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CARTA A LOS JEFES DE ESTADO Y GOBIERNO DE LA UNION EUROPEA,
CANADA Y ESTADOS UNIDOS.

Por Jorge Olivera Castillo.
Periodista independiente del Grupo



Excelencias: En vista del notable deterioro de la represión en Cuba contra todo ciudadano que ejerza derechos consignados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, he determinado dirigirme a ustedes con el deseo de pedirle, hoy más que nunca, su solidaridad y apoyo.
Las acciones emprendidas por el gobierno en los últimos meses llegan a niveles tales que bien podrían considerarse en los ámbitos del terrorismo de estado.
Turbas alentadas por la policía política han protagonizado sendas golpizas, allanamientos, entre otras formas de asedio no menos alarmantes.
Lo peor de toda esta espiral represiva es la impunidad de los hechos. Las víctimas reales y potenciales se encuentran en absoluto desamparo. Pues no existe ninguna institución dentro del país para implementar las denuncias pertinentes.
El partido comunista monopoliza desde hace más de 47 años, conceptos como patria, nación, estado, sin dejar espacios cívicos para quienes difieren de los lineamientos ideológicos vigentes.
El terror ha cobrado una dimensión que mantiene a la familia cubana, en un permanente susto. La indefensión y la crueldad de los represores ha enraizado la doble moral y el silencio de la mayoría, que teme ir a la cárcel o recibir el estigma de ser un contrarrevolucionario e inmediatamente pasar a la marginación y ha sufrir otros castigos inherentes a un sistema que institucionaliza el atropello sin que nada le importe.
Puedo dar testimonio del abuso y la crueldad. Fui sancionado a 18 años de privación de libertad en Abril de 2003, por ejercitar el periodismo sin la supervisión de los censores oficialistas. Enfermo, me recluyeron en una celda apenas alumbrada y saturada de insectos. Tuve que beber agua contaminada y la comida era regularmente servida en estado de putrefacción.
El 6 de Diciembre de 2004, después de 20 meses y 18 días sometido al más cruel de los tratos, las autoridades penitenciarias me concedieron una Licencia Extrapenal por motivos de salud.
Ahora pretenden devolverme a la cárcel. No se me permite ni a mí, ni a mi familia partir al exilio. Las autoridades migratorias de Cuba nos niegan el permiso de salida, un procedimiento que refleja en que país estamos viviendo.
Para desestabilizarme psicológicamente y agudizar mis padecimientos del Colon, funcionarios de un Tribunal del municipio donde resido me comunicaron nuevas disposiciones que buscan además la humillación y el chantaje.
Desde el 21 de Febrero se me prohíbe salir de los límites de Ciudad de la Habana, sin una autorización del Tribunal, tampoco participar en festejos y eventos públicos y me quieren situar en un empleo decidido de antemano por la instancia judicial que supervisará la conducta junto a miembros del Partido, sindicato y otros del centro donde finalmente me asignen.
De incumplir con lo establecido, se me amenaza con el retorno a la prisión. Las intenciones son marcadamente arbitrarias y torturantes, por lo que les reitero su atención sobre cuanto pueda ocurrirme en lo adelante.
Los exhorto encarecidamente a que utilicen sus buenos oficios a favor de quienes en Cuba abogan por la reconciliación, el tránsito pacífico a una democracia y el pluralismo.


Periodista Jorge Olivera Castillo.
independiente del Grupo de los 75.