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Fidel Castro
está muriendo a partir de una situación de salud
irreversible y con ello comienzan a delinearse atisbos del futuro
post Castro, sobre todo, a la vista de los altos personeros de
régimen dictatorial que aspira a sucederlo, los que aparentando
un grupo monolítico de poder, oculta una cruda realidad
interna muy diferente. Pero, ¿y la oposición?, ¿jugará
algún papel?
Los cubanos de dentro
y fuera de la isla opositores o no-- a los que a propósito
se nos escamotean las informaciones consideradas delicadas
por los aspirantes a suceder al déspota, también
tenemos derecho de estar informados. Con vistas a actualizarnos
sobre esta complicada fase, exponemos a continuación un
punto de vista totalmente independiente.
Tradicionalmente, el
panorama político de Cuba se ha visto absorbido por un
gobierno fuerte, que ha detentado hasta ahora el poder de manera
absoluta e incuestionable, frente a una oposición atomizada,
y nucleada en torno a 6 polos diferentes de poder, delineados
en tres ejes: el eje oposición interna-exilio, el eje izquierda
opositora-derecha opositora y el eje Europa (España)-Estados
Unidos. Estos tres ejes, con 6 extremos, enfrentado a la estructura
monolítica encabezada por Castro, pasarán ahora
a enfrentar un nuevo escenario interno gubernamental.
Las huestes anteriormente
fidelistas, aparentemente se han comenzado a mover nucleadas en
dos polos de poder interno y adversarios: el polo joven-comunista
--más reaccionario-- conocido como Talibanes
y el polo viejo-comunista. En el primero se nuclear los miembros
del grupo de Apoyo al Comandante en Jefe, con Pérez
Roque a la cabeza y cuenta con el apoyo del dictador (mientras
viva), en el segundo grupo, mas liberal, se sitúan Raúl
y sus generales.
En ambos polos comunistas,
existen puentes de contacto con el polo adversario. En el polo
joven, los objetivos de los puentes con el polo viejo son los
de ganar tiempo, hasta que la situación post morten
se clarifique y decante, para entonces intentar un ataque al poder
central; mientras que en el polo viejo, los puentes solamente
pretenden mostrar una imagen unitaria mientras el
Comandante en Jefe esté con vida. De manera que, a la muerte
del dictador, veremos una escabechina -retirada de cargos--
de los integrantes del grupo talibán.
Internamente, el grupo
talibán y el grupo de Raúl tienen muchos grupúsculos,
pero es el grupo de Raúl el más heterogéneo
y fuerte. Es de suponer que el enfrentamiento de ambos grupos,
inmediatamente después del post morten, el
grupo de Raúl se consolide en el poder, exponiendo entonces
sus contradicciones internas, en las cuales la presencia de Ramiro
Valdés dentro de este grupo, significa el peligro mayor,
en el seno del cual, cualquier chispa pudiera detonar una imprevisible
guerra interna entre ambas facciones: el MININT vs. MINFAR.
Ante el panorama interno,
los ejes de la oposición política cubana por su
parte, sufren de la tradicional atomización dentro de cada
uno de sus polos. Aparentemente, el grupo de Raúl ha hecho
contacto con EUA y España y es de esperar que, siendo el
grupo gubernamental más fuerte --y que detenta el poder
de las armas-- cuente con el poyo (silencioso y no oficial) de
las administraciones norteamericanas y europeas, que comenzarán
entonces a presionar a Raúl por cambios dentro del régimen,
procurando ventajas económicas, más que políticas.
Es de suponer también
que los servicios de inteligencia europeos y norteamericanos,
además de los contactos expuestos con el grupo de Raúl,
hayan efectuados contactos con el grupo de talibanes, con dos
objetivos: primero, tratar de detectar alguna sangre fresca
de su seno, que garantice los cambios democráticos que
se demandan por la comunidad internacional y segundo, procurando
un hombre puramente pro-occidental en su seno. Es contradictorio,
pero los comunistas más jóvenes dentro de Cuba,
son más radicales que los más viejos y ortodoxos,
a pesar de que estos últimos llevaron todo el peso de la
lucha contra occidente.
De manera que, en el
eje EUA-Europa, no se esperan acciones espectaculares al momento
post-morten, porque ya todo ha sido hablado, salvo
el imprevisto de una acción militar prodemocrática
dentro de la isla, totalmente fuera del control del grupo de Raúl.
El eje oposición interna-exilio por su parte, permanece
dividido como ha sido siempre y el eje derecha opositora-izquierda
opositora, corre la misma suerte divisionista, tanto dentro como
fuera de la isla, por lo que ambos ejes opositores tendrán
una influencia insignificante durante el post morten.
Si lo anteriormente
expuesto tiene base real, es de imaginar que el grupo de Raúl
se llevará las palmas, si es que alguna unidad militar
no se revela contra el continuismo que el grupo de Raúl
representa. Es importante notar, que esta chispa pudiera saltar
durante el proceso de eliminación del grupo talibán,
en los inicios del proceso. Sin embargo, por la composición
de este grupo de jóvenes extremistas, ellos carecen casi
totalmente de poder militar efectivo.
Por su parte, los miembros
del MININT nucleados alrededor de Ramiro Valdés, pudieran
también, en el inicio --y sin órdenes directas de
nadie-- comenzar una ajuste de cuentas con sus congéneres
del MINFAR, cobrando una vieja deuda pendiente, y este grupo si
que tiene el poder de fuego de que carecen los Talibanes. Sin
embargo, es de esperar que Ramiro y sus hombres esperen tiempos
mejores para cobrar viejas deudas y se alíen a Raúl
en los inicios.
Fidel Castro morirá,
y con él sepultaremos una época triste en la historia
de Cuba. Ha sido el hombre que ha desarticulado la Nación
cubana. Todo irá a cambiar y ya nada será
igual sin el viejo dictador, pero por desgracia, es preciso reconocer
que circunstancias, tanto internas como externas --a las cuales
la oposición política cubana no es totalmente ajena--
impedirán de inmediato el disfrute de la libertad que todos
los cubanos merecemos --y que al final conseguiremos-- a no ser
que alguno de los soldados cubanos de la pupila insomne
quiera dar el paso que la patria demanda de ellos en estos momentos
gloriosos por lo que atravesará la Nación cubana
a la desaparición del dictador, y lance el grito mambí
de libertad o muerte.
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