"LIBERTAD DE PRENSA"
por Luis Alberto Ramírez

La prensa ha jugado un papel muy importante en la vida social de los pueblos libres, es de hecho la prensa el balance entre la vanidad y el poder, el derecho y la ignorancia, la verdad y la mentira; es la prensa en sí la mente suspicaz de las sociedades libres, es la institución que vela por el derecho de los pueblos a ser libres. Pero cuando la prensa abandona los principios éticos, morales y objetivos, para comercializar su existencia, o para servir una ideología imperante, entonces se convierte de hecho en un arma destructora de sociedades, tal es el caso de la prensa al servicio de un gobierno, grupo o comunidad de intereses económicos.

En Estados Unidos existe un tipo de prensa amarilla, un modelo de expresión periodística con fines única y exclusivamente de lucro, todos la conocemos y sabemos que su propósito es el chisme y el sensacionalismo en pos de llamar la atención del chismoso, su objetividad es casi nula y sus lectores no la toman muy en serio. La prensa amarilla es así como tal, pero cuando la prensa seria, la que se inspira en el objetivo de resguardar los principios morales y de libertad de los pueblos, cabalga por caminos de amarillismo en pos del sensacionalismo, con objetivos marcadamente subjetivos, entonces ya deja de ser candil de los pueblos para convertirse en enemiga de las sociedades, a esta prensa los especialistas la llaman "prensa liberal"

El poder de esta "prensa liberal" es tal que yo no la llamaría cuarto poder (como acostumbran a llamar a la prensa libre) si no, poder supremo en democracia, y la llamaría así porque ese poder solo es posible en una sociedad democrática. Esta "prensa liberal" fabricante de opiniones a base de embustes y medias verdades confunde a los pueblos a tal extremo que los hace ver en ocasiones verdades donde solo hay mentiras, y es confusionista porque recalca tanto en los errores que no dejan espacios a la rectificación, de manera que se convierte en destructora, lo mismo de instituciones que de pueblos.


Luego que Bob Woodward y Carl Bernstein conmovieron al mundo con su reportaje sobre el caso Water Gate que dio al traste con la presidencia de Nixon, los liberales se envalentonaron y asumieron que, si un reportaje como el de Washington Post cambió la dinámica del poder en los Estados Unidos, muy bien ellos con intrigas, embustes y medias verdades pudieran hacer lo mismo.

Y no son siempre las cadenas periodísticas y sus líneas editoriales las que cometen errores en pos del lucro o afán de poder, si no que aveces son los periodistas que, importándole un comino la opinión de las comunidades para las cuales trabajan son capaces de cometer la mas increíble bajeza en pos del sensacionalismo y la primicia.

Ejemplos sobran, y uno de ellos, el mas significativo desde mi punto de vista fue la guerra en Viet Nam, no fue la opinión publica americana quien dio al traste con la guerra, la que desmoralizó al ejercito, la que hizo que se retiraran las tropas no, fueron quienes hacen opinión en la sociedad, fue la "prensa liberal" Esta prensa es quien pone en un pedestal a Saddan Husseim, a Milocevic, a Fidel Castro, a Cadafi, a Chávez a los prisioneros de Al Quaeda, y al Presidente Bush lo entierra en un estercolero.

No le interesa el futuro del pro-común, eso carece de significado cuando se interpone el sensacionalismo, y el afán de acumular riquezas en el caso de las cadenas, en el caso del periodista o columnista liberal, su objetivo es más amplio, pero el marcadamente conocido, es estar en contra del stablishment, no importa si para ello hay que acudir a la intriga, la mentira o a la fuente anónima, todo vale.

Dan Rader, quien con medias verdades, intrigas y fuentes anónimas quiso enterrar al Presidente Bush en un agujero negro, da la medida de hasta donde puede llegar este tipo de periodismo, ahora tenemos a Jim DeFede en el Miami Herald quien gravó una conversación no autorizada del finado comisionado Artur Tile y por quien (según se cree) el suicida se pegó un tiro en el recibidor del diario, o el Time de Miami quien hizo una novela no apta para menores del desdichado comisionado. La muerte por suicidio de Tile tiene que poner un stop a este tipo de periodismo desenfrenado liberal, la objetividad, el respeto a la privacidad y la verdad tiene que primar de nuevo en el periodismo. Hay mas periodismo liberal en Estados Unidos que periodismo serio y objetivo. No es menos cierto que el liberalismo rampante y voraz de la sociedad se hace aun mayor cada día y esto conlleva a una mayor aceptación a este tipo de comportamiento pero, tampoco es mentira que la sociedad consumidora de este tipo de periodismo ha sido adicta por el bombardeo de información sensacionalista del "periodismo liberal". Es hora ya de hacer un periodismo honesto, en bien de la sociedad o en su lugar, quien no tenga capacidad para ello, que se dedique a las tiras cómicas.