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William Navarrete
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La isla del doctor Castro: la trasición confiscada
Por William Navarrete

 

Elocuente es el título del ensayo histórico y político de trescientas páginas que publicó la editorial francesa Stock (París, 2000) y que ahora ve la luz en español bajo el cuidado de la editorial Planeta. Sus autores, los periodistas Denis Rousseau y Corinne Cumerlato, residieron en La Habana entre 1996 y 1999 donde ocuparon los puestos de director del buró de prensa de France-Presse en Cuba, el primero, y de corresponsal para las revistas "La Croix" y "L'Express", la segunda. Compendio de informaciones de primera mano de los hechos más sobresalientes ocurridos en la isla durante los últimos cinco años, "La isla del doctor Castro" se suma a la serie de libros mordazmente críticos con respecto al régimen castrista, escritos por periodistas franceses después de un largo período de trabajo en Cuba.

Los autores de "La isla del doctor Castro" no le conceden una línea de gracia al aparato represivo del régimen y a su principal mentor, Fidel Castro, del cual ofrecen, desde las primeras páginas, un retrato paródico aprovechando los múltiples dominios de la vida del país en que el dictador cubano ha "aportado" su experiencia y los resultados desastrosos que de ésta han emanado: el comandante-meteorólogo, que anticipa erróneamente la trayectoria de huracanes y ciclones; el comandante-intelectual, que da las pautas a seguir en los congresos de escritores y artistas, en donde brilla su faceta de comandante-censor en jefe; el comandante-bodeguero, que explica a los cubanos, después de intrincados cálculos matemáticos cómo el porcentaje de calorías consumidas por un cubano de la isla puede ser superior al de la media estadounidense; el comandante-pecuario que posee una misteriosa finca en las cercanías de Cárdenas, donde se crían camellos; el comandante-deportivo que entrena personalmente al equipo nacional cubano de béisbol para el partido contra los Orioles de Baltimore, y así sucesivamente hasta el agotamiento de todas las funciones (e equivocaciones) humanamente posibles hasta convertirse en el comandante-patrón de pruebas o Castrothón, sarcástico sobrenombre con que los cubanos lo llaman después de que sus largas arengas monopolizan hasta veinte horas semanales de transmisión televisiva en cadena por los dos únicos canales de televisión del país, a partir de 1998.

Los autores del ensayo otorgan especial atención a las torpezas del régimen en política exterior, de lo cual dan pruebas a través de subtópico "La maldición de Mickey", recordando el cambio radical del gobierno mexicano (aliado histórico incondicional de Castro durante cuatro décadas) después de que en una reunión de diplomáticos latinoamericanos, en diciembre de 1998, Castro anunciara que los niños mexicanos conocían mejor las historietas de Mickey que la historia de sus próceres. En consecuencia, sostienen los autores: "la venganza de Mickey fue terrible: el presidente mexicano Ernesto Zedillo pidió a Rosario Green, su ministra de Asuntos Exteriores, que se reuniera personalmente con Elizardo Sánchez, uno de los principales líderes de la disidencia interna, rompiendo espectacularmente con cuarenta años de apoyo al gobierno de Cuba". En contraposición, Cumerlato y Rousseau resaltan la habilidad con que el régimen cubano suele recuperar acontecimientos y personalidades internacionales en beneficio de su imagen exterior. Los periodistas se admiran al constatar cómo el Che, un hombre capaz de escribir "que el odio implacable hacia el enemigo nos transporta más allá de las limitaciones naturales del hombre, y nos transforma en eficaces máquinas mortales, violentas, selectivas y eficaces" (parafraseando una frase del Che-asesino), haya podido ser universalmente presentado como arcángel de la revolución. Algo que a juicio de los autores, prueba que la propaganda de Castro puede realizar milagros.

El libro ofrece también detalles de cada uno de los encontronazos del régimen con la prensa extranjera y los representantes de diferentes gobiernos, las condiciones de "goulag" tropical a las que se encuentra sometida la disidencia y la prensa independiente cubanas a las que dedican especial interés, las patéticas condiciones de vida de la gente de la isla, el espejismo de la apertura económica interna que significó la autorización efímera del trabajo por cuenta propia y la encarnizada batalla que libra el régimen contra quienes resultaron beneficiados por esta medida temporal (consecuencia de la crisis de 1993) agravándolos ahora con impuestos que los obligan a cerrar sus pequeños negocios. Asimismo, desmantelan pieza por pieza el sistema electoral cubano que califican de burla a la democracia, denuncian los campos de "reeducación" para proxenetas y prostitutas reincidentes (versión de fin de siglo de las tristemente célebres UMAP de los sesenta donde internaban a los "desviados" ideológicos), así como la modificación del código penal cubano que da amplia cabida a la pena de muerte y al encarcelamiento a perpetuidad como sanciones contra aquéllos que sean juzgados por atentar contra la seguridad nacional que constituye la revolución.

También revelan las dificultades a las que se enfrentan los inversionistas extranjeros en Cuba quienes no están autorizados a escoger el personal de sus empresas y violan así las reglamentaciones de la Organización Internacional del Trabajo. Muchos de ellos no tardan en declararse en bancarrota como sucedió recientemente con el empresario francés Gérard Bourgoin conocido en Francia como "el Rey de los pollos" que reconoció en un programa de televisión que el caos económico actual de su empresa vitícola, una de las más prósperas de Francia, se debía a sus inversiones en Cuba. Bourgoin y el actor francés Gérard Depardieu habían invertido en el dominio de la pro(en Cuba) ya las plumas y que con el petróleo obtuvo luego el chapapote", un juego de palabras que asocia las plumas al dinero y el chapapote a la degracia financiera. Los dos Gérard parecen haberse arruinado después de sus noviazgos financieros con La Habana.

Refiriéndose al caso del niño Elián González, pronostican que sus consecuencias nefastas sólo podrán ser comparadas con las de la famosa zafra de los diez millones en 1970. Millones de horas de trabajo perdidas, circulación interrumpida, aprovisionamientos paralizados, gastos de centenas de millares de dólares en propaganda para el regreso del niño, es el saldo de una campaña política desastrosa para un país que roza la bancarrota económica total, estiman los periodistas, que recuerdan a su vez, que de los tres millares de dólares que inyecta Cuba a su economía, un millar proviene del dinero que los emigrantes cubanos envían a sus familiares y conocidos en la isla. Ingreso que, admiten, es la entrada principal de divisas al país, incluso por encima de los beneficios del azúcar y el turismo.

"La isla del doctor Castro" es un libro agudo y crítico, un documento imprescindible para el conocimiento del fin de siglo cubano. Paródico, su título recuerda la célebre película de inspiración novelesca "La isla del doctor Moreau", en que un doctor psicópata experimenta a través del comportamiento de seres humanos condenados a vivir en una isla sus teorías delirantes y sus frustraciones personales. En Francia, donde ha salido a la venta en el pasado mes de abril, ha tenido muy buena acogida en la prensa. Para los autores el precio de su publicación es el de siempre: no podrán volver a Cuba. Han renunciado a las atractivas estancias en la isla del Caribe antes que callar la impotencia e indignación que provoca en ellos el régimen. Denis Rousseau y Corinne Cumerlato han preferido denunciar al psicópata doctor antes que convertirse en conejillos de Indias (Occidentales). El libro no deja ninguna duda al respecto.

L'île du docteur Castro: la transition confisquée.
Corrinne Cumerlato/Denis Rousseau. Ed. Stock, París, Francia, 2000/ Ed. Planeta, Barcelona, España.
El 14 de septiembre 2002 tendrá lugar una presentación de la edición española, en presencia de los autores, en la Librería Nouveau Quartier Latin (78, Bd. Saint-Michel 75006 Paris / Tel: 01 43 26 42 70)