Ernesto Guevara, Anatomia de un Mito.

Por Pedro Corzo.



Noticuba Internacional

Sabado, 6 de Agosto del 2005

"Debería haber habido unos cuantos fusilamientos al comienzo pero es
otra cosa.".(Ché Guevara)

Hay hombres antológicos, individuos que independientemente a nuestros
sentimientos e ideologías se les debe atribuir un peso específico en
los acontecimientos políticos de su época y no cabe duda que Ernesto
Guevara de la Serna, es uno de ellos.

Pero tales características no deben ser fundamento para generar
imágenes públicas que no se corresponden con la realidad. Guevara
representa todo lo contrario a nuestros valores de libertad y respeto
a la dignidad humana. En varios de sus escritos, cartas y diario de
vida, afirmaba que entre los sectores culpables de la derrota de
Jacobo Arbenz estaban la iglesia católica y la prensa reaccionaria.
Los calificó como sectores problemáticos que requerían una atención
especial para que las futuras revoluciones socialistas en otros
países no padecieran los problemas que afrontaba el gobierno de
Guatemala.

Estando en México, no asilado, ya que después que buscó refugio en
la embajada de sus país en la capital guatemalteca salió sin
problemas de la misma y permaneció por varios días en la ciudad, le
escribió una carta a su amiga Tita Infante: en la que refería
textualmente.: "Los periódicos de Las Américas publicaban mentiras.
Ante todo, no hubo asesinato ni nada que se le parezca. Debería
haber habido unos cuantos fusilamientos al comienzo pero es otra
cosa. Si se hubieran producido esos fusilamientos, el gobierno
hubiera conservado la posibilidad de devolver el golpe.". Apuntamos
que Guevara firmó más de una carta con el seudónimo, Stalin II, por
que?.

Fusilar, matar, es una pasi+on que pondría en práctica en Cuba. El
22 de enero de 1957, después del encuentro de "Llanos del Infierno",
escribe en su diario de campaña, sin ningún tipo de conmiseración
por el hombre que había acabado de matar. "Tiré a rumbo la primera
vez y fallé, el segundo disparo dio de lleno en el pecho del hombre
que cayó dejando su fusil clavado en la tierra por la
bayoneta.Cubierto por el guajiro Crespo, llegué a la casa donde pude
observar el cadáver y le quité sus balas, su fusil y algunas otras
pertenencias.El hombre haíia recibido un balazo en medio del pecho
que debio haber partido el corazón y su muerte fue instantánea; ya
presentaba los primeros síntomas de la rigidez cadavérica debido
quizás al cansancio de la última jornada que habia rendido".

De lo mucho que hemos leído de y sobre Guevara, se podría concluir
que era "el no más allá" de las virtudes y capacidades, por supuesto,
después de Fidel Castro. Años más tarde, en el exilio, vi un absurdo
cinematográfico en el que el gobernante cubano era una especie de
peón en el juego del Gran Maestro argentino. El documental llega a
afirmar que el triunfo de la insurrección contra la dictadura de
Fulgencio Batista era producto de la capacidad de dirección y acción
del publicitado "Che".

Realmente no hay otra cosa más disparatada que estas dos versiones.
Ernesto Guevara era un individuo audaz, disciplinado e inteligente
pero le faltaba la plasticidad y creatividad de un verdadero
conductor. A esto se suma un carácter cruel, despótico e irreverente
y una total intolerancia hacia aquellos que fueran adversarios de
sus postulados. No tenía, su primer fracaso en el Congo lo indica, y
el desastre que protagonizó en Bolivia lo confirma, capacidad para el
primer mando, fue sin duda alguna para la subversión totalitaria un
excelente teniente, pero nunca un capitán.

Sin embargo, no cabe duda que se encontraba entre los principales
colaboradores de Castro y que fue tal vez el que más influyó en el
derrotero final de la Revolución triunfante. Sus ideas políticas eran
claramente marxistas, aunque se discuta si militaba en algún partido
comunista. En un discurso a menos de un mes del triunfo
insurreccional manifestó que había que construir una "Democracia
Armada", frase de Lenin, y exhortó antes que Fidel Castro a una
revolución continental, expresó: "Esta revolución no esta limitada a
la nación cubana; sea este el primer paso hacia la victoria de
América".

Su ventaja, indudablemente, era que sabía lo que quería en un
universo de dirigentes sin preparación política que se encontraban
sometidos a la seducción carismática de un líder oportunista que
asumía la ideología que le posibilitara un poder absoluto y de por
vida.

Guevara estaba identificado con el marxismo más ortodoxo. Fue el
primer dirigente de la Revolución, 1960, que planteó la posibilidad
de que el proceso asumiese como propias las ideas de Carlos Marx y el
primero también en abogar por las más estrechas relaciones con los
países del campo socialista. Recordemos que fue el artífice del
primer convenio comercial entre Cuba y La Unión Soviética. Este
acuerdo comprometía al Kremlin a comprar un millón de toneladas de
azúcar a La Habana, y Cuba aceptaba asociarse a la política
de "coexistencia pacifica" de Moscú. Este capitulo se puede
considerar el principio del fin de la independencia política del
proceso revolucionario cubano, y aunque años más tarde en cierta
medida cuestionaría la supuesta solidaridad soviética y criticase las
estrechas relaciones entre los dos países, fue el principal impulsor
de una asociación que resultó nefasta para ambos pueblos.

Su soberbia, su iluminismo, su desprecio a todo lo que no se ajustara
a su voluntad, más que un supuesto sentido de la justicia, que no le
caracterizaba, le impulsó en 1965 a criticar durante su visita a
Argel, Argelia, la tan proclamada solidaridad soviética acusando a
ese país de ser en cierta medida cómplice del imperialismo.

Ernesto Guevara desde su elevada posición de comandante de la
Revolución y desde los diversos cargos que ocupó en sus casi siete
años de poder político en Cuba: ejecutivo del Instituto Nacional de
Reforma Agraria, presidente del Banco Nacional de Cuba, directivo de
la Junta Central de Planificación, Ministro de Industrias y otras
importantes funciones, fue uno de los personajes claves en el
enrrumbamiento de la economía de la isla hacia la estatización a un
ritmo, que según especialistas, no tuvo paralelo en los primeros años
de la revolución soviética, o en la China de Mao.

Entre el 6 de agosto al 25 de octubre de 1960 ordenó la estatización
de todas las empresas estadounidenses que operaban en Cuba, un
capital aproximado de mil quinientos millones de dólares; pero
también estatizó 382 compañias de capital cubano. Tan vertiginoso fue
el proceso que el marxista Rene Dumont le criticó porque consideraba
que era peligroso para la economía un ritmo tan vertiginoso de
expropiación y control de los medios de producción, agregando que en
la isla se había hecho en un año lo que Mao Tse Tung había realizado
en siete.

La gerencia de la economía cubana por parte de Guevara resultó en
fracaso. La producción cayó vertiginosamente y la productividad
disminuyó a niveles sin precedentes. La irreverencia, por calificarlo
de alguna manera de este personaje, llegó al extremo de firmar con
su sobrenombre "Che" los billetes que se emitieron en Cuba durante su
presidencia del Banco Nacional. Desaparecieron los controles
económicos en el país y la calidad de los servicios se derrumbó. El
llamado estímulo moral al trabajador no motivó un mejor desempeño
laboral sino que generó una indisciplina de trabajo que se ha
acentuado con los años.

El trabajo voluntario en el plano económico resultó un derroche. Una
practica política oportuna y conveniente para instaurar el
totalitarismo y vencer la resistencia del ciudadano, pero en lo que
a logros económicos respecta fue otro fiasco. El control de la
economía por parte de administradores públicos fue en Cuba una
catástrofe, al igual que en los otros países donde había sido
implantado.

Ernesto Guevara también se equivocó en la gestación del llamado
hombre nuevo. Su intento por transformar la conciencia del individuo
y su conducta se aprecia a plenitud en esa gran cantidad de hombres y
mujeres jóvenes que salen al exterior en procura de una vida
diferente. En esta corriente migratoria se destacan hijos de muchos
de los dirigentes de la Revolución que creen en la libertad, en la
economía independiente y en el derecho a elegir el tipo de vida que
les plazca. Personas que rechazan el modelo económico y político
vigente en Cuba.

Es de creer que si Guevara estuviese vivo sería uno de los disidentes
más renuentes de lo que denominamos en el presente Castrismo.No
porque estuviera a favor de más libertades sino porque el gobierno de
La Habana para sobrevivir ha abandonado en cierta medida la ortodoxia
guevarista. Ya en la década del 60, cuando apreció que la Revolución
dejaba el lirismo guerrillero y la improvisación era sustituida por
sistemas y métodos, que aunque demostraron ser ineficientes impedían
el voluntarismo en la gestión económica y política, mostró
públicamente su disgusto.
Afirmamos que el desaparecido guerrillero sintetiza todo lo opuesto a
los valores que denominamos cristianos porque en julio de 1960,
durante un congreso de juventudes latinoamericanas que se celebró en
Cuba, manifestó: "La moderación es otra de las palabras que les gusta
usar a los agentes de la colonia, son moderados, todos los que tienen
miedo o todos los que piensan traicionar de alguna forma. El pueblo
no es de ninguna manera moderado" a esta crítica al consenso, al
entendimiento de partes en disputa agregó, "Nosotros, los miembros de
la Revolución cubana, que somos el pueblo entero de Cuba, llamamos
amigos a nuestros amigos y enemigos a nuestros enemigos, y no
admitimos términos medios: o se es amigo, o se es
enemigo..................Y ese pueblo que hoy está ante ustedes, les
dice que, aún cuando debiera desaparecer de la faz de la tierra
porque se desatara a causa de él, una contienda atómica, y fuera su
primer blanco; aun cuando desapareciera total mente esta Isla y sus
habitantes, se consideraría completamente feliz, y completamente
logrado, si cada uno de ustedes al llegar a sus tierras es capaz de
decir: Aquí estamos. La palabra nos viene húmeda de los bosques
cubanos. Hemos subido a la Sierra Maestra, y hemos conocido a la
aurora, y tenemos nuestra mente y nuestras manos llenas de la semilla
de la aurora, y estamos dispuestos a sembrarla en esta tierra y a
defenderla para que fructifique."
Este discurso dirigido a más de 900 estudiantes de nuestro
hemisferio, un verdadero canto a la muerte y la destrucción, tuvo
lugar en el marco de declaraciones del premier sovietico Nikita
Jruschov en las que manifesto que la otrora potencia mundial
defendería a la Revolución Cubana a como diese lugar.
Ernesto Guevara demostró ser un ferviente defensor de la violencia en
la que tampoco cosechó triunfos, porque su extremismo y rigidez de
pensamiento le impedían aprender de los errores y rectificar en los
empeños. Le faltaba el sentido de la oportunidad que caracteriza a su
mentor, Fidel Castro.

El modesto rol que cumplio en la Guatemala de Jacobo Arbenz, la
sobredimensionada invasión a Occidente y la toma de Santa Clara,
incluyendo la ocupación del tren blindado, forman parte de la
fantasiosa épica guerrillera que ha caracterizado a la insurrección
cubana, otro mito sólo comparable al que adorna a Ernesto Guevara,
que a los casi 40 años de su muerte es mas referencia comercial y
mediática que referente ideológico o político.


Fuentes:
-Ernesto Che Guevara, Mito y Realidad. Enrique Ros.
-Pasajes de la Guerra Revolucionaria.Ernesto Che Guevara.
-Che. Jon Lee Anderson.
-Documentos, cartas, discursos y ensayos de Ernesto Guevara.


Nota: Pedro Corzo, es periodista y presidente del Instituto de la Memoria
Histórica Cubana contra el Totalitarismo, que tiene en producción con la
direccción del cineasta Luis Guardia, un documental sobre Ernesto Guevara.