SIEMPRE LA MUJER CUBANA
Roberto Santana Rodríguez



La Habana, Cuba

La mujer cubana ha jugado, juega y jugará un papel muy importante como
protagonista, junto al hombre, en nuestra historia patria.

En las luchas independentistas del siglo XIX contribuyó aportando soldados
salidos de su fértil vientre a la contienda, llevando mensajes ocultos en
sus peinados; dentro de las mariposas, flor que por esta razón se convirtió
en nacional; en las campañas de recaudación de fondos para comprar armas y
otros recursos necesarios para la guerra; curando heridos, en los
campamentos mambises; entre otras muchas acciones, en pos de lograr la
libertad de Cuba.

En esta época sobresalieron los nombres de Mariana Grajales, la más grande
de todas las cubanas; Candelaria Figueredo, Amalia Simoni, y Ana Betancourt,
adelantada a su tiempo, participante a la Asamblea de Guáimaro.

En la etapa republicana de 1902 a 1958, en la que existió, aunque
imperfecta, como toda obra humana susceptible de ser mejorada, la democracia
en la isla, también hubo mujeres ilustres en diversas ramas de la vida. Rita
Montaner, la única; Ernestina Lecuona, la hermana de Ernesto, que
transcendió, no sólo por serlo, sino por su obra personal; Dulce María
Loynaz, brillante escritora y poetisa, merecedora de un premio Cervantes de
Literatura; Amelia Peláez, en la pintura y la escultura; Marta Abreu, mujer
símbolo del altruismo, en la ciudad de Santa Clara, así como Alicia
Hernández de la Barca, María Esther Villoch Leyva y Esperanza Sánchez
Mastrapa, firmantes de la Constitución del 1940.

Después de 1959, mucho ha sufrido la mujer cubana viendo cómo han sido
encarcelados, fusilados, o desterrados sus familiares, victimas de la
represión a la que los ha sometido el gobierno cubano, por atreverse a
disentir de manera abierta y frontal de sus puntos de vista.

La mujer, y la cubana en especial, flor bella que alegra y sustenta la vida,
fuente de paz, amor, comprensión y refugio para sus hijos, regazo seguro;
donde apoya su cabeza el hombre, luego de largas jornadas de agotadora
labor, pilar y sólido sostén de la familia, ha salido siempre en defensa de
sus seres más allegados, cuando éstos se encuentran en peligros o
dificultades.

Muchos han sido los casos de mujeres dignas y valerosas, que pese al miedo
que por naturaleza siente todo ser humano, han sabido sobreponerse y dar el
paso al frente en defensa de sus familiares. Pero éstos fueron aislados a
través de las tres primeras décadas de existencia de la llamada revolución
cubana, erigiéndose en precursoras del movimiento femenino actual, que toma
su mayor auge a partir del año 2000, en los albores del nuevo milenio hasta
alcanzar su mayoría de edad y madurez en los momentos actuales.

Al principio de los años 90 del pasado siglo surge, según fuentes
consultadas, con los mismos objetivos fundamentales que se han mantenido
hasta la actualidad:

- lograr la amnistía,
- velar por el cumplimiento de los requerimientos mínimos para el trato a
reclusos, según la ONU,
- orientar a los familiares en la forma existente para establecer quejas,
ante maltratos a los reos,
- informar a la opinión pública de cualquier problema que confronten los
presos;
- ayudar a los familiares y reos con recursos, que pueden ser propios o
productos de donaciones caritativas y
- recabar la solidaridad, tanto nacional como internacional, para esta justa
causa.

En el primer Comité de Madres por la Libertad de los Presos Políticos Leonor
Pérez, que tuvo como presidenta a Ángela de la Coba y que realizaba
actividades organizadas en pos de conseguir la libertad para los presos
políticos, muchas fueron las actividades realizadas por estas valerosas
mujeres, entre las que se puede mencionar como más significativas: vigilias,
y misas en iglesias de la capital, por ejemplo la realizada en 1998 con
motivo de la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II, en la que participó
Magalys de Armas, esposa del en aquel momento encarcelado líder opositor
Vladimiro Roca Antúnez.

A principios de 2000 se funda el actual Comité de Madres Leonor Pérez, que
tiene como presidenta a Noris Durán Durán, integrado por mujeres que
comenzaron en esa fecha a asistir a misa en la iglesia Santa Rita de Acacia,
sita en Miramar, Playa, Ciudad de La Habana, y a marchar por la céntrica
5ta. Avenida como forma de llamar la atención pública en silencio,
representando a los que no tienen voz, porque están encarcelados, además de
orar pidiendo a Dios que interceda en el logro de su liberación.

Se escogió la Iglesia de Santa Rita, la abogada de los casos imposibles, por
lo difícil y riesgoso que resulta abogar en este país por las personas que
han sido llevadas a prisión por el solo hecho de pensar diferente del
oficialismo y por la cercanía de las sedes diplomáticas extranjeras, con el
claro y necesario objetivo de recabar de esta forma la solidaridad
internacional para tan justa causa ante lo cerrado del sistema imperante en
la isla, que impide en gran medida que se conozca en el exterior lo que
realmente está sucediendo.

Fuentes disidentes señalan como figuras descollantes, entre otras muchas de
aquellos tiempos, a Isabel Ramos, Caridad Núñez e Iris Sánchez, las dos
últimas lamentablemente fallecidas. Aquí recordaron a Núñez, a quien
describieron como una señora muy entusiasta y valiente, durante una de las
marchas por la 5ta. Avenida, en las que como siempre, eran estrechamente
vigiladas por agentes de la seguridad del estado y ante el temor que observó
en sus compañeras exclamó a viva voz: "La que se acobarde por esos payasos
que están ahí no puede venir más al Leonor Pérez."

Párrafo aparte merece Berta Antúnez Pernet, mujer todo coraje, residente en
Placetas, Villa Clara, al centro del país, que ha luchado incesantemente
durante muchos años por la libertad de su hermano Jorge Luis García Pérez
"Antúnez", conocido como el Diamante Negro, y también por la de su tío Omar
Pernet Hernández, miembro de la causa de los 75, ambos injustamente
encarcelados; además de ser una activa opositora que trabaja fuertemente día
a día en unión de tantos cubanos que desean cambios democráticos para la
patria, dentro del Movimiento de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel.

En 2003 se unen a este movimiento las esposas y familiares de los 75
opositores pacíficos, activistas de derechos humanos, bibliotecarios y
periodistas independientes detenidos como parte de la ola represiva llevada
a cabo por el gobierno cubano, que también ha dado en llamarse Primavera
Negra de Cuba, las bautizadas por la colega Maria Elena Alpizar como las
Damas de Blanco, las cuales han alcanzado gran renombre internacional, como
demuestra el reciente premio Sajarov que otorgó de forma compartida el
Parlamento Europeo, por su actitud valiente y decidida de acorde con el
momento que les ha tocado vivir.

Destacan entre estas mujeres, todo dulzura, a pesar de los sufrimientos, los
nombres de Laura Pollán, Miriam Leiva, Dolia Leal, Bertha Soler, Julia Núñez
y Loyda Valdés, entre otras, que me precio en conocer y de tener el honor de
ser invitado asiduo a sus actividades pacíficas en reclamo de la libertad de
sus familiares encarcelados.

Posteriormente, las mujeres de Leonor Pérez decidieron abandonar Santa Rita
para iniciar un peregrinar por otras iglesias, tanto en La Habana como en
otras provincias del país, como el Sagrado Corazón, Corpus Cristo, La
Inmaculada, La Loma del Ángel, San Judas Tadeo, Las Mercedes y El Salvador
del Mundo, ante la necesidad de extender el movimiento a otras localidades
del país. Esto, según las fuentes, no debe ser tomado como una muestra de
división.

Las fuentes aseguraron que existe una excelente relación entre los
diferentes grupos de mujeres, las que conversan mucho entre sí acercándose
estrechamente las unas a las otras.
Una de las fuentes dijo que una parte del dinero que aporte el premio
Sajarov será entregado a mujeres que forman parte del Grupo de Apoyo de las
Damas de Blanco, así como a otras integrantes del Comité de Madres Leonor
Pérez, de donde surgieron, como muestra de hermandad y reconocimiento a la
labor realizada por todas estas mujeres.

Todas las fuentes coincidieron en afirmar que la labor realizada por las
mujeres que participan en el movimiento por la libertad de los presos
políticos, sin tener familiares encarcelados, es más importante que la
realizada por las que sí tiene familiares presos, porque las primeras lo
hacen por amor, por solidaridad y sensibilidad humana, y por ello, merecen
gran reconocimiento y admiración.

En el caso de las Damas de Blanco, la fuente explicó que este grupo está
integrado solamente por familiares de los 75, y mujeres que constituían el
Grupo de Apoyo, por razones de seguridad ante lo que calificó como artimañas
de las seguridad del estado en su juego sucio su empeño en introducir
agentes disfrazadas de Damas de Blanco para dividir y destruir el grupo, por
esto tomaban las decisiones más importantes en un marco más estrecho.

Las fuentes indicaron que dentro de este movimiento de mujeres que luchan
por la libertad de los presos de carácter nacional se encuentran también el
Frente Cívico Femenino, que preside Gladys Núñez en la capital, el
Movimiento Femenino Por la Amnistía con sede en Matanzas, el Frente Femenino
Marta Abreu en Villa Clara, así como en el oriente de la isla señalaron la
existencia de dos grupos similares en las provincias de Granma y La Tunas.

Estas valientes mujeres cubanas, armadas de amor, que dicen "súmate a tus
congéneres en su justa lucha", mientras quede un solo preso político en las
cárceles de la isla despiertan la admiración y el respeto de todos. Ellas
han logrado llegar hasta donde un hombre no puede llegar, porque es muy
difícil reprimir a una mujer para quien tenga en su conciencia algún resto
de sensibilidad humana.

Las mujeres han demostrado en su actuar todas las capacidades presentes en
las féminas, que no sólo pueden ser amas de casa y atender la crianza de los
hijos, sino que también pueden desempeñarse en otras tareas, dentro de la
sociedad civil y hasta en la política, en este caso vemos los recientes
triunfos de la Merkel y la Bachelet, en Alemania y Chile respectivamente.

Estas mujeres pasarán a la historia de Cuba como la continuidad de la
actitud de nuestras compatriotas a través del tiempo, que siempre han sabido
ocupar el lugar que les corresponde en el momento adecuado, colocándose al
lado de las mejores causas, lo que indiscutiblemente contribuirá a que más
temprano que tarde, se logre materializar la Cuba con que soñamos, libre,
democrática, participativa y representativa, donde sean respetados los
derechos humanos y en la que todos nacidos en esta tierra podamos fundirnos
en un fuerte abrazo de reencuentro y reconciliación. Siempre la mujer
cubana.