Si como dijera nuestro apóstol, la muerte no es verdad cuando
se ha cumplido bien la obra de la vida, Eusebio Peñalver
Mazorra, desde el cielo, seguirá viviendo para todos los
que tuvimos la dicha de gozar de su amistad, sin dejar de admirarlo
profundamente.
De una familia honorable, Peñalver, estaba considerado por
sus méritos como el Antonio Maceo, de esa lucha de más
de 47 años. Callado, con un corazón que no le cabía
en su pecho, se levantó contra todas las injusticias, arriesgando
su vida, y posteriormente sufriendo una prisión de casi 30
años, porque la dictadura sabía que mientras estuviera
libre, no iba a dejar de luchar como lo hizo.
Primero con las armas
en la mano, en las montañas del Escambray, y después
desde el destierro. Sin pedir nada a cambio, manteniendo ese concepto
que solamente se ve en los grandes hombres.
Aunque atacado por
una grave dolencia, Eusebio Peñalver Mazorra, no dejó
de pelear ni un solo instante por la libertad de la patria. Ha
partido sin dejar de darnos lecciones de lo que es un Hombre,
que como El, arriesgó su vida por la causa de la libertad.
Sus compañeros y amigos, han estado desde hace varios días
a su lado en el hospital, porque sabían que este MAMBI
no lograría sobrevivir, y no querían que muriera
sin demostrar que los hombres también lloran cuando parte
alguien que como Eusebio Peñalver, no abandono jamás
a nadie cuando había que estar presente.
A su lado estuvo siempre,
su esposa Francis, que ha sido como un ángel, el premio
que le deparó el destino para que lo acompañara,
durante sus últimos años de desterrado. Nuestro
presidente de Unidad Cubana, será expuesto, y por la funeraria,
desfilaran todos los compatriotas que le siguieron siempre. Hombres
y mujeres, que El patriota que durante años lo hizo todo
por la libertad de Cuba.
Combatiente fundador
de la guerra contra Castro, en las montañas del Escambray.
Preso plantado por casi 30 años. Desterrado que recorrió
el mundo demostrando el dolor cubano. El hombre que no dejó
un solo miércoles de hacer demostraciones o vigilias, por
los que hoy, sufren prisión. Eusebio Peñalver, que
con su piel oscura, lo consideramos el Antonio Maceo de esta etapa
que vive la Patria. El hombre que siempre tenia un chiste a flor
de labios, porque nació para ser bueno, para demostrar
que los hombres van en dos bandos, los que odian y destruyen,
y los que aman y construyen.
Cuando Ernesto Díaz
Rodríguez, su hermano de toda la vida me llamó de
madrugada, sabía que ya Peñalver, había partido
descansando en la paz del Señor. Armando Perez Roura.
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Nacido en la entonces
camagüeyana ciudad de Ciego de Avila, el joven Eusebio Peñalver
debió posponer sus estudios en 1952, cuando el general Fulgencio
Batista derrocó al gobierno del presidente Carlos Prío
Socarrás. Poco después tomó las armas en la
Sierra del Escambray, para respaldar el proceso revolucionario que
finalmente obligaría a Batista a huir de Cuba. Fue uno de
los guerrilleros del Che Guevara en los últimos días
de la guerra. Pero muy pronto se percató de que Fidel Castro
"se había burlado del pueblo cubano".
En 1960, volvió
a tomar las armas, esta vez para combatir a Castro, también
en el Escambray. En octubre de ese año fue hecho prisionero
y condenado a 30 años de cárcel. Algunos creen que
su condición de hombre de la raza negra evitó su
fusilamiento, ya que el nuevo régimen decía reivindicar
los derechos de los negros cubanos. Muchos de su compañeros
fueron ejectuados en paredones de fusilamiento. El 30 de octubre
de 1988 fue puesto en libertad y trasladado desde la prisión
hasta un aeropuerto, para viajar directamente a Miami, Estados
Unidos. Las experiencias que vivió durante sus 28 años
de cautiverio parecen sacadas de un libro de horror. Es el hombre
negro que ha estado más años en prisión por
razones políticas en todo el mundo. Durante su años
de cárcel fue un "preso plantado", que no aceptaba
planes de rehabilitación política ni admitía
que se le vistiera con el uniforme de prisionero común.
Fue parte del llamado "presidio político histórico",
por el cual pasaron decenas de miles de cubanos. Se calcula que
a mediados de la década de los 60 había en Cuba
no menos de 60 mil prisioneros políticos, de los cuales
unos 20 mil, según Amnistía Internacional, fueron
liberados en los 70. Ahora, años después de su liberación,
Peñalver concede a ContactoMagazine.com la siguiente entrevista:
P.- Ud. fue condenado
a prisión por el régimen de Castro, a pesar de haber
luchado contra Fulgencio Batista. ¿Por qué?
PEÑALVER.- Fui
condenado a 30 años de prisión política en
Cuba tras haber sido capturado en las montañas del Escambray
combatiendo la tiranía comunista implantada en mi patria.
Haber estado en la lucha contra el régimen pasado y el
presente obedeció a un compromiso con mi generación.
La historia me ha dado la razón: la ideología que
preconizaba Castro para su instauración en el poder se
fue al piso, los principios que decía sustentar no existieron
nunca, todas las promesas hechas a nuestro pueblo han sido pura
charlatanería, y la prueba es que aquellos males que dijeron
erradicar son mayores que antes. La prostitución, el robo,
la corrupción administrativa, la división familiar,
el hambre y la miseria han llegado a límites inconcebibles.
El país está sumido en el caos.
P.- ¿Cuáles
fueron los momentos más difíciles en sus años
de prisión?
PEÑALVER.- Yo
creo que fueron todos. En su momento pensé que era la prisión
de Isla de Pinos; pero después vinieron La Cabaña
y Boniato, las que podían competir fácilmente con
la anterior, en la que dejamos a tantos compañeros asesinados
a tiros, bayonetazos o en huelga de hambre. El plan de trabajos
forzados de Isla de Pinos fue brutal, sádico y asesino:
seres humanos comiendo hierbas, sumergidos en "mojoneras",
masacrados a mansalva. Después vino "Boniatico",
es decir, una prisión dentro de otra prisión, construida
para un grupo de más o menos 110 hombres, donde estuvimos
10 años "tapiados", desnudos, prácticamente
olvidados por el mundo, aunque no por aquellas bestias carcelarias
que hacían todo lo posible para que nuestro diario vivir
fuera un infierno, como en efecto lo fue.
P.- ¿Es cierto
que se torturaba y se tortura en las cárceles cubanas?
¿Qué tipo de torturas se aplican?
PEÑALVER.- Sí,
en las cárceles de Cuba se torturó y se sigue torturando,
no sólo a los presos políticos, sino también
a los presos comunes. La inmersión de grupos de presos
políticos, a golpes, en la zanja donde desembocaban todos
excrementos del presidio de Isla de Pinos; el confinamiento en
celdas donde sólo se podía permanecer de pie por
la gran cantidad de presos que metían en ellas, las requisas
desnudando a nuestros familiares, los guardias lanzando orines
y excrementos sobre los confinados en celdas de castigo. ¡Cuántas
salvajadas no habré visto! ¡Cuántas golpizas
ha sufrido mi cuerpo! Siempre he vivido orgulloso de ser cubano,
pero jamás pensé que pudieran existir cubanos tan
malos, de tan bajos sentimientos... porque la mente se me resiste
a creer que por el mero hecho de tener ideas contrarias al gobierno,
se pueda traspasar a un ser humano con una bayoneta, o cortar
un brazo, un muslo con un machete, a sangre fría. No es
fácil, sin faltar a la verdad, describir cómo esos
esbirros, machete en mano, protegidos por los fusiles de la guarnición,
golpeaban hasta el cansancio a uno o varios presos hasta dejarlos
sin conocimiento en el suelo. Algunos no se levantaron jamás,
otros como yo, llevamos en nuestros cuerpos las cicatrices de
tan bárbaros castigos.
P.- ¿Ha cambiado
en algún punto el presidio político cubano en los
últimos años?
PEÑALVER.- En
las prisiones el trato sigue siendo inhumano y en algunos casos
creo que peor que en nuestra época, porque la convivencia
de los presos políticos con los comunes es algo que el
régimen ha oficializado. El hacinamiento sigue siendo norma
de conducta en todas las prisiones de Cuba, la asistencia médica
no existe, y los familiares siguen siendo igualmente vejados con
infames registros.
P.- Fidel Castro usó
las armas contra Fulgencio Batista, asaltó el Cuartel Moncada
en 1953, fue capturado, se le permitió defenderse a sí
mismo y apenas cumplió 22 meses de prisión. ¿A
qué se deben tantos fusilamientos, tantos prisioneros políticos,
condenas tan largas?
PEÑALVER.- No
hay diferencia entre el dictador cubano y Stalin, Mao, Hitler,
Mussolini, Idi Amin, Pol Pot, o cualquiera de los dictadores que
han aterrorizado a los pueblos del mundo. Su filosofía
es la de eliminar al oponente, no dar tregua al adversario, institucionalizar
el terror, y que mejor forma que ésa: fusilando, enclaustrando
a los opositores por largos años, y dentro de la prisión
torturándolos para destruirlos física y mentalmente.
De Gengis Kan a la fecha todos los dictadores han sido iguales,
asesinos que quieren cubrir sus crímenes con visos de doctrina.
Lo más triste es que hay quiénes dicen ser amantes
de la democracia y no vacilan en apoyar a Fidel Castro y estrechar
su mano manchada de sangre.
P.- Todo el mundo conoce
a Nelson Mandela, algunos creen que es el hombre negro que ha
estado más años en prisión. Pocos conocen
a Eusebio Peñalver, ¿por qué?
PEÑALVER.- Nelson
Mandela es un héroe de su pueblo, un símbolo de
la resistencia y un ejemplo de dignidad, aunque yo discrepe de
su actitud hacia el dictador cubano, pues ningún agradecimiento
puede amparar las violaciones constantes a los más elementales
derechos humanos. El que Mandela sea considerado el preso político
de más larga condena obedece sencillamente al uso de la
propaganda por parte de quienes querían convertirlo en
un símbolo de su doctrina, por una parte, y por otra, a
que nuestro presidio fue largamente ignorado por todo el mundo,
fue esa dolorosa etapa en que nadie escuchaba, donde tanto las
izquierdas como las derechas coqueteaban con el tirano, se dejaban
engañar por sus promesas y falsos logros, sin darse cuenta
de cuánto daño hacían. ¿Cómo
era posible que dijeran que Eusebio Peñalver, un negro
cubano en el país donde se decía que los negros
eran parte de una clase casi privilegiada, estaba encerrado en
una oscura celda, sufriendo vejaciones y torturas? Soy de los
que cree que la sociedad no es justa ni humana si no se respetan
los derechos fundamentales de la persona. Cuando esto se niega
surge el conflicto y el espíritu de rebelión se
crece. El que ama verdaderamente la libertad, siempre está
dispuesto a defenderla.
P.- Han pasado 45 años
desde que Castro tomó el poder. Han pasado más de
16 años desde que Ud. fue puesto en libertad. ¿Qué
hace ahora Eusebio Peñalver?
PEÑALVER.- Sigo
siendo el mismo. Quizás más maduro, quizás
más y mejor pensador. Los años de prisión
sirvieron para reflexionar sobre todo lo pasado, pero si tuviera
que volver atrás, haría lo mismo que hice. ¿Qué
hago ahora? Desde que llegué a este país no he descansado
ni un momento en las labores de la patria, tratando de sembrar
un granito de arena en todos los frentes. A mi llegada entré
a formar parte de LIPREPOC (Libertad para los Presos Políticos
Cubanos), una organización que fundó un incansable
luchador: René Cruz. De esa asociación fui delegado
en la Federación Mundial de Ex Presos Políticos
Cubanos, organización que agrupa a varios miles de ex prisioneros,
y después fui su presidente.También fui nombrado
vicepresidente de la Unidad Cubana, un organismo sombrilla de
muchas otras organizaciones, y soy director de Plantados hasta
la Libertad y la Democracia. Esto último es un equipo de
trabajo integrado por personas interesadas en la libertad, la
democracia y el respeto a los derechos humanos en Cuba. La etapa
del presidio pasó, pero nos queda todavía el tirano.
Nuestras madres, nuestras hijas y esposas ya han sufrido bastante
y a ese sufrir hay que ponerle un punto final. Hay que acabar
con el tirano. Mi corazón está limpio de odios,
deseos de venganza y rencores. Debemos formar un fuerte haz de
amor y esperanzas, en favor de una nación, como dijera
José Martí, "con todos y para el bien de todos".
© CONTACTO Magazine
Esta entrevista fue publicada en 1999 y luego reproducida
el 25 de octubre de 2004
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