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Uno de
los tantos expertos en asuntos cubanos, tema del que
a estas alturas casi todo el mundo y su primo se precia de ser
bien leído y eminentemente conocedor, desbarra con el generoso
auxilio de la más evidente ficción en las páginas
de la Red en español. Este cubanólogo
ecuatoriano llamado Daniel Barrezueta Narváez, nos explica
en un ensayo que titula La escritura invisible de los caudillos,
cómo los atropellos de Batista, la dominación de
Cuba por la mafia siciliana-norteamericana y por las empresas
estadounidenses, duró 26 años.
Barrezueta narra con
el mismo desenfado cómo esta situación terminara
gracias a la oportuna revolución castrista en 1959, la
que de acuerdo al autor duró unos veinte años (entre
la década del 40 y la del 60 del pasado siglo). Afirma
este cronista de la fábula que en Cuba se libró
una guerra civil de casi seis años de duración,
lidereada por Castro, a quien describe como un temerario
intelectual, hijo de un latifundista gallego
Recientemente un lector
se asustó por mi afirmación de que para enjuiciar
historia o política es necesario un criterio justo, preguntándome
retóricamente cómo puede establecerse tal criterio.
La respuesta es extraordinariamente simple. Un criterio justo
se adquiere mediante la admisión honesta de la realidad.
¿Cómo puede establecerse un punto de vista sobre
un tema cualquiera cuando no se tiene ni siquiera un conocimiento
somero del mismo?
Sin perder el tiempo
del amable lector con las conclusiones singularmente predecibles
del cubanólogo Barrezueta y para poner en perspectiva
histórica las evidentes barbaridades en su trabajo (reflejo
de la fábula propagandística que hoy pasa por historia
en Castrolandia), a continuación haré una relación
suscinta de las mismas, confrontándolas con la realidad.
Esta realidad puede ser verificada documental e independientemente
por todo aquel que tenga la voluntad y la honestidad de hacerlo.
Mito: la dictadura
de Batista duró 26 años. Realidad: Batista dirigió
un golpe de estado en marzo 10 de 1952, derrocando el gobierno
legítimo de la República de Cuba y posteriormente
huyó el día 31 de diciembre de 1958. Total: 6 años
y 10 meses.
Mito: Batista era un
peón de Norteamérica, opositor de la izquierda política.
Realidad: Batista era un corrupto oportunista político
con una agenda populista no muy diferente a la de Chávez,
aunque algo más discreto que este último. Amigo
íntimo del izquierdista Presidente Lázaro Cárdenas
de México a quien visitaba con frecuencia, fue electo Presidente
en 1940 al frente de una coalición llamada Socialista
Democrática, en la que figuraba prominentemente el
Partido Socialista Popular (comunista-estalinista). En esa oportunidad
Batista forzó la entrega de la Confederación de
Trabajadores de Cuba a los jerarcas de ese partido, otorgándoles
dos ministerios sin cartera en su gabinete. Uno de esos ministros,
Blas Roca (nombre de guerra de Francisco Calderío), fue
más tarde Director del Instituto de la Reforma Agraria
y Vicepresidente de dedo con Fidel Castro. Roca escribió
durante diez años el mamotreto sin valor legal que pasa
por constitución en la Cuba de hoy, por lo que Castro lo
premió a su muerte enterrándolo en el Cacahual,
no lejos de la tumba del General Antonio Maceo. Batista, originalmente
sargento taquígrafo del Estado Mayor del Ejército
de Cuba, se inició en política mediante otro golpe
de estado el 4 de septiembre de 1933, con apoyo comunista. Desde
entonces hasta su elección en 1940 fue Jefe del Ejército
y, más o menos el poder político real. Pero al final
de esa era, una Asamblea Constituyente (en la que participaran
prominentes miembros del Partido Comunista, pero también
muchos patriotas cubanos) estableció la Constitución
de 1940. Batista gobernó legalmente entre 1940 y 1944.
En ese año el candidato de su preferencia, Dr. Carlos Saladrigas,
fue derrotado abrumadoramente por el Partido Revolucionaro Cubano
del Dr. Ramón Grau San Martín. Batista marchó
a Estados Unidos, estableciendo residencia en Daytona Beach, FL.
Grau gobernó constitucionalmente y fue substituído
por el Dr. Carlos Prío Socarrás, quien ganó
las elecciones de 1948, superando a sus competidores, el Dr. Ricardo
Núñez Portuondo del Partido Liberal y el Dr. Eduardo
R. Chibás del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo).
Aún sumando
los 7 años y 4 meses que fue Batista Jefe del Ejército,
desde septiembre de 1933 hasta 1940, a los 6 años y 10
meses de su dictadura posterior, el total es sólo 14 años
y 2 meses, nó 26 años y seguramente un far
cry del casi medio siglo de Tiranía castrista. ¿O
pretende Barrezueta que Batista gobernaba a Cuba desde Daytona
Beach? ¿Por qué entonces el funesto golpe de estado
del 10 de marzo? Washington, tomado por sorpresa, demoró
una semana en reconocer el régimen de Batista (cinco días
más que al de Castro). ¿Cuésta tanto trabajo
aprender un poquitín de historia antes de escribir sandeces?
Mito: La insurrección
cubana contra Batista sucedió entre los años 40
y 60. Realidad: Aparte de incidentes aislados como el ataque contra
los cuarteles de Santiago y Bayamo en julio de 1953, el desembarco
del yate Corinthia, el ataque al Cuartel Goicuría de Matanzas
y el asalto al Palacio Presidencial en 1957 (acciones que a excepción
de la primera fueran todas realizadas por grupos que nada tenían
que ver con socialismo y muchísimo menos con Castro), no
existía un estado de guerra civil en Cuba hasta fines de
1958. El propio Castro desembarcó en Cuba en diciembre
de 1956 y por propia confesión lo único que pudo
hacer durante muchos meses fue esconderse y sobrevivir. En 1940
había un estado de derecho Cuba y éste, junto a
la misma Ley Fundamental, estuvieron en efecto hasta el cuartelazo
de marzo de 1952.
Mito: Castro dirigió
una rebelión marxista en Cuba, que culminara en la toma
del poder en enero de 1959. Realidad: Después de haber
negado la más insignificante filiación marxista
en incontables ocasiones, antes y después de la fuga de
Batista, Castro confesó su ocultamiento conspirativo por
la primera vez en diciembre de 1961. Entonces ya había
consolidado su poder político, eliminando a todos sus rivales
revolucionarios y los últimos cuadros del antiguo ejército.
De esa purga sólo se salvaron aquellos oficiales que demostraran
total sumisión práctica como el Gallego
José Ramón Fernández, Profesor de la Escuela
de Cadetes y el Capitán Piloto Carreras Rolas. El primero
fue quien con gran trabajo lo convenció de que el frustrado
ataque de exiliados en abril del 61 era sólo en Bahía
de Cochinos. Carreras, hoy General retirado, piloteó un
jet T-33 sobre la playa y participó en el hundimiento de
los desvencijados e indefensos barcos de transporte de los invasores.
En su discurso Castro admitió cínicamente que, por
razones prácticas había tenido que mantener oculta
su militancia marxista-leninista, la que profesaba desde
sus días de estudiante. De ese discurso existen audios
y videotapes y transcripts al alcance
de cualquier investigador honesto.
Mito: Fidel Castro
es un intelectual temerario, hijo de un latifundista gallego.
Realidad: Todas las biografías de Fidel Castro no autorizadas
por el régimen, incluyendo las laudatorias (las he leído
todas), exponen que sus actividades principales desde mucho antes
del golpe de estado del 52 eran de tipo gangsteril. Desde su participación
en el robo de la Campana de la Demajagua, reliquia de la independencia
cubana (existen fotos de Castro con sus cómplices en el
robo), hasta su participación en el asesinato alevoso del
líder estudiantil Manolo Castro, el Lider Máximo
es un individuo que no duda en usar violencia siempre que ella
lo beneficie y previsto que lo haga con ventaja. Su participación
personal en los sangrientos disturbios de Bogotá en 1948
es materia de record oficial. Su primera acción violenta
fue una matanza de gallinas en la finca de su padre en Birán
con una escopeta que había sido descuidadamente dejada
a su alcance. Poseo un record audiovisual de su hermano Raúl,
ya en funciones de Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias,
quien en repulsiva hilaridad cuenta cómo él y su
hermano Fidel, de jovencitos, operaban de apendicitis
a infelices patitos con navajas de afeitar.
No se le conoce a Castro
ninguna producción intelectual, ni singulares logros académicos.
Se graduó de abogado y punto. Nunca ha escrito otra cosa
que el notorio alegato La Historia me absolverá,
que fuera extensamente editado mucho después del juicio
por los sucesos del 26 de julio de 1953. La frase es desarticuladamente
copiada de la defensa de Hitler ante el tribunal que lo sentenciara
a la cómoda prisión de Landsberg como castigo por
el sangriento Putsch de Munich. No ha habido nunca actividades
intelectuales en el modus vivendi de Castro. Intelectuales o de
cualquier otro género. No se ha ganado el pan honradamente
por un solo día de su existencia. Primero vivió
a costa de sus padres. Después, ostensiblemente, a costa
de su suegro, el finado Rafael Díaz-Balart (abuelo del
Representante por Florida Lincoln Díaz-Balart). Todo ello
en la mejor tradición de Karl Marx. Pero, por la muestra,
quizás el señor Barrezueta tampoco haya leído
la biografía de Marx. Eso excluye los últimos 49
años, durante los cuales Castro ha vivido a costa de los
cubanos.
Angel Castro no era
sólo un latifundista gallego sino un antiguo
soldado de Weyler durante la Colonia, de los que nunca perdonaron
a Estados Unidos por el desastre de 1898. La República
de Cuba era para Angel Castro una hija bastarda de los yankees.
Demostraba su ojeriza hacia los criollos cada vez que podía
hacerlo sin riesgo personal y era notorio entre sus vecinos de
Birán por cambiar de lugar las cercas de su finca durante
la noche.
Mito: En Cuba ya no
hay clubes exclusivos. Realidad: En Cuba ya no hay clubes particulares
(excepto algunos para turistas extranjeros como el Biltmore, en
el que se pagan cuotas en divisas al Régimen). El señor
Barrezueta por propia confesión ha visitado el Hotel Nacional
en La Habana y a menos que sea ciego y sordo tiene que saber que
tanto los hoteles turísticos, como las playas contíguas
(cuando están ubicados en el litoral) son off-limmits
para cubanos residiendo en Cuba. Ni siquiera el régimen
niega el ignominioso appartheid que justifica como
necesidad nacional para la obtención de divisas cambiables.
Por supuesto, todo es culpa de los yankees y de su infame
bloqueo. El Nacional y otros hoteles turísticos son
de uso exclusivo de extranjeros y de la mafia castrista y Barrezueta
lo sabe.
Mito: Hasta enero de
1959 Cuba era propiedad de las compañías yankees
y de la mafia. Realidad: Aunque a mediados de los años
30 las empresas extranjeras superaban en número a las domésticas,
en los 50 era al revés. Las principales industrias (un
servidor trabajaba en una de ellas), eran en su mayoría
propiedad de nativos. Incluyendo la poderosa industria azucarera,
casi inexistente después de medio siglo de socialismo (del
siglo XVIII), a pesar de la zafra de los 10 millones de
toneladas de 1970. De acuerdo al Departamento del Censo
de Estados Unidos, el influjo empresarial cubano fue precisamente
el que inició la bonanza del sur de Florida, hoy el área
de mayor crecimiento demográfico en Norteamérica.
La fantasía de la mafia en Cuba, abonada con fruición
por la propaganda de Castro y caricaturizada en películas
como Godfather de Francis F. Coppola (partidario del
régimen castrista, quien significativamente hoy se dedica
a embotellar vino), es sólo eso: pura fantasía.
A pesar de la presencia de figurones como Trafficante y el matón
de celuloide George Raft, o incluso de otros reales gangsters
como Meyer Lansky, todos los casinos en La Habana hasta 1958 cabían
en una manzana de Las Vegas o de Atlantic City.
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