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"..Allí tuvo que posar desnuda por más de cinco
horas de tomas
fotográficas y de vídeo, después tuvo que
realizar pornografía con
tres hombres y dos mujeres, el final fue ser violada por el dueño
de
la acción, que antes de pagarle los 100 dólares
le dijo que si no se
dejaba hacer el amor no le pagaba lo acordado..."
Por Adela Soto Álvarez
Noticuba Internacional
Miami, 8 de febrero del 2007
Muchas fueron las cosas que sucedieron en la isla cuando allá
por los
años noventa el período especial azotó la
economía del pueblo. 
Todo fue terrible, como para recordar de por vida, incluso después
de
la despenalización del dólar se perdieron aun más
los valores humanos
y dentro de ellos se encontraba la juventud, la que dejó
de tener
opciones recreativas, pues todo paso al área de la divisa,
provocando
esto que la inexperiencia de a pie, (bajos recursos) tuviera mucho
más tiempo libre para los malos pensamientos, los que llegaron
a ser
tan macabros que cuando una piensa en ellos se horroriza.
Y esto ocurrió, porque no todos se adaptaron a encuadrillarse
frente
al televisor sábado por sábado en espera de un buen
filme, o programa
de participación. Pues en Cuba se adolece mucho de este
tipo de
entretenimiento, ya que la programación se rige más
por patrones de
corte ideológico y político que a refrescar y entretener
las turbadas
mentes.
La otra opción que les dejaron fue la acera a la que acudían
llenos
de abulia, y entre un ensarte de mentiras piadosas y no piadosas
se
iban inmiscuyendo en el cruel excentricismo que muchas veces los
llevó al alcohol y la drogadicción.
Otros de estos jóvenes encontraron una buena distracción
en el sexo,
el que cogieron como hobby, sin amor, ternura, condiciones o
conocimientos en educación sexual, así se les veía
sin protección ni
sentido deambulando por la vida.
Supe de infinidad de casos que utilizaban los albergues estudiantiles
como posada, donde unos velaban a los otros, y en las mismas literas
donde dormían, practicaban su sexualidad inexperta y torpe,
la que no
más de una vez condujo a adolescentes femeninas a la frigidez
incurable y al vaginismo, todo producto de las manipulaciones
sin
imaginación ni conocimientos en este campo tan complejo
en la pareja.
Esta práctica también provocó que los varones
se convirtieran en
maquinarias sexuales, y en machistas empedernidos.
Normita la hija de Mariluz mi vecina fue una de las que engrosó
las
filas del jineterismo, por miseria y por engaño. Su necesidad
e
inmadurez se conjugaron para ser presa fácil de un momento
de
desespero.
Una mañana de noviembre bajo un intenso frió, la
vi muy tempranito
recostada a la verja que daba paso al portal de la vivienda donde
residía con su hermana menor Zoraida y su madre Mariluz.
Me le acerqué preocupada, preguntándole qué
le sucedía. Primero me
dijo que nada, después decidió contarme con pocas
palabras, que
necesitaba un vestido nuevo y un par de zapatos para asistir a
una
entrevista de trabajo, pero no tenía dinero para comprarlos.
No comprendí bien su respuesta, pero le seguí la
conversación para
obtener mejores datos de la entrevista, pues ella solamente tenía
quince años, y no era posible pues debía tener diecisiete
para
comenzar a laboral.
A los pocos minutos del intercambio de palabras me dijo que un
taxista que trabajaba en el hotel y muy amigo de un extranjero
que
tenía un negocio de fotografías para un revista
europea le había
ofertado un trabajo por 100 dólares la noche, que solamente
era posar
para unas fotos en trusa más o menos por dos horas, pero
que si no
iba presentable no le darían el empleo.
Le pregunté que sí su mamá sabía
de eso, y me contestó
afirmativamente, aun así pensé que era mejor yo
misma decírselo y
aconsejarla de las posibles complicaciones del asunto.
Por lo que fui de inmediato a casa de Mariluz y se lo enfoqué
de
forma inteligente, pues aunque teníamos confianza suficiente
para
tratar cualquier situación, sabía de su escasez
mental, y de las
necesidades perentorias que flagelaban su hogar.
Mariluz mucho más entusiasmada que la hija me afirmó
que la oferta
era un negocio redondo, después me relató los por
qué y por cuánto de
la trama y hasta me afirmó que su muchacha tenía
condiciones para
modelo, además muchas chicas se casaban con extranjeros
y se iban
para otros países, y quien quitaba que su niña le
gustara a los
dueños del negocio de fotografías y ahí encontraba
su futuro, con
intentar no perdía nada y la suerte era loca y a cualquiera
le tocaba.
Después me comenzó a poner ejemplos, de que si Julita
y Martica, eran
modelos en México gracias a la ayuda de un mexicano que
vino de
visita y las conoció por casualidad.
De que si Olga se casó con un francés, que si Lourdes
la mantiene un
alemán, en fin tantas cosas me dijo que no sabía
ni como convencerla
del peligro que podía estar corriendo su hija.
En parte lo de modelo de ser cierta la oferta era posible, quince
años recién cumplidos, alta, delgada, de buen cuerpo,
pelo negro
largo, ojos verdes, coposas pestañas, y un cutis suave
como una rosa,
pero lo que no comprendía Mariluz era que a pesar de todas
estas
cosas tenía muy corta edad, experiencia y sabiduría
para enfrentar la
manada que se le avecinaba.
Normita llegó en el momento menos esperado de la conversación,
y con
mucho ímpetus me pidió que no me metiera en sus
asuntos privados, que
ella hacia con su vida lo que le viniera en gana, que yo era una
envidiosa. Todo esto acompañado de una avalancha de palabras
obscenas.
Pues bien, nada se podía hacer en este caso, y si ella
lo aceptaba
junto a la madre, mucho menos, además me di cuenta perfectamente
que
el factor dólar había aturdido las entendederas
de estas dos mujeres,
por lo que decidí regresar a mi hogar y no volver a meterme
en
problemas de nadie.
Pasaron varios días de este incidente cuando una mañana
sentí unos
fuertes gritos de auxilio que venían de la calle. Así
fue como supe
de la muerte inesperada de Normita, había ingerido gran
cantidad de
salfumante y psicotrópicos para que su expiración
fuera segura.
En el sepelio Mariluz me contó con detalles todo lo sucedido
en el
negocio redondo. Al fin el mismo taxista, consiguió el
vestido y los
zapatos, así como un montón de alhajas propias de
la ocasión y se fue
para el debut en horas de la noche.
Allí tuvo que posar desnuda por más de cinco horas
de tomas
fotográficas y de video, después tuvo que realizar
pornografía con
tres hombres y dos mujeres, el final fue ser violada por el dueño
de
la acción, que antes de pagarle los 100 dólares
le dijo que si no se
dejaba hacer el amor no le pagaba lo acordado.
Normita había caído en un negocio de tráfico
de sexo el cual
desquebrajó su inocencia y psiquis. Había sucumbido
por necesidad
económica en las garras de un taxista proxeneta que resolvía
la suya
a la caza de los extranjeros que viajan a la isla en busca de
muchachitas incautas, con el objetivo de acumular fondos para
sus
bolsillos y calmar sus aberraciones a bajo costo.
Lo cierto fue que Normita después de enfrentarse a la
jauría y cobrar
los 100 dólares acordados, no tuvo más salida que
el suicidio.
La muerte de esta muchacha me puso los pelos de punta y la ira
en el
superlativo. Era increíble pero cierto como el día
y la noche, que la
mayor parte de la juventud de mi país, sumida en la indiferencia,
y
las necesidades, tambalea en la cuerda floja de la peor de las
soluciones.
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