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Oficialistas irrumpen en marcha de esposas de disidentes cubanos


Publicación: 3/20/05


(AP) - LA HABANA (AP) - Dos centenares de mujeres partidarias del gobierno cubano, al grito de "¡Viva Fidel!", irrumpieron el domingo en la marcha semanal de las esposas de disidentes presos, luego de una misa en que éstas oraron por la libertad de sus maridos.

No hubo golpes y nadie resultó herido en el enfrentamiento verbal el Domingo de Ramos frente a la Iglesia Santa Rita, donde las mujeres conmemoraban el segundo aniversario de la ola de detenciones en que 75 disidentes quedaron encarcelados.

Sin embargo la tensión era palpable en la confrontación ruidosa e inusual, que llevó a los vecinos a abandonar sus casas y detuvo el tráfico.

Como todos los domingos, unas 30 "damas de blanco" _como se denomina al grupo de esposas de disidentes, por el color de sus atuendos - con flores en las manos iniciaron su manifestación por el amplio bulevar frente a la parroquia.

Tres cuadras más adelante fueron sorprendidas de frente por una nutrida columna de unas 200 partidarias gubernamentales custodiadas por hombres de civil que llevaban walkie-talkies y las coordinaban. Los hombres se negaron a identificarse ante los periodistas.

Blandiendo banderas cubanas y consignas progubernamentales como "¡Viva la Revolución!" estas mujeres se colocaron detrás de las damas de blanco y las siguieron en su recorrido habitual de regreso hasta la iglesia y el parque contiguo.

Mientras las partidarias del gobierno coreaban la "Internacional Socialista", las esposas de los disidentes entonaron una canción a "la Virgen Mambisa", la Señora del Cobre, patrona de Cuba.

"No podemos permitir que vengan a destruir nuestra revolución", expresó una de las manifestantes pro-gobierno, que se negó a decir su nombre. Algunas dijeron que habían sido convocadas por la Federación de Mujeres Cubanas pero otras aseguraron que estaban allí espontáneamente.

"Se oye, se siente, el pueblo está presente", corearon las féminas de la columna progubernamental que además portaban carteles exigiendo la libertad de cinco agentes de la inteligencia cubana detenidos en Estados Unidos en 1998 por acusaciones de espionaje.

Las esposas de los disidentes aseguraron que lo sucedido sólo logrará intensificar su empeño.

"No van a amedrentarnos", expresó Dolia Leal, esposa de Nelson Aguiar, uno de los disidentes condenados.

"Vamos a seguir como siempre. A nosotras nadie nos manda, ni adentro ni afuera", manifestó por su parte Laura Pollán, casada con Héctor Maseda, otro de los encarcelados.

En marzo del 2003, 75 disidentes fueron apresados y un mes después se los sentenció a duras penas acusados de recibir dinero y apoyo de parte del gobierno de Estados Unidos para intentar derrocar al gobierno cubano. Tanto los activistas como el gobierno de Washington negaron la acusación.

A lo largo del año pasado 14 de ellos fueron liberados por problemas de salud.

"El gobierno se siente impotente", dijo Bertha Soler, esposa de Angel Moya, otro disidente prisionero.

"Nosotros somos unas mujeres pacíficas... estamos pidiendo la libertad de hombres que no han hecho nada. Si esto es democracia ellas pueden pedir, y nosotros también", añadió.