SANTA CLARA, CUBA
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Soy
uno de tantos de una generación
de cubanos que, en nuestra adolescencia,
nos vimos atrapados entre dos dictaduras:
la de Fulgencio Batista y Ia de
Fidel Castro. Fuimos emboscados
por ambas y luchamos contra las
dos como quijotes. De
pronto,
nos encontramos deambulando por
todos los rincones del planeta,
una suerte de náufragos que
llevamos ya toda una vida en busca
del sitio que nos vimos obligados
a dejar, de olores perdidos en el
tiempo.
Mi primer maestro en las artes plásticas
estaba en Ia familia: mi tío
Rafael Jiménez, en mi ciudad
natal, en mis primeros años,
hasta que el huracán arreciara...
después tomaría rumbo
propio encontrándome a mi
mismo en esa vasta escuela que han
llamado "expresionismo"
y a la que he sido fiel en mis trabajos
como escultor, pintor y muralista,
primero en Cuba y luego fuera, en
el exilio, donde he vivido ya por
más de treinta años.
Me considero, pues, un artista del
éxodo, de la diáspora,
de este increíble mundo de
la cultura cubana desperdigado -y
a veces perdido- por todas partes
que, en mi caso, fué primero
en el Ecuador, y después
Puerto Rico y Estados Unidos (que
para mí siempre serán
dos entidades, dos paises distintos).
Fué realmente en Puerto Rico
donde nací de veras como
artista, en el sentido de profesional
del arte, y donde encontré
magníficos maestros que fueron,
además, mis amigos, tales
como: Rolando López Dirube,
Cundo Bermúdez, John Balosi,
Antonio Gantes, Alfonso Arana, Víctor
Piedra, Alejandro Sánchez
Felipe, Francisco Rodón entre
otros muchos, como el magnífico
escultor Alfredo Lozano que, en
más de un sentido -y acaso
por ser yo el más joven del
grupo- me trataba con afecto y deberes
de padre.
La Liga de Estudiantes de Arte de
San Juan me contó entre sus
fundadores. También fuí
profesor de Arte en la Universidad
de Puerto Rico, Recinto de Bayamón,
así como de otros centros
docentes de esa amada islita caribeña.
Tambien en la ciudad de Miami en
los Estados Unidos de Norte América.
Nunca he podido olvidarme de mi
Cuba, ni de esa patria chica que
es mi ciudad donde nací,
con su gente, sus costumbres y sus
momentos... Continuaré trabajando
en mi arte mientras dure la vida,
ya que es la mejor y mas hermosa
manera de preservar el continuo
crecer y crecer, ante la inexorable
e irrenunciable realidad de ser,
un ser humano, que ama a su familia,
a la humanidad, y lucha y luchará
eternamente por la libertad y la
justicia..."