Los primeros alzamientos en Las Villas fueron espontáneos,
sin vinculación directa a los movimientos clandestinos. A
principios de 1960, un carnicero llamado Pedro Rodríguez
dirigió el alzamiento de un reducido grupo de ex-militares
del Ejército Constitucional. Rodeado por fuerzas del ejército
castrista en la Finca Can Can, Pedro Rodríguez armado de
un revólver, trató de escapar bajo un fuerte tiroteo.
Ametrallado por la espalda, Rodríguez se convirtió
en el primer mártir de la lucha guerrillera del Escambray.
Algunos de los hombres de Rodríguez lograron internarse
en el monte donde más tarde se integraron a nuevos grupos
guerrilleros en la zona.
Víctor Gámez
conocido por Chiche un ex-soldado de sólo 20 años
de edad, comenzó a preparar un alzamiento auspiciado por
un grupo de ganaderos. La conspiración fue infiltrada por
la policía y varios de sus hombres fueron arrestados. Chiche
Gámez armado de un revólver, evadió la redada
huyendo a través de los patios de las casas del poblado
de Fomento, logrando esconderse en la casa de un amigo. Después
de burlar constantes persecuciones, Gámez finalmente logro
alzarse. Con tenacidad logró reunir a unos cuantos hombres,
los cuales, armados con escopetas viejas, constituyeron uno de
los primeros focos guerrilleros activos en Las Villas.
En Camajuaní,
tres oficiales del Ejército Rebelde, Joaquín Membibre,
Disonado Mesa y Vicente Méndez se sublevaron, tomando el
cuartel donde estaban destacados y se alzaron en el Escambray
con las armas confiscadas. Es posible que la rebelión de
estos tres oficiales haya sido la primera sublevación armada
de una posta militar bajo el nuevo régimen revolucionario.
En los primeros meses
de 1960, se llevaron a cabo una docena de alzamientos en el Escambray,
algunos organizados por movimientos clandestinos y otros, independientes,
producto de la frustación y el descontento que comenzaba
a extenderse por toda Cuba.
Entre los primeros jefes guerrilleros de esta época se
encontraban Osvaldo Ramírez, Plinio Prieto, Edel Montiel
y Evelio Duque. Los cuatro habían sido oficiales guerrilleros
en la lucha contra Batista.
Osvaldo Ramírez,
capitán de la Policía Nacional Revolucionaria, llevaba
meses conspirando preparando un alzamiento en Las Villas que sería
coordinado con otros levantamientos en la Provincia de Pinar del
Río, que serían dirigidos por Clodomiro Miranda
y Bernardo Corrales. Ramírez fue sorprendido reunido con
un grupo de conspiradores, por una patrulla de milicias. en el
Sitio ¿le Juana. Después de un breve combate, a
Ramírez no le quedó otra alternativa que mantenerse
aliado, pese a que el levantamiento había sido prematuro
y sus dieciocho hombres carecían de armamento adecuado.
Edel Montiel abandonó
la comodidad de su puesto de Director del Hospital de Topes de
Collantes para formar una guerrilla con campesinos de la zona.
Plinio Prieto era un maestro de escuela que había sido
una de las figuras principales de la OA (Organización Auténtica)
durante la lucha contra Batista. Ahora convertido en líder
guerrillero se había alzado en Guanayara, donde instaló
una planta de radio clandestina, arengando al pueblo de Cuba a
la sublevación. Su estancia en la zona fue corta, ya que
el MRR le facilitó su salida del país con el propósito
de que recibiera entrenamiento en Miami, para después regresar
a Cuba a coordinar suministros y comunicaciones para los grupos
atados.
Evelio Duque, ex-teniente
de guerrillas en la lucha contra Batista, fue uno de los hombres
seleccionados por el clandestinaje de La Habana, para unificar
y vertebrar a las guerrillas del Escambray. Duque se mantuvo varios
meses en la Sierra del Escambray moviéndose por los montes
y estableciendo contacto con los diferentes grupos dispersos,
tratando de unificarlos bajo un mando único. La táctica
de la mayoría de los grupos guerrilleros de ese momento
era el de mantenerse alzados sin presentar combate, tratando a
su vez de establecer líneas de abastecimiento.
El MRR era por aquel
entonces, el movimiento revolucionario que más ayuda recibía
de la CIA, y por ende, el de más recursos disponibles.
Intentando suministrar a los focos guerrilleros, el MRR estableció
contacto con Sinesio Walsh Ríos un ex-capitán del
Movimiento 26 de Julio que había dirigido una guerrilla
en el Escambray contra Batista.
Sinesio Walsh había
establecido un campamento en Nuevo Mundo, cerca del poblado de
Veguitas en las inmediaciones del la Sierra del Escambray, donde
intentaba apertrechar una nutrida columna guerrillera, antes de
entablar combate contra el ejército. Era Sinesio Walsh
un hombre de gran valor personal, aunque no buen estratega. Logró
obtener algún material bélico por vías clandestinas,
incluyendo una ametralladora calibre 30 que fue transportada al
Escambray por un joven médico llamado Orlando Bosch Avila
que se había destacado en la lucha clandestina contra Batista.
En esta nueva etapa de la lucha, Bosch dirigía un pequeño,
pero, efectivo grupo llamado el MIRR (Movimiento de Independencia
y Recuperación Revolucionaria). Junto a Victor Paneque
y Eliezer Grave de Peralta, dos ex-oficiales rebeldes, Bosch había
sido una figura clave en coordinar el alzamiento de Sinesio Walsh.
Con el pasar del tiempo, Bosch se convertiría en una de
las figuras más claves y controversiales del proceso anti-castrista.
La estructura clandestina
del MRR en Cuba estaba dirigida por un joven estudiante de ingeniería
llamado Rogelio González Corzo, conocido por el nombre
de guerra de Francisco. González Corzo designó al
Dr. Armando Zaldívar, uno de sus hombres de confianza,
a que visitara en el Escambray a Sinesio Walsh, para establecer
una linea de suministros por paracaídas desde Estados Unidos.
El Dr. Zaldívar,
médico de 26 años de edad, había sido teniente
del Ejército Rebelde. Después del triunfo de la
Revolución fue destacado al Hospital Militar. Amargado
por la infiltración comunista en el nuevo gobierno, el
Dr. Zaldívar comenzó a conspirar nuevamente. A mediados
de 1960, viajó por vez primera al Escambray, y aunque logró
entrevistarse con Joaquín Membibre, no pudo coordinar en
aquel momento una linea de suministros.
El Dr. Zaldívar
regresó al Escambray por segunda vez, llevando un cargamento,
consistente de varios rifles, ametralladoras, granadas, mochilas
de balas, y hamacas. Los equipos fueron escondidos en una panadería
de Santa Clara y transportados por un camión a una finca
cercana a Veguitas, allí el Dr. Zaldívar se reunió
con Vicente Méndez y José Berberena, dos guerrilleros
que lo llevaron hasta el campamento de Sinesio Walsh en Nuevo
Mundo. En esta breve reunión se establecieron pautas para
dejar caer armas por paracaídas, para equipar a una columna
guerrillera, la fecha acordada fue septiembre de 1960.
El Dr. Zaldívar regresó a La Habana, reuniéndose
con Plinio Prieto, que acababa de regresar clandestinamente a
Cuba. Ambos hombres, acompañados de un radio telegrafista
y otro miembro del clandestinaje, regresaron al Escambray para
coordinar el primer lanzamiento de armas. La dirección
del MRR había acordado darle el mando de los insurgentes
del Escambray a Plinio Prieto, con Sinesio Walsh de lugarteniente.
Sinesio Walsh ya había logrado agrupar en Nuevo Mundo a
un centenar de hombres, uniendo a varios de los grupos de alzados
que se encontraban dispersos. Entre los líderes guerrilleros
que esperaban los pertrechos militares se encontraban Vicente
Méndez, Joaquín Membibre, Diosdado Mesa y Porfirio
Reemberto Ramírez (El Negro Ramírez).
El Negro Ramírez era una figura muy conocida en Las Villas.
Había abandonado sus estudios universitarios para combatir
contra Batista, llegando a ser capitán de guerrillas. Después
del triunfo de la Revolución, regresó a la universidad,
donde fue electo presidente de la FEU (Federación Estudiantil
Universitaria) de Las Villas. Su alzamiento, a finales del verano
de 1960, había sido auspiciado por el DRE.
Percatándose de que, las guerrillas habían permanecido
mucho tiempo en la zona de Nuevo Mundo, donde las condiciones
le escape en caso de ser cercados, eran difíciles, Membibre
y Méndez le pidieron a Sinesio Walsh que cambiara de campamento.
Sinesio, que sabía que la situación se hacía
peligrosa por la cantidad de patrullas que se movían en
la zona, decidió permanecer en el campamento de Nuevo Mundo,
esperando por las ansiadas armas. Varios de los grupos guerrilleros,
dirigidos por Membibre, Mesa y Méndez, decidieron evacuar
sus tropas hacia otra región.
Membibre tenía
razón. Su guerrilla entabló combate con un contingente
de milicias en Veguitas. Horas después, en otro combate
en la finca La Felicidad, Vicente Méndez y sus hombres
se batieron con una patrulla de milicias. El jefe de las milicias,
Teniente Obdulio Morales Torres fue el primero en caer muerto
en el combate, ametrallado por una ráfaga de la carabina
San Cristóbal que portaba el guajiro Méndez. Este
teniente era el sobrino de Félix Torres, un comandante
del Ejército Rebelde y viejo comunista de la zona. Félix
Torres había sido uno de los hombres claves de Fidel Castro
en la provincia de Las Villas, donde apadrinó a numerosos
comunistas para lograr obtener cargos importantes y el control
total de la estructura del poder. La muerte de su sobrino enfureció
a Félix Torres, quién ordenó la movilización
de varios batallones de milicias, hacia la zona de operaciones.
Una de las patrullas
de milicias tropezó con el campamento de Nuevo Mundo, entablándose
un breve combate, resultando heridos cinco milicianos. Consciente
de que estaban ubicados por las fuerzas enemigas, Sinesio Walsh
decidió desmantelar su campamento, y dividió a los
insurgentes en varios grupos.
Cuando Plinio Prieto
y el Dr. Zaldívar, llegaron al Escambray con su equipo
transmisor de radio, no pudieron establecer contacto con Sinesio
Walsh quien ya estaba en fuga, perseguido por cientos de milicianos.
Plinio Prieto y su grupo hizo contacto con Diosdado Mesa y varios
de sus guerrilleros. Después de varios días caminando
juntos por los montes, cargando un pesado equipo de radio, Plinio
Prieto decidió regresar a Cienfuegos para establecer contacto
de nuevo con el MRR. Al cruzar el grupo los terrenos de una cooperativa
agraria, sostuvieron una escaramuza con una escuadra de milicia.
Escondidos en la maleza del monte y proteguidos por la noche,
intentaron establecer contacto radial con los Estados Unidos,
para prevenirlos de que detuvieran el prometido lanzamiento de
las armas por aire. Infortunadamente, las transmisiones no fueron
efectivas, y el avión voló esa noche sobre el escondite
de Plinio Prieto y su grupo, lanzando las armas cerca de La Campana
donde las milicias castristas capturaron el cargamento. Sin poder
establecer contacto con Sinesio Waslh y sus hombres, el grupo
de Plinio Prieto y el Dr. Zaldívar se disolvió.
Diosdado Mesa y sus hombres regresaron al monte, y Plinio Prieto
y su grupo decidieron viajar a Cienfuego separados. En el transcurso
del viaje, Plinio Prieto y el Dr. Zaldivar fueron capturados en
Cumanayagua.
Las guerrillas de Sinesio
Walsh, al desmantelar el campamento de Nuevo Mundo, fueron cercadas
en un nudo por varios batallones de milicias. Los guerrilleros
trataron de romper el cerco en varios lugares. Se establecieron
combates en Boquerones y Los Petrels. Membibre, Mesa y Méndez
se internaron en el Escambray. El Negro Ramírez, sin municiones,
fue capturado en un cerco que le tendieron en las proximidades
de Manicaragua. Sinesio Walsh fue apresado con cuatro de sus hombres
en una cueva, por una patrulla del ejército.
El régimen dió
amplia publicidad a la captura de Sinesio Walsh, Plinio Prieto
y Porfirio Ramírez. En Santa Clara, capital de la Provincia
de I as Villas, donde Porfirio Ramírez El Negro era conocido
como buen revolucionario y gran líder estudiantil, se organizaron
protestas públicas. Una demonstración estudiantil
demandando clemencia para Ramírez, fue desbaratada a golpes
de cabillas por oficiales del régimen. Una segunda marcha,
organizada por sus familiares fue disuelta por policías
que le cerraron el paso. Fidel Castro respondió a una petición
de clemencia, dándole a la familia de Ramírez su
promesa personal que la vida del dirigente guerrillero sería
respetada.
El juicio de la Primera
Causa del Escambray se llevó a cabo en Santa Clara, el
12 de octubre de 1960. Más de sesenta guerrilleros fueron
sentenciados a condenas de diez a treinta años de prisión
política. Uno de los condenados fue el Dr. Armando Zaldívar,
el cual, después de su captura, fue torturado mentalmente,
al ser fusilado con salvas en dos ocasiones. Cinco líderes
guerrilleros fueron condenados a morir fusilados: Plinio Prieto,
Porfirio Reemberto El Negro Ramírez, Angel del Sol, Sinesio
Walsh Ríos y José Palomino Colón.
Esa noche, la última
de su vida, Porfrio Reemberto El Negro Ramírez, escribió
una carta, en la que se dirigió al pueblo de Cuba y a sus
hermanos de lucha.
«Quien haya pasado
por todos estos horrores debe sentirse feliz de morir, porque
sabe que habrá de descansar de tanta opresión, de
tanta ignominia, de tanta cobardía y porque sabe que habrá
de sembrar el ejemplo para futuras generaciones...Sé que
voy a morir dentro de pocas horas, no tengo miedo, por el
contrario, jamás en mi vida me he sentido tan seguro de
mí mismo; sé que mi muerte no habrá sido
en vano....»
En el anochecer del
13 de octubre de 1960, los cinco guerrilleros fueron fusilados
en el campamento de milicias de la Campana. Porfirio Ramírez,
el lider estudiantil al cual Castro le había prometido
clemencia, recibió tres impactos de bala en el rostro.
Los fusilamientos,
en vez de aplacar o amedrentar al campesinado, sólo logró
enfurecer a millares de villareños. En los montes del Escambray
hubo nuevos alzamientos. Lo que sobraban eran hombres dispuestos
a pelear. Lo que faltaban eran armas y pertrechos para los guerrilleros.
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