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Tìpico bohio de los campesinos
del Escambray
La lucha guerrillera
contra Fidel Castro fue causada por el descontento en las filas
del campesinado hacia el gobierno revolucionario que se instauró
en el poder el primero de enero de 1959.
Castro asumió
el poder, utilizando su astucia y aprovechándose de las
debilidades de los dirigentes de otros partidos de oposición
en la lucha contra Batista. El Segundo Frente Nacional del Escambray,
el Directorio Revolucionario y la Organización Auténtica
quedaron marginados de la estructura del poder desde la primera
semana de 1959.
El nueve de enero de
1959, el nuevo Gobierno Revolucionario legalizó el hasta
entonces abolido PSP (Partido Socialista Popular). Con la legalización
del comunismo, vino al día siguiente, el reconocimiento
oficial diplomático de la Unión Soviética.
A las pocas semanas llegó a Cuba Aleksander Alexeyev, primer
agente de la KGB, encargado de establecer nexos con el nuevo régimen
y establecer un aparato represivo en el país. Alexeyev
fue el organizador del Ministerio del Interior, vertebrando el
sistema de espionaje y represión que aún existe
en Cuba. Para 1962, por pedido oficial del propio Fidel Castro,
Alexeyev fue designado embajador soviético en Cuba, cargo
que ostentó hasta 1967.
En la primavera de
1960, cientos de soviéticos comenzaron a llegar a la Isla,
en calidad de técnicos, pero con la misión de ayudar
en la reestructuración de la sociedad cubana, para cambiarla
de un sistema de libre empresa a un satélite colonialista
de la URSS.
La Revolución
Cubana tuvo el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo cubano.
En el Manifiesto de la Sierra Maestra de 1958, Castro prometió
que el nuevo sistema que se establecería en Cuba honraría
a la Constitución de 1940, con justicia social, una reforma
agraria equitativa, derechos civiles y elecciones libres.
Desde el primer momento en el poder el régimen castrista
violó los conceptos por los cuales se había combatido
contra Batista.. Más de trescientos fusilamientos se llevaron
a cabo en las primeras semanas del triunfo, producto de juicios
carnavalescos. Cuando varias docenas de miembros de la derrocada
Fuerza Aérea fueron enjuiciados y juzgados inocentes por
un tribunal revolucionario, Castro ordenó un segundo juicio.
Posteriormente, desde los oficiales hasta los mecánicos,
fueron sentenciados a largas condenas, en un segundo juicio, al
que ni siquiera se les permitió asistir.
Los fusilamientos,
los arrestos y la creciente influencia soviética, sembraron
las raíces del descontento nacional. Apurándose
para consolidarse en el poder, Castro nombró a numerosos
elementos comunistas a puestos claves en las seis provincias.
En breves semanas, cientos de empleados en cargos gubernamentales
fueron despedidos, siendo reemplazados por elementos leales al
PSP y a Fidel Castro. Dentro de las filas del propio Movimiento
26 de Julio y del Gobierno Revolucionario, las protestas y las
confrontaciones se multiplicaron. El nuevo presidente, Manuel
Urrutia, fue obligado a renunciar y a pedir asilo politico en
una embajada de México, después de una confrontación
con Castro. El jefe de la nueva Fuerza Aérea, el Comandante
Pedro Luis Díaz Lanz abandonó la. Isla. acusando
a Castro de alinearse a elementos comunistas. En octubre de 1959,
el Comandante Hubert Matos, jefe del regimiento de Camagüey,
fue arrestado junto a un grupo de sus oficiales por protestar
la ingerencia comunista en el nuevo gobierno. Pocas horas después
del arresto de Matos, el Comandante Camilo Cienfuegos, una de
las figuras más populares del proceso revolucionario, desapareció
misteriosamente, bajo circunstancias inexplicables que muchos
historiadores han atribuído a una pugna interna.
Numerosos elementos
revolucionarios veteranos de la lucha contra Batista, comenzaron
a reunirse nuevamente para conspirar. Los primeros movimientos
anti-castristas comenzaron a estructurarse a finales de 1959.
Estos movimientos estaban formados y dirigidos por revolucionarios,
que intentaban rescatar el proceso antes de que el comunismo pudiera
consolidarse en Cuba.
Entre los movimientos
clandestinos más activos de aquella época, se encontraban
el MRR (Movimiento de Recuperación Revolucionaria), el
DRE (Directorio Revolucionario Estudiantil), el MRP (Movimiento
Revolucionario del Pueblo) y el Movimiento 30 de Noviembre. El
MRR y el DRE comenzaron a recibir ayuda de la Agencia Central
de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, durante los últimos
meses de la administración de Eisenhower. Irónicamente,
el Movimiento 30 de Noviembre, que no recibió apoyo económico
de Estados Unidos, llegó a ser el aparato clandestino más
grande de esa época, manteniéndose activo hasta
1968. Los cuatro movimientos tenían entre sus filas a numerosos
veteranos guerrilleros que querían abrir frentes de combates
en las sierras cubanas.
A principios de 1960, los conspiradores iniciaron el envío
de pequeñas cantidades de armas a la Sierra del Escambray
en Las Villas y a la Cordillera de los Organos en Pinar del Río,
anticipando así, posibles alzamientos.
El primer alzado en
Cuba fue Luis Lara, El Cabito, un ex-militar del ejército
de Batista, que se fugó de una prisión y se escondió
en la Cordillera de los Organos. Lara no era un alzado en el sentido
clásico de la palabra, ya que al subir al monte, él
carecía totalmente de suministros o vínculo alguno
con las organizaciones clandestinas, que lo pudieran ayudar. Después
de unas semanas fugitivo, en las cuales, organizó una modesta
guerrilla de cuatro hombres, Lara fue capturado por una patrulla
de milicias y posteriormente fusilado.
En 1959 hubo dos intentos
de invasiones a Cuba por elementos opuestos al castrismo. La primera,
en el mes de agosto, fue conocida como La Conspiración
de Trinidad. Descubierta por agentes de Seguridad del Estado,
se llevaron a cabo centenares de arrestos de conspiradores y el
gobierno castrista interceptó un avión cargado de
armas que aterrizó en el aeropuerto de Trinidad. Esta conspiración
fue fraguada desde la República Dominicana, apadrinada
por el dictador Rafael Leonidas Trujillo.
La segunda invasión
fue el Desembarco de Navas, en la Provincia de Oriente, en el
mes de octubre. Un grupo de 27 exiliados desembarcaron al este
de la Isla, con el propósito de fomentar un frente guerrillero.
Rodeados por varios centenares de las recien formadas milicias
populares, los insurgentes entablaron varios combates. En el primer
encuentro murió el jefe de la guerrilla, Armentino El Indio
Feria. El resto del grupo fue capturado y diez de sus miembros,
entre ellos tres norteamericanos, fueron fusilados.
La muerte del Cabo
Lara y los combates de Nava eran sólo el preludio a la
violenta guerra que se avecinaba. A principios de 19 comenzaron
los alzamientos en el Escambray.
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