Al igual que en Pinar
del Río, en la Provincia de Camagüey hubo pocos alzamientos
en comparación con otras Provincias, donde miles de hombres
se alzaron. Pero a pesar de los reducidos núcleos de alzados,
el frente norte de Las Villas y Camagüey fue una zona muy activa
de los focos guerrilleros.
El 10 de octubre de
1961, Rolando Martín Amodea, un ex piloto de la Fuerza
Aérea y ex oficial del Ejército Rebelde, se alzó
en Camagüey, con nueve hombres. Una de sus más destacadas
acciones, fue el asalto a las minas de asfalto de Perea, donde
los alzados destruyeron equipos, quemaron un edificio y capturaron
las armas de la posta. La guerrilla se mantuvo activa por varios
meses hasta que fue desmembrada. Martín Amodea se desplegó
hacía La Habana, donde fue capturado el 25 de septiembre
de 1964 y se presume que fue fusilado por el régimen.
El 8 de julio de 1961,
otro ex miembro del Ejército Rebelde, Arnoldo Martínez
Andrade, armado de un FAL belga comenzó a vertebrar una
guerrilla en el norte de Las Villas. La primera acción
significativa de la guerrilla de Amoldo Martínez, tuvo
lugar el 18 de septiembre, cuando tomó el poblado de Río,
donde nueve milicianos fueron heridos en cómbate. Al mes
siguiente, en la finca Juan Velozo, la guerrilla rgmpió
un cerco en el que murieron dos milicianos. El 20 de noviembre
la milicia les tiende otro cerco en la finca Las Flores, pero
la guerrilla logra huir. Pedro Pino, uno de los hombres de Arnoldo
murió en este combate. A pesar del constante acoso, Arnoldo
y sus hombres lograron quemar sembradíos en la zona Caibarién
y Chambas, también tirotearon un vehículo del régimen
en la carretera del circuito norte. En el mes de diciembre los
alzados quemaron un jeep del Central Adelaida, mataron a dos milicianos
en las cercanías de Sagua la Grande, destruyeron el tren
del Central Narcisa y eludieron un cerco de milicia en Aguada
de Pasajeros. A comienzos de 1962, y perseguidos por centenares
de milicianos y soldados, el reducido grupo de valientes guerrilleros
rompieron un cerco en Guavabo, capturaron seis rifles de la cooperativa
del Barrio Amarillo, y quemaron un camión del régimen
en la carretera de Meneses.
Aunque nunca existieron
más de seis grupos con un total de setenta combatientes,
los alzados del frente norte de Las Villas y Camagüey se
mantuvieron activos desde 1961 hasta finales de 1965. Las bajas
que le causaron al aparato militar del régimen fueron numerosas
e incendiandos muchos edificios y vehículos del gobierno.
Entre los jefes guerrilleros
más conocidos que operaron en esa zona y durante diferentes
períodos de esta guerra, se encontraban Juan Martínez
Andrade, el hermano de Arnoldo, y Manolito López, apodado
El Loco. López era un muchacho de sangre fría que
se había alzado a principios de 1960, cuando era menor
de edad. Capturado, fue enviado a la cárcel para menores
de Torrens, de la cual escapó para alzarse nuevamente.
Para fines de 1961, López se había convertido en
uno de los jefes guerrilleros más odiados por la milicia
de Camagüey.
Otros jefes guerrilleros
fueron Floro Camacho y Everardo Díaz Brunet, conocido por
Frías, ambos veteranos del Ejércitd Rebelde, y Mario
Bravo, que era barbero y en su historia guerrillera consta que
logró eludir docenas de cercos. También se destacó
mucho un carnicero de Iguara, Adalberto Méndez Esquijaroza,
llamado El Quia, que medía seis pies y medio y pesaba más
de doscientas libras de puro músculo. El Quija era un hombre
arriesgado, en una ocasión logró romper un cerco
robándose un caballo de un potrero y cruzando al galope
las líneas de miicias, a la vez que disparaba dos ametralladoras
M3 como si fueran pistolas. En otra acción El Quija fue
herido por una ráfaga de ametralladora, y a pesar de tener
cinco balas en su cuerpo, logró evadir el cerco. Adalberto
Mendez Esquijaroza El Quija estuvo activo en la zona norte desde
1961 hasta 1963, año en que se desplazó a la zona
del Escambray, donde supuestamente fue
capturado y fusilado.
El Quinto Cuerpo del
Ejército de Camagüey contaba con aproximadamente treinta
mil hombres dirigidos por el Comandante Demetrio Monseney Villa;
y tenía varias compañías especiales de Lucha
Contra Bandidos (LCB)que eran dirigidas por el primer teniente
Manuel Castañeda, y los tenientes Dennis Carvajal, Teobaldo
Castillo, Emilio Reyes, Francisco Márquez Mola y el Capitán
Pedro Nodal Loyola, Jefe de Operaciones Provinciales del LCB.
Las tropas especiales del LCB eran utilizadas para enfrentar a
las guerrillas dentro del cerco, una vez que se ubicaba la posición
de un grupo de alzados. El LCB era respaldado en los cercos por
las unidades militares del M I N FA R y por las milicias provinciales
de Camagüey. Todas estas unidades militares tenían
a su disposición amplios recursos de transporatación,
vehículos blindados, artillería ligera y morteros.
El Quinto Cuerpo del Ejército de Camagüey también
contaba con un amplio aparato de inteligencia militar y civil.
El primer teniente Rubén Montero era el jefe del Departamento
de Seguridad del Estado (Sección Bandas) a nivel provincial.
Montero era asistido por el teniente Arturo Hernández.
Ambos hombres dirigían un equipo represivo en el cual se
encontraban los tenientes Valenzuela, Daniel Reche y Sergio Rodríguez
del Rosario, ayudante de Montero. Este equipo coordinaba las labores
con el Teniente Zamora, jefe de la policía en la zona de
Chambas, y Hermitano Echemendía, jefe de milicias en la
zona de Tamarindo.
Todo este inmenso aparato
militar y represivo fue utilizado para aplastar a unas cuantas
docenas de alzados, dispersos en varios grupos real armados. Es
evidente que la lucha entre los alzados y las unidades castristas,
en todos momentos de esta guerra fue una lucha desigual. Lo demuestra
las tácticas empleadas por las guerrillas en Camagüey.
Durante los años
1962 y 1963 hubieron sangrientos combates en el Cayo de Las Mujeres,
Boquerón, Monte La Cruz, Loma de Los Barriles, El Trillón,
finca Jobo Rosado, Sabana de Imías, Colonia La Habana,
Esmeralda, v la zona de Jatibonico. Entre las tropas castristas
que perecieron en estos combates se encontraban dos importantes
oficiales de LCB, el jefe de sector teniente Delfín Luis
Paz, y un jefe de las Compañías Especiales, Oscar
Figueredo. Paz fue muerto con dos de sus hombres en Monte La Cruz
el 5 de febrero de 1963, al caer en una emboscada tendida por
el Jefe Guerrillero Juan Alberto Martínez Andrade. El 18
de agosto de 1962, en la zona conocida por Los Barriles. Figueredo
rodeó a la guerrilla de Manolito López López
El Loco que murió en el combate, pero antes de caer, tres
balas de su M 1 se incrustaron en el pecho y en el vientre de
Figueredo, quien murió instantáneamente.
Después de la
muerte en combate de Arnoldo Martínez Andrade en julio
de 1962, cerca de Yaguajay, la zona del frente norte de Las Villas
y Camagüey quedó bajo el mando de su hermano, Juan
Alberto Martínez Andrade. Los Martínez Andrade estaban
como muchas familias cubanas, divididas en sus sentimientos. Dos
hermanos fueron guerrilleros y otros dos fueron milicianos.
A la guerrilla de Juan
Alberto el régimen castrista le atribuyó más
de un centenar de sabotajes y de crímenes contra el Estado.
Elusivo, Juan Alberto logró escaparse en varias ocasiones
de los cercos castristas. El 10 de diciembre de 1963, en las cercanías
de Jatibonico fue rodeado y dos de sus hombres fueron capturados,
pero Juan Alberto rompió el cerco matando en la refriega
a un sargento del LCB. Tres meses más tarde, el 7 de marzo
de 1964 en la loma Los Indios en la cordillera de Florencia, fueron
sorprendidos y cercados por un operativo del LCB cuando Juan Alberto
y sus hombres se reunían con la guerrilla de Mario Bravo
Cervantes. Los dos jefes guerrilleros y sus hombres rompieron
cerco, y se internaron en los montes de la zona. Dos soldados
del LCB fueron heridos.
Sin embargo, las guerrillas estaban debilitándose, habían
arrestado a centenares de colaboradores y suministros y muchos
recibieron condenas carcelarias. Las condiciones para llevar adelante
esta guerra no eran las más propicias, el país subsistía
a base de tarjetas de racionamientos, los bienes de consumo para
avituallar a las guerrillas cada día eran más difíciles
de obtener, la represión desplegada por el régimen
hacía casi imposible conseguir armamento y balas y perseguidos
por miles de soldados enemigos, los grupos guerrilleros de la
zona norte empezaron a desintegrarse.
En mayo de 1964, el
LCB se apuntó una sangrienta y rápida victoria.
Los guerrilleros sufrieron seis bajas y dos milicianos fueron
muertos, en un breve pero muy mortífero combate en Aguacate.
Un guerrillero herido, Estervino Gutiérrez, fue capturado
por el LCB. Gutiérrez, un ex soldado del Ejército
de Batista, pactó con el diablo para salvar su vida y delató
a todos los campesinos que él conocía en la línea
de suministros, y se ofreció para servir de práctico
al LCB en
su búsqueda de alzados. Durante meses, el ex guerrillero
armado con un rifle soviético, participó en numerosos
cercos contra sus antiguos compañeros de lucha. Pero las
cosas cambiaron para el traidor en 1965. Clemente Aragón,
un alzado capturado por el LCB fue interrogado por oficiales de
la Seguridad del Estado, los que lo trataron de implicar en el
ahorcamiento del soldado y miembro de la Unión de Jóvenes
Comunistas Roberto Gutiérrez en 1964. Aragón admitió
que él había ahorcado al soldado del LCB y que no
lo había hecho solo. En la seguridad de que sería
fusilado, Aragón narró el ajusticiamiento del comunista,
implicando directamente a Estervino Gutiérrez en los hechos.
Clemente Aragón fue fusilado, pero tuvo la satisfacción
de ver morir a su lado a Estervino Gutiérrez, traidor de
las guerrillas.
El 10 de junio de 1964,
las guerrillas de Floro Camacho y Frías Brunet fueron cercadas
en la zona de Nogueras. Brunet murió en el primer encuentro.
Entre las bajas sufridas por el LCB, se encontraba el Capitán
Pedro Nodal Loyola que fue herido en una pierna. Los alzados se
parapetaron en una cueva desde donde resistieron a las tropas
castristas durante cuatro días. El cuerpo de Brunet comenzó
a descomponerse y el mal olor en la cueva se hizo insoportable;
sin agua que tomar, los alzados chupaban pasta de dientes para
mantenerse húmeda la boca. Floro Camacho tenía una
herida infestada en una mano. Los hombres del LCB, habían
sellado las entradas de la cueva y esperaban pacientemente, tocando
música por los altoparlantes. El día 14, los guerrilleros,
con heridas infestadas y las lenguas hinchadas por falta de agua,
se rindieron. Floro Camacho fue fusilado.
Una semana después,
en la Loma del Blanquizal de Mayajigua, el Comandante Lizardo
Proenza del LCB dirigió un inmenso cerco para atrapar a
Mario Bravo Cervantes y a ocho de sus hombres. En esta operación
establecieron un cerco de siete kilómetros cuadrados para
capturar a los nueve guerrilleros, destinándose ocho batallones
del LCB con quinientos veinte y ocho hombres cada uno, que sumaban
un total de más de cuatro mil hombres. Por largo tiempo
el LCB había perseguido a Mario Bravo, el Comandante Guerrillero
de 25 años de edad quien era uno de los hombres más
dificiles de arrinconar en toda Cuba. Con melena larga, vestido
de verde olivo y armado de un `rifle chaco M52, Mario Bravo era
un líder natural. Sus hombres usaban jícaras como
cascos, para desde la distancia lucir como soldados del MINFAR
involucrados en el cerco. Fi .ás de una ocasion los alzados
habían marchado a la retaguardia la de las columnas del
ejército que se movían por las carreteras, confundiéndose
con los miles de soldados que rastreaban is zona.
Pero el comandante
Proenza se puso de suerte, lograron capturar a un alzado, quién
delató la posición de la guerrilla. Rápidamente
el LCR cerró el cerco. En la acción murió
un soldado castrista y otro resultó herido. Un guerrillero
murió en el combate y tres fueron capturados heridos. A
pesar del cerco de cuatro mil hombres, tres alzados lograron escapar
el anillo de la muerte. Mario Bravo fue capturado en grave estado,
tenía la mandíbula destrozada por una bala de ametralladora
VZ, y su pecho y cuello llenos de fragmentos de granada. El escritor
castrista José Norberto Fuentes escribió varios
relatos sobre la captura y muerte de Mario Bravo, pero los historia
no se ajusta a las versiones ofrecidas por los hombres que estuvieron
presentes en el combate como oficiales del régimen castrista
y que hoy se encuentran en el exilio. Fuentes narra como Mario
Bravo le besó las manos a sus captores, portándose
cobardemente. Nada más incierto. El jefe guerrillero, en
sus últimas horas se portó como el hombre que siempre
fue, su último gesto fue el de regalarle su reloj de pulsera
al enfermero que lo atendió.
Los combates continuaron. En julio de 1964 murió en un
combate en Bella Mota el guerrillero Paco la Rosa. La Seguridad
del Estado, utilizando delatores y por confesiones obtenidas por
medio de torturas, fue ubicando a los grupos guerrilleros, cercándoloscon
tenacidad. El 6 de julio de 1965 en el Valle de los Ramones, Juan
Alberto Martínez Andrade fue cercado por tropas del LCR
que eran dirigidas por Lizardo Proenza y el teniente Sergio Rodríguez.
Sirviendo de práctico del LCR había otro ex guerrillero
convertido en traidor, Eduvino García Aragón. Heriberto
Bartolo Labrada y Juan Alberto Martínez Andrade murieron
en el combate. Tres alzados lograron eludier el cerco.
Tres meses más
tarde, el 6 de octubre de 1965, dos guerrilleros fueron capturados
y el último alzado Rafael Labrada Martínez, murió
en combate. Los Labrada Martínez eran tres hermanos, y
todos murieron alzados contra el castrismo en la Provincia de
Camagüey.
Todos los jefes guerrilleros
de Camagüey, los hermanos Martínez Andrade, Floro
Camacho, Frías Brunet, El Loco López, y Mario Bravo
hoy descansan en tumbas anónimas en suelo cubano.
Así terminó,
a finales de 1965, una operación militar en la que treinta
mil hombres bien armados estuvieron cuatro años para derrotar
a setenta alzados, mal armados y hambrientos.
|