos Lehder asegura en una corte estadounidense que se había
reunido en dos ocasiones con Raúl Castro y que éste
le había otorgado permiso para sobrevolar la isla como
punto de tráfico de cocaína con rumbo a Estados
Unidos. Dos años mas tarde, 1993, la fiscalía federal
redacta un proyecto de encausamiento, en él hace referencia
a Raúl castro como líder de un complot para enviar
toneladas de cocaína a Estados Unidos a través de
Cuba.
Por otra parte en un
libro de reciente publicación y en declaraciones dadas
a la prensa, John Jairo "Popeye" Velásquez, estuvo
muy próximo a Pablo Escobar Gaviria, manifestó que
Raúl, sostenía una estrecha relación con
el cártel de la cocaína de Medellín y que
protegió los embarques de droga que pasaban por Cuba rumbo
a la costa sur de la Florida.
El hecho de que prestara
protección a los narcotraficantes no impedía que
continuara cumpliendo con su rol de protector de la fe. Un caso
notable en el que Raúl Castro jugó un papel relevante
es en el que se establece contra el atacante al cuartel Moncada,
Gustavo Arcos Bergnes, [3] ex embajador de Cuba en los Países
Bajos y uno de los fundadores del Movimiento Pro-Derechos Humanos
en la isla.
En el proceso que instrumentó la dictadura contra la dirigencia
del viejo Partido Socialista Popular conocido como la "Microfracciòn",
1968, jugó un papel destacado. Fue quien ordenó
a la Seguridad del Estado las medidas a tomar contra los supuestos
complotados. Al final del proceso, cuando el terror "raulista"
corría impetuosamente por el torrente sanguíneo
de culpables e inocentes, y se creía que el chico malo
produciría un baño de sangre, se apareció
Fidel componiéndolo todo y mandando a los inculpados a
cumplir sentencias de prisión.
Raúl Castro
fue el responsable del cierre de la revista Caimán Barbudo,
un medio que se atrevía a cuestionar algunas decisiones
gubernamentales. Meses mas tarde asumió la organización
del Congreso de Educación y Cultura, que en la opinión
del investigador Alberto Álvarez García [4] fue
lo máximo en represión intelectual que había
conocido el país hasta ese momento, proceso que culminó
con el cierre de la publicación "Pensamiento Crítico"
y de la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Habana.
En 1971, tiene lugar
un "juicio" al mejor estilo de los procesos de Moscú
contra el intelectual y destacado poeta Heberto Padilla. Según
Manuel Díaz Martínez, Raúl Castro cumplió
en la investigación, montaje y desarrollo de la acusación
un papel relevante. [5] El proceso que fue una advertencia a los
intelectuales que se atrevían a pensar libremente, desencantó
a muchos intelectuales, nacionales y extranjeros, con el liderazgo
de la Revolución, y a partir de la prisión de Padilla
y su posterior destierro, se convirtieron en críticos de
Fidel Castro y su régimen. Paradójicamente todos
desconocían el rol cumplido por Raúl Castro, y consideraban
que lo acontecido era inspiración de Fidel.
Pero en el que sin dudas Raúl Castro desempeñó
su papel mas estelar fue en el llamado "Proceso de los Generales".
Raúl preparó las condiciones en su discurso del
13 de junio de 1989 para la decisión que tomaría
el máximo líder de fusilar a sus asociados en el
narcotráfico. Raúl bajo la dirección de su
hermano, o por iniciativa propia, montó un proceso, instrumentó
el terror y demostró que continuaba siendo el mas fiel
de los fidelistas. Sus palabras confirmaron que seguía
siendo válido el postulado de "Por la Revolución
todo" con las connotaciones indefinidas que ese "todo"
tiene. Este proceso hizo posible que Raúl Castro sumase
a su control absoluto en el MINFAR, el manejo y conducción
del poderoso Ministerio del Interior, MININT.
Evidentemente Raúl
Castro no ha cesado de cumplir uno de sus roles, el de cancerbero
del totalitarismo cubano. En 1992, fue el protagonista en impugnar
a Carlos Aldana, ideólogo del Partido Comunista de Cuba
y miembro del Buró Político, y diez años
mas tarde asumió el mismo rol en el caso "Robertico
Robaina", el canciller que jugó con fuego hasta quemarse.
Raúl fue el primero en acusar a este último de deslealtad,
corrupción y de sugerir que el defenestrado ministro había
intentado establecer las bases para cuando se presentara la oportunidad
asumir el control del país.
Para Alberto Álvarez
[6], Raúl Castro ha sido una especie de escudo, de protector
del sistema. Apunta que fue el creador del Dpto. Ideológico
de las Fuerzas Armadas, antes de que este organismo se constituyera
en otro aparato del Estado, consecuencia de ese Dpto. fue la revista
Verde Olivo un medio que promovía el pensamiento mas ortodoxo
y el culto mas fiel a los líderes del proceso revolucionario.
Afirma que controlaba también el Dpto. de Cultura por medio
de un funcionario de nombre Luís Pavón.
A partir del Primer
Congreso del Partido Comunista de Cuba, 1975, Raúl Castro
empezó a controlar el Dpto. Ideológico del Partido
Comunista de Cuba, entidad responsable de velar por la pureza
ideológica del Gobierno y de la Revolución y que
trabaja estrechamente vinculada con la sección de contra
inteligencia del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas.
Los jefes de este Dpto. fueron personas estrechamente vinculadas
al ministro de la Defensa,
Al comandante Antonio Pérez Herrero, primer jefe del Dpto.,
sustituido por Carlos Aldana, ayudante personal del ministro,
quien a su vez fue relevado, 1992, por José Ramón
Balaguer, un viejo guerrillero que había sido testigo de
la Perestroika porque fungió como embajador de Cuba en
ese país, años mas tarde fue relevado por otro oficial,
el coronel Rolando Alfonso.
Afirma Alberto Álvarez
[7] que en el Quinto Pleno del Comité Central del Partido,
Raúl Castro, leyó un documento que contó
con la aprobación de su hermano en el que se atacaba ferozmente
a los académicos y a los centros de investigación
de Ciencias Sociales que supuestamente se habían identificado
con el aperturismo. El inquisidor funcionó a toda máquina
en lo de atacar, desmontar y convertir en enemigos a la mayor
parte de los investigadores y funcionarios del CEA.
Los miembros de este grupo académico fueron interrogados
e investigados, el régimen trató de que se auto
impugnasen y asumiesen la responsabilidad de crímenes que
no habían cometido. El informe que leyó Raúl
Castro en el V Pleno del Comité Central del Partido, marzo
del 96, fue publicado en el órgano oficial del Partido.
Raúl, una vez más fue fiscal, ya que el rol de verdugo
nunca lo ha abandonado.
Pedro Corzo.
Septiembre-06
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