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Tiene alrededor de medio
siglo de edad, pero parece más joven. Su pelo es negro y
tupido. Su cara no tiene arrugas ni rajaduras. El cuerpo es macizo,
aunque la pierna derecha_ luce más gruesa que la izquierda.
Agapito Rivera Milián,
recién llegado a Miami en mayo de 1988, ha dedicado su
vida a la lucha por la libertad de Cuba. Por las últimas
dos décadas y media ha sido un preso político plantado,
de los más intransigentes que se han confrontado al sistema.
Antes del presidio fue, por tres años, comandante guerrillero
en Las Villas, recibiendo cinco heridas en combates contra los
cazadores de las tropas especiales del ejército castrista.
Le decían E/
Guapo Rivera, por su temeridad, por que peleaba parado, rompiendo
los cercos de frente, disparando su fusil ametralladora Browning
contra las huestes enemigas. A los 23 años de edad, queriendo
alzarse, pero careciendo de experiencia militar y de armamento,
se enlistó en la milicia. A las cuatro de la tarde del
2 de octubre de 1960, al Guapo le dieron un rifle Springfield
y una canana con 91 balas. A las nueve de la noche se alzó
contra el regimen.
En la manigua se codeó
con Campitos, con Martí Campos y el Negro Tondike. l Guapo
llegó a ser jefe de los alzados en el circuito norte de
Las Villas, desde Sagua La Grande hasta Corralillo. Fue herido
por primera vez en un combate el 25 de abril de 1962, cuando una
bala de metralleta le traspasó la pierna derecha. En ese
mismo combate su hermano menor, Estanislao, fue herido tres veces,
capturado y fusilado. El Guapo sobrevivió milagrosamente,
corriendo varios kilómetros con la pierna sangrando, rompiendo
los cercos de la milicia castrista.
El Guapo Rivera fue
un dolor de cabeza para las tropas castristas. El Comandante René
de Los Santos dirigió varias operaciones contra el jefe
guerrillero, pero no lo pudo atrapar. El Comandante Lizardo Proenza,
uno de los jefes principales del LCB se vio frustrado tres veces
al tratar de atrapar a El Guapo, el cual se escapó por
las rendijas de los enormes triple cercos castristas. En una ocasión,
a pesar de estar atrapado dentro del nudo por dos noches y tres
días, El Guapo logró escapar de nuevo.
El 21 de noviembre,
Agapito Rivera, su hermano. Francisco, y otro alzado llamado Mayito
García Molina acamparon en un cañaveral. Lizardo
Proenza lanzó entonces su cuarta ofensiva contra El Guapo.
Los cazadores del LCB cerraron un nudo sobre la zona. Todos los
campos de caña cercanos al escondite donde estaban los
alzados fueron minados de patrullas castristas tendiendo emboscadas.
Los terraplenes fueron sellados por pelotones bien armados. Cazadores
de las tropas especiales empezaron a peinar los potreros en búsqueda
de los tres guerrilleros.
Los tres alzados salieron
del cañaveral intercambiando disparos con el enemigo. Una
bala le dió en el brazo derecho a L7 Guapo, pero el jefe
guerrillero continuó disparando. A dos kilómetros
de donde comenzó la refriega, los tres alzados se toparon
con una emboscada en un cañaveral. Ambos lados dispararon
a quemarropa. Francisco, el hermano de El Guapo, cayó desplomado.
Una bala le atravesó el _ pecho. Otra bala entró
por la espalda y salió por el ombligo.
Dejando atrás
el cadáver de su segundo hermano, El Guapo y Mayito salieron
del campo de caña, perseguidos por una nube de plomo.
Al brincar una cerca,
Mayito fue destrozado por una ráfaga de ametralladora.
Momentos después, una segunda bala le partió el
brazo derecho a El Guapo. Sin poder disparar su rifle ametralladora,
Agapito cruzó una línea de milicia corriendo, eludiendo
las balas a quemarropa.
Entró en un
cañaveral. Los cazadores del LCB dispararon centenares
de plomos sobre la figura que huía. Una bala se incrustó
en su pierna derecha, pero El Guapo siguió corriendo. Otra
bala entró en la pierna izquierda, partiendo la femoral.
Dentro del campo de caña El Guapo Rivera se desplomó
sobre la tierra villareña.
Entonces se produjo
un milagro. Un hombre con un balazo en la femoral se debe desangrar
en un par de minutos. Pero a El Guapo se le formó un coágulo
arterio venoso en la ingle, una fístula milagrosa que evitó
que la sangre circulara libremente y que el herido no se desangrara.
El Guapo se escondió
en el cañaveral. No pudiendo disparar el rifle, sacó
de su cartuchera la pistola .45 y la rastrilló. Se sentó
a esperar su último combate, pero las tropas especiales
nose atrevian a entrar al campo de caña a buscar al herido
peligroso. Pasó el tiempo y los minutos se convirtieron
en horas. El Guapo era una bola de fango y sangre. Encendió
un tabaco, quizás la última fuma de su vida, y lo
mordió duro, mascando el cabo entre los dientes. La debilidad
de la pérdida de sangre le produjo una borrachera. Se dormía,
perdiendo el conocimiento, para despertarse minutos después.
La vista se le iba y volvía.
Después de tres
horas los cazadores entraron en el campo de caña. Encontraron
a El Guapo sin conocimiento, lo desarmaron, y lo llevaron a un
terraplén. El Guapo despertó a tiempo para sentir
como le ripiaban el pantalón y la camisa para curarle las
heridas. Un soldado le arrancó el tabaco de la boca. Otros
le decían maldiciones. Después de vendarlo, lo fueron
a lanzar en la cama de un camión, alándole los cabellos
para pararlo.
El Guapo apenas podia
hablar, pero le pidió en un murmullo a los cazadores que
lo remataran. Varios se burlaron de él.
Lizardo Proenza, el
comandante del LCB que había perseguido a El Guapo, disparó
una ráfaga de su rifle FAL belga al aire.
-¡Maricones!-
les gritó Proenza a sus hombres, -¡Pendejos! Ninguno
de ustedes quería fajarse de frente a ése cuando
estaba en el cañaveral. ¡Cobardes y putas! Trátenlo
con respeto, que ése es un hombre.
Con sus cuatro heridas,
a El Guapo lo llevaron a un hospital. Los médicos lo examinaron
perplejos, maravillados de que con un plomo en la femoral no se
hubiera desangrado. Un médico soviético y trece
médicos cubanos lo visitaron para estudiar su caso. Sobrevivió
numerosas operaciones y se encaró al presidio con estoicismo
patrio.
Aunque por la Ley 988
se suponía que Agapito fuera fusilado, por un milagro fue
condenando a treinta años de presidio en vez de ser condenado
al paredón. Además de los 25 años de presidio
politico plantado, y de cinco heridas de balas en su cuerpo, El
Guapo perdió a dos hermanos y a nueve primo hermanos en
la lucha guerrillera de los años sesenta.
El Guapo, Agapito Rivera
Milián, es el jefe guerrillero que sobrevivió, que
más tiempo estuvo alzado contra el castrismo, y el único
jefe de sector activo en Las Villas en 1963, que aún vive
para contar sobre los heróicos alzamientos de los años
sesenta.
El apodo de El Guapo
es bien merecido.
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