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Elocuente es el título
del ensayo histórico y político de trescientas páginas
que publicó la editorial francesa Stock (París,
2000) y que ahora ve la luz en español bajo el cuidado
de la editorial Planeta. Sus autores, los periodistas Denis Rousseau
y Corinne Cumerlato, residieron en La Habana entre 1996 y 1999
donde ocuparon los puestos de director del buró de prensa
de France-Presse en Cuba, el primero, y de corresponsal para las
revistas "La Croix" y "L'Express", la segunda.
Compendio de informaciones de primera mano de los hechos más
sobresalientes ocurridos en la isla durante los últimos
cinco años, "La isla del doctor Castro" se suma
a la serie de libros mordazmente críticos con respecto
al régimen castrista, escritos por periodistas franceses
después de un largo período de trabajo en Cuba.
Los autores de "La
isla del doctor Castro" no le conceden una línea de
gracia al aparato represivo del régimen y a su principal
mentor, Fidel Castro, del cual ofrecen, desde las primeras páginas,
un retrato paródico aprovechando los múltiples dominios
de la vida del país en que el dictador cubano ha "aportado"
su experiencia y los resultados desastrosos que de ésta
han emanado: el comandante-meteorólogo, que anticipa erróneamente
la trayectoria de huracanes y ciclones; el comandante-intelectual,
que da las pautas a seguir en los congresos de escritores y artistas,
en donde brilla su faceta de comandante-censor en jefe; el comandante-bodeguero,
que explica a los cubanos, después de intrincados cálculos
matemáticos cómo el porcentaje de calorías
consumidas por un cubano de la isla puede ser superior al de la
media estadounidense; el comandante-pecuario que posee una misteriosa
finca en las cercanías de Cárdenas, donde se crían
camellos; el comandante-deportivo que entrena personalmente al
equipo nacional cubano de béisbol para el partido contra
los Orioles de Baltimore, y así sucesivamente hasta el
agotamiento de todas las funciones (e equivocaciones) humanamente
posibles hasta convertirse en el comandante-patrón de pruebas
o Castrothón, sarcástico sobrenombre con que los
cubanos lo llaman después de que sus largas arengas monopolizan
hasta veinte horas semanales de transmisión televisiva
en cadena por los dos únicos canales de televisión
del país, a partir de 1998.
Los autores del ensayo
otorgan especial atención a las torpezas del régimen
en política exterior, de lo cual dan pruebas a través
de subtópico "La maldición de Mickey",
recordando el cambio radical del gobierno mexicano (aliado histórico
incondicional de Castro durante cuatro décadas) después
de que en una reunión de diplomáticos latinoamericanos,
en diciembre de 1998, Castro anunciara que los niños mexicanos
conocían mejor las historietas de Mickey que la historia
de sus próceres. En consecuencia, sostienen los autores:
"la venganza de Mickey fue terrible: el presidente mexicano
Ernesto Zedillo pidió a Rosario Green, su ministra de Asuntos
Exteriores, que se reuniera personalmente con Elizardo Sánchez,
uno de los principales líderes de la disidencia interna,
rompiendo espectacularmente con cuarenta años de apoyo
al gobierno de Cuba". En contraposición, Cumerlato
y Rousseau resaltan la habilidad con que el régimen cubano
suele recuperar acontecimientos y personalidades internacionales
en beneficio de su imagen exterior. Los periodistas se admiran
al constatar cómo el Che, un hombre capaz de escribir "que
el odio implacable hacia el enemigo nos transporta más
allá de las limitaciones naturales del hombre, y nos transforma
en eficaces máquinas mortales, violentas, selectivas y
eficaces" (parafraseando una frase del Che-asesino), haya
podido ser universalmente presentado como arcángel de la
revolución. Algo que a juicio de los autores, prueba que
la propaganda de Castro puede realizar milagros.
El libro ofrece también
detalles de cada uno de los encontronazos del régimen con
la prensa extranjera y los representantes de diferentes gobiernos,
las condiciones de "goulag" tropical a las que se encuentra
sometida la disidencia y la prensa independiente cubanas a las
que dedican especial interés, las patéticas condiciones
de vida de la gente de la isla, el espejismo de la apertura económica
interna que significó la autorización efímera
del trabajo por cuenta propia y la encarnizada batalla que libra
el régimen contra quienes resultaron beneficiados por esta
medida temporal (consecuencia de la crisis de 1993) agravándolos
ahora con impuestos que los obligan a cerrar sus pequeños
negocios. Asimismo, desmantelan pieza por pieza el sistema electoral
cubano que califican de burla a la democracia, denuncian los campos
de "reeducación" para proxenetas y prostitutas
reincidentes (versión de fin de siglo de las tristemente
célebres UMAP de los sesenta donde internaban a los "desviados"
ideológicos), así como la modificación del
código penal cubano que da amplia cabida a la pena de muerte
y al encarcelamiento a perpetuidad como sanciones contra aquéllos
que sean juzgados por atentar contra la seguridad nacional que
constituye la revolución.
También revelan
las dificultades a las que se enfrentan los inversionistas extranjeros
en Cuba quienes no están autorizados a escoger el personal
de sus empresas y violan así las reglamentaciones de la
Organización Internacional del Trabajo. Muchos de ellos
no tardan en declararse en bancarrota como sucedió recientemente
con el empresario francés Gérard Bourgoin conocido
en Francia como "el Rey de los pollos" que reconoció
en un programa de televisión que el caos económico
actual de su empresa vitícola, una de las más prósperas
de Francia, se debía a sus inversiones en Cuba. Bourgoin
y el actor francés Gérard Depardieu habían
invertido en el dominio de la pro(en Cuba) ya las plumas y que
con el petróleo obtuvo luego el chapapote", un juego
de palabras que asocia las plumas al dinero y el chapapote a la
degracia financiera. Los dos Gérard parecen haberse arruinado
después de sus noviazgos financieros con La Habana.
Refiriéndose
al caso del niño Elián González, pronostican
que sus consecuencias nefastas sólo podrán ser comparadas
con las de la famosa zafra de los diez millones en 1970. Millones
de horas de trabajo perdidas, circulación interrumpida,
aprovisionamientos paralizados, gastos de centenas de millares
de dólares en propaganda para el regreso del niño,
es el saldo de una campaña política desastrosa para
un país que roza la bancarrota económica total,
estiman los periodistas, que recuerdan a su vez, que de los tres
millares de dólares que inyecta Cuba a su economía,
un millar proviene del dinero que los emigrantes cubanos envían
a sus familiares y conocidos en la isla. Ingreso que, admiten,
es la entrada principal de divisas al país, incluso por
encima de los beneficios del azúcar y el turismo.
"La isla del doctor
Castro" es un libro agudo y crítico, un documento
imprescindible para el conocimiento del fin de siglo cubano. Paródico,
su título recuerda la célebre película de
inspiración novelesca "La isla del doctor Moreau",
en que un doctor psicópata experimenta a través
del comportamiento de seres humanos condenados a vivir en una
isla sus teorías delirantes y sus frustraciones personales.
En Francia, donde ha salido a la venta en el pasado mes de abril,
ha tenido muy buena acogida en la prensa. Para los autores el
precio de su publicación es el de siempre: no podrán
volver a Cuba. Han renunciado a las atractivas estancias en la
isla del Caribe antes que callar la impotencia e indignación
que provoca en ellos el régimen. Denis Rousseau y Corinne
Cumerlato han preferido denunciar al psicópata doctor antes
que convertirse en conejillos de Indias (Occidentales). El libro
no deja ninguna duda al respecto.
L'île
du docteur Castro: la transition confisquée.
Corrinne Cumerlato/Denis Rousseau. Ed. Stock, París, Francia,
2000/ Ed. Planeta, Barcelona, España.
El 14 de septiembre 2002 tendrá lugar una presentación
de la edición española, en presencia de los autores,
en la Librería Nouveau Quartier Latin (78, Bd. Saint-Michel
75006 Paris / Tel: 01 43 26 42 70)

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