| Lo
que no pudo la juventud cubana de los años 60 en sangrienta lucha contra
la dictadura en sus inicios; lo que tampoco pudieron los comandantes de la Sierra,
alzados contra el nuevo régimen dictatorial implantado en la isla por la
traición comunista de algunos de sus líderes; lo que no consiguió
el descalabro económico, social y moral cubano, que trajo consigo multitud
de disidentes, opositores y descontentos, lo ha materializado el joven roquero
Gorki Águila: la cristalización del estado de opinión internacional
contra la tiranía que oprime a los cubanos. Pudiéramos
decir que por primera vez el coro internacional ha sido unánime condenando
la dictadura por mandar para el calabozo a un joven inocente de los cargos que
se le imputaron. Por eso la propia dictadura ha tenido que perder
la pelea de opinión mundial esta vez. ¡Al fin! No
es precisamente que Gorki Águila sea un opositor político al régimen
que lo discrimina, en el sentido literal de la palabra. Gorki es un cubano de
estirpe que quiere hacerse de un camino como músico y lo pretende conseguir
al costo que sea necesario, irrespetando la pandilla que le ha metido miedo
a casi todo el mundo dentro de la isla. Gorki es un cubano como muchos, lleno
de sueños, proyectos e ideas, que un grupo de bandoleros ha querido controlar.
No importa que Pablo Milanés
haya hecho oíos sordos (por lo menos en público, no sabemos si en
privado ha hecho alguna cosa, pero el momento ya no es hacer en privado,
sino precisamente en público) a los pedidos de lo mejor de la juventud
cubana que clamó ante él por la libertad de Gorki. El periódico
Granma se encargó de polarizar hacia la opresión las palabras de
Pablito al día siguiente, ensalzando el proceso esclavizador que todos
padecemos. En adelante,
ya nadie dudará que la represión en Cuba es contra el pueblo simple
y no contra los vende-patrias y los pagados por el oro yankee.
Tampoco cabrá más el discurso de la embajada americana
como organizadora de los revoltosos dentro de la isla. Es claro ya el efecto de
la dictadura en su estado puro, mostrando su lado más represivo y desesperado,
justamente cuando los buitres que rodean al sucesor del trono socialista se aprestan
a morder la carne putrefacta del dictador cubano, que en este episodio ha mostrado
sus partes íntimas sin pudor, un poco para competir con el Grupo musical
de la última víctima de sus desmanes: Este
episodio magnifica el credo de la Banda de Gorki, que de ahora en adelante bien
pudiera cambiar su nombre colocándose el blasón de armas que ya
le pertenece y que nadie hasta ahora había podido ostentar dentro de la
isla, por lo que debería llamarse ¡Porno para Fidel |