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LiberPress- Futuro de
Cuba Org- 25/01/2007 - Trascripción del Programa radial
Magazine Cubano realizado el domingo 17 de diciembre de 2006 en
el cual se entrevista a Javier Arzuaga, ex Sacerdote Franciscano
y Capellán de la Prisión La Cabaña durante
la década del sesenta, en La Habana, Cuba.
Dr. Guillermo Toledo: Tenemos hoy una entrevista muy interesante,
tenemos con nosotros a una persona que vivió en Cuba los
fusilamientos en el 1959, en las mazmorras de la Prisión
de la Cabaña, así que es un testimonio de primera
mano, que tenemos para ustedes, muchas de las vivencias que les
va a contar, van a ser terribles, chocantes para muchas personas,
pero es el testimonio vivo de lo que pasó en realidad en
la Cabaña en los primeros meses de la revolución
castrista, es además una persona que fue Sacerdote y acompañó
a muchos de los que iban a ser fusilados a darle la ayuda espiritual
que necesitaban, para pasar por ese proceso tan doloroso.
Doctor Cotto: Toledo
antes de continuar es bien interesante el tema que tenemos hoy
y la persona invitada porque participó en el sentido, que
estuvo en el momento donde comenzaron lo que aquí hoy en
día esta en boga que se esta hablando en esta misma semana
en Puerto Rico, la pena capital o la pena de muerte, que es el
mecanismo que se utilizo allá en Cuba, para acabar con
la oposición, sin embargo tenemos personas que no estamos
de acuerdo con la pena de muerte bajo ningún motivo , no
es un tema como para abrazarlo desde el punto de vista yo diría
ni político, como psiquiatra que soy, como cristiano que
soy, no estamos de acuerdo que ningún organismo ningún
gobierno ni ninguna institución, tiene la autoridad de
poder determinar como y en que forma se ejecuta la vida de un
ser humano.
Dr. Guillermo Toledo:
Bien, el entrevistado de esta noche por primera vez en todos estos
años ha mantenido silencio sobre lo que pasó en
esa época, tan triste para el pueblo de Cuba
y ha
escrito un libro que se llama: "Cuba 1959: La Galera de la
Muerte"
Acaba de llegar a Puerto
Rico a través de la Revista Carta de Cuba, aquí
tenemos al Señor Melero para que nos explique qué
va a pasar con este libro.
Señor Melero:
Un saludo a toda la audiencia. Efectivamente hemos traído
este libro que por un lado es el relato sensible, creíble
de un Sacerdote, es el relato del terror y de la muerte y quisiera
hacer una aclaración, porque los fusilamientos no empezaron
en la Cabaña, sino en la propia Sierra Maestra, yo recuerdo
que uno de los primeros fusilados fue un campesino que no recuerdo
su nombre, se fusiló a Autilio Guerra que era un verdadero
Líder en la Sierra Maestra, después se fusiló
a Evaristo Benereo y se fusilaron a muchas personas y muchas personas.
Pero quiero advertir también, porque ahora veo algunas
campañas, donde se le están echando muchos muertos
arriba a Ernesto Che Guevara -que es verdad que mandó a
fusilar a muchos- y se los están quitando de arriba a Raúl
Castro. Los que conocemos la verdad debemos de decirlo, por ejemplo
hace poco leí un artículo donde se decía
que Ernesto Che Guevara había mandado a fusilar a Autilio
Guerra y esto no es cierto, cuando se fusiló a Autilio
Guerra, el que organizó el fusilamiento y el que dio el
tiro de gracia fue Raúl Castro
no fue Ernesto Che
Guevara.
No estoy defendiendo
a Ernesto Che Guevara porque yo no creo que exista diferencia
entre un asesino y otro asesino, tan asesino es Fidel Castro,
como Raúl Castro, como fue el Che, como fueron muchos de
ellos.
Lic. Enrique: Melero
quisiera preguntarle ¿Estos actos de los que usted habla
de Raúl Castro, hay forma de comprobar esto, está
escrito?
Señor Melero:
Claro que sí, la historia por ejemplo de la muerte de Autilio
Guerra, se ha escrito muchísimo sobre eso, porque tanto
la muerte de Autilio Guerra como la muerte de Evaristo Benereo
causaron inclusive un problema tremendo en la sierra Maestra,
por ejemplo el escritor Lucas Moran que fue testigo y que defendió
a Autilio Guerra, escritor que murió en el exilio y que
despidió el duelo en el funeral de Frank País.
Yo les digo, la muerte
por fusilamiento es una cosa terrible, pero también, y
les digo soy cristiano y las atrocidades que se cometieron tanto
de un lado como del otro, fueron bárbaras.
Yo tuve primos que
murieron inocentemente, que fueron asesinados por el ejercito
de Batista, mi Padre fue apaleado y secuestrado y tuve que pagar
rescate por mi Padre, lo que nos obligo a luchar dentro de las
filas de la revolución, sabiendo porque nosotros si sabíamos
desde el principio quienes era los Castros, yo conocía
a Ángel Castro, a la madre y sabíamos que clase
de gente eran, lo que sucedió es que la otra gente
Dr. Guillermo Toledo:
Es bueno que tú hayas aclarado el punto de que muchos asesinatos
fueron por el Che Guevara pero que Raúl Castro que esta
ahora mismo provisionalmente en el poder, es responsable de muchos
crímenes.
Sabemos que cuando
triunfó la revolución mató a más de
70 personas en el Valle de San Juan sin juicio ninguno
se
abrieron las fosas aquellas y los fusilaba al lado de la fosa
para que cayeran en la fosa.
Señor Melero:
Si señor eso es correcto, se abrió la fosa con un
tractor, se fusiló
y la gente propiamente le decía
a Raúl: Pero Raúl esa gente no esta metido en nada,
esa gente son inocentes, pero Raúl quería sangre,
quería el terror.
Dr. Guillermo Toledo:
Nosotros vamos ahora a oír ahora el testimonio del que
fuera entonces Sacerdote, que le dio el último adiós
espiritual y consoló a muchos, 55 personas de los tantos
y tantos mas que fueron fusilados en la Cabaña.
Cuando leí el
libro, me di cuenta de la crueldad de los seres humanos, me di
cuenta que este señor Fidel Castro vino de la Sierra Maestra,
prometiendo no sólo la democracia al pueblo cubano sino
que iba a haber justicia, pero me di cuenta que no hubo justicia
sino venganza, leyendo el libro del entonces Sacerdote Javier
Arzuaga ( foto izq) , que lo tenemos aquí presente y le
damos la bienvenida.
Muy Buenas noche Don
Javier Arzuaga
Don Javier Arzuaga:
Muy buenas noches a ustedes y muy buenas noches a todos los radio
escuchas.
Dr. Guillermo Toledo:
Don Javier, vamos parte por parte, me conmocionó mucho
este libro, ya yo sabía de todas estas cosas, pero jamás
había leído un testimonio tan directo como el suyo,
la primera vez que leo el testimonio directo de una persona que
vivió y tuvo las vivencias dentro de la cárcel,
que vivió con esos seres humanos porque eran seres humanos
y muchos de ellos eran inocentes y fueron al paredón de
fusilamiento siendo inocentes, el caso de José Castaño
me conmovió mucho. Pero antes de entrar de lleno a la Cabaña
nos dijera de dónde es usted y que nos cuente de usted.
Don Javier Arzuaga:
Soy Vasco, nacido en el país Vasco. Haciendo la historia
lo más breve posible a los 10 años no recuerdo si
por vocación mía o de mi madre
fui al seminario,
a los 23 años después de 13 años de estudio,
en marzo del 1952, fui ordenado Sacerdote y un mes mas tarde fui
destinado ya para Cuba. Salí para Cuba en Octubre del 1952,
a finales de Octubre ya estaba en la Habana. Y estuve en Cuba
hasta junio de 1960. Los cuatros primeros años los hice
como profesor en Santiago de las Vegas, en el Seminario Franciscano.
En el 1956, se me destino como Párroco a Casablanca un
Barrio marino al otro lado de la bahía de la Habana. Dentro
de Casablanca queda el campamento de la Cabaña. Para hablar
de la Cabaña, hay que distinguir la Cabaña del Morro,
la Cabaña como fortaleza y la Cabaña como campamento
grande
porque siempre que se habla de la Cabaña y
todos entendemos que es aquel lado de la bahía, que esta
después del monumento del Sagrado Corazón de Jesús.
Pues estuve tres años y pico de Párroco en Casablanca
y los últimos 6 meses, o sea los 6 primeros meses de 1959
tuve que asistir a presos, gente del ejército y de la policía
de Batista que iba cayendo detenida e iba siendo conducida a la
cárcel de la Cabaña.
Se organizaron allí
los tribunales de justicia, Ernesto Che Guevara era el que mandaba
en la Cabaña, era el Comandante de la Cabaña. Se
abrió el paredón a principio de febrero de 1959.
Estuve 6 meses en esos menesteres y un año mas asistiendo
en Cuba a la juventud masculina de acción católica
en calidad de consejero nacional y luego de eso tuve que salir
para España porque mi familia me avisó que el viejo
mío estaba muriendo. Regresé a España con
permiso de poder nuevamente ir a la Cabaña. Pero estando
en España me dijeron que no podía regresar a la
Habana y allí acabó mi presencia física o
mi contacto físico con Cuba. Nunca más regresé.
Estando en España
ya sin poder regresar a Cuba me enrolé en los misioneros
que en aquel momento estaban trabajando en Antioquia Medellín
Colombia y desde el 61 hasta el 68 estuve en el equipo misionero
para América. Los primeros años como simple misionero
y los 3 últimos como director del Equipo. Cuando el equipo
dejó de trabajar en Colombia, ecuador, Perú y todo
centro América
pues me retire a España un
año y después vine a Puerto Rico como Sacerdote
en 1969.
Ya tenía una
historia pasada, muchas tristezas y penas que llorar y la necesidad
de tener que romper con parte de la vida y la historia para tomar
un nuevo rumbo, lo hice porque ya no podía seguir y lo
hice como debe hacerse creo, pedí a Roma la dispensa de
mis votos, me dieron la autorización para casarme y me
casé con una puertorriqueña, tengo con ella 3 hijos.
Dr. Guillermo Toledo:
Tiene que haber sido muy difícil para usted, cargar el
peso todos años de 55 hombres que usted acompañó
al paredón de fusilamiento.
Don Javier Arzuaga:
Y a veces también los lleve en mi propio carro al pelotón
de fusilamiento.
Dr. Guillermo Toledo:
Yo voy a referirme a algunos casos de su libro y nos gustaría
por ejemplo que nos narrara el caso de Jesús Sosa Blanco.
Se que es muy difícil para usted.
Don Javier Arzuaga:
En el 1959 siendo yo Párroco, triunfa la Revolución,
inmediatamente me di cuenta de que como Párroco de Casablanca,
me iba a tocar jugar un papel muy doloroso en La Cabaña,
porque ya desde entonces se estaba hablando de que ´La Cabaña
iba a ser el centro de detección, de enjuiciamiento y de
fusilamiento, me lo eché arriba porque no me quedaba más
remedio, pero lo tuve que asumir porque era el único Párroco
allí, además con muy graves problemas personales,
de fe, en la vocación, que cuestionaba ya en aquella época
y naturalmente el que cuestiona su propia vocación, su
propio quehacer sacerdotal en un momento dado pues que le digan:
Ahora tienes que ir a la Cabaña y tienes que asistir a
los condenados a muerte y ahora tienes que ser tú el que
le ponga luz verde para la otra vida.
Doctor Cotto: No entiendo
lo de asignarle esas funciones.
Don Javier Arzuaga:
Bueno esa función me caía automáticamente
por ser Párroco de la jurisdicción de la Cabaña.
Yo había pedido en los tiempos de Batista bastantes veces
al que era cuñado de Batista, el Comandante de la Cabaña
Fernández Miranda, le había pedido que me dejara
pasar a ver a los presos y el me decía:
No, aquí no
hay presos
yo le decía: Sus soldados me han dicho
que aquí hay presos y el me decía: No usted esta
equivocado, usted ha entendido mal.
Nunca pude ver en tiempos de Batista a ningún preso antibatistiano
en la Cabaña.
Luego se vira la tortilla y el 6 de enero ya el Che Guevara era
el Comandante de la Cabaña, pues me presenté a hablar
con el Che Guevara y le dije: Aquí vengo Comandante para
pedirle un favor, que me deje seguir diciendo la misa para la
tropa y que me deje asistir en la prisión a los detenidos.
El Che Guevara me contesta:
No, lo primero no, aquí ya se acabaron esas cosas. Averígüeme
quién tiene la llave de la Capilla esa de Santa Bárbara
y se la daré, día y noche a la hora que quiera para
lo que usted quiera, eso es suyo, trabajo le vamos a dar y mucho.
Efectivamente así
mismo fue, tuve mucho trabajo.
De manera que comencé
a asistir en la prisión a toda aquella gente atiborrada
como sardinas en lata, muchos mas prisioneros que la capacidad
real de la Cabaña.
Dr. Guillermo Toledo:
¿Cuantos prisioneros habían allí en aquel
momento?
Don Javier Arzuaga:
Como 800 o 900 personas, para unas facilidades que no tenía
más que para unos 300 catres en las galeras.
Dr. Guillermo Toledo:
¿Cómo dormían esas personas?
Don Javier Arzuaga:
Muchas veces me lo pregunté, si hacían turnos o
dormían encima unos de otros, efectivamente era un espacio
muy reducido para tantas personas.
Solía visitarles y ellos sabían que yo era santo
de su devoción en el sentido que yo no estaba de acuerdo
con las ideas de Batista y me veían como uno del otro lado.
Y sin embargo poco a poco fue introduciéndome entre ellos.
A Jesús Sosa Blanco, no lo conocí hasta la mañana
del día en que sería juzgado en el palacio de los
deportes (actual ciudad deportiva), en realidad estaba ya condenado
por Fidel Castro.En realidad Fidel Castro lo había condenado
a el, a Pedro Molejón y a Luisi Cardo Grau, desde el primer
discurso allá en Santiago de Cuba cuando dijo: A esos tres
vamos a fusilarlos. Pero hizo el paripé del juicio. Bueno,
esa mañana yo sabía que en la tarde sería
el juicio el jefe de auditoria me lo había dicho
y caminando entre los presos me topé con Sosa Blanco, estaba
en aquel momento no sé si repitiendo o diciendo por primera
vez que sería llevado como los cristianos a las fieras
en el circo romano.
Le dije: Esta tarde estaré allí contigo en el juicio.
Ese fue mi primer encuentro con Sosa Blanco
Dr. Guillermo Toledo: Vamos a hablar entonces un poco de ese juicio,
porque yo siendo un niño lo ví por la televisión
y usted estaba presente allí. Yo ví muchas cosas
allí siendo un niño, las humillaciones, las injusticias
que se estaba cometiendo con ese hombre públicamente. Tantos
años después en el libro en que Ramonet que ahora
le hace la entrevista a Fidel Castro, éste reconoce que
ese juicio había sido un error, no dijo que fue un error
de él, sino un error de la revolución, él
fue el que mandó a hacer ese juicio publico a Sosa Blanco.
Fidel Castro quedó
muy mal parado en ese juicio, porque Sosa Blanco dijo: Esto es
un circo romano, aquí me están juzgando en un circo
romano. Si, yo maté personas
pero los maté
en combate, porque me estaban tirando y yo tiraba también,
nos estábamos matando mutualmente.
Don Javier Arzuaga:
Así sucedió en realidad, él dijo esas frases
allí. Para mí lo mas impresionante de ese juicio
era el saber
que iban a juzgar a tres condenados. Y lo más
impresionante fue, que llevaron un grupo grande de testigos, para
que dijeran todo lo que ellos habían visto una noche del
12 de octubre del 1957 en que Sosa Blanco recién llegado
a la Sierra Maestra es emboscado por los guerrilleros y naturalmente
se defiende. Algunos guajiros de aquellos testigos fueron llevados
a la Cabaña, para que preparan su testimonio, era realmente
dramático verles los días antes del juicio, como
les dictaban las frases que tenían que repetir. Pero se
toparon en el juicio con un abogado Dacosta que en realidad les
viró la tortilla, porque comenzó a preguntarle a
esos guajiritos en un lenguaje que ellos no entendían,
en una interlocución que ellos no podían conseguir
( izq: Imagen de Sosa Blanco en el Juicio)
Dr. Guillermo Toledo: También usted dice en su libro que
en ese momento es que el abogado Dacosta entra por primera vez
en contacto con esos testigos
precisamente en el juicio.
Don Javier Arzuaga:
Si así es, es correcto. Dacosta comenzaba a interrogar
a esos guajiritos
él les gritaba
diga, repita,
alto, claro
. Y los fiscales se ponían nerviosos
los guajiros se ponían nerviosos, se asustaban no sabían
qué decir ni que hacer. Aquello fue un espectáculo
tristísimo, el ver como estaban siendo preparados para
el juicio, pero cogidos en la trampa porque no estaban preparados
realmente para enfrentarse a un abogado con su verborrea. El juicio
cuando llegó a ese momento antes que se pusieran de pie
Pedro Morejón y Luisi Cardo Grau se detuvo por una llamada
de afuera de Fidel Castro
que estaba viendo el Show junto
con Raúl Castro, Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos
y el Show no iba nada nadie bien. Entonces se suspendió
el juicio y me llamaron para ir a la Cabaña esa noche.
pregunté: ¿hay fusilamiento? me contestaron que
no sabían.
Llegaron los tres condenados
a muerte sin terminar de ser juzgados y esa noche se estrenó
la galera de la muerte.
Me encontré
con Sosa Blanco
. No nos dijimos ni una palabra
él
se hecho en mis brazos sin decir palabras y al rato me dijo: Padre
vamos a rezar
.
Le dije: Ve despacio, ten calma, yo voy delante y tú vas
repitiendo conmigo...Íbamos repitiendo el Padre nuestro
que estas en los cielos
, tres veces hasta que comenzó
a entrar por la puerta de la galera de la muerte a la primera
luz del día.
Yo no se lo que pasó en él y en mí, que desde
aquel día, desde aquel momento en la galera de muerte
más que muerte se respiraba vida.
Yo no
yo no sé explicar... no sé explicar
después se dieron otros casos, el de Pedro Morejón
fue trágico
muy trágico
tremendo.
Yo no quería tener mucha relación con los presos,
por mis problemas personales de credo, por mis dudas tremendas,
yo no quería confesarles
a mí no me interesaba.
Les decía: No me interesa lo que ustedes hayan hecho si
quieren confesarse, les traeré a otro Sacerdote. Y efectivamente
llevé al Padre Antonio Melo, un Sacerdote Franciscano,
ya mayor, que iba todos los días mañana y tarde
a atender a los moribundos al Hospital Calixto García.
Y el fue el que confesó, los absorbía a todos.
Entonces comenzó a respirarse allí un ambiente de
espiritualidad, todas las noches rezábamos el rosario,
un rosario lento, comentado.
Algo se produjo yo no sé qué
para mí
muy doloroso, porque yo tenía ese problema personal mío
y decía, pero cómo es posible si en algún
momento una persona de fe
un Sacerdote, tiene que ser autentico
y entero en su fe
es cuando se enfrenta a la muerte ajena
a quien le haya tocado asistir un ser humano que va la pena de
muerte.
Señor Melero: Una aclaración, en aquel momento se
dijo que muchos de las muertes que se le achacaban a Sosa Blanco
no había sido cometidos por Sosa Blanco sino por un Capitán
que se llamaba Melo Sosa
y otra cosa que deseo aclarar
.
En Cuba el único que puede decidir sobre la muerte de cualquier
persona es Fidel Castro.
Dr. Guillermo Toledo:
Quiero leer pasajes del libro de Don Javier Arzuaga, refiriéndome
al caso de Sosa Blanco, que tenía una esposa que se llamaba
Amelia, dos hijas y me dijo usted que una de sus hijas tenía
14 años y otra mucho menor. En libro usted plantea: "La
presencia todas las tarde de Amelia y sus hijas le puso una nota
de luz y de dulzura
emocionante ver a Sosa Blanco pasar
sus manos ásperas tras las rejas
para acaricias las
caritas de ¨mis niñas¨, como les decía Sosa
Blanco...Sorprendí sin quererlo una conversación
de Sosa Blanco con Amelia donde le decía: Amelia quiero
que me hagas un favor, recuerdas el par de zapatos que me compre
para año nuevo y nunca llegue a estrenar, quiero que me
los traigas, pero sin que las niñas se den cuenta. Amelia
le dijo: Pero para qué lo quieres si nunca te he visto
aquí con zapatos. Dijo el: Para la noche que me vayan a
fusilar"... Y mas adelante, después vamos a hablar
de lo de los zapatos de Sosa Blanco y vamos a hablar de lo que
el dijo en el paredón de fusilamiento
que nadie lo
sabe y usted lo va a contar.
Mas adelante usted
en el libro plantea: "La esposa de Sosa Blanco me pidió
hablar a solas conmigo. Me dijo: Ya sé que les ha dicho
que no quiere saber por que están aquí, me imagino
cuales son sus razones y las respeto
pero yo sí quiero
que sepa, que mi marido no es el monstruo que dicen por ahí
que es. Me contó que su esposo apenas estuvo una semana
en la sierra y el primer día que llego fue emboscado por
los rebeldes y perdió varios de sus hombres, al perseguir
a los rebeldes pudieron cometerse exceso en la aldea donde se
escondieron los rebeldes con ayuda de los campesinos, nada que
no sea normal en una situación así. A los dos días
fue retirado de la sierra y destinado a San Luís, Pinar
del Río en el otro extremo de la isla. Dígame si
tuvo tiempo para cometer las atrocidades que se le atribuyen,
necesitaron crear demonios y la mala fama de un tal Melo sosa
fue trasladada a las espaldas de mi esposo, quiero que me crea,
le pido que me crea. Le creí, sinceramente le creí."
Don Javier Arzuaga:
Los famosos zapatos, eran unos zapatos enormes porque Sosa Blanco
tenía unos pies de gigantes. El día en que iba a
ser fusilado
pidió que lo dejaran bañarse
y ponerse ropa interior limpia y sus zapatos.
Fuimos al paredón
y me dice: Padre quiero pedirle un favor, cuando me hayan fusilado
quiero que me quite los zapatos y mañana los va a regalar
en Casablanca o en la Habana a cualquier pordiosero que los necesite.
No le diga a quien pertenecieron los zapatos, porque es tal vez
no los quisieran usar si saben que es de Sosa Blanco.
Efectivamente cuando
fue fusilado les quité los zapatos, los llevé conmigo
y a la mañana siguiente encontré en la Habana a
quién regalarle los zapatos.
Sosa Blanco y sus zapatos siguieron paseando por las calles de
la Habana, burlándose como un duende burlándose
de Fidel Castro y su gente.
Dr. Guillermo Toledo: Vamos a hablar ahora del caso de Pedro Morejón
¿Que pasó con Pedro Morejón que es uno de
los militares, Coronel del Ejército de Batista?
Don Javier Arzuaga:
Pedro Morejón, no sé qué destino tenía
como jefe militar incluso no recuerdo que hechos se le atribuyan,
el juicio se ventiló en el otro campamento, al otro lado
de la Habana, el campamento Columbia, una mañana en un
par de horas se despachó aquel juicio y Pedro Molejón
fue condenado a muerte. El día que se efectuó el
juicio, que fue el primer fusilado, porque todo los juicios antes
del fusilamiento tenían la apariencia de una revisión
para ver si efectivamente valía la pena llevarlos al paredón
Lo condenaron a muerte aquella noche.
El jefe de auditoria,
Miguel Ángel Duque Estrada me llamó y me dice:Esta
noche lo van a fusilar
le digo; me imagino que le habrán
dicho..., y me dice el: No... No
precisamente lo llamaba
para ver si nos hace el favor
le dije
¿Cómo?!..
Me dice: Sí para ver si habla con él.
Le dije: ¿pero qué es esto? Yo no lo condené
yo no tengo nada que ver con eso.
Fui a la Cabaña y vi a Pedro Morejón y no era la
encomienda mía decirle que lo iban a fusilar. Le pregunté
a Miguel Ángel Duque Estrada: ¿Sabe ya?
Me dice: No, no sabe.
Y le dije: ¡Pero qué carajo es esto!
¿qué
van a hacer con este hombre? ¿Van a llevar al paredón
y todavía no sabe nada?
Fui a la galera de la muerte y se lo dije
le dije: Pedro
te van a fusilar hoy, te lo estoy comunicando yo.
Hablamos un rato y le dije: Si tú quieres estaré
contigo hasta que llegue el momento, sino... si quieres estar
solo, preparar una carta... lo que tú quieras.
Me dijo: Padre me gustaría que me dejara solo.
Le dije: Tengo que ir a la parroquia de Casablanca a una función
religiosa, era un jueves
vendré luego.
Al salir de la galera de la muerte siento un alboroto tremendo,
música y unas muchachas
era que un Comandante de la
lucha contra Batista, rodeado de mujeres cuando yo me doy cuenta
de aquello grité: ¡Pero qué es esto, ustedes
no saben donde se encuentran!
En ese momento siento unos gritos: Padre, Padre
Padre!
Salí corriendo, Pedro Morejón, había intentando
suicidarse, estaba en la misma celda con Luís Ricardo Grau.
Le dije a Luís: aguántalo y le quite la sabana y
volvió en si.
Lo primero que dijo fue: ¿Por qué me han hecho esto?
Le dije: Coño dime tú
¿por qué
has hecho esto? No te das cuenta de lo que significa no enfrentarte
con la muerte, la muerte para los otros muy bien y para ti no
qué van a pensar todos los que están en el Patio
¿que eres un cobarde?
no
el hombre no crece
suicidándose, el hombre crece muriendo de pie en donde
sea.. delante de un pelotón, donde sea.
Le pedí perdón por mis duras palabras, hablamos,
hablamos, cuando llegó la hora ya a las 12 de la noche,
se iba a estrenar el paredón y para desgracia de todos
el paredón que eligieron, fue en la fosa misma a la que
daban a las paredes de la prisión, de manera que los tiros
y el estruendo repercutiera, para que los demás presos
lo oyeran.
El me pidió: Padre quiero que este cerca de mi...
Le dije: Estaré cerca de ti.
Cuando llegó la hora frente al paredón, me preguntó:
Padre ¿cuán cerca estará de mí?
Le dije: Aquí, mira aquí saqué una
cruz y la puse en alto- mira aquí la cruz, como si estuviéramos
tú y yo solos con la cruz en alto.
Oí al jefe del pelotón gritando: ¡Pelotón
atención, preparen, apunten, fuego!
Cuando Pedro Morejón cayó al piso, yo aún
seguía con la cruz en alto. Fue el primer fusilado.
Le dije al Comandante testigo principal de la ejecución,
Víctor Bordón Machado le dije:
A quién se le ocurrió fusilarlo delante de todos,
no saben que los demás compañeros ahí, lo
han oído, yo voy a pasar toda la noche con ellos
¿quiere acompañarme?
Me dijo: no no
Le dije: Comprendo que no quiera estar allí conmigo.
Estuve toda la noche con ellos
ya no hubo más fusilamientos
allá, porque les dije
si me quieren a mi aquí
llévenlas lejos de la prisión
yo no vuelvo
a estar presente en un fusilamiento aquí frente a las ventanas
de la prisión. Efectivamente lo llevaron lejos de las ventanas
de la prisión.
(foto der: Sacerdotes de Manzanillo proveen la extremauncion a
Ramón Llopiz Reytor antes de su ejecución en el
paredón de fusilamiento, enero de 1959 fuente: Contacto
Cuba.)
Dr. Guillermo Toledo: El caso Luís Ricardo Grau que estaba
muy enfermo.
Don Javier Arzuaga: Sí estaba muy enfermo, yo no sé
la enfermedad que tenia, pero estaba muy enfermo sin embargo con
una entereza, era educado en un colegio católico y él
se enfrentó a la muerte tratando de revivir y crecer en
la fe que había sido educado
.
Y en realidad la noche que iba a ser fusilado junto con otros
6 compañero, me dieron la posibilidad de decir quién
iba a ser el primero
el segundo así
yo lo elegía
de acuerdo a quién tenia mejor preparación. Le digo
a Luís Ricardo Grau: Me va a perdonar pero te dejaré
para lo último y mientras tanto ve comunicando tu fe y
tu fortaleza a los demás.
Todos morían con una entereza tremenda
y cuando le
llegó el turno a Luís Ricardo Grau, aún lo
veo, aún veo la estampa, no lo puedo olvidar, la estoy
viendo:
Oí el
¡Pelotón atención, preparen,
apunten, fuego!
A la palabra fuego, en todos los casos todos se desplomaban, Luís
Ricardo Grau que era tan delgado, tan frágil, seguía
de pie
le dispararon el tiro de gracia y solo entonces se
desplomó.
Yo no vi, si le habían atravesado 6 balas o no
pero
sin balas o no era para estar muerto, estaba muerto y de pie.
Lic. Pino: Padre usted que vivió los fusilamientos allí,
que llovían a granel, la muerte de esas personas ¿era
inmediata?
Dr. Guillermo Toledo:
Voy a leer un párrafo del libro de Don Javier Arzuaga que
quizás conteste esta pregunta y es de un impacto tremendo:
"No recuerdo su
nombre era un sargento de la policía, de cuerpo robusto
de poco hablar, llegaba al paredón junto con otros 4 compañeros
coacusados de los hechos de Humboldt 7 en donde perdió
la vida Juan Carlos Carbo Servia.
Como lo veía el más fuerte y el de ánimo
mas sereno, le dije que sus 4 compañeros serían
fusilados primeros que él. Así fue que dispuse como
otras noches el orden según los viera, mejor o peor apertrechado
para ese momento. Desde la posición en que estábamos,
los otros no podían ver nada, pero si oían las voces
de mando que ordenaban hacer fuego, era horrible, pero era inevitable.
El Capitán Alfonso era el jefe del piquete esa noche, como
a todos le dije al condenado que nos tomaríamos los minutos
que nos parecieran para charlar, fumar, rezar lo que él
quisiera.
Conversamos unos minutos y procedimos a hacer los ritos de despedida,
el beso a la imagen de Cristo en su cruz, el abrazo, el `que Dios
te acompañe`... Me hice a un lado.
El Capitán Alfonso dio la orden, se desplomó el
cuerpo, nos acercamos, no estaba muerto, el moribundo seguía
gimiendo y gritando: Padre, Padre
Visiblemente asustado el Capitán Alfonso, no procedía
a aplicarle el tiro de gracia, me agité y con señas
le apremié que hiciera lo que tenía que hacer.
Sin inclinarse hacia el moribundo, quien sabe si con los ojos
cerrados disparó y no se sabe adonde fue a parar la bala,
el moribundo seguía gritando: Padre, Padre.
Se agolparon alrededor del moribundo Duque Estrada y otros Oficiales
mientras el moribundo seguía gritando: Padre, Padre
Le dije a Duque Estrada: Ya se cumplió la pena de fusilamiento,
ya se cumplió la sentencia
llévenlo a un hospital.
Duque Estrada respondió: No, él fue condenado a
morir y tiene que morir aquí.
El Capitán Alfonso disparó otro tiro de gracia,
otra bala perdida y seguían los gritos del moribundo: Padre,
Padre.
Agarré a Alfonso por la muñeca y acerqué
lo que mas pude la mano a la cabeza del moribundo
le grite:
dispara ya
dispara ya.!!!
Disparó y el moribundo estremeció su cuerpo, con
la respiración entrecortada, temblando le di la extremaunción,
le dije: Descansa en Paz.
Me retiré sin despedirme de nadie.
El Padre Estanislao Sedupe que se quedaba dormido todas las noches,
con un libro en las manos, lo desperté: Quiero confesarme,
he matado un hombre.
Me pregunto: ¿Que has dicho?
Le costó mucho trabajo tranquilizarme, lo logró
muy a medias, subí a la azotea del convento a llorar.
Lic. Pino: Terrible testimonio.
Dr. Guillermo Toledo:
Padre yo no sé si usted desea comentar este hecho que a
mi me estremeció.
Don Javier Arzuaga:
Yo creo que hice lo que debía diciéndole a Duque
Estrada que lo llevaran a un hospital, pero no, no, fue condenado
a la pena de fusilamiento, fue condenado a morir y entonces sabía
yo lo que iba a seguir... más sufrimiento del moribundo.
Dr. Guillermo Toledo:
Hay un señor del que usted habla en su libro, un norteamericano
Herman Mart.
Don Javier Arzuaga:
Bueno Herman Mart había estado con Fidel Castro en la Sierra
Maestra, era un matón, uno de esos de armas enfermas, asesino
nato, que había sido condenado en Estados Unidos y que
había escapado de la Justicia. El al parecer ligaba muy
bien las palabras revolución y muerte, revolución
y sangre.
En la Cabaña cayó en su ambiente, porque en realidad
por ejemplo al Capitán Alfonso le era difícil dirigir
al Pelotón. Pero llegó este americano y decía:
Encantado como no, a matar gente. El día en que debía
morir a Luís Ricardo Grau me grito contento: Padre, Padre,
hoy tenemos 7!!!
Como si me estuviera invitando a un banquete. Era horrible, a
uno le da vergüenza tener que haber tratado a gente así.
Lic. Pino: Esa es la revolución humanista de Fidel Castro.
Ing. Abascal: Padre,
yo le voy a hacer un comentario de una anécdota de un Sacerdote
que se llama Becha Berbe. Mi Padre era uno de los principales
lideres de la resistencia cívica en Santiago de Cuba, en
mi casa estuvo escondida dos veces la perra de Vilma Espin, posiblemente
mi Padre le salvo la vida. El día en que Raúl hace
todos aquellos fusilamientos en el Valle de San Juan en el que
manda a matar a más de 70 personas, ese día al amanecer
el Padre Becha Berbe se encontraba en el corredor de mi casa sentado
en un sillón. Mi madre se asustó mucho y fue a verlo
y le dijo: Padre que le ha pasado, ¿que hace aquí?
El Padre Becha Berbe que era de piel morena, era árabe,
pero estaba blanco como el papel, mi madre le decía: ¿Padre
que le ha pasa?.El Padre Becha Berbe le contesto: No puedo violar
los secretos de confesión, pero están fusilando
inocentes.
Usted sabe Padre que nadie va a decir una mentira en confesión
antes de morir.
Don Javier Arzuaga: Yo en realidad no confesé a nadie y
no lo hice precisamente por esa razón, por saber la verdad.
Unas de las biografías de Ernesto Che Guevara y cuando
habla de el Che Guevara dice: El capellán Javier Arzuaga
que confesaba a los prisioneros, dijo esto y dijo lo otro, diciendo
como que yo estaba revelando secretos de confección y yo
me libré de eso desde el primer momento, no confesé
a nadie. Por lo que no pude revelar secretos de confesión
Dr. Guillermo Toledo: Veamos este caso Padre de este niño,
de este muchacho, que usted escribe en su libro:
"Ariel Lima fue condenado a muerte, lo mantuvieron como una
semana en la galera de la muerte, apenas hablaba, vivía
enajenado, vació de si mismo, perdida la mirada, como ausente
de lo que le estaba pasando, los demás prisioneros lo veían
tan niño, tan solo, tan necesitado, le prometí que
hablaría con Ernesto Che Guevara e intercedería
por el. Fui a hablar con Ernesto Che Guevara y él me dijo
que eso lo decidía el Tribunal de Apelaciones quien decidía
eso y me preguntó por qué debía anular la
sentencia.
Le dije: Por dos razones, una por sentimiento humano por sus solo
16 años, la segunda por sagacidad política, porque
al otro día de la muerte de este niño, la prensa
mundial, en Estados Unidos, América Latina y Europa hablaría
de que la revolución cubana carecía de sentimientos
y que juzgaba por igual a adultos que a menores y que esto muy
poco beneficiaria a la revolución.
Inútil, a más compasión que se le pedía
al Che, con mas crueldad respondía. En la vista se decidiría.
Fui a la vista de apelaciones, el Che sabía por qué
estaba allí. La vista apenas duró media hora
ratificada la sentencia, sería fusilado aquella misma noche.
Cuando termino me vio en la puerta saliendo con su comitiva, me
dio un saludo y salio.
En su camino a la Comandancia
una mujer corrió al
frente de ellos y se postro en el suelo delante de todos ellos.
Alguien le dijo: Es la madre de Ariel Lima
Le dijo: Le recomiendo que hable con el Padre Javier Arzuaga,
es un maestro consolando.
Me miró y en tono burlón me dijo: Es suya.
Le ayudé a levantarse del suelo y le aconsejé que
se retirara a su casa le dije: ´Señora trate de superar
su tragedia y de seguir viviendo sin su hijo, encomiéndese
a Dios. Nunca más vi a esa mujer
.
Esa noche odie al Che"
Dr. Guillermo Toledo: Padre qué nos puede decir de Ariel
Lima.
Don Javier Arzuaga:
Ariel Lima era un muchacho revolucionario, lleno de sueños,
lucho contra Batista. Los de Batista, lo torturaron para que hablara
nunca lo hizo, hasta que un día
esto él me
lo contó de sus propios labio, le dijeron: Tú vas
a hablar
Le llevaron a su madre y delante de el, la comenzaron a desnudar
y le dijeron: Tú sabes lo que vamos a hacer con ella
Cuando el muchacho vio efectivamente lo que estaban haciendo,
el muchacho habló y naturalmente dijo lo que querían
que dijera.
Naturalmente nunca salió del cuartel y cuando triunfa la
revolución nunca más salio del cuartel porque había
traicionado a sus compañeros y entonces lo enviaron a la
Cabaña.
No era ni de uno ni de otros, estaba solo, no tenia amigos, era
una tristísima figura y estaba tan enajenado que no se
daba cuenta que lo estaban fusilando.
Dr. Guillermo Toledo: Nos queda un testimonio del caso del Capitán
del ejercito de Batista José Castaño, un hombre
muy culto, que hablaba 5 idiomas, usted atendió José
Castaño, él no tenía las manos embarradas
de sangre, no cometió ningún hecho de sangre, solo
que José Castaño, era un hombre que conocía
todos los vericuetos del comunismo en América Latina, estaba
a cargo del Buró de Represión de actividades comunistas,
tenia información y documentos de esa actividad en diferentes
partes del mundo y eso no se lo perdonaron. La mayoría
de los testigos del juicio eran militantes comunistas, acusándolo
de cosas que realmente no cometió, no le probaron ningún
hecho de sangre, tengo entendido que solo una señora lo
acusó de haberla violado, era una total mentira, esa misma
señora después testifico en otro juicio contra el
artista famoso en aquella época, Manolo Fernández
y también dijo mentira.
Lic. Pino: Un comentario,
este Señor José Castaño, tenía información
con relación a los miembros del partido comunista en Cuba
e incluso de organizaciones izquierdistas, información
que logro sacarla de Cuba antes que la tiranía de Fidel
Castro ocupara el poder y eso fue lo que provoco el fusilamiento.
Don Javier Arzuaga:
José Castaño era un hombre muy culto, muy versátil,
creía en cuestiones esotéricas, creía en
la magia negra en la magia negra, era un hombre muy interesante
en su conversación, pero no tenía fe cristiana.
Entonces era muy respetuoso en su conversación y desde
que cayó en la galera de la muerte me dijo:
Se que se reza aquí y demás, yo no me opongo a nada,
pero le voy a pedir un favor, no se meta conmigo ni mi fe, déjeme
tranquilo.
Entonces le lleve a un amigo mío, Profesor de filosofía
y estuvieron toda una tarde conversando.
Cuando llegó la hora del juicio desde luego lo condenaron
a muerte y en el juicio de apelación el Che Guevara decidió
que le fusilaran aquella misma noche.
Esa misma noche, cuando yo le iba a informar a José Castaño
de que sería fusilado, se me acerca Duque Estrada y me
dice:
Padre acompáñeme tenemos que ir a ver Fidel Castro
para que pare esta ejecución.
Nunca me dijo por que quería hacer eso, un abogado me dijo
que al parecer habría un canje de prisioneros con Estados
Unidos
cosa que nunca creí.
Fuimos a ver a Fidel Castro, estaba dando uno de sus interminables
discursos y nos pusimos a un lado y en un intervalo del discurso
nos acercamos y le dijo lo que pedía y Fidel Castro cuando
esta en trance de sus discursos no oye a nadie se oye así
mismo y dijo: Esta bien esta bien.
Yo fui a la Cabaña y le dije a José Castaño:
Fidel Castro ha dicho esto, al parecer el dueño de la vida,
te regala un día más de vida.
Cuando terminó el discurso de Fidel Castro a eso de las
3 de la mañana, vinieron a buscarme pregunté ¿que
decidió el Che?
dijo que lo fusilaran.
El Che Guevara había ordenado que nadie fuera fusilado
sin que yo estuviera presente, al parecer se había corrido
la voz de que yo los hipnotizaba, de que yo los llevaba hipnotizado
y que por eso todo era mas fácil, cosa que no era verdad
y esa noche José Castaño estaba en el Paredón
solo y a un lado los del pelotón fumando y conversando.
Llegué yo y me dije: Qué le voy yo a decir a este
hombre, que le he sembrado esperanzas.
Me acerqué a él y él me dijo: No se preocupe
Padre, yo sé como son, yo los conozco bien
¿es
allí donde se fusila verdad?
Le dije que si, en el poste aquel. Poste a propósito en
el que nadie se tuvo que atar de los 55 fusilamientos que yo asistí.
Me dice: Pues vamos para allá.
Y cuando estábamos en la despedida yo me acordé
que él me dijo, no me hable de Fe ni de Cristo ni de Dios.
Me dice: Padre, quiero pedirle un favor, usted sabe que yo no
tengo fe, pero sé que voy a morir y no sé qué
hay del otro lado, Padre por favor
¿podía
prestarme su fe para morir?
Me quedé seco. Rezamos un Padre nuestro, besó el
Cristo, me separé y con los ojos muy abiertos, muy abiertos
mirando a Cristo, escuchó las voces de mando y cayó
al piso.
Lic. Enrique: Padre usted que participó en todos estos
eventos tan dolorosos, estas personas que formaban el pelotón
era los mismos o se rotaban, ¿cuántos eran?
Don Javier Arzuaga:
Eran 6 y se rotaban, eran miembros de la tropa de Ernesto Che
Guevara, guajiros de la Sierra Maestra.
Lic. Enrique: Yo quisiera
preguntarle al Doctor Cotto, Doctor en Psiquiatría, solamente
por tener una breve idea que le pasa por la mente a esas personas
que hicieron eso, que les pasa por la mente, que tienen que llevar
dentro, toda la vida, esa experiencia.
Doctor Cotto: Bueno
lo que sucede es que la dinámica o la psico-dinámica
que se aplican los que aprietan el gatillo, es el simple hecho
que están cumpliendo ordenes, para ellos es una orden que
le da un superior, son guajiros actuando como soldados de la revolución,
en realidad ellos no cargan conciencia de culpa.
Alfredo Melero: Es
verdad lo que dice el Doctor, porque familiares míos que
estaban presos en Boniato me lo decían a mí, especialmente
uno que fue Capitán del Ejercito Rebelde en la Sierra Maestra,
el Capitán Fido Avalo, que estuvo preso por 12 años
en Boniato, estuvo enfermo en el Hospital que estaba afuera de
la prisión, pero muy cerca de donde estaba el pelotón
que fusilaba
y él me contó a mí, que
cuando no había fusilamiento parecía que se enfermaban
y cuando había fusilamiento empezaban a tocar música
sacra para todo el presidio para atormentar a todos los presos
y que entonces se alegraban
Una llamada de la audiencia:
Muy buenas noches, quisiera felicitarlo por este programa tan
interesante, le habla Adelaida Mercado, en esas mismas circunstancia
murió un familiar mío, la madre llegó a la
Cabaña porque le dijeron que fusilarían esa mañana
y cuando llegó, ya personalmente el Che Guevara lo había
ejecutado.
Una llamada de la audiencia:
Les habla, Días Rivera, quisiera preguntarle al Padre si
a él lo obligaban a hacer esa labor, si él no tuvo
la oportunidad de comunicarle al Vaticano el desastre que se estaba
haciendo en Cuba.
Don Javier Arzuaga:
Yo podía hablar de lo que sucedía allá
pero estaba muy lejos de mi alcance, ni se me ocurrió,
no pensé que podía evitar lo que estaba sucediendo.
Una llamada de la audiencia:
¿Ha sabido algo de Duque Estrada? Duque Estrada, mi familia
lo conocía muy bien y no sabíamos hasta hace un
año de que el, había sido participe de esos crímenes
que se están contando.
Don Javier Arzuaga:
No supe nunca más de ninguno, incluso me hubiera gustado
mantener relación con los familiares de los fusilados,
pero no me dio tiempo al salir de Cuba.
Una llamada de la audiencia:
Padre una pregunta, en algún momento usted pidió
que lo sacaran de allí y pusieran a otro Sacerdote?
Don Javier Arzuaga:
Pensé hacerlo bastantes veces, lo hice una vez, me contestaron
que lo estaba haciendo muy bien y que no me preocupara
así
que no tuvo resultado mi pedido.
Una llamada de la audiencia:
Le habla la Señora Martínez, quisiera darle las
gracias al Padre Javier Arzuaga, por su relato y por haber asistido
a los condenados a muertes, asesinados por ese Tirano sinvergüenza.
Le quiero decir a los amigos que están escuchando este
programa, que además del Semanario elveraz.com, existe
otro sitio que se llama Secretos de Cuba.com donde verán
la lista inmensa de fusilados por el régimen de Fidel Castro.
Una llamada de la audiencia:
Quisiera preguntar sobre el titulo del libro del Sacerdote y que
nos dijera cuantos personas se fusilaron.
Dr. Guillermo Toledo:
El titulo es: Cuba 1959: La Galera de muerte. El Padre asistió
a 55 personas, el estuvo de enero a mayo de 1959, después
de eso en la Cabaña se siguió fusilando, hay una
lista de fusilados que esta en el libro del Doctor Armando Lago,
que esta próximo a salir, que la tengo aquí frente
de mi, tengo una lista aquí de 141 personas, pero dice
aquí en el reporte al final que hay 15 mas fusilado según
el NY Times.
Lic. Pino: Yo tengo
aquí la información que me acaba de confirmar el
Doctor Armando Lago y la señora Cañizares y los
oyentes pueden verificarlo en el sitio Cuba Archive.org, fueron
164 en la Cabaña directamente con la firma de Ernesto Che
Guevara, 6 fueron fusilados después que ya Ernesto Che
Guevara no estuviera en la Cabaña, pero que la ejecución
tenia su firma, 23 adicionales en Santa Clara, 14 en la Sierra
Maestra, para un total de 216 fusilados. Hay 15 adicionales que
el NY Times reporto, pero que no han dado los nombres. Todos estos
datos de Cuba archivo.org http://www.cubaarchive.org/version_espanol/
por lo menos tienen dos fuentes diferente e independiente de verificación.
En adición a esto quisiera agregar, que el actual jefe
de estado en Cuba, Raúl Castro, firmo la ejecución
de 551, o sea mandados a fusilar por Raúl Castro. o sea
216 de Ernesto Che Guevara y 551 de Raúl Castro.
Ing. Abascal: Quisiera comentarle a los oyentes que nos escuchan,
que ese mismo Ernesto Che Guevara, que se hacia el duro en la
Cabaña, se portó como un verdadero cobarde cuando
lo cogieron en Bolivia, gritando para que no lo mataran: Yo les
valgo a ustedes más vivo que muerto.
Dr. Guillermo Toledo:
Padre Javier Arzuaga antes que termine el programa usted desea
agregar algo.
Don Javier Arzuaga:
Si, quiero decir dos cositas nada más, me han preguntado
muchas veces, por qué escribí este libro después
dé más de 4 décadas. Yo lo hubiera escrito
antes, pero tenía muchos problemas íntimos que se
me hacía muy difícil ponerlo por escrito, de manera
que el año pasado, cuando me entrevisto Álvaro Vargas
Llosa y con la entrevista mi nombre salió en toda América
Latina, un artículo en el que se me nombraba, no sucedió
nada y entonces me decidí a escribir. En realidad el que
escribe el Prologo en mi libro, mi amigo, Andrés Calendario,
hace una lectura del libro distinta al que yo había hecho,
él dice, este libro tiene un valor especial porque ya desde
la primavera de 1959, este hombre viene hablando de esto, que
la revolución cubana se estaba levantado desde unos cimientos
de odios y de sangre.
El libro si puede servir para algo, eso lo tienen que decidir
los lectores, puede servir en primer lugar, como desmitificador
de los mitos de la llamada revolución, dentro y fuera de
Cuba y en segundo lugar... La gran lección
¿Y
qué ganó la revolución? ¿Y qué
gana nadie matando?¿para reparar qué? ¿Qué
se gana con la muerte? ¿Volveremos a lo mismo? ¿Seguiremos
matando?
Dr. Guillermo Toledo: Nunca más.
Padre, una pregunta
más, quisiera preguntarle su opinión con relación
a Ernesto Che Guevara.
Bueno, debería
contestarte, paz a los muertos, pero como es una figura pública,
tuve con el una relación en la que conmigo, personalmente,
no se portó mal en el sentido que me facilitó atender
a los prisioneros.
Nunca disimuló su crueldad, se presentó ante mí
como lo que era, una persona entregada a su utopía, la
revolución le pedía matar, mataba, le pedía
mentir, mentía. Ese era el Che, un hombre entregado a una
idea, para mí disparatada.
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