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"Si hubiera abundancia, ¿quién va a robar?",
dijo Oscar Espinosa Chepe, un economista cubano que se convirtió
en disidente. "Prácticamente nadie puede vivir en
Cuba trabajando honestamente", agregó.
Cuando leí esto,
no entendí cómo Oscar podía tener una creencia
tan inocente sobre un asunto tan trágico. Lamentablemente,
el desmantelamiento ético que se ha producido en la población
cubana a lo largo de décadas es tan raigal, que sus consecuencias
van mucho mas allá que lo que podría significar
un simple cambio de condiciones materiales con una mayor o menor
abundancia, para que las cosas comiencen a retomar el buen camino.
Hay quienes aseguran que será el reto de varias generaciones.
Mientras más
tiempo se ha vivido en la Isla, peor es el efecto de este flagelo.
Conozco compatriotas acá, llegados hace poco por el bombo
o atravesando fronteras, selvas y ríos, algunos que han
pagado miles de dólares por alcanzar esta tierra "prohibida".
Conozco muchos, y cada vez conozco más, que aquí
roban en sus centros de trabajo, que andan jugándole cabeza
al jefe, lo mismo en la construcción, donde esperan que
el supervisor suba al piso 9 para ellos bajar al tercero y acostarse
a dormir en medio de la jornada laboral, que en una oficina de
donde sacan las hojas de papel, las carpetas y los bolígrafos
para confeccionar los proyectos de la escuela de los niños.
Conozco quien se queja constantemente de vivir acá peor
de lo que lo hacía en Cuba trabajando en una Oficoda o
robando en una de carnicería. Se quejan porque acá
tienen que trabajar y allá vivían "más
fácil". Se conduelen porque sólo han podido
comprarse un "transportation" en menos de un año
que llevan acá. Que viven en un efficiency y no ven la
hora en que el milagro de la Lotto los saque de ese hueco. Terminan
diciendo que se devolverán a Cuba cuando todo cambie. Y
yo me pregunto
¿A qué van a volver? Por qué
quieren volver? Evidentemente el objeto de su nostalgia es una
vida de "búsqueda" y de "resolvedera",
estilo que dista bastante del que brinda el trabajo y el salario
como base del nivel de vida. Otros, peor, afirman que nunca deberían
haberse ido...
Generaciones enteras
de cubanos no saben lo que es vivir sin apagones, sin hambre y
sin robar. Porque ya nacieron a oscuras, viendo a sus padres y
abuelos resolviendo y arañando el día a día
de la sobrevivencia. No saben ni se imaginan cómo puede
ser la vida de otra forma y cuando han llegado aquí, a
la tierra de la Abundancia con mayúscula, se sienten perdidos
y defraudados. Y cuando hablo de abundancia no sólo hablo
de la material, hablo de la abundancia de oportunidades, de estudios,
de negocios, de empresa, en esta tierra donde hay mil maneras
decentes para no tener que pensar que la vida entera se la van
a pasar en un efficiency ni con un transportation, que por cierto,
es mucho mas de lo que algunos tenían o podían aspirar
a tener en Cuba.
Le he preguntado a
amigos cubanos, con dinero suficiente como para pensar en alguna
inversión futura en la Isla y me han dado negativas rotundas:
"Ni pensarlo. Llevar dinero a ese país e invertirlo
en un negocio, seria echar agua en una cesta y comprarse mil problemas.
Si ahora, que no hay nada se lo roban todo, ¿qué
no se robarán cuando haya dinero y recursos invertidos,
y negocios productivos generando ganancias y moviendo insumos
que valgan realmente la pena ser robados, traficados, mal habidos?
¿A quién vas a poner tú al frente de esos
negocios allá que no te robe? ¿En quién vas
a confiar para eso? No way!!"
Oscar sí tiene
total razón al afirmar que nadie puede vivir en Cuba trabajando
honestamente. Porque quien se lo plantea de esa manera, nunca
alcanza más que a sobrevivir y eso, no es vida.
Cuesta trabajo imaginar
ese panorama idílico que algunos visualizan una vez que
el sátrapa se esfume. ¿Llegará la abundancia,
porque todo se encaminará correctamente, gracias a la inversión
de mucho capital en un mercado ávido y casi virgen? Entonces,
¿todos los errores serán superados y todos marcharán
parejos y unidos en la construcción de la Nueva Cuba por
la vía del trabajo honesto? Cuesta trabajo imaginar, de
verdad, cómo es que va a ser todo eso.
Publicado en Cubanet
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