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“Que duro es morir”
Por Luis Alberto Ramírez
Miembro de la Direccòn de Cubaeuropa



Las palabras que dan titulo a este artículo las pronunciaba Francisco Franco en su lecho de muerte ocasionalmente cuando recuperaba el conocimiento. Ciertamente “El Caudillo” sufrió mucho su muerte, no solo por los dolores que le ocasionaba sino, porque con ella se iban todas las glorias pasadas, su poder, su investidura, su historia, la historia de España en los pasados cuarenta años y con él también se fueron las últimas colonias ¡Con Franco se fue el franquismo! Porque en España no hubo después del año 36 otra cosa que franquismo.

Ahora la historia se repite, pero no en España sino, en Cuba. Nadie sabe a ciencia cierta que es lo que está sucediendo con Fidel Castro en su dolorosa agonía, pero no hay que ser adivino para saber que Castro está pasando trabajo para morir. Solo hay que observar las señales. Hace mas de un año cedió temporalmente los poderes a Raúl, pero el tiempo transcurrido ha demostrado que ese traje le queda demasiado grande, ahora, si a Raúl con la historia que acaricia le queda grande el traje de Fidel ¿Qué se puede esperar de los demás pelagatos que solo han sido la sombra sumisa del tirano? Nadie en Cuba puede sustituir al Dictador.

Esto se ha analizado de mil maneras, casi todos opinan que en Cuba muy bien puede haber una sucesión, pero no es así, en Cuba solo cabe la libertad y la democracia; es verdad que no existe un Juan Carlos de Borbón, pero no es necesario. En España el Rey estuvo al lado del Dictador en los días más difíciles, permitió, o no le quedo mas remedio que permitir, que Franco en sus últimos días hiciera consejos de guerra y firmara cualquier cantidad de penas de muertes sin importarle la opinión mundial, incluso la del Papa. Se pudiera decir que el Rey es tan cómplice de los crímenes de Franco como el mismo Caudillo y ¿Quién fue el que sirvió de puente para que la libertad, el desarrollo y la democracia entraran en España?

En Cuba con Fidel se va el castrismo. La muerte siempre es un imprevisto, es por eso que nadie con la muerte termina la obra de la vida. Pero quien menos lo haría es Fidel Castro, porque Castro no ha considerado nunca la muerte como una opción, y mucho menos ha preparado el camino de su fatídica obra después de su ausencia. Nadie soporta el pesado maletín donde Castro guarda su obra, su ego, su maldad, pesa mucho. Con Fidel se va su historia, su imagen y el castrismo.

Primero lo presentan como un redentor que emite desde su agonía andanadas de hondas de estabilidad, luego le presentan una candidatura para que legalmente recupere sus cargos y por ultimo, renuncia a todo lo que alimenta su existencia. No es verdad, Castro jamás renunciaría a la gloria por la que ha vivido, eso no cabe en la cabeza del dictador, es una opción menos factible para él que la muerte. Es por ello que pienso que Castro ya no determina, sus lacayos están tratando de erigir su sombra como un pedestal que mantenga el castrismo vivo hasta que deje de respirar y se pueda llevar los destinos de Cuba por otro sendero, porque saben que en su defecto, ellos pagarían con su pellejo, el daño que por casi ya cincuenta años se la ha hecho a Cuba.

En verdad es duro morir, pero no porque se deja de existir sino, porque se pierde todo lo que en una vida se ha logrado, sin derecho a reclamo.

Luís Alberto Ramírez.