Mientras en cinco Provincias
de Cuba se gestaban insurrecciones, en la Provincia de Las Villas,
los hombres del Escambray, bajo las órdenes de Tomás
San Gil, se reorganizaban una vez más.
Tomás San Gil
era llamado por los castristas El Brazo Más Fuerte del
Escambray, y con razón. Bajo su mando se incrementó
la línea de suministros, se efectuaron más alzamientos,
y se intensificó la lucha guerrillera, realizando numerosas
acciones de combate contra las fuerzas castristas.
Según las publicaciones
del régimen, a la guerrilla de San Gil se le atribuyeron
-ten un período de once meses las bajas de cincuenta y
cuatro soldados del ejército castrista, y el incendio y
destrucción de dos ómnibus y de treinta y seis edificios,
entre los que incluían, casas de curar tabaco, tiendas
de cooperativas y almacenes del gobierno.
Tomasito San Gil era
un muchacho de baja estatura, pero de fuerte constitución
física, inmensamente valiente y dotado con un gran sentido
de organización. Aunque al alzarse en armas en el mes de
septiembre de 1960, carecía de entrenamiento militar, Tomasito
llegó a jefe guerrillero en el fragor del combate. Un estratega
natural, fue escogido por el Comandante Osvaldo Ramírez,
como Segundo Jefe del Ejército de Liberación Nacional.
En su época de alzado, desde 1960 hasta 1963, demostró
ser un combatiente de primera linea y como Jefe de Guerrillas
fue muy querido por su tropa. Cuando cumplió 23 años,
los hombres de la línea de suministros le enviaron un cake
y bocaditos a la manigua para que celebrara su cumpleaños.
Hoy, guerrilleros que
sobrevivieron la guerra campesina, hablan de Tomás San
Gil con reverencia y admiración. Estos ex-guerrilleros
cuentan que en un combate, él era el primero en atacar,
y en un cerco, el último en escapar.
El Departamento de
Seguridad del Estado, en uno de sus muchos intentos para asesinar
a San Gil, infiltró a un hombre dentro de la comandancia
guerrillera. Tomasito, enterado de esta trampa, a través
de sus contactos, arrestó al infiltrado, llamado Cipriano
Almeida y a un guajiro que le servía de contacto. Ambos
fueron ahorcados.
La linea de suministros
del FURE (Frente Unido Revolucionario del Escambray), había
comenzado a vertebrarse en 1961. El Comandante Osvaldo Ramírez
asignó para la dirección del aparato clandestino
a Luis Rodríguez, un hombre de amplias dotes organizativas
y probado valor. Tiempo después, Rodríguez fue arrestado
y enviado al presidio político. Tomás San Gil que
ya fungía como Jefe de la Comandancia, a la muerte del
Comandante Osvaldo Ramírez, reestructuró la línea
de suministros, tratando de establecer contactos con grupos guerrilleros
en otras provincias. Tomasito le asignó a Renán
Llanes la labor de establecer nexos con alzados en Matanzas, La
Habana y Pinar del Río. Llanes logró reunirse con
el Jefe de Guerrillas de Pinar del Río, conocido solamente
como Cara Linda, con el Comandate Filiberto Coto en Güira
de Melena, en La Habana, y con Perico Sánchez, el audaz
jefe de la guerrilla matancera. Para Llanes, comenzó la
dificil labor de realizar viajes semanales entre La Habana Placetas,
llevando armas y suministros. Todo el equipo bélico era
depositado en una finca de Placetas, desde donde los mensajeros
de las guerrillas los transportaban a la zona de operaciones en
el Escambray.
Uno de los contactos
establecidos por Llanes que suministró armamentos a los
hombres del Escambray, fue el Comandante del Ejército Rebelde
Raúl Díaz Torres, veterano de la expedición
del Granma, quien ya en esa época, se encontraba conspirando
contra Castro y que eventualmente prefirió irse al exilio
que integrarse al comunismo.
Toda la linea de suministros
y mensajes enviados a San Gil eran supervisados por su hermana
Conchita, y su madre. Doña Benilde Díaz de San Gil.
Durante los años que realizaron esta riesgosa e importante
labor, ambas mujeres fueron arrestadas y maltratadas en numerosas
ocasiones, e interrogadas incesantemente.
En un intento para destrozar a los grupos guerrilleros, las milicias
serranas y el LCB se lanzaron a la búsqueda frenética
de los alzados. Entre los mejores oficiales de combate del LCB
se encontraban el Capitán Pedro Nodal Loyola, y el primer
teniente Gustavo Castellón, conocido como El Caballo de
Mat'aguara. A Castellón, el régimen le ha creado
una imagen utilizando la publicidad oficial, atribuyéndole
la eliminación o captura de más de doscientos alzados,
cifra obvia
mente exagerada. Pero cierto es que Castellón sí
causó estragos entre los alzados, los cuales llegaron a
respetarlo como un contrincante de probado valor. Varios de los
sobrevivientes de la lucha guerrillera han declarado que, El Caballo
de Mayaguara en ciertas ocasiones le tuvo compasión a algunos
de los alzados capturados heridos, no permitiendo que sus hombres
los remataran. Esta no era una práctica común de
parte de los soldados castristas, ya que muchos alzados fueron
ejecutados en los mismos montes donde eran capturados.
tino de los jefes guerrilleros
capturado y fusilado fue Margarito Lanza Flores, conocido por
Tondike. La zona de operaciones de Tondike se encontraba en el
norte de Las Villas, desde Corralillo hasta Sagua La Grande. Un
humilde hombre de pueblo, de la raza negra, Tondike era jíbaro
y muy difícil de atrapar. Sabía caminar de espaldas
para dejar rastros falsos. Dentro de un cerco se movía
de lado a lado, dejando pista que confundían a los cazadores
del LCB. En cierta ocasión, que se encontraba cercado,
eludió el anillo de tropas y cruzó la Carretera
Central hacia el sur, a propósito dejó un rastro
obvio, emprendiendo marcha atrás y regresando al norte
de la carretera, donde estaba el cerco. Los cazadores del LCB
movieron el cerco hacia el sur de la carretera, mientras Tondike
y sus hombres se alejaban más hacia el norte.
Después de muchos
combates, Tondike, el valiente guerrillero, fue acorralado al
día siguiente de atacar la finca de un informante. Fue
acosado por un helicóptero, que los guerrilleros ametrallaron.
Cercado por un batallón del LCB, Tondike se escondió
en un cañaveral, pero los castristas le prendieron candela
al campo de caña por las cuatro puntas. El jefe guerrillero
escarbó un hueco y se acostó en la trinchera, tratando
así de evitar las llamas. Cuando el incendio fue aplacado,
Tondike fue capturado con serias quemaduras en la cara, y con
el pecho como burbujas de chicharrón. A la sombra del puente
Rodrigo, Margarito Lanza Flores, conocido por Tondike, fue fusilado.
La política
internacional, con sus constantes traiciones, intervino nuevamente
en la triste epopeya cubana. La llamada Crisis de Octubre, una
confrontación entre los Estados Unidos y la Unión
Soviética sobre el establecimiento de bases de cohetes
ofensivos en la Isla, tuvo un triste final. Los rusos prometieron
retirar los cohetes de la Isla, pero los norteamericanos se comprometieron
no sólo en no apoyar a los insurgentes anti-castristas,
sino también, a servir de policías para evitar que
los exiliados cubanos ayudaran a los hombres dentro de Cuba, para
derrocar al tirano. Las buena relaciones y los que podríamos
llamar luna de miel, entre los exiliados y los norteamericanos
habían concluido. Debido al Pacto Kennedy-Kruschev, los
cubanos en el exterior quedaban totalmente desprovistos de ayuda,
enfrentados no sólo a los soviéticos, sino ahora,
también, a los norteamericanos.
A pesar de las traiciones
internacionales, en los montes cubanos, los valientes guerrileros
continuaban la guerra, sin ayuda del exterior y solamente apoyados
por los campesinos de las zonas en conflicto.
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