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William Navarrete
Director
de la Sección
Francesa

 
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El Mea Culpa de la Gauche Caviar
Por Félix José Hernández


París,Francia /Octubre 11, 2003

Todo comenzó por un comunicado de prensa, la organización francesa de
Reporteros sin Fronteras (RSF) llevaría a cabo el 29 de septiembre,
una velada bajo el lema "Cuba sí, Castro no , Soirée de solidarité
avec le peuple cubain", en el Théâtre du Rond Point, en plenos Campos
Elíseos.

Teatro que está rodeado por los jardines y fuentes del Grand Palais y
por la Avenue Montaigne con sus tiendas lujosísimas.

Había que llamar o pasar un e-mail a RSF para reservar una de las
apenas 750 butacas con que cuenta este pequeño y bello teatro en
forma de bombonera. Ningún lugar podría ser más apropiado para
celebrar un acto contra el régimen cubano, el cual estaría
monopolizado por la elegante, refinada, mediática, rica, lúdica y
sensible a la belleza Gauche (izquierda) Caviar Parisina.

Al llegar frente al teatro, nos percatamos que seis camionetas de los
CRS (cuerpo de policía antimotines francés) ocupaba el espacio del
aparcamiento que normalmente ocupan los BMW, Mercedes, Ferraris,
etc., y otros elegantes medios de locomoción de los compañeros de la
Gauche Caviar.

Un cordón de policías CRS protegía toda la acera y detrás de ellos un
hombre hacía ondear una bandera cubana con un Ché impreso en la
misma, mientras que una mujer hacía lo mismo con una de la difunta
U.R.S.S. Eran en realidad, dos notas discordantes en aquel templo del
buen gusto francés y ese día, de la supuesta militancia
anticastrista.

En el vestíbulo nos encontramos con William Navarrete, ese muchacho
que tantas actividades culturales ha organizado por hacer conocer la
verdad sobre Cuba. El distribuía camisetas en cuyo frente aparecía
Raúl Rivero detrás de una reja roja y sobre su imagen el
escrito: "Libertad para Raúl Rivero".

Por detrás de las camisetas se podía leer:

Poeta escritor cubano

Tedio de Vasallos

Los tiranos intensos
Son los breves, los fugaces
Esos sí son tiranos interesantes
Fundadores de la inquietud
No así estos tipos eternos y aburridos
Toda la vida en el poder
Tanto tiempo que uno termina por
Quererlos
Que uno termina muerto de amor por ellos
Que
Que uno
Que uno termina
Que uno termina muerto

Raúl Rivero

Jacobo Machover, que llegó tarde, como siempre, traía fotocopias que
hacía pasar por entre los elegantes espectadores, pidiendo la
libertad para los 75 periodistas encarcelados en la ex-Perla de las
Antillas.

Al llegar allí nos enteramos de que la velada también estaba
organizada por el grupo SIN VISA, al frente del cual están la
delicada y elegante Ileana de la Guardia (hija de Antonio de la
Guardia, uno de los altos militares fusilados en julio de 1989 junto
al general Arnaldo Ochoa y otros) y su aguerrido y valiente esposo
Jorge Masetti (ex corsario de Castro, como él se autodefine en su
libro autobiográfico, e hijo de Ricardo Jorge Masetti, compañero del
Ché y fundador de la actual agencia oficial de desinformación cubana
Prensa Latina).

Mi esposa y yo estábamos en la cuarta fila, muy cerca, a apenas
cuatro butacas, del ex ministro de cultura socialista Monsieur Jack
Lang, eterno defensor del régimen de Fidel Castro y "abanderado de
sus logros en la educación y la salud del heroico pueblo cubano que
resiste al hostigamiento y al asedio del imperialimo yankee".

Un fotógrafo se acercó a M. Lang y le ofreció uno de los abanicos que
las acomodadoras repartían, donde estaba escrito ¡Cuba Sí, Castro
No! , éste lo rechazó casi violentamente.

A la periodista Caroline Monnot del periódico Le Monde, M. Lang
declaró: "Apoyo el combate por los derechos humanos dondequiera, en
cualquier latitud", justificando: "la pena de muerte se aplica en
Cuba, pero también en Chechenia, China y en Texas". Finalizó
diciendo : "No se puede olvidar que Cuba ha tenido éxitos en materia
de educación, y de salud, algo poco común entre los países del tercer
mundo. Los derechos humanos son también los derechos a la salud y a
la educación".

Yo me pregunto qué hacía allí este admirador de Castro, observador
silencioso del espectáculo de la "gauche caviar".

Qué distinto al Sr. Laurent Fabius, ex primer ministro socialista,
que participó con nosotros en una de las manifestaciones que cada
martes se realizan en la esquina de la Embajada Cubana en París y que
declaró a la prensa: "Cuba hoy día es una dictadura y ...punto, nada
más". Posteriormente Le Nouvel Observateur, principal semanario de la
izquierda intelectual francesa, publicó una entrevista donde Fabius
hace declaraciones contundentes contra Castro y su régimen.

Esas manifestaciones de los martes en las esquinas de las calles de
la Federation y Presles son organizadas por el Colectivo Solidaridad
Cuba Libre, el cual según un reciente cable de la Agence France
Presse, está compuesto por militantes puros y duros.

En realidad yo no sé en qué se basa esa clasificación de la célebre
agencia de noticias. Lo que sé es que nos acompañan amigos
venezolanos, que ven preocupados como su país toma el mismo camino
que ha llevado al desastre a Cuba. Somos apoyados por la ex ministra
Françoise Hostalier, la cual incluso hizo entrar en la Asamblea
Nacional (el Congreso francés) a Alina Fernández, para convencer a
algunos diputados para que apadrinaran a disidentes detenidos en
Cuba.

Según Laurent Muller, del Colectivo de Solidaridad, joven que tantos
esfuerzos ha hecho por hacer saber la verdad de lo que ocurre en Cuba
a la opinión pública francesa, ya se han logrado prácticamente 30
apadrinamientos, pero el objetivo es llegar a los 80.

Estimo que los franceses sólo se percataron del drama cubano, cuando
en el mes de abril un grupo de supuestos diplomáticos cubanos,
atacaron frente a la embajada cubana con bates de pelota y barras de
hierro, a una pacífica manifestación de periodistas galos,
organizados por Robert Menard, presidente de RSF.

El escenario del teatro estaba decorado por dos cuadros que
representaban la bandera cubana, en las cuales el color negro
sustituía el azul de las franjas, en señal de duelo, sobre una de
ellas el rostro de José Martí y sobre la otra el cuerpo de un hombre
decapitado (¿Sería una alusión del terror creado por la guillotina
durante la Revolución Francesa?)

A la izquierda una pirámide de máquinas de escribir y sobre cada una
de ellas un cartel con el nombre del periodista preso y la cantidad
de años a los que fue condenado.

Una pantalla de cine cubría la mitad izquierda del escenario y allí
fueron proyectados fragmentos del juicio a La Guardia y Ochoa (¿
Pensaría el público francés que la represión en Cuba comenzó sólo en
ese 1989?)

También un extracto de la entrevista de la periodista Christina
Okrent (estrella del periodismo de la TV francesa ) , en una azotea
en La Habana a Raúl Rivero, y por último, una publicidad que ya se
puede ver en todos los cines de Francia, que consiste en un turista
francés que llega a Cuba y la alarma suena en la Aduana cuando él
trata de pasar un simple periódico.

Esta publicidad, según Robert Menard, forma parte de "la campaña de
sensibilización sobre las violaciones de los derechos humanos en
Cuba". Todo el resto del tiempo en esa pantalla se podía ver una
bandera cubana de la cual salía una mano abierta desesperada como la
de alguien que se está ahogando.

El maestro de ceremonias fue el escritor y ex ministro de cultura
español Jorge Semprún, el cual fue presentando a las celebridades del
cine, teatro, prensa, arte y cultura en general, que desfilaron por
el escenario.

Catherine Deneuve, la inolvidable actriz de "Los Paraguas de
Cherburgo" y de "Belle du Jour", elegante símbolo de Yves Saint
Laurent, vestida de terciopelo verde, leyó un extracto de un discurso
de Castro del 8 de enero de 1959:

"Nosotros no podemos convertirnos en dictadores, porque conocemos al
pueblo. Ha llegado la hora de que los fusiles se arrodillen ante la
opinión pública".

A continuación Jorge Semprún declaró:

"Pasaron 45 años y el pueblo todavía se encuentra arrodillado ante
los fusiles. Estamos aquí para exigir que Castro cumpla su promesa".
A continuación denunció: "Las ocultaciones de la verdad que durante
mucho tiempo han sido patrimonio de la izquierda".

Desde Miami llegó Cristina, una hija de Raúl Rivero ( poeta condenado
a 20 años de cárcel ), la cual provocó el único momento de emoción de
la velada cuando invitó al público a "abrir los ojos sobre Cuba",
agregando: "¿Cómo un poeta, un hombre solo, podría, como si fuera un
Hércules de los tiempos modernos, dividir al país?"

Almodóvar subió al escenario acompañado por Semprún y dirigiéndose a
Castro dijo:

"Hace 44 años el mundo democrático le admiró por liberar al pueblo
cubano de una terrible dictadura. Desde mi pequeñez de director
español de cine, yo le aconsejaría que volviera a portarse como un
revolucionario y de nuevo librara a su pueblo de otra dictadura, la
que usted mismo representa".

La bella actriz Sophie Marceau leyó un poema de Raúl Rivero. Por su
parte, Edwy Pinel, director de la redacción del diario de centro
izquierda Le Monde declaró: "No es que en Cuba no haya libertad de
prensa, es que no hay prensa".

Yo me imagino lo que sentirían las señoras Jeannette Habel y
Françoise Barthelemy, ambas periodistas, "grandes especialistas sobre
Cuba" , que han publicado en Le Monde tantísimos artículos llenos de
alabanzas a Castro y de justificaciones de la dictadura en nombre de
su antiamericanismo visceral, al leer al día siguiente en la prensa
las declaraciones de M. Pinel

El cantautor francés Yves Simon, puso su grano de arena contra
Castro, pidiendo la libertad de los periodistas prisioneros. También
lo hizo el alcalde de París, Monsieur Bertrand Delanoé, quien envió
una carta que fue leída por Christophe Girard "para expresar su
profunda preocupación por la evolución del régimen castrista. Ningún
régimen, ningún dirigente puede hacer caso omiso de las legítimas
aspiraciones de una sociedad". Al terminar de leer la carta, M.Girard
expresó su solidaridad con los homosexuales que son víctimas en Cuba
de la intolerancia del régimen.

También el escritor italiano Antonio Tabuchi envió una carta en la
que calificó a Castro de "dinosaurio senil," criticando la falta de
libertad de prensa en Cuba "donde sólo hay un periódico". A
continuación comparó la prensa cubana con la italiana dominada por
Berlusconi (¡Qué disparate¡)

El actor Pierre Arditi se hizo un mea culpa confesando su ferviente
admiración por esa revolución que le hizo soñar tanto, etc., etc.,
etc.

A su vez, Eduardo Manet, escritor francés de origen cubano, leyó un
texto de Raúl Rivero.

Por su parte, la cantante miamense Marisela Verena, interpretó tres
canciones, moviendo ágilmente su cuerpo con gracia cubana cubierto por
una especie de vestido lúgubremente negro. Bella voz cubana , pero su
"look" y estilo no estaban a tono con el resto.
Hay que conocer bien a los galos para saber lo que saben apreciar, sobre
todo si se trata de los arrogantes y civilizados parisinos.
Alguien habló de Heberto Padilla y de Reynaldo Arenas y alguien más de los
tres chicos fusilados recientemente.

Noel Mamere, el líder ecologista francés estaba entre el público, en
la fila detrás de nosotros y lo escuché criticar a Castro y dejarse
retratar con el abanico sobre el pecho por los fotógrafos que
inundaban los pasillos laterales de la sala de teatro.
Declaró: "Nunca estuve fascinado por el mito de Castro".

A su vez, la joven actriz Bárbara Schulz también ponía su ladrillo en
la construcción de ese muro de la verdad sobre lo que ocurre en Cuba,
gracias a su presencia en la velada.

Sin embargo, Lázaro Jordana, Jacobo Machover, Laurent Muller, Gina
Pellón, William Navarrete y otros que tanto que han hecho por la
libertad de Cuba, por hacer conocer la verdad al público francés, no
pudieron expresarse; ellos no pertenecen a la arrogante y
monopolizadora de la verdad "Gauche Caviar".

Apareció en el escenario Zoé Valdés y puso los puntos sobre las
íes: "No se trata sólo de tres fusilados, sino de miles desde el
1959, no se trata sólo de 75 periodistas presos sino de decenas de
miles de cubanos que se pudren en las cárceles, de la tragedia de los
balseros, de los dos millones de refugiados, etc". Nosotros los
cubanos que estábamos entre el tan selecto público le ofrecimos una
ovación muy bien merecida.

¡Si Zoé Valdés no existiera habría que inventarla!

Para terminar aparecieron en el escenario Robert Menard e Ileana de
La Guardia; ella elegantemente vestida de negro por Agnes B.
Declararon que próximamente se emprenderían acciones en Francia a
favor de los disidentes cubanos entre ellas:
-La publicación de un libro negro sobre Cuba, presentando documentos
e informes de organizaciones de derechos humanos sobre la situación
del país.
-La realización de un documental sobre la historia de la libertad de
prensa en Cuba, antes y después de 1959.
-La difusión de una campaña de prensa de sensibilización, destinada a
los turistas que eligen a Cuba como destino de vacaciones.
-Reporteros sin Fronteras intervendrá próximamente ante la Unión
Europea, para reclamar sanciones contra los altos responsables
políticos cubanos.
-La organización hara un llamamiento para que sean aún más los medios
de comunicación que apadrinen al periodista y poeta Raúl Rivero.
-También se invitó al público a movilizarse en el sitio de RSF:
www.rsf.org , y a enviar donativos que permitan al comité funcionar y
proponer regularmente nuevas acciones (cheques a nombre de RSF, que
abrirá un programa especialmente dedicado a este comité).

Al salir del bello teatro, nos fuimos con un grupo de compatriotas y
compañeros de exilio a un café cercano de Les Champs Elysées y
llegamos a la conclusión de que para un francés que no estuviera al
tanto de la tragedia cubana, si no hubiera sido por la intervención
de Zoé Valdés, lo que había escuchado esa noche se podría resumir de
la siguiente forma:

La represión en Cuba comenzó el 1989 con el juicio Ochoa, antes hubo
el caso Padilla y después el de Reynaldo Arenas, ahora en el 2003 hay
75 periodistas presos y hubo tres jóvenes fusilados por tratar de
secuestrar una lancha. Además los homosexuales son reprimidos. La
revolución hizo soñar pero hoy Castro la ha traicionado. Punto final.

Ese mismo 29 de septiembre el órgano del Partido Cominista Francés,
L'Humanité, publicaba una "tribuna libre" con el título: "Idées
reçues et vérité cachée sur Cuba" firmada por Rémy Herrera,
investigador del CNRS (Centro Nacional de la Investigación
Científica).

El autor defiende el partido único en Cuba como "una necesidad
histórica" y trata a los disidentes cubanos de "agentes asalariados
por los extranjeros para desestabilizar al país".

Herrera defiende también al régimen cubano en el último número de
Recherches Internationales, revista de l'Espace Marx, dedicado a la
América Latina.

El miércoles 1ero de octubre, l'Humanité publicó en sus dos páginas
centrales un extenso artículo sobre Cuba de Françoise Escarpit,
titulado: "Yo espero...¿Esperaré aún por mucho tiempo?"

En él se enumeran las numerosas privaciones que sufren los cubanos:
el paro, la precariedad del trabajo, las diferencias entre los que
poseen o no dólares, la falta de esperanzas de los jóvenes; además se
comentan declaraciones de Oswaldo Payá, Menoyo y Elizardo Sánchez, se
analiza la Carta Pastoral de los Obispos, etc.

Todo increíblemente cierto. Pero al llegar al último párrafo mis
esperanzas de que al fin L'Humanité se decidiera a hacer su Mea Culpa
como lo acababa de hacer la "Gauche Caviar" fue frustrada pues aquí
lo traduzco:

"Se puede gritar frente a las embajadas cubanas en Europa "Cuba sí,
Castro no", denunciando las limitaciones de libertades. Pero el
crimen con el que hay que acabar es el bloqueo y la ley Helms Burton
que paralizan la economía y la política. Hay que exigir su
levantamiento incondicional. Permitir que Cuba tenga acceso a los
créditos llevará inevitablemente a los cambios. Eso obligará a Fidel
Castro a no recurrir incesantemente a la imagen de fortaleza asediada
y a demostrar que él puede responder a las aspiraciones del pueblo
cubano. Es un pueblo que un día decidirá la respuesta a dar a la
frase pronunciada, durante su juicio en 1953, por el joven abogado
Castro: "La Historia me absolverá".


Nota: *Félix José Hernández es un exiliado cubano residente en
Francia. Es profesor de Civilización de América Latina en la
Université de Marne-la-Vallée y redactor de Les Cahiers d'Histoire
Sociale