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Un año de homenajes para la Reina
del bolero
Olga Guillot
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GASTON DE CARDENAS/El Nuevo Herald
Olga Guillot ha recibido honores y homenajes por partida triple
este año, en países que sustituyen al que siempre
lleva en su corazón: Cuba. En los tres, España,
México y Estados Unidos, ha representado al género
que la llevó a su consagración: el bolero.En Barcelona,
en el Festival del Milenio, organizado por el tenor José
Carreras, interpretó sus canciones en el Palau de la Música,
el 16 de enero. En México, cantó en abril en el
Bellas Artes y en el Centro Histórico de la Ciudad de México,
donde le entregaron la Medalla del Centro Histórico, en
un país que la ha reconocido muchísimo,
y donde filmó su primera película en 1948, La Venus
de fuego. Y en Estados Unidos, en noviembre se la honró
como Olga de Cuba-Olga de América en el Festival del Museo
Smithsonian, Washington, titulado Boleros: Romantic Songs of the
Americas.Aunque tiene un lujoso piso frente al mar en Miami Beach
ya repleto de trofeos: 20 discos de oro y 2 de platino, más
de 50 placas honoríficas, medallas y premios, que llenan
varias vitrinas, señala este triunfo reciente del Smithsonian
como uno de los más preciados, en el que recibió
la Medalla del Centenario del Smithsonian. Otro triunfo que la
enorgullece es el Trofeo Naras, de los fundadores de los Grammy,
en premio a toda una vida de grabaciones exitosas, recibido en
el 2000.''El bolero es cultura, porque el que lo compone es poeta,
sin poeta no hay bolero. Pero era muy difícil entrar en
el Bellas Artes, y le doy las gracias al Señor, que entré
allí este año, con Marco Antonio Muñiz, que
es el lujo de los mexicanos'', dice Guillot. ``El gobierno de
México tiene el Centro Histórico, me llevaron también,
y tuve la suerte, sin hacer alarde, hice el recital ante 9,000
personas, dándome todo el amor y todo el cariño
de México''.``En todas partes, en las farolas, en las portadas,
y luego en el Palacio de Congresos en Madrid reuní a 4,000
personas. En el Palau de Barcelona recibí 11 minutos de
ovación, otro lugar donde sólo presentan a los clásicos.
Luego cerré la semana de la hispanidad en Galicia, en donde
toda la juventud estaba cantando mis canciones, porque el bolero
está de moda en toda Europa''.Lo del Smithsonian fue un
congreso que reunió del 7 al 9 de noviembre a varios expertos
de la música e intérpretes, pero hubo que defender
su origen cubano, pues su extensión a varios países
nubla el hecho de que se creó en Cuba en el siglo XIX.
``Aquello fue tremendo, no me hables de eso, el bolero fue ciertamente
creado por el señor Sánchez, la primera letra que
se hizo, que está en el programa [del Smithsonian], son
esas notas musicales de Tristeza. Cuba ha hecho una musica mundial,
y el mundo ha bailado con la música de Cuba''.En el programa
del festival del bolero en el Smithsonian aparece Nat King Cole
con Olga Guillot cuando juntos aparecieron en Tropicana, y Guillot
con Beny Moré bailando en el show El solar del cabaret
Montmartre, ambos cabarets de La Habana de los 50. Estas y otras
fotos las ha intercambiado con la viuda de Martín Fox,
el ex dueño del Tropicana, que está también
escribiendo unas memorias, como Olga.Tiene cuatro maletas de fotos,
organizadas por Olga María Touzet, su hija, que se ocupa
de todo lo de su mamá, ''para cuando ella falte'', dice
Guillot. Sin embargo, ya está hablando de lo que planea
para el 2003, porque a pesar de que ha celebrado 63 años
de vida artística sigue con las mismas energías.
``Me voy a España en abril, donde estoy preparando la autobiografia
de Olga Guillot, y ya me han invitado para ser integrante de un
festival de figuras en Italia, con la Sinfónica de Roma''.En
su autobiografía dirá todo lo que se puede decir
y lo que no quería decir. Se rumora que su autor fantasma
pertenece a la agencia EFE, que escribirá la parte de la
vida, ''es un poeta en todo'', dice Guillot, y para la parte artística
la está ayudando su hija. Según había afirmado
antes, había empezado a grabar casettes hacía años.
``Los hacía y los borraba, porque había cosas que
no quería decir, pero ahora sí lo voy a decir todo;
uno no puede decir mentiras, hay que decir la verdad''.Comienza
de pequeña en La Habana, donde se crió humilde en
el barrio de Belén, y de ahí contará muchas
anécdotas en su libro, que antes no quería decir.
De cómo salían a pedir fiado para comer, ''dos centavos
de azúcar y tres de café, cuatro bistecs por 20
centavos'', como muchas familias en ese entonces, pero que había
flores en el balcón de su accesoria, o cuarto de vecindad.
``Esas casas de vecindad, de accesorias [cuartos de una casona
antigua], en esa Habana me crié yo. Eran edificios muy
grandes, en el mío había una escalera de mármol
con unos espejos preciosos, mi mamá (y eso es una parte
del libro que no te voy a decir), quería un balcón
con flores, todo lo que se encontraba lo ponía allí,
vicarias, jazmines, esas flores que huelen mucho de noche. Salí
de allí para casarme, muy jovencita, porque había
aquellas presiones de las chaperonas''.Se enteró en algún
momento que existía la música, prácticamente
desde que nació en Santiago de Cuba. 'Yo soy genética,
mi abuelo era tenor, mi mamá, soprano, mi hermana gran
soprano, Ana Luisa, con quien debuté en la Corte Suprema
del Arte, como las `Hermanitas Guillot', mi tía era clásica
ligera. Nací con la música. Cuando tenía
siete años fui a cantar El manisero, y ahí comenzó
todo''.Estudió música con Hortensia Cohalla y Mariano
Meléndez. 'Soy contralto, aguda y bajo, pero me preparé,
para cuidar mi voz, y cuando hice el ultimo CD, Faltaba yo (año
2000, de la Warner), fui a grabar con Arturo Sandoval, que me
dijo `estás cantando los mismos tonos que cuando jovencita'.
La voz, vamos a hablar claro, era bonita, pero yo no tenía
patadas ni vivencias; creen que he cambiado, no es eso, es que
lo que siento es lo que doy''.Está en la tercera edad,
pero hace alarde de su salud, que la ha cuidado mucho, porque
su canto ha sido lo más importante para ella. ``He consagrado
mi vida a mi carrera, la considero un sacerdocio, para dar una
buena imagen a ese público, estuve 40 años comiendo
pollo hervido y ensalada, y cuando llegué a los 60 me comí
un arroz con frijoles y me enfermé, porque para tener una
talla 12 tuve que volver al hambre''.Esa es Olga Guillot, muy
sencilla en el trato, sincera en todo, artista popular y clásica,
original en su talento y en su interpretación de los mejores
compositores de América Latina, que ha coleccionado discos
y trofeos de oro, pero, sobre todo, la gloria para su país
con su extraordinario talento vocal y la total dedicación
a su carrera.
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