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iii. La Habana no se entrega
El día 13 de julio se produce el hundimiento
del remolcador 13 de marzo, a 7 millas al norte del Puerto de
La Habana, en el que pierden la vida alrededor de 40 personas
(cerca de la mitad niños), quedando 30 sobrevivientes.
La embarcación había sido substraída por
el grupo con la intención de abandonar ilegalmente la Isla.
Las autoridades afirman que la causa fue un choque accidental
con otro remolcador persecutor, pero algunos sobrevivientes acusan
que la embarcación fue hundida intencionalmente y que además
muchos murieron por falta de auxilio.
El día 26 de julio las autoridades informan que un grupo
secuestró una lancha de las que transportan pasajeros de
una a otra orilla del Puerto de La Habana. No se impide el secuestro
y se limitan a escoltar la embarcación. A 32 millas de
Cuba un guardacostas norteamericano, avisado previamente por las
propias autoridades cubanas, recoge a 15 de los 30 pasajeros,
que pidieron ser llevados a territorio de Estados Unidos.
El día 3 de agosto se produce un nuevo secuestro de otra
lancha, de manera parecida a la primera, que logra su propósito.
Poco después es secuestrada nuevamente otra lancha (esta
última queda a la deriva a 12 millas de la costa, por falta
de combustible), siendo remolcada de regreso hacia el Puerto de
La Habana, con todos sus ocupantes.
De esta manera, el día 4 de agosto, animados por la excepcional
actitud tolerante de las autoridades, cientos de personas deseosas
de abandonar el país comienzan a congregarse pacíficamente
a lo largo del Malecón, con la esperanza de tomar una de
las lanchas o de que se produzca una salida masiva tipo Mariel.
En horas de la noche es ya notable la cantidad de personas congregadas,
muchas de las cuales duermen en el lugar.
Durante las horas de la noche del jueves 4 y de la mañana
del viernes 5, comienza a difundirse rápidamente por La
Habana la "bola" de que está a punto de producirse
un nuevo Mariel, esta vez por el Malecón, rumor reforzado
por la "vista gorda" de las autoridades ante la concentración
de personas en ese sitio. Muchas personas acuden al lugar con
todo tipo de artefacto individual capaz de flotar, para, llegado
el caso, lanzarse al agua y ser de los primeros en abordar las
ansiadas embarcaciones que los llevarían al norte. Un militante
del partido habla de que vio a dos grupos de jóvenes (alrededor
de 50), a las 8 de la mañana de ese día 5, en la
Víbora (15 kilómetros al sur del Malecón),
con jolongos y mochilas, caminando de excursión hacia la
costa, para ver si se "formaba algo" y se podían
ir del país.
Al final de la mañana la concentración de personas
en el Malecón, desde la Alameda de Paula hasta el Hotel
Riviera parece haber alcanzado un cierto "valor crítico".
Hay que entender lo insólito de la situación: un
agrupamiento de varios miles de personas, desafectas al régimen,
durante decenas de horas y en el corazón de La Habana.
Algo sin precedentes.
Después del mediodía, con los posibles factores
exasperantes de hambre, calor, sol e incertidumbre, se comienzan
a producir alteraciones. Los más sobresaltados gritan consignas
contra el gobierno y agitan a una aglomeración humana óptima
para la sublevación.
La masa fermenta y se produce la revuelta. Miles de manifestantes,
en su mayoría jóvenes de los sectores más
humildes, pero no necesariamente antisociales (aunque estos hayan
participado y se hayan aprovechado), corren por las calles aledañas
al Malecón, principalmente en la zona limitada por las
calles: Galiano al este, Belascoaín al oeste y Reina al
sur, poco más de un kilómetro cuadrado (ver mapa
adjunto). Al paso se van sumando gentes. Un testigo afirma que,
recorriendo la calle San Lázaro, en cada una de las calles
transversales veía lo mismo, compactas manifestaciones.
Entre las 3 y las 4 de la tarde de ese viernes 5 se produce el
clímax. Muchos miles de manifestantes al unísono,
espontáneamente, sin líderes, sin propósito
fijo, corren por las calles principales de Centro Habana, rompiendo
vidrieras con palos y piedras, gritando consignas exclusivamente
políticas contra la revolución: ¡Abajo Fidel
Castro!, ¡Abajo el socialismo!, ¡Libertad!, ¡Basta
ya!.
Se rompen vidrieras de comercios, también en lugares de
acceso por divisas: tienda "La Filosofía", antigua
tienda "Miami", "Hotel Deauville". Hay saqueo
de establecimientos. Durante varias horas los manifestantes fueron
dueños de las calles de esa zona, ante la mirada del resto
de la población, que en ningún modo actuaron contra
ellos. Los "Comités de Defensa de la Revolución"
no dieron la cara.
Los manifestantes contaron con la simpatía de la población,
quien desde balcones y azoteas, gritaba y arrojaba objetos contra
la Policía y la porra. Un testigo afirma haber visto ser
atacados a las 4:45 en la calle Reina, desde las azoteas, más
de un centenar de policías en formación.
Un simpatizante de la revolución, persona seria que trabaja
en un destacado cargo administrativo en la zona donde ocurrió
el incidente, probablemente repitiendo una versión adelantada
del Partido, dijo que en total participaron 20,000 (cálculo
no público de las autoridades, que los disidentes elevan
hasta 50,000), y que fue algo preparado por agitadores políticos
profesionales, quienes pagaron a elementos antisociales para que
iniciaran la protesta. Que además todos los participantes
eran elementos "lumpen", muy abundantes en esa zona.
Hay que destacar que las condiciones de vida en esa zona y muchas
otras de La Habana son pésimas por el hacinamiento (municipios
de Habana Vieja y Centro Habana, con una densidad de población
que supera la de algunas de las ciudades más pobladas del
mundo), alto índice de desempleo, falta de agua, luz y
gas. La población de 15 a 40 años casi siempre está
en la calle, en grupos.
Las autoridades reaccionan... con algún retraso. En estos
momentos deben estar rodando cabezas por no haber atajado el río
antes de salir de cauce. Llegan las tropas antimotines fuertemente
armadas, vistas por primera vez en público, con jeeps portando
ametralladoras de trípode y cinta y los militares con uniformes
especiales. También la policía. Vuelan helicópteros
por la zona y aparece la porra vestida de civil, agentes de seguridad
disfrazados de contingentes laborales.
La táctica para sofocar los disturbios fue tomar las calles
Malecón, Belascoaín, Galiano y Reina, para rodear
la zona en conflicto e ir limpiando hacia adentro. Se dio prioridad
a la defensa del Hotel Deauville, donde había turistas.
Un observador cuenta lo que vio por la calle Galiano: la gente
del gobierno avanza en formación por la calle a encontrarse
con los manifestantes. En primera fila, "civiles de la Blas
Roca", detrás la Policía Nacional Revolucionaria,
por último las tropas antimotines en carros artillados.
Se oyen muchos disparos. Se producen choques, con una tendencia
cada vez mayor a la dispersión de los manifestantes.
El gobierno ha subrayado demasiado la participación de
la "Brigada Blas Roca Calderío", dándole
carácter omnipresente. Testigos oculares observaron la
llegada de camiones con hombres vistiendo pullovers de esa brigada,
pero completamente nuevos, acabados de sacar de sus cajas. Fuerzas
especializadas en la lucha cuerpo a cuerpo (con cuarteles en el
Bosque de La Habana y Mulgoba), con una complexión física
extraordinaria y distinta al trabajador típico de la construcción,
simularan ser obreros de esos "contingentes".
De todas maneras, el mismo énfasis en el papel jugado
por esas fuerzas traídas en camiones hacia el lugar de
los hechos, evidencia que el dispositivo que el gobierno ha preparado
durante años para cada lugar, las Brigadas de Respuesta
Rápida, o no funcionaron o fueron incapaces de parar a
los manifestantes.
Los detenidos fueron golpeados salvajemente. Se reporta que han
sido presos algunos defensores de los derechos humanos que no
participaron en los hechos.
Al otro día amaneció la zona en estado de sitio,
con decenas de camiones de transporte de tropas en puntos claves
y miles policías y veladores del orden vestidos de civil.
Se vio repartir ron entre ellos.
Fuentes médicas afirman que de los amotinados hay casi
300 heridos, 17 de ellos de bala y 3 muertos (consta que el administrador
del SuperMercado "Oso Blanco", en Galiano y San José,
fue herido de bala en la ingle, y actualmente se encuentra en
estado grave en el Ameijerias). El gobierno ha silenciado las
cifras de detenidos, heridos y no ha informado de ningún
muerto. Solo ha entrevistado un par de heridos de su parte y reportó
un policía fallecido. La versión oficial de esa
muerte ha sido oscura y contradictoria: el gobierno necesitaba
un mártir con fines propagandísticos.
La cobertura de los hechos por la prensa nacional de los hechos
fue absolutamente (como siempre) tendenciosa. Nunca se presentaron
imágenes de la demostración masiva, ni de la brutal
represión que siguió a esta. Pero si de actos de
calle organizados posteriormente, donde aparece "el pueblo",
siempre con los vacíos secuestrados por los camarógrafos,
verdaderos magos en el arte de aparecer a un grupito como una
multitud.
El acto en la Plaza de la Revolución para despedir al
nuevo mártir fue de escasa asistencia. Un experto calculó
20,000 personas, como límite superior. La locutora de la
TV anunció que habían pasado frente al féretro
más de medio millón de personas. El cuidadoso cálculo
de un ingeniero arrojó que para que eso fuese cierto, la
velocidad de paso frente al cadáver tenía que haber
sido de 13 personas por segundo.
Se dice que en horas de la tarde, después de controlada
la situación, distintos puntos de la ciudad fueron baleados
desde autos: dos estaciones de policía del Vedado, un punto
de guardafronteras en la boca del río Almendares y la Asamblea
Nacional del Poder Popular. Hay el rumor de que se produjeron
incidentes menores en La Lisa y Marianao y otros puntos de la
capital.
Para quienes conocen los métodos de Fidel Castro en su
más de tres décadas en el poder, siempre presididos
por el engaño, la manipulación y la tendencia a
resolver las crisis por la violencia, es transparente que el "secuestro"
de las lanchas fue preparado por él con varios propósitos:
Servir de contrapeso al hundimiento del remolcador, por el cual
ha sido acusado de genocidio, "demostrando" ante la
opinión pública la naturaleza terrorista de quienes
secuestran embarcaciones para evadir la Isla.
Realizar una prueba de la respuesta del gobierno demócrata
de los Estados Unidos, aparentemente tan indeciso por su actuación
en los últimos acontecimientos internacionales, especialmente
Haití, para, en caso de debilidad de éste, provocar
un éxodo masivo estilo Mariel, válvula de escape
a la explosiva situación en la Isla.
Desplazar el foco de atención, de los problemas económicos
internos hacia un una confrontación fabricada con el "enemigo
imperialista", pretexto que tan buen resultado le ha dado
siempre.
Sin embargo, a pesar del enorme cuidado que el gobierno debe
haber puesto en la operación para que la situación
no saliera de control, una apreciación optimista hizo que
se le fuera de las manos, con el desenlace descrito, muy perjudicial
para el gobierno en cuanto a la imagen proyectada, y en particular
por la eventual disminución del turismo hacia la Isla,
una de las principales esperanzas económicas del régimen.
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iv. El Dunquerke de los pobres
1
Muy poco distinguió, hasta hace poco, al régimen
autoritario de La Habana del resto de sus ex-congéneres
del Este en el enfoque migratorio. Durante décadas se ha
violado sistemáticamente el Artículo 13, inciso
2, de la Declaración de Derechos Humanos: «Toda persona
tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio,
y a regresar a su país». La emigración de
un cubano del territorio nacional durante el período comunista
siempre ha sido un proceso discriminatorio, largo, humillante,
arriesgado, incierto, costoso y definitivo, donde el estado se
abroga hasta el derecho de quedarse con todos los bienes materiales
del emigrante. Esa limitación, la constatación práctica
del progreso material y espiritual de los que emigran de Cuba,
y la convicción generalizada de los inconformes con el
régimen de que nada se puede hacer para cambiar la situación,
ha convertido a muchos cubanos en emigrantes potenciales.
Por la imposibilidad o dificultad de emigrar legalmente, y a
riesgo de sus propias vidas, muchos han optado por cruzar el estrecho
de la Florida en rudimentarias embarcaciones, en su mayoría
construidas artesanalmente. Durante los últimos años
han llegado a territorio norteamericano por esta vía, un
promedio de 3,000 personas al año. Las autoridades cubanas
siempre persiguieron la emigración clandestina con distinta
dureza según la época (desde varios años
de cárcel por el intento, durante décadas, hasta
multa, desde hace aproximadamente un año). Estadísticas
subjetivas de la oposición afirman que por cada dos que
llegan a las costas de la Florida uno muere en el intento, lo
que arrojaría una enorme cantidad de víctimas. El
gobierno cubano, único conocedor exacto de esas estadísticas
(por conteo de desaparecidos), jamás ha dado la menor información
pública al respecto.
La extrema penuria material y la posibilidad cada vez más
probable de un Armagedón, incrementó a niveles extremos
las salidas ilegales este año. Una innegable desmoralización,
cuando no un cambio de casaca de personas del gobierno con la
responsabilidad de cuidar barcos y aviones, hicieron crecer el
secuestro de esas naves a un nivel que evidenciaba una pérdida
de control del gobierno sobre la situación. Esa fuga masiva
y la teoría de medios oficiales sobre la conveniencia de
una sangría de los elementos que hubieren alcanzado mayor
energía, parece que hicieron a las altas esferas organizar
una crisis espontánea que condujera a una salida masiva
relativamente ordenada hacia territorio de los Estados Unidos.
La crisis de los balseros comenzó el día 13 de
julio pasado, con el hundimiento del remolcador «13 de Marzo»
a siete millas de La Habana, secuestrado por 70 personas, de las
cuales murieron ahogadas más de la mitad.
Poco después el gobierno cubano anunciaría que
«no cuidaría más las costas de los Estados
Unidos», provocando un éxodo masivo (23,000 hasta
el momento) en frágiles embarcaciones, en un tiempo menor
de un mes.
En 1966 el Congreso norteamericano aprobó la llamada Ley
de ajuste cubano del 66, que privilegia a los cubanos a no ser
deportados si llegan a territorio norteamericano y piden asilo
político. Con esto se daba legalidad, en favor de los cubanos,
a una práctica extendida en los países occidentales
democráticos en época de la guerra fría:
acoger a todos los ciudadanos que huían del comunismo,
no importaba desde dónde y hacia dónde huyeran.
Durante muchos años las reglas del juego han sido: los
norteamericanos acogen a los cubanos que huyen y exponen el hecho
como una comprobación de rechazo al régimen y de
falta de libertad por no poder abandonar Cuba legalmente. El gobierno
de Cuba, por su parte, acusa a Estados Unidos por acoger como
héroes a «delincuentes» y «antisociales»,
mientras castiga desproporcionadamente los intentos de salidas
ilegales. Desde hace años el gobierno cubano acusa adicionalmente
al norteamericano de estimular las salidas ilegales otorgando
pocas visas para la emigración legal.
El gobierno cubano también viene acusando a los Estados
Unidos de no cumplir los acuerdos migratorios de 1986, en el cual
se comprometieron a dar 20,000 visas anuales a emigrantes cubanos.
La cantidad de visas aprobadas por la Sección de Intereses
de Estados Unidos en Cuba ha ido disminuyendo con los años,
hasta poco más de mil últimamente, quizás
por la voluntad norteamericana de cerrar la «olla de presión».
También es verdad que miles de cubanos han seguido emigrando
ilegalmente a Estados Unidos, bien atravesando aventureramente
el Estrecho de la Florida, bien quedándose (alrededor de
un 10%) en los viajes de visitas a sus familiares en Estados Unidos.
Esta emigración la pudiera entender la parte norteamericana
como parte de la «cuota». Los viajes a familiares,
resultados de acuerdos migratorios entre los dos países,
y para los cuales el gobierno de Cuba ha venido dando cada vez
mayores facilidades (aunque sin perder sobre cada autorización
un estricto control), los utiliza principalmente como fuente de
divisas, así como, quizás, para mantener alguna
esperanza viva en el pueblo.
De pronto, insólitamente, la situación se invierte
en el mes de agosto: el gobierno cubano no solo permite, sino
que estimula las salidas ilegales, mientras las autoridades norteamericanas
tratan de impedirlas, bajo la contradicción de tener la
«ley de ajuste del 66» y la presión de un poderoso
exilio cubano en la Florida que nunca aceptará que los
cubanos sean devueltos a la Isla.
Los norteamericanos, parece que utilizando la misma lógica
que el régimen cubano, pero a la inversa, no quiere permitir
«una válvula de escape», una emigración
que afloje la crisis cubana actual, quizás con la esperanza
de una explosión social. Esta situación parece haber
sorprendido sin una estrategia adecuada al círculo de poder
norteamericano, quien debe haber reaccionado bajo presión
de los elementos más «duros» del poderoso exilio
cubano. No pudiendo parar como quisieran el flujo migratorio,
devolviendo a los cubanos a la Isla, han optado por llevar a los
balseros a «campos de concentración»: base
naval norteamericana de Guantánamo, en Cuba, y Krome, en
la Florida. También han pedido a países de la zona,
que admitan cierta cantidad de cubanos. Así México
y otros países han aceptado, o están por aceptar,
el recibir a cubanos con familia en esos países. Además,
Estados Unidos está preparando lugares de concentración
en otros países, principalmente Panamá. La sorpresa
del gobierno de los Estados Unidos fue que la medida resultó
completamente ineficaz para detener la frenética huida
en balsas.
Existe preocupación por la situación explosiva
que pudiera representar el tener decenas de miles de refugiados
cubanos en la Base Naval de Guantánamo. Esta base siempre
ha sido un punto muy delicado en el diferendo Cuba-Estados Unidos.
Desde hace mucho Cuba reclama la devolución de la Base,
y Estados Unidos se niega a ello, basándose en razones
jurídicas (duración del contrato). En la Habana
no se conoce exactamente la situación en la Base y sus
alrededores.
El gobierno de Cuba, que durante décadas minimizó
la importancia del fenómeno de la emigración, calificándola
abiertamente de emigración política, en expresiones
como: «traidores que corren a lamer la bota del amo imperialista»,
ahora ofrece una interpretación económica, conceptuándola
como «de igual a la de otros países como México,
Santo Domingo o Haití». El gobierno cubano ha pasado
a explicar que la gente huye precisamente del bloqueo imperialista,
causante principal de la pésima situación económica.
Esa lógica es absurda al menos por tres razones:
Los que huyen lo hacen precisamente hacia el país victimario,
atribuyéndoseles una total carencia de ética. Sería
como si los ciudadanos de Leningrado, durante el bloqueo, hubiesen
querido huir hacia Berlín durante la II Guerra Mundial.
Ninguna emigración económica, con las que pretende
comparar la cubana, se hace a un altísimo riesgo de la
propia vida.
Ahora los cubanos van a parar a campos de concentración
y, aún así, continúan yéndose. Difícilmente
pueda concebirse que estarán mejor económicamente
en un campo de concentración que en sus hogares.
La imagen, transmitida generosamente por el mundo, de la «crisis
de los balseros», conspira contra el desenvolvimiento económico,
en particular del turismo e inversiones extranjeras, agudizando
todavía más la crisis económica.
2
En una estampida que en los últimos días se ha estabilizado
en un promedio de 1,000 personas diarias, se lanzan al mar elementos
principalmente jóvenes (algunos de las comunidades católicas),
en una aventura cuya probabilidad de muerte algunos juzgan aproximadamente
igual al del juego de la «ruleta rusa». Familiares,
amigos y curiosos, despiden a los balseros en las playas en un
clima de profunda tristeza e impotencia, en un cuadro nunca antes
visto en Cuba: un grupo de cubanos donde nadie diga un chiste.
Esta histeria cuasi-suicida, a veces con niños pequeños,
mujeres embarazadas y ancianos a bordo, es un comportamiento francamente
irresponsable, al no haber en Cuba ninguna guerra civil, hambruna
o extrema situación sanitaria que pueda justificarla. Es,
ante todo, independientemente de las penurias materiales y la
falta de libertad, consecuencia de la desesperanza en la que ha
caído el pueblo, el cual no vislumbra «la luz al
final del túnel». Cada quién concibe, para
su caso particular, como única solución la de escapar,
y algunos de los que no tienen posibilidad de hacerlo legalmente,
recurren al mar.
En lo que va de año, 30,000 personas han cruzado el estrecho
de la Florida. Los cálculos más discretos indican
que hay cientos, y quizás miles, de muertos: la peor tragedia
a la que se ha enfrentado jamás el pueblo cubano.
El gobierno cubano en su prensa, y hasta en las numerosas y largas
comparecencias de su presidente sobre la crisis, omite paladinamente
cualquier referencia a esta tragedia nacional. Los que mueren
alcanzan con el gesto previo de querer abandonar la Isla la categoría
de «no-persona». El gobierno cubano contradice así,
en la práctica, las declaraciones de que sólo se
trata de emigrantes económicos, para los cuales al menos
podía haber tenido un poco de compasión.
Un ejemplo del desinterés del gobierno por todo este sufrimiento
humano es que no ha publicado las listas de rescatados dadas a
conocer por las autoridades norteamericanas, en gesto de indiferencia
total por la desesperación de los familiares de los balseros.
Tampoco informa de los cuerpos sin vida recuperados.
La Iglesia, por boca de sus Obispos, ha instado en varias ocasiones
al pueblo a que no utilice la solución individual de irse
de Cuba para resolver sus problemas, sino que utilice y reclame
espacios para su participación ciudadana. En particular
el «Llamamiento» de los Obispos cubanos del pasado
24 de agosto expresa su consternación por los naufragios,
y califica de desesperada e irreflexiva la decisión de
lanzarse al mar.
Tres aspectos se evidenciaban antes de que se tomaran los primeros
acuerdos de las conversaciones ntre lo Estados Unidos y Cuba obligadas
por la crisis de los balseros:
El interés del gobierno de Cuba de discutir, más
allá de los problemas migratorios, las relaciones entre
los dos estados, principalmente el embargo de Estados Unidos a
Cuba. Contrasta con esta posición las declaraciones del
gobierno de los Estados Unidos de que sólo aceptará
considerar durante las conversaciones, aspectos migratorios.
El aparente forcejeo entre las partes por la cantidad de cubanos
emigrantes que Estados Unidos permitiría de ahora en adelante.
Esto socava el crédito internacional de la revolución
cubana, quien en un gesto sin precedentes, mendiga cuotas de emigrantes
a un país «enemigo».
Pesimismo, en el Cuerpo Diplomático acreditado en La Habana,
en relación con las conversaciones. Ninguna de las partes
parece dispuesta a ceder.
Desafortunadamente la crisis de los balseros ha conducido a una
radicalización de las posiciones en conflicto, en detrimento
de los enfoques moderados. Parece ser que a mayores extremos,
también mayor sería la probabilidad de que el caso
cubano termine con una intervención de los Estados Unidos.
En particular, algunos diplomáticos en Cuba han llegado
a manifestar su preocupación de que Estados Unidos quieran
dar jaque mate a la revolución de una manera violenta.
3
Queda un remanente de oscuros manejos, sin embargo. Aún
queda material para el record. Un verano de muchos secuestros
y contrasecuestros. De enrarecidas notas del Ministerio del Interior.
Hay una aparecida en Granma el 29 de julio de 1994. Otra lancha
Es improbable que a trece días del acontecimiento del
remolcador que costó la vida a cerca de 40 personas, alguien
vaya a arriesgarse, en el mismo puerto de la Habana donde ocurrió
el incidente, a un secuestro armado. Los secuestros armados son
rarísimos en personas que quieren escapar hacia EUA.
Es muy improbable que secuestradores de embarcaciones cubanos
que pretenden llegar a EUA tomen rehenes civiles, gente que no
sean los custodios de la nave.
¿Porqué no los detuvieron? Se conoce que el Ministerio
del Interior nunca se ha dejado chantajear por ningún secuestrador.
Ni siquiera cuando peligra la vida de niños, mujeres o
diplomáticos extranjeros. Siempre se ha tomado como una
cuestión de principios, en la que está en juego
la firmeza de la revolución, no ceder ante un chantaje
o presión del enemigo.
Es inusual que el gobierno publique noticias acerca de embarcaciones
que se secuestran y llevan a EUA. Ese tipo de hecho generalmente
se deja pasar en silencio y hay que enterarse por la prensa extranjera.
Solo mucho después, si hay escándalo, se escribe
una nota.
En la Nota de prensa del Ministerio del Interior hay una incongruencia
en el número de implicados en este nuevo evento. Había
34 personas en el barco al iniciarse el secuestro y solo se da
explicación sobre 30 de ellos. Radio Martí confirmó
esta mañana que el número de personas rescatadas
fue de 15.
Por todas estas razones parece ser un incidente preparado por
la Seguridad del Estado (medida activa) para contrarrestar el
impacto que en la opinión pública y en las organizaciones
internacionales ha provocado el hundimiento del transbordador,
máxime cuando hay la pretensión de llevar el incidente
al Consejo de Seguridad de las ONU.
Un incidente de esta índole, provocado, tendría
que cumplir varios requisitos:
No debía haber heridos ni muertos, pero los secuestradores
debían mostrar su salvajismo. Esto se consiguió
«amenazando con matar a una joven de 17 años»
y lanzando al agua a dos personas, una de ellas a tres millas
de la costa. No se reporta siquiera de que alguien haya tragado
agua. Probablemente a estas «víctimas» las
entrevisten por televisión (los tirados al agua deben ser
excelentes nadadores).
Los secuestradores debían estar armados.
Debía haber pruebas. Extañamente no tiraron las
armas al agua justo antes de ser rescatados por el guardacostas
de los Estados Unidos. Además de criminales son tontos.
Los secuestradores entregaron sus armas a la tripulación
del guardacostas, quienes las devolvieron a los que regresaban:
«tuvieron en sus propias manos las pruebas del hecho».
La mayoría de los pasajeros deciden regresar a la patria.
4
El 5 de agosto, inmediatamente después de las manifestaciones
populares, el Comandante en Jefe declaró en forma terminante:
«Si Estados Unidos no toma medidas rápidas y eficientes
para que cese el estímulo a las salidas ilegales del país,
entonces nosotros nos sentiremos en el deber de darles instrucciones
a los guardafronteras de que no obstaculicen ninguna embarcación
que quiera salir de Cuba, no voy a decir que barcos secuestrados.
Tendremos que darles instrucciones a los guardafronteras de no
obstaculizar la salida de embarcaciones que quieran viajar a Estados
unidos y de no obstaculizar la salida de embarcaciones que quieran
venir de Estados Unidos a recoger aquí a familiares o ciudadanos
cubanos».
Horas más tarde viajó a Colombia, a la toma de
posesión del nuevo presidente de ese país. En la
despedida del duelo del suboficial Gabriel Lamoth, se ratificaron
las demanda del Comandante. Pero los días en Colombia permitieron
a este reflexionar más sobre la situación en Cuba.
Regresó al país el lunes 8 y el martes 9 Granma
publica en primera plana un artículo sin firma, aunque
tampoco en forma de editorial, y el artículo de una periodista
bajo el título de «Compraron pescado y le cogieron
miedo a los ojos».
La fanfarronería del día 5 había desaparecido
de esos trabajos periodísticos para dar paso a la acostumbrada
y vacía retórica, en medio de la cual se pasa un
mensaje, dentro del primero de ello, a los comunistas, los revolucionarios
y los patriotas: «debemos sacar de los acontecimientos de
estos días, de las reflexiones del Comandante en Jefe y
del Ministro de las FAR todas las lecciones, por duras que sean,
que de ellos se deriven, y lo revirtamos en favor del objeto supremo
que nos une, que nos ha hecho llegar hasta aquí y permitido
a nuestro país rutilar en el firmamento de este mundo unipolar
convulso», mensaje que, para evitar dudas, se reitera: «A
nadie escapa la trascendencia de los sucesos del viernes pasado
en varios lugares del Centro de la Capital del país, ni
de los factores externos que los condicionaron y promovieron,
ni de los intereses que pudieron predisponerlos».
En «Compraron pescado...», luego de citar a algunos
funcionarios federales y miamenses, e incluso a J.M.C. cuando
llama al exilio cubano a evitar cualquier estampida de barco rumbo
a Cuba en busca de familiares, la periodista da por sentado que
esas declaraciones constituyen la aceptación por Estados
Unidos de las condiciones del Comandante en Jefe: «Todas
estas declaraciones, estos llamados a la calma hechos ahora por
desesperación desde Estados Unidos no se corresponden con
la tradicional política norteamericana de estimular la
violencia y la ilegalidad. ¿Donde están ahora los
alabarderos de la propaganda yanqui que por medio de la radio
enemiga instan a la desestabilización contra la revolución?
Fueron por lana y salieron trasquilados?» Y más adelante:
«los sucesos del pasado 5 de agosto revelaron que toda regla
tiene su excepción: aquella que a río revuelto ganancia
de pescadores no les salió bien a quienes en Washington
insisten en bloquear, agredir y desestabilizar a Cuba».
Lo cierto es que después de los sucesos del viernes 5
el éxodo de cubanos hacia Estados Unidos continúa:
un avión de fumigación llegó a Estados Unidos
con unas 5 personas pertenecientes a la misma familia, más
de 200 personas fueron recogidas en balsa en el estrecho de la
Florida y fue secuestrado un barco de ferrocemento al servicio
de la Marina de Guerra, en cuya acción pereció un
teniente de navío.
Parecía que el Comandante en Jefe contaba con nuevos pretextos
para abrir definitivamente las costas a la fuga en masa de los
cubanos.
El jueves 11 a eso de las 6 de la tarde, se anuncia que el Comandante
se dirigirá a las 11 de la noche a todo el país.
Las conjeturas se multiplican y no son pocos los que piensan que
llegó la hora de un nuevo Mariel.
Muy pronto el Comandante se encargó de decepcionar a todos
los que llenaban jabas y buscaban palos para construir las balsas
que los llevarían a Estados Unidos. Se presentó
suave y bajito de sal. Ni una sola palabra que reiterara su amenaza
de abrir las costas, pese a que contaba con un oficial muerto
en circunstancias mucho más claras que las que envolvieron
la muerte del suboficial de la policía, y con evidencia
de que las autoridades norteamericanas seguían recibiendo
a quienes abandonaban ilegalmente el país. Muy de pasada
dijo que se habían llevado un avión, lo que solo
sabían los que escuchaban Radio Martí, pues la prensa,
a diferencia del secuestro de las lanchas, nada publicó.
La operación destinada a crear un nuevo Mariel había
fracasado. El Comandante se apresuró a dar marcha atrás,
como ya se intuia de una lectura adecuada del Granma de días
anteriores. ¿Qué fue lo que provocó ese viraje?
En primer lugar, las firmes declaraciones del gobierno norteamericano
en el sentido de que no permitiría un nuevo éxodo
masivo hacia Estados Unidos, sobre todo mediante la recogida de
cubanos por embarcaciones provenientes de esepaís, aunque
fuera necesario llegar hasta el bloqueo naval de la Isla.
La firmeza del gobierno norteamericano y la postura responsable
del exilio cubano hicieron fracasar el principal propósito
del comandante: provocar un arribo masivo de embarcaciones de
cubanos exilados a las costas cubanas con todos los problemas
que de ello se derivan para los Estados Unidos. El Comandante
perdió así la principal carta de triunfo que acariciaba
entre sus manos.
Decidió entonces que era mejor no jugar otro de sus naipes:
la apertura de las costas para todo el que quisiera emigrar. Esto
hubiera provocado la desestabilización total del país.
No estamos en 1980, cuando la situación económica
era mucho mejor que la actual y el gobierno tenía un control
más férreo sobre los acontecimientos. La retirada
de la vigilancia costera indudablemente provocaría una
precipitada carrera hacia el litoral norte de varios cientos de
miles de personas en busca de cualquier artefacto flotante en
que abandonar la Isla. Incidentes como el del Malecón habanero
podrían repetirse con facilidad, aunque a una escala muy
superior y con desenlaces imposibles de predecir.
Tampoco en 1980 existían inversiones extranjeras en Cuba.
Un caos de esa magnitud afectaría en primer lugar a la
industria turística, donde se concentra el mayor monto
del capital foráneo y una de las que más contribuye
a los ingresos en divisas. Si en otras ocasiones el Comandante
adoptaba decisiones políticas sin importarle sus consecuencia
económicas, ahora no estaba en condiciones de hacerlo.
A la brusca disminución del número de turistas que
desistirían de visitar a Cuba se le uniría la desorganización
de las empresas turísticas ante la fuga de muchos de sus
empleados.
Pero el Comandante no es de los que se retiran del juego que
organiza sin luchar hasta el final. Sacó de la manga de
su chaqueta militar un modestísimo dos de bastos: su declaración
con voz pausada de que «el instrumento principal con que
Estados Unidos compulsa la emigración masiva de Cuba es
el criminal bloqueo». Si esta jugada no podía ayudarlo
a ganar la partida ya perdida, por lo menos le serviría
para engrosar su saco de diatribas contra el vecino del norte.
Su contenido lo vertería sobre una mesa de juego más
propicia: la reunión de noviembre con los elementos «políticamente
correctos» solidarios de Cuba, su respuesta a la reunión
de Miami organizada por los Estados Unidos de la que ha sido excluido.
5
El viernes 5 de agosto, pasadas las 11 de la noche, el Comandante
informa que «en esta última lancha hubo ya víctimas
mortales: un policía fue asesinado y lanzado al agua. Hay
otro del que no hay noticias, pero se dice que le hicieron un
disparo en el abdomen, no hemos encontrado el cadáver,
hay la posibilidad de que sean dos». Se refería a
la lancha «Baracoa», que presta servicios en la bahía
habanera, y que había sido utilizada por varias personas
para abandonar el país el día anterior.
Más adelante, en el curso de esa comparecencia, la periodista
Rosalía Arnáes le siguió la rima al Comandante:
«es una provocación, una burla, evidentemente, que
reciban incluso a asesinos, homicidas, que son, por ejemplo, los
que usted acaba de informar que dieron muerte a un policía
nuestro, que hirieron a otro que quizás también
fallezca...» Cuando el Comandante se refiere a la mencionada
embarcación, el moderador afirma: «Y van los asesinos
ahí», a lo que el Comandante responde: «Van
los asesinos».
El domingo 7, Juventud Rebelde publica otra versión. Bajo
el título «Yo capturé a un asesino»,
el ciudadano Alberto Eduardo Martín cuenta el incidente
de la «Baracoa». Estando en el embarcadero siente
un disparo y se percata que tres personas, entre ellas un policía,
forcejaban con otra que tenía una pistola en la mano. Después
de tomar un auto y meterse en el muelle rescata del mar a dos
personas, una de las cuales le advierte que detrás viene
otra con una pistola que le «quitó a un policía
herido». Eduardo logra por fin inmovilizar a este último
individuo y le quita a su vez la pistola. Afirma entonces de manera
rotunda que «todo el mundo es testigo que ese tipo que yo
capturé es un asesino». En su entrevista se refiere
también al «policía, a quien, desgraciadamente,
después saqué ahogado».
Además de lo increíble de la hazaña del
joven Alberto Eduardo, sus declaraciones difieren de lo que el
Comandante dijo por televisión con tiempo suficiente (más
de 30 horas después de ocurrido el incidente) para conocer
todos los detalles: en una versión los asesinos escapan
hacia Estados Unidos, mientras que en otra el asesino es capturado
por un ciudadano. El comandante aseveró que el suboficial
«fue asesinado y lanzado al agua». Alberto Eduardo
dice que lo sacó ahogado y en ningún momento menciona
que estaba herido de bala.
Como vimos, éste declaró también que la
segunda persona que rescató le había manifestado
que «ese que viene atrás tiene una pistola y fue
quien se la quitó al policía herido». Es decir,
que el supuesto asesino no hizo más que apropiarse de la
pistola de quien ya había sido herido. Pero según
él mismo primero oye un disparo y después ve un
forcejeo en el que participa el policía, lo que hace difícil
pensar que estuviera herido.
¿Quién ultimó o hirió entonces al
suboficial de la policía? ¿Se habría herido
él mismo en medio del forcejeo? Caería al mar accidentalmente
y no sabía nadar? ¿Se lanzaría al agua con
la esperanza de ser rescatado?
En definitiva la «Baracoa» no pudo llegar a las costas
de Estados Unidos por falta de combustible. Fue capturada por
un guardacostas cubano que la trajo de regreso a Cuba. Aun quienes
se habían percatado de las evidentes discrepancias y contradicciones
de las versiones de los hechos, pensaron que quizás ahora
se aclararían los enigmas de cómo murió el
policía y dónde se encontraba el desaparecido, pues
los presuntos asesinos, según todas las versiones, se encontraban
ya en manos de las autoridades cubanas.
Pero el hecho de que la prensa escrita, radial y televisiva no
mostrara en ningún momento a los asesinos, que eliminara
de las informaciones cualquier referencia al desaparecido (se
rumora que también quiso abandonar el país y se
encuentra preso en Cuba luego que la Baracoa fue capturada), y
que nunca ofreciera detalle alguno de las circunstancias en que
murió el suboficial Gabriel Lamoth, no hizo más
que multiplicar las dudas sobre los acontecimientos.
Muchos no consiguen explicarse que una prensa estrictamente controlada
como la cubana publicara versiones tan opuestas de los hechos.
Pero durante los días siguientes a los disturbios del viernes
5, la prensa cubana bombardeó a la población con
todo tipo de manipulaciones de los hechos, con el objetivo preciso
de fomentar la indignación y dirigirla contra el «imperialismo
yanqui y sus agentes en Cuba» que supuestamente los promovieron,
los que, por cierto, nunca fueron presentados ante las cámaras
de TV.
Nada hay más útil que un muerto para conseguir
esos propósitos. En la carrera para conmover a la población
con otro «crimen» de los enemigos de la revolución
las discrepancias entre las versiones salieron a flote.
En definitiva, las ondas de radio y TV se las lleva el viento
y los periódicos, en el caso de Cuba, toman un camino menos
poético.
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Aportes al genocidio
El 6 de julio de 1980, el barco de río «XX Aniversario»
salió del centro turístico Canímar Abajo,
situado en las márgenes del río Canímar,
en Matanzas, con más de 60 pasajeros. Sergio Aguila Yanes,
de 19 años, sargento en el ejército cubano, reclutó
a su hermano menor Silvio y a sus amigos Roberto y Humberto, y
juntos habían planeado la fuga. Cuando el barco se alejó
de los muelles, sacaron sus armas e intentaron tomar por sorpresa
a los guardias. No pudieron y cuando uno de los guardias sacó
la pistola, Sergio disparó primero y lo hirió. Pronto
el barco estuvo bajo control de los muchachos, que ordenaron a
su capitán que se desviara hacia hacia los Estados Unidos.
El informe del tiroteo no tardó en llegar a Julián
Rizo Alvarez, primer secretario del Partido en Matanzas, que inmediatamente
convirtió un restaurante local en puesto de mando con teléfonos
directos a la oficina central del Partido y a Fidel Castro, que
le dio órdenes explícitas de que no se podía
permitir que el barco se escapara. Fidel Castro subrayó
a Rizo Alvarez «que pase lo que pase». Rizo despachó
enseguida varias lanchas torpederas para que detuvieran el «XX
Aniversario». Los barcos de guerra, más pequeños
y más rápidos, se acercaron al barco e insistieron
en que pararan y regresaran a Cuba. Los muchachos decidieron no
obedecer las demandas del gobierno y siguieron hacia el norte.
Después de que le notificaron por radio que las torpederas
no podrían detener al «XX Aniversario», Rizo
tomó una decisión. «Las órdenes fueron
no permitir que el barco saliera de Cuba, aunque eso significara
hundirlo». Como si supieran lo que iba a ocurrir, algunos
de los pasajeros levantaron a sus hijos rogando a los barcos del
gobierno que no dispararan. Rizo dio la orden de disparar y comenzó
la masacre de los hombres, mujeres y niños que estaban
a bordo del «XX Aniversario».
A pesar de que había dos barcos completamente armados
atacando al «XX Aniversario» y a sus pasajeros, Rizo
despachó otro patrullero más fuertemente armado
y a un avión que empezó a circular encima. Los pilotos
del avión empezaron el ataque justo antes de que el barco
de río saliera de las aguas cubanas. Después que
el avión hizo dos pases mortales, el barco estaba aún
milagrosamente a flote, aunque sólo capaz de navegar en
círculo. Para entonces, casi la mitad de sus sesenta pasajeros
estaban ya muertos o heridos. Cuando se dio cuenta de las repercusiones
internacionales que habría si el «XX Aniversario»
se escapaba, Rizo tomó el mando del enorme «23 de
Mayo» y le ordenó que interceptara y hundiera el
barco de río, mucho más pequeño. La tripulación
del «23 de Mayo» llevaron a cabo las órdenes
de hundir el barco, embistiéndolo por el medio. Buscando
su seguridad, Sergio había llevado a todas las mujeres
y niños a la bodega para que estuvieran fuera del alcance
de las balas. Aunque el primer golpe no hizo mucho daño
al barco, las mujeres y los niños, ahora atrapados abajo,
empezaron a gritar histéricamente. Segundos más
tarde, el «23 de Mayo» embistió por segunda
vez al barco y casi lo partió en dos. Al empezar a llenarse
de agua el «XX Aniversario», Sergio le dijo a Roberto,
el amigo de dieciséis años: «Perdóname,
Papito» y fue a la cabina. Entre los frenéticos gritos
de las mujeres y los niños de la bodega, Sergio sacó
la pistola y le gritó a Roberto: «Los comunistas
no me cogerán vivo nunca». Dirigió la pistola
a la sien y se mató.
Roberto Calveiro aún recuerda que las aguas se enrojecieron
alrededor de los cuerpos de los hombres, mujeres y niños
balaceados. También fue testigo del ahogamiento de los
que sobrevivieron la matanza inicial pero que no pudieron soportar
la fuerza del mar y se hundieron sin volver a salir más.
El propio Calveiro saltó al agua y empezó a nadar,
pero cuando los patrulleros lo vieron le empezaron a disparar.
Más tarde, cuando fue recogido en el mar por el cabello
y golpeado en un patrullero, los guardafronteras que le dispararon
le confesaron: «Chico, no sé cómo pudiste
sobrevivir con todas las balas que te disparé». Cuando
llegaron al fin a la costa, los guardias le dijeron a Roberto
que se echara a correr. Roberto se negó, sabiendo bien
que le dispararían. Aunque había salvado la vida,
le esperaban muchas otras experiencias al muchacho de 16 años
en los próximos doce años, que pasó en una
cárcel cubana.
El régimen rescató sólo 11 de los cadáveres
de los casi cuatro docenas de hombres, mujeres y niños
masacrados ese día. El gobierno no le dio ninguna explicación
a las familias de los desaparecidos, solo que habían muerto
en el mar durante el «secuestro» de un barco. El gobierno
no permitió entierros comunes. Antes de peritir a los diez
sobrevivientes que regresaran a casa, les ordenaron no hablar
con nadie sobre el incidente y no reunirse en grupos en que hubiera
más de dos de ellos presentes. Durante los próximos
dos años, tuvieron agentes del gobierno estacionados para
monitorear sus actividades, mientras intentaban sobornar a los
familiares de las víctimas, así como a los sobrevivientes,
dándoles televisores, refrigeradores y otros equipos usualmente
reservados para altos funcionarios del gobierno.
El 13 de febrero de 1981, catorce miembros de la familia Delgado
entraron en los terrenos de la Embajada de Ecuador. Unos cuantos
llevaban pistolas calibre .22 (sin detonador) como medida de precaución.
Tan pronto como estuvieron a salvo dentro del edificio de la embajada,
los Delgado entregaron sus armas al embajador ecuatoriano, Jorge
Pérez Concha. Cuando el gobierno cubano se enteró
del incidente, cortó inmediatamente la electricidad de
la embajada. Ecuador envió a su Secretario de Relaciones
Exteriores, Cornelio Marchán, a negociar la seguridad de
la familia Delgado. En las conversaciones estaban funcionarios
del gobierno ecuatoriano, funcionarios cubanos y los Delgado.
Después de siete días de negociación, Ecuador
anunció que había decidido conceder asilo político
a los Delgado. Se entregó a Rómulo Delgado un documento
oficial del gobierno ecuatoriano que especificaba los términos
del acuerdo. La delegación ecuatoriano regresó a
Quito el 20 de febrero, creyendo que se había resuelto
el dilema.
Cuando aterrizaron, sin embargo, supieron que el régimen
de Castro había renegado del acuerdo. Entre la 1 y las
4 a.m. del 21 de febrero, fuerzas especiales de Castro asaltaron
la embajada ecuatoriana. Todos los miembros de la familia fueron
golpeados salvajemente, niños incluidos. Los mayores fueron
encarcelados y dos de los niños fueron «puestos en
libertad» para entregarlos a familiares en Pinar del Río,
aunque siguieron bajo vigilancia y no se les permitió asistir
a la escuela. Owin Delgado, de 15 años, recibió
heridas tan graves en la cara y la cabeza (casi perdió
una oreja) que tuvo que ser trasladado a un hospital. El 3 de
marzo de 1981, después de estar en coma durante dos días,
Owin Delgado murió.
El teniente coronel Francisco Abad ordenó inmediatamente
que el cadáver fuera trasladado a una morgue en La Habana
para que le hicieran una autopsia. La familia del muchacho no
fue notificada. El gobierno preparó el velorio en una funeraria
de Santiago de las Vegas, un suburbio habanero casi a 200 millas
del pueblo natal de Delgado en Pinar del Río. El gobierno
cubano declaró que había enterrado a Owin Delgado
en una fosa común en el Cementerio de Colón, lugar
donde descansan los restos de muchos prisioneros políticos
y fusilados. El único miembro de la familia a quien se
le permitió asistir al entierro no pudo más tarde
identificar la tumba sin marca entre otras miles en el enorme
cementerio. Miembros de la familia que fueron después a
llevar flores a la tumba de Owin fueron rechazados y se les dijo
que el nombre del muchacho ni siquiera estaba registrado en el
cementerio.
Rómulo y Pascual Delgado todavía están cumpliendo
sus condenas de 43 y 45 años por intentar buscar asilo
político, y la verdadera ubicación de los restos
de Owin sigue sin ser conocida. La frontera alrededor de la base
naval de Guantánamo consiste de cuatro cercas de alambres
de púas, una torre de vigilancia con tres guardias armados,
camiones, perros de presa y un campo de minas. La bahía
de Guantánamo es patrullada regularmente por barcos armados
cubanos con guardias armados con granadas de mano y armas automáticas.
El 10 de noviembre de 1992, Amado Veloso Vega, de 23 años,
se dirigió con unos amigos a la Base Naval con la esperanza
de escapar. Después de caminar dos días sin comida
ni agua y de deslizarse ante varios agentes de la Seguridad del
Estado, los muchachos llegaron a la base. A las 10:15 p.m. del
12 de noviembre, intentaron correr a la libertad. Después
de trepar cuatro cercas de alambre y de pasar tres campos minados,
estaban a la vista del territorio de EU. A las 10:40 p.m., Amado
pisó una mina. La explosión le cortó completamente
las dos piernas y le quemó seriamente la cara, el cuello
y las manos. Los Guardafronteras cubanos, que escucharon la explosión,
le gritaron a Amado que no lo podían ayudar sin la aprobación
de un superior. Estuvo desangrándose y agonizando en la
«Tierra de Nadie» hasta las 7:06 a.m. del día
siguiente. Los guardias que recogieron su cuerpo lo declararon
muerto en el lugar. Amado que estaba apenas conciente y no podía
hablar, fue llevado al Hospital Agustin Neto, donde fue declarado
muerto al llegar. Del hospital, Amado fue trasladado a la morgue,
donde él recuerda haber escuchado decir a un doctor: «Qué
hace aquí... ¡está vivo aún!»
Se dice que el doctor renunció cuando se enteró
después que habían llevado a Amado a la morgue como
castigo por haber tratado de escapar. El centro de rehabilitación
rechazó a Amado cuando el personal descubrió la
causa de sus heridas y el gobierno le negó una tarjeta
de impedido y una pensión. Cuando Amado pidió ayuda
al gobierno, le dijeron que había otros que necesitaban
más ayuda que él. El 19 de junio de 1994, a las
2:00 p.m., oficiales de la Base Naval de EU vieron a un grupo
de cubanos que nadaban hacia la base, seguidos por un barco patrullero
cubano. Los guardias cubanos se acercaron a los nadadores y empezaron
a lanzar granadas a su paso. Aunque los oficiales de EU vieron
más tarde cómo recogían los cuerpos del agua,
no pudieron determinar la condición precisa de los nadadores.
Al día siguiente, 20 de junio, a la 1:30 p.m., barcos
patrulleros cubanos fueron vistos de nuevo lanzando granadas a
cubanos que nadaban hacia la base. Como si jugaran con la vida
de los nadadores, los soldados disparaban al agua con ametralladoras.
Los sobrevivientes fueron después sacados del agua y llevados
a prisiones en Cuba.
Una semana más tarde, el 26 de junio, a las 11 a.m., oficiales
de la Base Naval de EU observaron cuando barcos patrulleros cubanos
rodeaban a un grupo de nadadores, disparaban contra ellos con
ametralladooras y lanzaban granadas a su paso. Después
que varios nadadores aparentemente ilesos fueron llevados al barco,
tres cadáveres fueron recogidos con ganchos de pescar.
El 27 de junio, fue observado el Guardacostas cubano reprimiendo
violentamente otros dos intentos de llegar a la Base. A las 11:30
a.m., se vio a los guardias del patrullero lanzar dos granadas
cerca de un grupo de nadadores. Más tarde ese mismo día,
se vio a los guardias abrir fuego contra otro grupo de nadadores.
No se sabe si hubo sobrevivientes. El Subsecretario Asistente
de Estado para América Latina, Robert Gelbart, describió
los incidentes anteriores como «el tipo más salvaje
de comportamiento del que he oído nunca -incluso peor de
que lo que ocurría en el Muro de Berlín»,
mientras que la Casa Blanca emitió una protesta oficial
contra el gobierno de FC pidiendo una detención inmediata
de esas «bárbaras prácticas». El 1 de
julio de 1993, un ciudadano americano y un residente cubano-americano
recibieron disparos de las autoridades cubanas cuando intentaban
recoger familiares y traerlos a los Estados Unidos. También
mataron a tiros a tres cubanos cuando nadaban hacia el barco que
esperaba. Rick Hoddinott y Hugo Portilla, que había escapado
en una balsa en 1992, pensaba que no tenía otra opción
sino regresar a buscar a su esposa, Lourdes, y a su hija de cuatro
años, Monica. La embarcación, de 32 pies, fue vista
fácilmente por los cubanos que esperaban en la costa. Hoddinott
testificó más tarde que «lo próximo
que vi fueron unas cuarenta personas que nadaban hacia el barco».
Entre los nadadores estaban el esposo y el hijo de Barbara Manzini.
Barbara, una ciudadana americana que estaba de visita con sus
familiares en Cuba, se quedó en tierra y vio desarrollarse
los acontecimientos. El simple rescate de dos personas se haría
caótico. No pasaría mucho tiempo antes de que atrajera
la atención de los guardacostas cubanos estacionados a
sólo tresciendas yardas. Hoddinott recuerda haber visto
seis o siete guardias en la playa y luego a un barco del gobierno
cubano. Los oficiales cubanos, que dijeron después que
el barco encallado no estaba «cooperando con la demanda
de detenerse», abrieron fuego de repente, aunque el esposo
de Barbara Manzini, Rigoberto Hernández, gritaba desde
el barco: «¡No disparen! ¡No disparen! El barco
no se puede mover -está varado». Hoddinott fue alcanzado
dos veces en la rodilla y una vez en el pie por las balas de los
guardias que ahora disparaban desde la playa y desde el barco
del gobierno. Varios cubanos que nadaban hacia el barco de rescate,
indefensos y vulnerables, recibieron también disparos.
Hoddinott recuerda haber escuchado los gritos de los niños
y haber visto aguas ensangrentadas batir los blancos paneles del
barco. Cuando terminaron las ráfagas del guardia, diez
nadadores cubanos estaban seriamente heridos y tres de ellos,
todos jóvenes, muertos.
El más joven de las tres víctimas era Loamis González
Manzini, de 16 años. Su madre Barbara, cuyo padre murió
en 1961 también cuando intentaba escapar de la isla, fue
arrestada después por protestar por la muerte de su hijo.
Fue encarcelada como una supuesta «organizadora» de
la fuga. Los guardias dispararon también contra el esposo
de Barbara durante el desastre.
Una segunda víctima, Mario Horta Jr., tenía sólo
19 años. Su padre, que vive en Miami, ha dicho: «Nunca
pensé que perdería a mi hijo a manos del mismo régimen
criminal que mató a mi padre. Mi padre fue ejecutado por
el gobierno por 'actividades contrarrevolucionarias'. Sólo
quería un poco de justicia y libertad, igual que mi hijo».
La tercera víctima, Alfredo Evelio Marin, murió
a los 26 años. En ese momento su madre, sin sospechar nada,
estaba visitando familiares en Miami.
El tiroteo fue tan intenso que despertó a todo Cojímar.
Varias casas cercanas a la playa recibieron disparos. Cientos
de personas se reunieron en la playa y observaron la masacre.
Cuando llegó la policía, el pueblo ya estaba indignado
con lo que había visto. «Algunos empezaron a tirarle
piedras a los carros de la policía y a gritar consignas
contra el gobierno, y otros tiraban botellas», testificó
Barbara Manzini. El régimen de Castro respondió
enviando tres camiones llenos de tropas del Ministerio del Interior
especialmente entrenadas alrededor de medianoche.
Hoddinott describe lo que vio después que ayudó
a una muchacha y a su madre en tierra: «Cuando llegué
al fin a tierra, había cientos de manifestantes, quizás
mil, que gritaban y me aplaudían como si yo fuera un héroe».
Como Hoddinott estaba perdiendo mucha sangre, dos mujeres lo pusieron
en un taxi y lo enviaron a un doctor, donde fue localizado después
por las autoridades cubanas y trasladado a un hospital. Aunque
en el hospital comía arroz y frijoles, pescado y carne
diariamente, enseguida se dio cuenta de que otros pacientes no
eran tratados igual: «Creo que estaban tratando de impresionarme,
para que cuando regresara (a EU), parecieran buena gente»,
dijo Hoddinott. En la noche del 13 de octubre de 1993, Luis Quevedo
Remolina, de 23 años, y siete amigos, lanzaron su rudimentaria
balsa al mar. A las 7:00 p.m., los ocho jóvenes se subieron
a un camión y se dirigieron a la costa. En algún
sitio de la carretera entre Bacuranao y Tarará, los guardias
vieron el camión y le dispararon. Mientras el camión
se detenía, los jóvenes saltaron y corrieron en
todas direcciones. Los guardias capturaron enseguida a todos menos
a uno, que siguió eludiéndolos hasta que fue atrapado
entre ellos y el océano. Luis Quevedo Remolina, gritó
«No disparen» y se rindió. Los guardias no
dispararon. En cambio, comenzaron a golpear a Luis Quevedo repetidamente
con la culata de los rifles. Cuando se cansaron de golpearlo,
su víctima estaba cubierta de sangre y apenas agarrado
a la vida. El resto también fue golpeado y luego llevado
a Villa Marista. Luis Quevedo fue llevado a un hospital donde
murió. Su familia, después de buscar frenéticamente
en las estaciones de policía, hospitales y morgues, fue
informada al fin de su muerte 15 horas después. El gobierno
cubano le dijo primero a Esther Remolina que su hijo había
muerto instantáneamente, al recibir un disparo cuando intentaba
escapar. Cuando fue a vestirlo para el funeral, sin embargo, se
desmayó: no había disparos, sino contusiones y huesos
partidos.
En un conmovedor testimonio grabado por el activista pro derechos
humanos Ladislao Velázquez (que fue arrestado poco después),
la madre de Luis describió las condiciones del cuerpo de
su hijo: «Le aplastaron los testículos. Le rompieron
la mandíbula, le rompieron toda la boca. Lo golpearon con
las ametralladoras en el estómago. Dijeron después
que había muerto de un disparo pero cuando fuimos a vestirlo
en la funeraria vimos que no tenía ninguna herida de bala.
Lo despedazaron. Son asesinos. Son fascistas. Son criminales.»
La noticia se regó rápidamente por el pueblo natal
de Luis Quevedo, Regla. Cuando se supieron los detalles, la intranquilidad
pública se convirtió enseguida en indignación,
aunque la prensa gubernamental ....ni si quiera informó
la versión gubernamental del caso. Mientras tanto, no se
le permitía a amigos y familiares de los siete jóvenes
detenidos en Villa Marista que los visitaran. Uno de ellos, Luis
Abel Rodríguez Aguilera, estaba herido de gravedad por
haber sido golpeado repetidamente con la culata de una ametralladora
en la cabeza. Para evitar que su madre viera las heridas, los
guardias de seguridad le dijeron que su hijo no quería
recibir visitas.
En la tarde del 15 de octubre, unos 300 dolientes caminaban detrás
del carruaje que llevaba el cuerpo de Luis Quevedo. Muchos más
se unieron espontáneamente al atravesar el pueblo el cortejo.
De repente se encontraron que la policía había puesto
barricadas en la calle principal para desviar a la creciente multitud.
Gritos pidiendo justicia y el fin de la dictadura de Castro empezaron
a llenar las calles de Regla. «Asesinos, comunistas»,
gritaba la multitud. Lo que había empezado como una solemne
marcha fúnebre se había convertido en toda una protesta
pública contra la represión.
El chofer del carro fúnebre se negó a pasar por
la estación de policía. Los dolientes, sin embargo,
estaban decididos a expresar su dolor. Eide Regosa Pérez
rompió las ventanillas traseras del carro (por lo cual
fue condenado a un año en prisión). Abrieron la
puerta y sacaron el ataúd. Los dolientes corrieron, queriendo
todos cargar la caja, y el ataúd fue levantado. La multitud
lo colocó frente a la estación de policía.
Los gritos de «Abajo Fidel! ¡Abajo la dictadura!»
se hacían más fuertes mientras la policía
amenazaba a los manifestantes: «Sigan, sigan, cuando esto
se termine los vamos a golpear a todos». Más tarde
cumplieron sus amenazas y muchos fueron heridos y llevados a clínicas.
En el cementerio, una multitud que esperaba se unió al
cortejo fúnebre. Aunque la policía, que llegó
alrededor del mediodía, trató de dispersar la multitud
con amenazas y diciendo que no se permitiría ningún
entierro ese día, la gente se negó a abandonar el
lugar. A las 2:00 p.m. la policía llamó a las Brigadas
de Respuesta Rápida y le dio instrucciones para que dispersaran
por la fuerza a la multitud. Identificados con pañuelos
amarrados en el brazo, empezaron a atacar a los manifestantes
con palos y cadenas. Uno de los golpeados y arrestados fue Daniel
Santana Quevedo, hermano del muerto.
Daniel, cuya herida en la cara necesitó después
quince puntos, fue llevado al Departamento Técnico de Investigaciones.
También llevaron a ese lugar a los hermanos Héctor
y Eduardo Quevedo y a los hermanos Eduardo y Manuel Paz Quevedo,
todos familiares del muerto. Aproximadamente unos 30 cubanos fueron
arrestados en conexión con los acontecimientos de ese día.
El siguiente testimonio de la madre de Luis Quevedo REmolina,
Esther, ilustra cómo la familia seguía siendo perseguida
casi diez meses después del asesinato de su hijo. Esther
habla de su encuentro con Jorge Rojas, periodista del gobierno,
que intentó obligarla a decir que las acciones del gobierno
estaban justificadas. Accedió a hablar porque Rojas le
garantizó que la entrevista aparecería en la televisión
cubana.
Ante las cámaras y micrófonos, Rojas me preguntó
qué pensaba de la muerte de mi hijo. Le respondí
que no era lo que yo pensaba, sino que lo que había ocurrido
realmente, era que mi hijo había sido asesinado. Le expliqué
cómo abrí el ataúd, revisé a mi hijo,
le saqué el algodón de la boca y vi sus dientes
rotos, sus pómulos rotos. Lo vi brutalmente golpeado. Entonces
el periodista dijo que Luis había muerte de una herida
de bala. ¿Qué bala? Yo no vi ninguna bala, y aunque
eso fuera cierto, es un asesinato, porque las balas no caen del
cielo. Yo vi los golpes y deformaciones que tenía mi hijo.
Entonces, Rojas dijo que si yo no cooperaba, mi otro hijo, Daniel
Santana Quevedo, que ahora está encarcelado en el Combinado
del Este, sería condenado a más años de prisión.
Y que si yo decía otra cosa, Daniel recibiría una
sentencia menor. Yo respondí que no importaba si la sentencia
era de seis meses o de por vida, era injusta porque Daniel era
culpable sólo de protestar por la muerte de suhermano.
Nunca pasaron mi testimonio por televisión. Esa no era
la verdad tras la cual estaban». Daniel, el hermano de Luis
Quevedo, fue sometido a abusos físicos por lo menos en
tres ocasiones. Durante la manifestación, agentes de Seguridad
del Estados vestidos de civil lo golpearon hasta dejarlo inconciente
con bolas de hierro metidas en el puño. Mientras era arrestado
por «desafío», la policía cubana golpeó
a Daniel de nuevo, pero esta vez en su propio hogar, en presencia
de sus hijos, entre ellos su hija de siete años. Fue entonces
trasladado al Combinado del Este, donde los guardias intentaron
obligarlo a gritar «Viva Fidel». Cuando se negó,
Daniel fue golpeado brutalmente hasta que perdió el conocimiento.
La represión está lejos de haber terminado: los
Quevedo están bajo vigilancia constante, los activistas
que han luchado por informar al mundo lo que ocurrió esa
noche de octubre en que fue asesinado el joven Luis han sido silenciados
sistemáticamente por la policía política
de Cuba.
Aquí en Cuba, se violan los derechos humanos. Yo misma
estoy pasando algo inenarrable. Soy una muerta en vida. Asesinaron
a mi hijo, un pelotón de fusilamiento asesinó a
mi hermano en 1974, y tienen en prisión a mi hijo Daniel
por protestar por el asesinato de su hermano. Quiero que el mundo
entero escuche mi ruego. Quiero justicia para mi hijo Daniel que
está encarcelado injustamente. Quiero que todo el mundo
sepa que donde quiera que vaya, seguiré diciendo que ellos
asesinaron a mi Luis. Y pido justicia, no sólo para mi
hijo Daniel, sino para todos los jóvenes de Cuba.
Una lista más
El texto que sigue es la lista parcial disponible de las personas
que perecieron en el hundimiento del remolcador «13 de Marzo»
y de los sobrevivientes.
Los niños:
COTORRO
Cindy Fernández Rodríguez, 2
Caridad Leyva Tacoronte, 4
Helen Martínez Enríquez, 6 meses
José Carlos Nikel Anaya, 3
Yousel Eugenio Pérez Tacoronte, 11
Yasel Perodin Almanza, 11
GUANABACOA
Giselle (o Lissete) Borges Alvarez, 4
Juan Mario Gutiérrez, 10
ARROYO NARANJO
Angel René Abreu Ruiz, 3
MARIANAO
Yolindis Rodríguez Rivero, 2
Eliecer Suárez García, 11
Adultos desaparecidos:
COTORRO
Pilar Almanza Romero, 30
Yaltamira Anaya Carrasco, 22
Marta Carrasco Tamayo, 45
Yuliana Enríquez Carranza, 23
Manuel Gayol, 58
Reinaldo Marrero, 48
Marjolis Méndez Tacoronte, 17
Odalys Muñoz García, 21
Leonardo Notario Góngora, 27
Marta Caridad Tacoronte Vega, 33
GUANABACOA
Ernesto Alfonso Loureiro, 25
Lissette María Alvarez Guerra, 24
Lázaro Borges Briel, 34
Joel García Suárez, 20
Armando González Raizes, 50
Augusto Guillermo Guerra Martínez, 45
Mario Gutiérrez, 35
Fidelio Ramel, 50 (capitan del remolcador «13 de Marzo»
y secretario del Partido Comunista de Cuba)
ARROYO NARANJO
Jorge Arquímides Lebrigio Flores, 28
Julia Caridad Ruiz Blanco, 35
MARIANAO
Miralis Fernán Rivero, 27
Omar Rodríguez Suárez, 30
Eduardo Suárez Esquivel, 35
Estrella Suárez Esquivel, 45
Sobrevivientes:
COTORRO
Modesto Almanza Romero, 28 (detenido en Villa Marista, luego liberado;
logro escapar de Cuba posteriormente; localizado en la Base Naval
de Guantanamo)
Darney Estévez Martínez, 3
José Fabián Valdés, 17 (detenido en Villa
Marista, luego liberado)
Eugenio Fuentes Díaz, 29 (detenido en Villa Marista)
Fidel González, 35
Daniel González Hernández, 23 (detenido en Villa
Marista, luego liberado)
Janette Hernández Gutiérrez, 19 (logro escapar de
Cuba posteriormente; localizada en la Base Naval de Guantanamo)
Milena Labrada Tacoronte, 3
Román Lugo Martínez, 29 (logro escapar de Cuba posteriormente;
localizado en la Base Naval de Guantanamo)
Reinaldo Marrero Jr., 16
Daisy Martínez Fundora, 26
Juan Gustavo Martínez Gutiérrez, 36 (detenido en
Villa Marista, luego liberado)
Yandi Gustavo Martínez Hidalgo, 9
Raúl Muñoz García, 22 (detenido en Villa
Marista)
Sergio Perodin Almanza, 7 (logro escapar de Cuba posteriormente;
localizado en la Base Naval de Guantanamo)
Sergio Perodin Pérez, 38 (detenido en Villa Marista, luego
liberado; logro escapar de Cuba; localizado en la Base Naval de
Guantanamo)
Susana Roca Martínez, 8
Mayda Tacoronte Vega, 28
GUANABACOA
Jorge Luis Cuba Suárez, 24
María Victoria García Suárez, 28
Daniel Prieto Suárez, 26 (hijo del capitan Fidelio Ramel
y miembro del Ministerio del Interior; detenido en Villa Marista)
Iván Prieto Suárez, 24
ARROYO NARANJO
Arquímides Lebrigio Gamboa, 52 (detenido en Villa Marista,
luego liberado)
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La cronología táctica
1993
junio 29-- La administración Clinton enmienda ligeramente
las restricciones para viajar a Cuba, agregando entre los favorecidos
a personas con actividades claramente definidas como educacionales
o religiosas y de organizaciones de derechos humanos reconocidas.
julio 1-- Levantamiento en Cojímar, el este de La Habana.
Estreno de las tan celosamente entrenadas Fuerzas Anti-Motines.
Ricky Robert Hoddinott y Hugo Portilla se aventuran en la lancha
"Midnight Express" a recoger a la familia de Portilla
y son sorprendidos en la costa por una escuadra de Guardafrontera
que abre fuego indiscriminado sobre ellos y algunos transeuntes
que intentan ganar el bote. Muere Loamis González-Manzini,
de 16 años, Mario Horta, de 18, y Alfredo Evelio Marín,
de 26. El pueblo permanece ocupado militarmente por más
de 2 meses.
julio 7-- El gobierno de EUA protesta por el ataque contra la
lancha tripulada por Hoddinott y Portilla y un funcionario dice
que "el gobierno cubano hizo uso excesivo de la fuerza".
julio 23-- La administración Clinton emite directrices
para mejorar las comunicaciones entre EUA y Cuba, de acuerdo con
lo estipulado por la Ley de Democracia para Cuba.
octubre 13-- Asesinado en Regla --en la rivera este de la bahia
habanera-- Luis Quevedo, de 24 años, que fuera sorprendido
tratando de escapar del pais y sufriera una brutal golpiza a manos
de miembros del Ministerio del Interior.
octubre 14-- Alzamiento de Regla. Los funerales del joven Luis
Quevedo se convierten en una marcha de protesta en la que participan
miles de personas. Los acompanantes sacan el feretro y lo llevan
en hombros por las calles de la poblacion en medio de gritos contra
Fidel Castro y coreando el himno nacional cubano. La policia opta
esta vez por no confrontar a la airada multitud.
1994
enero-- Llegan 248 balseros a EUA.
febrero-- Llegan 348 balseros.
marzo-- Llegan 474 balseros.
abril-- Llegan 726 balseros.
mayo-- Llegan 716 balseros.
junio 4-- Varias familias de barrios de La Habana se apoderan
de un barco de drenaje y salen del puerto de Mariel. Las grifin
abren fuego durante una persecusión de 4 horas, hiriendo
a cuatro personas. 61 civiles que eluden a las Fuerzas de Guardafronteras
que disparan salvas y de las salvas pasan a las balas de guerra.
El capitan de la draga, Luis Leiva, declara en Miami que los guardias
no tiraron al grupo. Tiraron para que el barco se detuviera pero...
"abriendo dos huecos en su casco". Tres de los pasajeros
sufrieron lesiones y fracturas. Medicos de Key West amputan la
pierna izquierda de Olirio Malagon, de 49 años, uno de
los lesionados.
junio 17-- Setenta y dos cubanos a bordo del remolcador "Mar
Azul", de 80 pies de eslora, son tiroteados durante horas
en el Estrecho de la Florida por las grifin de la isla. El remolcador,
que ya esta haciendo agua por sendos boquetes de unos 2 pies de
diametro, es localizado por la Guardia Costera de EUA. Fueron
perseguidos por tres grifin y embestidos repetidamente por otro
remolcador. En un momento determinado, un mayor del Ministerio
del Interior consiguio abordar el "Mar Azul" y comenzo
a disparar contra la cabina del capitan, pero fue reducido por
los refugiados. Los atacantes trataron de inutilizar las helices,
luego intentaron cortar el paso de la nave, por ultimo dispararon.
Todo infructuoso. Hubo solo una fractura en el tobillo sufrida
por Dunia Herrera, de 27 años. Ya bajo la proteccion del
buque de la Guardia Costera norteamericana, el mayor del Ministerio
del Interior fue devuelto a una de las grifin.
junio 19-- No obstante su encarnizada determinacion de dar caza
al "Mar Azul", las tripulaciones de las tres grifin
son arrestadas al llegar a tierra por ordenes expresas "del
Comandante en Jefe" que los considera "acobardados ante
la presencia de un guardacostas yanqui".
En junio, temperatura «Mariel» en la Corriente del
Golfo: llegan 1 173 balseros a EUA.
julio 13-- Unos treintidós cubanos, entre ellos más
de 20 niños, desaparecen al ser hundido por las autoridades
castristas el remolcador «13 de Marzo» cuando intentaba
abandonar la isla. Clinton condena la acción, llamándola
un ejemplo de la naturaleza brutal del régimen cubano.
Fidel Castro se defiende argumentando que ha sido un accidente
y culpa a EUA por una supuesta política migratoria que
alienta a los cubanos «a salir en embarcaciones peligrosas
y a secuestrar barcos y aviones». El metodo de hundimiento
había sido utilizado exitosamente antes, el 6 de julio
de 1980, a la altura del río Canímar (unos 100 kilómetros
al este de La Habana), con un saldo probable de 45 víctimas,
también niños y mujeres en su mayoría. Pero
el fracaso reciente con una draga y el remolcador "Mar Azul"
habia exacerbado los animos.
julio 22-- El Senado norteamericano aprueba la enmienda h.R.
4603 (Ley de Apropiaciones del Departamento de Estado) al condenar
el hundimiento del barco cubano «13 de Marzo».
julio 25-- Cinco cubanos secuestran un pesquero usando un revólver
de juguete y luego recogen a docenas de personas y viajan a EUA
con 78 a bordo.
julio 26-- Desviada una lancha de las que transportan pasajeros
en el puerto de La Habana. El gobierno se apresura en declarar
que dos grifin de las Fuerzas de Guardafrontera siguen a la embarcacion
pero sin acercarse --para evitar «accidentes». La
Guardia Costera norteamericana recoje a 15 de sus 30 pasajeros.
En julio han llegado 1 010 balseros.
agosto 3-- Una segunda lancha de pasajeros es desviada con rumbo
a EUA y son rescatados en el Estrecho de la Florida por la Guardia
Costera de EUA.
agosto 4-- Un grupo de 8 personas lidereado por Ramon Fidel Basulto
Garcia se apodera de una tercera lancha --la "Baragua"--
y esta se encuentra sin combustible, detenida a 28 millas al norte
de La Habana. Finalmente todos son capturados y enviados a prisión.
El suboficial de policia Gabriel Lamoth Caballero, que se hallaba
a bordo de la embarcacion, muere en circunstancias nunca esclarecidas
por el gobierno cubano.
agosto 5-- Disturbios en La Habana. Fidel Castro amenaza con
el viejo discurso: un éxodo masivo de cubanos hacia EUA
si Washington continua alentando a los cubanos «a salir
ilegalmente». En respuesta, el gobierno norteamericano advierte
que no permitirá otro Mariel y que Fidel Castro no dicta
la política migratoria de EUA.
agosto 8-- El recluta Leonel Macias escapa de Cuba con 24 amigos
en una embarcacion militar de ferrocemento y es acusado por Fidel
Castro en una de sus alocuciones televisivas de dar muerte al
teniente Roberto Aguilar Reyes.
agosto 11-- En una conferencia de prensa transmitida en vivo
en EUA desde la televisión cubana, Fidel Castro insiste
en que el teniente Aguilar fue asesinado por el reservista Leonel
Macías González, de 19 años, que admitió
llevar a cabo el secuestro del 8 de agosto. Repite la acusación
de que las autoridades de EUA alientan la inmigración ilegal
y dice que Cuba no será responsable de proteger la frontera
de EUA.
agosto 14-- Unas 250 personas coreando "¡Nos vamos!"
asaltan el tanquero "Jussara", atracado en Mariel y
demandan ser llevados a EUA. Su número llega a más
de 700 mientras la policía se muestra incapaz de evitar
que otros cientos más suban a bordo. Las autoridades cubanas
prohíben la salida del tanquero, sin embargo, y los posibles
refugiados bajan a tierra al día siguiente.
agosto 15-- Fidel Castro abre las costas para que los cubanos
salgan en balsas hacia EUA. El cambio de politica resulta en un
aumento del número de cubanos que llegan a las costas norteamericanas,
el más alto desde Mariel.
agosto 19-- Ante la avalancha de refugiados cubanos, Clinton
cambia la política migratoria y anuncia que los «refugiados
ilegales de Cuba» no pueden entrar a EUA. La Guardia Costera
de EUA tiene órdenes de llevar a la base naval de Guantánamo
a aquellos rescatados en el mar.
agosto 20-- Clinton anuncia cuatro medidas contra el gobierno
de Cuba. Prohíbidos los envíos de dinero a Cuba.
Reducción de los viajes «charter» entre Miami
y La Habana. Uso de todos los medios al alcance de EUA para aumentar
y amplificar sus transmisiones a Cuba. Continuar presentando las
violaciones de derechos humanos del gobierno cubano ante Naciones
Unidas y otras organizaciones internacionales.
agosto 25-- La administración Clinton ofrece reanudar
las conversaciones migratorias y asegura no tener interés
en ampliarlas hacia otros asuntos, como pide el gobierno de Cuba.
Agosto cierra con 21 300 balseros.
septiembre 1-- Se inician en New York las conversaciones sobre
migración entre EUA y Cuba.
septiembre 9-- Firma de acuerdo migratorio, a través del
cual Cuba se compromete a asegurar la salida legal, segura y ordenada
de los cubanos hacia EUA, a la vez que EUA afirma que otorgará
un mínimo de 20 000 visas anuales. La política de
EUA descontinúa la práctica de otorgarle permanencia
a los emigrantes cubanos que llegaran ilegalmente.
El mes termina con 11 061 balseros «pescados» por
la Guardia Costera norteamericana y trasladados a Guantánamo,
donde se llegan a almacenar más de 30 000 balseros.
noviembre 10-- EUA anuncia que mediante un sorteo otorgará
5 000 visas a cubanos mayores de 18 años.
noviembre 16-- El presidente de la Asamblea Nacional del Poder
Popular y principal negociador cubano en las conversaciones con
EUA, Ricardo Alarcón, asiste en Washington "a un foro
sobre salud".
1995
enero 19-- Concluyen en New York las conversaciones entre funcionarios
cubanos y norteamericanos previstas para revisar la implementación
del acuerdo firmado en septiembre.
enero 25-- Ofrecen testimonio ante el Congreso de EUA los sobrevivientes
del «13 de Marzo». Durante la audiencia, el representante
Dan Burton, presidente del Comité de Asuntos del Hemisferio
Occidental de la Comisión de Relaciones Exteriores de la
Cámara de Representantes, señala que la democratización
de Cuba será la principal prioridad de la subcomisión
en los próximos 2 años.
marzo 7-- The Washingon Post informa que los asesores de politica
exterior de Clinton le han recomendado eliminar algunas de las
medidas implentadas el verano anterior contra Fidel Castro. Pero
funcionarios del gobierno se movilizan rapidamente para restar
importancia a la informacion. En Ginebra, la Comision de Derechos
Humanos de Naciones Unidas censura de nuevo a La Habana. La comision
integrada por 53 paises adopto por 22 votos a favor, ocho en contra
y 23 abstenciones, una resolucion sobre Cuba auspiciada por Estados
Unidos.
marzo 20-- Rescatados 13 balseros cubanos en Man Key, unas 8
millas al oeste de Key West. Las autoridades de EUA inician investigacion
pues sospechan la existencia de un contrabando de inmigrantes
indocumentados.
abril 2-- Vuelven las amenazas. Un funcionario cubano no identificado
declara a The Washington Post que si el año pasado los
EUA «vieron 30 000 balseros, este año pueden ver
un millón». Posteriormente el gobierno cubano se
apresura en desestimar la declaración.
abril 11-- Unas 30 corporaciones norteamericanas firman cartas
de intencion con el gobierno de La Habana en prevision de un eventual
levantamiento del embargo.
abril 12-- El gobierno cubano insiste en que no esta amenazando
con un nuevo exodo.
abril 13-- Un alto funcionario no identificado del Departamento
de Estado dice que Washington responderia con uno de sus "planes
de contingencia" en caso de un nuevo Mariel. Un vocero cubano,
Miguel Alfonso, admite no obstante que "la emigracion masiva
pudiera ocsionarse".
abril 14-- Catorce balseros cubanos son descubiertos por la noche
a la altura de Watson Island --a 1 milla del downtown de Miami.
Nueva oleada de balseros en el horizonte.
abril 17-- En New York, primera de las dos reuniones secretas
de Peter Tarnoff con Ricardo Alarcón para la firma de un
discutido acuerdo migratorio. Ocurre en audiencia paralela a la
reunion para el chequeo de los acuerdos migratorios. La segunda
reunión tiene lugar 10 días después en Toronto,
Canadá. Liberado el exrecluta cubano Leonel Macias del
Centro de Detencion de Krone, en Miami, que huyo de Cuba el pasado
8 de agosto y habia sido acusado por Fidel Castro de dar muerte
al teniente Roberto Aguilar Reyes.
abril 18-- Un titular de El Nuevo Herald dice que «Mares
en calma presagian "temporada de balseros"». Un
funcionario no identificado del Departamento de Estado dice que
«no hay razón para creer que habrá un éxodo
masivo como el del año pasado».
abril 20-- Cuba y EUA declaran estar satisfechos con la marcha
del acuerdo migratorio firmado en septiembre. EUA mantiene a sus
funcionarios ignorantes de las conversaciones secretas. Celebracion
en La Habana del juicio contra Ramon Fidel Basulto Garcia y las
otras siete personas que lo acompanaron en el frustrado secuestro
de la lancha "Baracoa", el pasado 4 de agosto. Pena
de muerte solicitada por fiscalia para Fidel Basulto Garcia como
castigo por la muerte del suboficial Gabriel Lamoth.
mayo 2-- Anuncio del acuerdo migratorio producido por las reuniones
secretas Tarnoff-Alarcón. Primeras protestas en Miami.
El acuerdo posibilita a EUA desembarazarse del problema de los
más de 30 000 refugiados cubanos estacionados en Guantanamo.
mayo 9-- Devuelto a Cuba el primer grupo de 13 personas capturadas
en alta mar por la Guardia Costera --en cumplimiento del nuevo
acuerdo migratorio. De inmediato en Cuba los baslseros son puestos
bajo vigilancia de la policía política castrista.
mayo 13-- La Habana anuncia que un segundo grupo de 11 balseros
capturados por la Guardia Costera es devuelto poco después
de las 12 del dia a bordo del buque norteamereicano «Beronof»,
matricula 1318, en un espigón del puerto de Cabañas,
a unos 100 kilómetros al oeste de La Habana. En el mismo
día, dos lanchas grifin de las Fuerzas de Guardafronteras
de Cuba persiguen y atacan con golpes por las bandas a una pequeña
embarcación que, con 24 personas a bordo, intentaba llegar
a EUA. Yalina Real Gort, de 22 años, muere a consecuencia
de los golpes. Los guardafronteras cubanos disparan y lanzan garfios
con el intento de hacer capturas.
mayo 15-- Roberto Robaina anuncia desde La Habana el segundo
encuentro de tipo «La Nación y la Emigración»
a celebrar entre el 3 y el 6 de noviembre del año en curso.
mayo 16-- Paro y manifestaciones de miles de cubanos en Miami
en protesta por los nuevos acuerdos migratorios.
mayo 18-- Aristides se entusiasma. Un grupo de 14 refugiados
cubanos es deportado de Haití a Republica Dominicana.
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La cronología estratégica
1959
enero 1, 6-- Caída del gobierno de Fulgencio Batista, que
huye a Republica Dominicana. Fidel Castro --líder del Movimiento
Revolucionario 26 de Julio y jefe del Ejército Rebelde--
alcanza el poder, junto con un amplio frente de grupos de oposición.
Los soldados victoriosos de Castro entran en La Habana.
febrero 16-- Fidel Castro se convierte en el Primer Ministro
cubano.
abril-- Fidel Castro pospone las elecciones generales en Cuba
al menos por 4 años para «resolver nuestros problemas»
y «crear las condiciones para unas elecciones libres».
Al visitar EUA, niega que los americanos tengan ninguna causa
de preocupación por el comunismo en Cuba.
mayo 17-- Ley de Reforma Agraria. El gobierno cubano expropia
8.3 millones de acres (3 millones 361 500 ha.)
julio 17-- Renuncia Urrutia como presidente de Cuba, acusando
a Castro de tramar una toma comunista de Cuba. Castro instala
en el poder a Dorticós. Ha eliminado del Gobierno Revolucionario
a los que él considera «los miembros menos radicales»
--en muchos casos, sus primeros enemigos potenciales.
1960
marzo-- El barco francés «La Coubre», cargado
de municiones, explota en el puerto de La Habana mientras se descargaban
armas y municiones belgas. Castro culpa a EUA por la explosión
y la muerte de 70 personas.
mayo 7-- Fidel Castro ingresa en el mapa de la guerra fría.
Establece relaciones diplomáticas con la URSS.
mayo 11-- Clausurado El Diario de la Marina --último periódico
independiente-- después de publicar un editorial criticando
al gobierno.
junio 18-- Cuba firma un acuerdo comercial con la URSS.
junio 29-- Cuba expropia las refinerías Texaco, Esso y
Shell.
julio 6-- El presidente Eisenhower suspende las cuotas azucareras
de Cuba.
agosto 7-- Fidel Castro expropia todas las propiedades privadas
norteamericanas en la isla, entre ellas 36 centrales azucareros
de EUA --valor estimado de más de 500 millones de dolares.
septiembre 28-- Se organizan los Comites de Defensa de la Revolución.
octubre 19-- EUA embarga las exportaciones a Cuba.
noviembre-- John F. Kennedy elegido presidente de EUA.
diciembre 20-- Fidel Castro empieza la purga del sistema judicial
cubano.
1961
enero 3-- EUA rompe relaciones diplomáticas con Cuba en
respuesta a la exigencia cubana de que en un término de
48 horas reduzca a 11 personas el número de empleados de
su embajada en La Habana.
abril 15 a 21-- La frustrada operación de Playa Girón
(o Bahía de Cochinos). Después de tres días
de lucha, es derrotada una fuerza de tarea organizada por la CIA;
1 180 de los 1 500 hombres que formaban parte de la fuerza son
capturados. Fidel Castro encarcela ademas --«para evitar
la proliferación de la quinta columna»-- a más
de 100 000 opositores en todo el pais. Primer progrom americano.
Es considerada la mayor redada de toda la historia del continente.
mayo 1-- En la concentración del primero de mayo, Fidel
Castro elimina las elecciones en Cuba y anuncia la nacionalización
de las escuelas privadas.
diciembre 7-- Fidel Castro se declara «marxista-leninista
hasta el último día de mi vida». Afirma que
ha sido comunista desde el principio de la revolución.
1962
enero-- La Organización de Estados Americanos (OEA) cancela
la membresía de Cuba.
febrero-- EUA inicia el embargo comercial a Cuba.
marzo 19-- Comienza el racionamiento de comida en Cuba.
octubre 14-- Crisis de los cohetes. Fotos aéreas revelan
el emplazamiento de cohetes soviéticos en la isla. El presidente
Kennedy ordena una cuarentena naval y aérea de la isla.
14 días después, Jruschov ordena la retirada de
los cohetes. EUA se compromete a no invadir Cuba.
diciembre 23-- EUA paga 56 millones de dólares en alimentos,
medicinas y maquinaria agrícola por los prisioneros de
Bahía de Cochinos.
1963
noviembre-- Kennedy asesinado en Dallas. El vicepresidente Lyndon
Johnson ocupa la presidencia.
1964
La OEA vota a favor de suspender las relaciones diplomáticas
y comerciales con Cuba debido a las actividades subversivas cubanas
en Venezuela.
noviembre-- Johnson electo presidente de EUA.
1965
octubre 10-- Se abre el puerto de Camarioca a los exilados cubanos
que quieran ir a buscar familiares.
diciembre 1-- Comienzan los Vuelos de la Libertad.
1966
El Congreso establece la Ley de Ajuste Cubano, la cual le otorga
al Fiscal General el derecho de conceder el status de residente
permanente a aquellos cubanos ingresados al país después
del primero de enero de 1959 y que hayan permanecido un año
en EUA.
1967
octubre 9-- Muerte del Che Guevara, derrotado por el ejercito
boliviano y abandonado por Fidel Castro, cuando intentaba fomentar
una revolución en Bolivia.
1968
marzo 13-- Fidel Castro confisca los restantes 55,600 pequeños
negocios privados de Cuba, incluyendo los vendedores callejeros.
noviembre-- Richard Nixon electo presidente de EUA. Reelecto
en 1972.
1970
julio 26-- Castro admite el fracaso de la zafra de los 10 millones.
Asegura que permanecerá en el cargo por demanda popular.
Cuba se hace más dependiente de la ayuda económica
de la URSS.
1973
febrero 15-- EUA y Cuba firman un acuerdo contra los secuestros
aéreos. Ambos países se comprometen a devolver a
los secuestradores o a someterlos a juicio.
abril 6-- Se detienen los Vuelos de la Libertad después
de traer a 260 561 refugiados cubanos a EUA.
1975
julio 29-- EUA y otras 15 naciones votan dan por terminadas las
sanciones de la OEA contra Cuba.
El secretario de Estado Henry Kissinger, arquitecto de la política
norteamericana de apertura hacia la República Popular China,
reevalúa la política hacia Cuba e inicia contactos
con el gobierno cubano. Eventualmente, EUA modifican su embargo
comercial para permitir que las subsidiarias norteamericanas en
terceros países comercien con la isla. El cambio tiene
lugar después de acuerdos de la OEA que permiten a sus
miembros determinar individualmente la naturaleza de sus relaciones
diplomáticas y comerciales con Cuba.
octubre 12-- Fidel Castro envía tropas a Angola en apoyo
al Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA). La operación
obliga a Kissinger a suspender sus esfuerzos. Concluye el progreso
de las conversaciones con Cuba.
1976
febrero 15-- Un referéndum nacional aprueba la nueva constitución
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