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La Sierra del Escambray
Fue una guerra brutal
y larga, de la cual muy poco se conoce o se ha escrito. En Cuba,
desde principios de 1960, hasta finales de 1966, unos cuantos
miles de campesinos humildes y mal armados se enfrentaron, en
lucha desigual, al poderío militar del régimen de
Fidel Castro. Sin suministros adecuados, acosados por bien armadas
huestes enemigas, los guerrilleros fueron eventualmente derrotados
pese a la furia y tenacidad con que combatieron.
Más de dos décadas
han transcurrido desde la etapa de los alzamientos guerrilleros.
Pese a que estos sucesos afectaron las vidas de cientos de miles
de cubanos, muy poco se ha escrito o documentado públicamente
sobre esta etapa. El régimen castrista ha publicado media
docena de libros y producido un par de películas sobre
el tema de los alzamientos, refiriéndose en forma tergiversada
a los guerrilleros como simples bandidos. Aunque en algunos libros,
particularmente los escritos por José Norberto Fuentes,
se admite el valor de los alzados, la mayoría de estas
ediciones han tenido circulación muy limitada dentro de
Cuba. Obviamente, el régimen de Fidel Castro no ha tenido
gran interés en demostrar que existió una fuerte
oposición al comunismo entre los hombres más humildes
de Cuba, los guajiros de los campos cubanos
En el exilio nada se
había publicado hasta la fecha sobre el proceso guerrillero,
que ocurrió de 1960 al 1966. Las dificultades en investigar
y analizar este momento histórico, se han basado en las
limitaciones impuestas por las circunstancias, el tiempo y el
espacio. Primeramente, muy pocos líderes guerrilleros sobrevivieron
a la brutal guerra. Miles de alzados murieron en combate o fueron
fusilados. De los sobrevivientes, más de dos mil cumplieron
-y algunos aún cumplenlargas condenas carlearais en las
ergástulas del régimen. La disponebilidad de estos
hombres para las entrevistas, ha sido limitada a los últimos
años, en los cuales numerosos ex-presos politicos comenzaron
a llegar a tierras del exilio. Una tercera circunstancia limitadora
ha sido el hecho de que los alzados, siendo de procedencia humilde
cuentan con un bajo nivel educacional, lo que hace muy escaso
el número de memorias, cartas o ensayos escritos por los
sobrevivientes para documentar un estudio serio sobre el proceso.
Pese a todas las dificultades,
la etapa de los alzamientos guerrilleros merece ser estudiada
profundamente. La guerra campesina abarcó las seis provincias
de la Isla, siendo la campaña militar más grande
llevada a cabo en Cuba desde el inicio de la República
en 1902. Desde los tiempos de los mambises nunca se había
combatido con tanta fiereza en suelo cubano.
El número de
muertos en estos años de combate nunca se sabrá
con certeza. El gobierno de Castro rara vez dió a la publicidad
detalles sobre combates o ejecuciones. Los alzados, divididos
en grupos, con malas comunicaciones entre sí, sólo
sabían de las bajas ocurridas en zonas limitarlas. Mantener
un censo de los caídos era imposible para los insurgentes.
Los fusilamientos, especialmente en Las Villas, no fueron sólo
de guerrilleros, también abarcaron a colaboradores, a contactos
en líneas de suministros y a algunos infelices guajiros
que se encontraban en el lugar equivocado cuando el ejército
castrista patrullaba la zona.
Ni siquiera las fuentes de información del régimen
están de acuerdo con el número de bajas sufridas
por sus propias fuerzas. El escritor Juan Carlos Fernández,
en su libro Todo es secreto hasta un día, publicado en
Cuba en 1976, dá la cifra de doscientos noventa y cinco
muertos en combate sufridos por operativos del FAR (Fuerzas Armadas
Revolucionarias) en las acciones contra los bandidos. Sin embargo
en 1970, Raúl Castro. en discurso pronunciado en un acto
conmemorativo del aparato represivo del MININT (Ministerio del
Interior) hizo una alusión muy significativa a la lucha
guerrillera de 1960 a 1966, declarando que en las seis provincias
de Cuba llegaron a existir un total de ciento setenta y nueve
bandas guerrilleras, compuestas por tres mil quinientos noventa
y un alzados. Según lo expresado por R. Castro en su discurso,
el costo de eliminar a estos grupos llegó a ser de casi
ochocientos millones de pesos y causó la muerte, de casi
quinientos hombres del FAR. Pero, esta. cifra de Raúl Castro
ha sido contradicha. En el libro Nos impusieron la violencia (Cuba,
1986), el autor José Norberto Fuentes, detalla el costo
de esta guerra en cerca de mil millones de pesos. Este mismo autor
asegura en uno de sus tres libros (Cazabandídos) que las
unidades especiales del LCB (Lucha Contra Bandidos) perdieron
en combates en la provincia de Las Villas trescientos cinco cazadores.
Como la cifra de Norberto Fuentes no toma en consideración
los muertos del FAR ocurridos entre 1960 y 1962 en las dos Limpias
(antes de la creación del LCB) ni las bajas ocurridas en
las otras cinco provincias, es muy posible que el número
de muertes incurridas por fuerzas del régimen haya sido
mucho mayor al de la cifra expresada por Raúl Castro en
su discurso de 1970.
Lo que sí sabemos,
sin discusión, es que el proceso guerrillero de 1960 al
1966, costó las vidas de por lo menos tres mil cubanos
de ambos lados de la contienda, causó el presidio de miles
de otros, y afectó la vida de una nación entera.
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