(gracias a www.noticubainternacional.com
y a www.cubanet.org)
El prisionero Ramón
Hernández Páez, confinado en la prisión Combinado
del Este por un delito común según causa 397/99,
envió al prisionero Antonio Guerrero en los Estados Unidos
la siguiente misiva, en respuesta a una carta enviada por este
último a un recluso en la prisión Playa Manteca,
al oriente del país.
La carta, fechada el
9 de enero de 2004, señala:
"Compatriota Antonio
Guerrero Rodríguez, hoy comienzo la presente deseándole
que al recibo de la misma se encuentre usted en perfecto estado
de salud, al igual que todos sus compañeros de la prisión
en la que usted se encuentra. Yo más o menos tratando de
sobrevivir con los escasos recursos que tengo a mi alcance.
"El objetivo de
la presente estuvo motivado porque usted le envió a un
recluso de la prisión de Playa Manteca en la provincia
de Holguín una carta. El recluso se nombra Félix,
y en dicha carta usted le dice que las prisiones en Cuba son las
mejores del mundo en todos los sentidos. Por ello, yo aprovecho
para hacerle saber a usted la realidad en la que hoy los reclusos
en Cuba se encuentran viviendo, y para que tenga una real idea
le señalaré lo siguiente.
"En primer lugar
le diré que usted no puede tener ese criterio sobre las
prisiones de Cuba porque usted nunca ha visitado estas prisiones,
y mucho menos ha estado preso en ellas. En segundo lugar, usted
no tiene la menor idea de cómo vive actualmente el pueblo
de Cuba y cómo viven sus reclusos, ya que por problemas
de su trabajo, usted ha estado al margen de esta realidad. Alguien
le habrá dado quizás alguna idea, pero yo le digo
por medio de este manuscrito que esa idea es equivocada.
"Le haré
saber a usted que muchos hombres en la actualidad se están
quejando a distintas instancias del país, haciéndole
saber la inconformidad que se tiene con las excesivas sanciones,
y nadie les hace el más mínimo caso.
"Yo mismo podría
comentarle que en esta prisión dos hombres en las escaleras
me agredieron y me provocaron heridas en el pecho y en las manos,
y éstas son las santas horas en que nadie ha venido aquí
a mi celda a tomarme siquiera declaración en contra de
los atacantes, y esto sucedió el pasado 16 de octubre del
2003, como también podría comentarle que muchos
están durmiendo en el piso porque no hay tablas para las
camas. Estamos durmiendo tres personas en cada celda, las cuales
se filtran constantemente y esas gotas, las que no sabemos si
son de orine o agua, tenemos que soportarlas a diario en nuestras
cabezas y en otras partes del cuerpo.
"También
le haré saber que de las 24 regulaciones que tenemos como
derecho, todas se quebrantan, como por ejemplo no tenemos garantía
penal para defendernos o para reclamar las sanciones, las cuales
son extremadamente elevadas para el sistema de convivencia infrahumana
al que estamos sometidos.
"No se nos entrega
avituallamientos tales como toallas, sábanas, ropa, frazadas,
ropa interior. Todos estos artículos nuestras familias
con escasas posibilidades son quienes nos las resuelven; además
convivimos hasta el término de la sanción en un
espacio de 5 X 12 metros 436 reclusos. El acceso al agua potable
es dos veces al día, y semanalmente pasamos dos días
sin agua; en algunas compañías sólo se cuenta
con un tanque de 55 galones, los cuales se logran llenar cuatro
veces a la semana. Con esta agua se deberá lavar, fregar,
limpiar y bañarnos 36 reclusos, sin contar que tenemos
que tender la ropa por los balaústres de la celda ya que
no disponemos de un lugar apropiado para ello.
"Muchos pasamos
hasta 15 días sin coger sol, y el alimento es el mismo
todos los días, desde 1999 y no lo he visto cambiar, sólo
tenemos derecho a pollo dos veces al mes y al picadillo de soya,
el cual se da en ocasiones por el pollo, a razón de 30
gramos por persona, el arroz 70 gramos, y como potaje se nos da
agua de frijoles hervida o agua con sal y harina de maíz
y una cucharada de mermelada fermentada, y en el desayuno la mitad
de un pan y agua con azúcar.
"Las filtraciones
y las goteras son de 8 a 12 por compañía, no dan
asistencia médica, ni estomatológica y las dos únicas
mudas de ropa que nos dan al ingresar en este lugar, consisten
en short corto y camisas sin botones, ni mangas, ni cuello. Estos
uniformes son confeccionados con la misma tela con la que se tapizan
los ataúdes fúnebres, y es la misma ropa que usamos
en tiempo de frío.
"Antonio, como
usted podrá apreciar, aquí le hago mención
de las anomalías que tenemos nosotros que sufrir aquí,
en la Prisión Combinado del Este, y así es en todas
las prisiones del país. Sólo desearía hacerle
esta pregunta y recordarle esa frase de Fidel: ¿Se violan
tus derechos humanos?
"En entrevista
del periodista Italiano Gianni Mina Fidel expreso: "La jaula,
aunque sea de oro, siempre será una jaula'.
"Sin otro asunto
a tratar. Escriba pronto.
"Ramón
E. Hernández Báez"
Según manifiesta
en carta aparte Hernández Báez, esta carta enviada
desde la prisión estaba acompañada de más
de 100 firmas de presos que avalan lo expresado en ella. Las firmas
tuvieron que ser destruidas, luego que la Contrainteligencia en
la prisión conoció de su existencia, hecho por el
cual se realizaron requisas.
Treinta y una firmas
de prisioneros acompañan esta carta dando fe de lo manifestado
por Ramón Hernández Báez: Ramón E.
Hernández Paez, Jorge Rodríguez Hernández,
Héctor Gamboa Machado, René Sotolongo Boito, Rolando
Rondón Domingue, Pedro L. Duquesne Mollet, Roberto Peraza
Fíntela, Roberto Martínez López, Lázaro
Cruza Sotolongo, Iván Cruza Sotolongo, Juan L. Puig Montero,
Rubén Díaz Casero, Michel Mesa Alvarez, Luis Molina
Pérez, Angel L. Alvarez López, Esteban Rosa Naranjo,
Lázaro Herrera Reyes, Humberto Linares Salgado, Luis Sánchez
Rivero, Roberto J. Viña Montero, Jorge L. Iturralde López,
Miguel A. Blanco Ortiz, Juan C. Rodríguez Martínez,
Héctor Balbier Basalto, José L. Boadaviña,
Ernesto Hernández González, Jesús Varga Guilarte,
Ernesto Izquierdo Loret, Roberto Tejada Guerra, Julio Pérez
Lay y Lázaro López Amaro.
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