El inicio de la primavera
de 1962, fue una época muy dificil para los combatientes.
A comienzos del mes de abril, el Congo Pacheco, uno de los más
conocidos jefes guerrilleros del Escambray, fue herido en un combate,
recibiendo siete balazos. Fue capturado por las tropas enemigas
y llevado al Hospital Militar de Santa Clara, donde (de acuerdo
a las propias fuentes de información castrista) el jefe guerrillero
se arrancaba los sueros de los brazos, negándose a recibir
asistencia médica de los comunistas. Después de dos
semanas en el hospital, Pacheco fue sacado envuelto en sábanas
y transportado en un carro que era tripulado por oficiales de Seguridad
del Estado. Fue ejecutado en secreto y su cadáver nunca fue
entregado a sus familiares.
El jefe guerrillero
Osvaldo Ramírez, que se había alzado hacía
dos años, y sobrevivido a dos limpias y a docenas de cercos,
se convirtió para el ejército de Castro, en la presa
más codiciada. En el mes de abril, Ramírez fue delatado
por Filiberto Cabrera Carranza, conocido por Pancho el Grande,
un diminuto empleado del hospital de Meyer. Cuando centenares
de milicianos rodearon el campamento guerrillero en Las Aromas
de Velázquez, se suscitó un intenso combate. Poco
a poco, al fuego de las ametralladoras VZ y PPCha, la milicia
cerró el nudo. Nuevamente, Osvaldo Ramírez, el guerrillero
más buscado del Escambray, se esfumó en la maleza,
burlando el cerco.
Unas horas después,
en una cañada cercana, un cabo de milicias detectó
un movimiento en un matorral. El cabo, un hombre rubio y pecoso,
apodado El Yanqui, disparó un tiro hacia la cañada.
El plomo solitario encontró un cuerpo: el del Jefe Máximo
de las guerrillas del Escambray. El 16 de abril de 1962 moría
Osvaldo Ramírez, el único guerrillero al cual Castro
había ofrecido amnistía, si deponía las armas.
Hoy, su cadáver descansa en una tumba desconocida, en suelo
cubano.
En las semanas siguientes, los líderes guerrilleros se
reunieron de nuevo, en el Hoyo del Naranjal, donde por voto democrático
se eligió a Tomás San Gil de 23 años de edad,
Comandante en Jefe del Ejército de Liberación Nacional
del Frente Unido Revolucionario del Escambray.
Pocos días después
de asumir el Comandante San Gil el mando de los insurgentes, el
régimen castrista, en decreto firmado por el Comandante
Juan Almeida Bosque, creó el 3 de julio de 1962, las unidades
especiales de Lucha Contra Bandidos (LCB) .
El LCB pretendía
crear unidades móviles, que pudieran dedicarse a la cacería
de grupos guerrilleros. Las limpias habían probado que
la mera saturación de tropas en un área, no podían
eliminar a los guerrilleros, los cuales contaban con el apoyo
del campesinado. Las tropas del LCB funcionarían como tropas
de avanzada, para localizar alzados, y como contra-guerrillas,
para tender emboscadas una vez la milicia abandonara una zona
después de un cerco, y los alzados comenzaran a salir de
sus escondites.
Muchas de las milicias
utilizadas en el Escambray en las limpias eran hombres de ciudad,
que desconocían el terreno y no sabían como moverse
en la maleza. El LCB, pretendía desde su fundación,
que las unidades de combate se nutrieran de campesinos adeptos
al régimen, hombres que pudieran moverse por una selva
con la misma habilidad que los alzados. Era pues, el concepto
de guajiro contra guajiro, guerrilla contra guerrilla. La diferencia
por supuesto, era que los guerrilleros, mal armados, en grupos
de una docena de hombres eran cazados por unidades del LCB numéricamente
superiores y muy bien abastecidas.
Existían dos
tipos de combatientes en las unidades de los llamados LCB, y aunque
el régimen en sus publicaciones, ha elogiado grandemente
al LCB , nunca ha admitido diferencias entre los combatientes
en estas unidades especiales. El primer tipo de combatiente, era
el que estaba bien indoctrinado, el guajiro transferido de los
batallones de milicias serranas, por voluntad propia y veterano
de dos limpias. El segundo tipo de recluta, sin embargo, era el
militar castigado, el cual encaraba la opción o de una
condena en el pabellón de presos militares de La Cabaña,
o servir como combatiente del LCB y ser perdonado de sus pecados.
De esta manera, los militares castristas, acusados de insubordinaciones,
hurtos, fraudes y hasta asesinatos, se vieron transferidos a las
unidades del LCB, bajo órdenes directas del Ministerio
del Interior.
El jefe principal del
LCB era el Comandante Raúl Menéndez Tomassevich,
hombre calvo y de cara redonda, con un largo e interesante historial
delictivo.
Tomassevich había comenzado su vida como un delincuente
común por pasar cheques falsos, delito que lo llevó
a la cárcel en el año de 1955 al 1957. Al salir
de la prisión común, se unió a la lucha contra
Batista y se alzó en la Sierra Maestra, convirtiéndose
en oficial de guerrillas, participando más tarde en el
frente del Escambray, junto al Ché Guevara. Después
del triunfo de la Revolución, fue jefe militar de transporte
del MINFAR hasta 1961. Tomassevich tenía la experiencia
de la lucha anterior en la zona y además el talento de
poder pensar como un alzado. En medio de una batalla, sabía
calibrar lo que los guerrilleros podrían atreverse a hacer,
para romper un cerco. Un hombre despiadado y sin escrúpulos,
era el perro fiel y leal que Fidel Castro necesitaba en la zona
de operaciones.
La segunda figura clave
en el LCB, era el Comandante Lizardo Proenza, un fornido guajiro
nacido en 1927 en el poblado de Victoria de las Tunas, Oriente.
Proenza fue capitán del Ejército Rebelde en la lucha
contra Batista, llegó a convertirse en uno de los hombres
de confianza de Raúl Castro. Después del triunfo
de la Revolución, fue jefe de milicias de la provincia
de Matanzas y jefe de Servicio Especial del Escuadrón de
Ceiba Mocha.
Para el verano de 1962,
los primeros centenares de combatientes del LCB, comenzaron a
llegar a la zona del Escambray. Desde ese momento en adelante,
el matiz de la guerra cambiaría. En vez de limpias gigantescas,
la guerra contra los alzados estaría en manos de las unidades
de Seguridad del Estado de Las Villas, de varios miles de hombres
del LCB, de unidades regulares del MINFAR y de miles de milicias
serranas de Las Villas.
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