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A nadie
extraña en Cuba que el pueblo se pudra de epidemias sin
que su Estado informe al respecto. Porque en Cuba todo es secreto
de Estado.
No sería tan malo si por secreto de Estado sólo
entendieran ocultarle al pueblo lo que ocurre, - aunque sobrado
peligroso resulta no prevenirlo en caso de epidemia- pero manipulan
a la opinión con mentiras.
Los focos de mosquitos son erradicados. Califican
de abnegada la labor de los delegados de circunscripción
y de los consejos de barrio en la erradicación de los focos,
tales son los mensajes en los medios. A la palabra obscena epidemia
sólo la mencionaron en una ocasión en TV:, pero
con la coletilla está controlada
Así el asunto aparenta ser de focos de mosquitos
y no de que la enfermedad que estos propagan y azota a todo el
país, y si alguien piensa más allá, en términos
de epidemia pues se le dice que está
controlada.
Tan controlada que empezó en Abril por Santiago de Cuba
y ahora a los tantos meses - abarca toda la Isla ,con pueblos
en cuarentena, hospitales dedicados sólo a enfermos de
Dengue, con toda la población enfermándose a la
par- o por turnos -., Cuadro que jamás vieron los cubanos
que hoy viven, salvo que algún centenario recuerde la influenza
de l9l5 .
Ese control parece que empezó con las guerrillas
de los 60 - si los hombres de Ernesto Che Guevara en el Congo
cruzaban las fronteras con pasaporte Checoslovaco no era posible
aplicarles los controles sanitarios previstos internacionalmente
para los viajeros a África.
Luego, no fueron centenares de hombres, sino centenas de millares
involucrados en las aventuras africanas y la revolución
mundial. La creación de dos, tres, muchos Viet Nams,
La solidaridad con la lucha de los pueblos hermanos
dieron al traste con la salud del pueblo cubano.
La salubridad en Cuba se retrotrajo al siglo XIX con la importación
y endemismo actuales de enfermedades que debía a la trata
de esclavos africanos y que eliminó durante el siglo XX
para recuperarlas a partir de sus años 70 por el voluntarismo
y descontrol de los mandantes nacionales.
La desinformación y la mentira son tácticas y estrategia
sistemáticas. Cuando a Castro le han preguntado porqué
negó en l959 que pretendía instaurar un régimen
socialista él ha contestado que porque el pueblo
aún no estaba preparado para aceptar el socialismo y había
que prepararlo, cuando el pueblo estuvo listo
él se lo dijo.
Parece que eternamente no estamos listos para que
nos informen lo que pasa quienes afirman ser nuestros representantes
del pueblo en el poder. Otra guayaba comunión
con ruedas de molino - que nadie traga, porqué: ¿cómo
estar en el poder y vivir desinformado?
Pero concentrémonos sólo en parte de la manipulación
de la información sobre salud:
Cundo la epidemia de dengue de l98l el popular programa humorístico
Detrás de la fachada se burló de quienes
se preocupaban y allí una presentadora muy querida Consuelo
Vidal afirmó que el Dengue no mataba a nadie que
sólo había que beber abundante líquido y
no tomar aspirinas.
Hasta muchos años después de aquel buen rato de
risas y bromas no nos enteramos que en es esa epidemia habían
muerto l58 personas, de ellos l0l niños.- información
por carambola , desde la OPS.
Por aquel entonces el Estado culpaba a voces a los EE.UU. de la
epidemia que afirmaba había sido introducida en Cuba mediante
la guerra bacteriológica
HOY para nada se habla de ello, como si nunca hubieran existido
imperialismos perversos en el mundo, o como si olvidaran que entonces
los culparon, o como si tal acusación no fuera sino una
guayaba que la gente tragó entonces, pero
que resulta intragable hoy.
Durante los 90, una misteriosa polineuritis atacó a decenas
de miles de cubanos que limitó, baldó y hasta mató,
el Gobierno informó que investigaba las causas,
vinieron investigadores hasta de los EE.UU., jamás informaron
las causas de la epidemia.
El rumor culpó a la carencia de vitaminas en la alimentación
y a intoxicación con picadura de cigarro contaminada.
El verano del 2005 una epidemia arrebató la vida a decenas
de personas, sobre todo a niños. El Ministerio de Salud
pública rompió su silencio para emitir una Nota
informativa en que cometió la indecencia de mencionar
8 niños fallecidos, cifra muy por debajo de la realidad
ocultada.
Con todas sus limitaciones, las fuentes independientes - como
el Centro de Salud y Derechos Humanos que dirige el doctor Ferrer-
supieron de unas 30 muertes.
La Nota del 2005 aseguró que todo estaba bajo control y
que estudiaban las causas de la epidemia. La epidemia
se fue como vino y jamás informaron ni el origen ni el
nombre del virus o intoxicación masiva causante de tantas
muertes.
Una información que supuestamente escribió Castro
sobre su última operación quirúrgica, afirmó
que la salud del Comandante era secreto de Estado,
pero a partir de tan rotunda afirmación, menudean los partes
y mensajes según los cuales el Comandante está mejorando
a diario, hecho un caiguaran- un roble- y otras tonterías.
En estos regimenes la razón de Estado justifica toda sinrazón,
desde que los fiscales y jueces simbólicos- no
vean que es sistemática la práctica de detenciones
arbitrarias, allanamientos de domicilio a las 2 de la madrugada
y actos de esbirrismo que según normas de la ONU
- tipifican como tortura.
Hasta que la gente riera en l98l sobre la epidemia mientras ésta
mataba l0l niños - e ignore a cuantos enferma y mata HOY,
mientras políticos y el Ministro cubano de Salud Pública
regalan hospitales, recursos y servicios médicos a otros
países
Curioso que la O.M.S y la O.P.S. también callan sobre el
descalabro de la salubridad y del sistema de salud en Cuba
Increíble que en el mundo sigan hablando de los logros
de l a Revolución cubana.
Prueba de que su principal logro- además de agarrarse con
las uñas al poder y conseguir que los llamen revolución
y hablen de la leyenda de Castro y la leyenda
de la Revolución cubana es el empleo de la mentira
de Estado para fabricar esas leyendas
L a Habana, 21 de septiembre del 2006.
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