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Madres y esposas de disidentes cubanos presos, conocidas como
las Damas de Blanco, marcharon por calles de La Habana para pedir
la excarcelación de sus familiares.
La marcha se celebró
en el segundo aniversario del encarcelamiento de más de
70 opositores al gobierno. 
La marcha fue el inicio de una serie de protestas que se llevarán
a cabo este fin de semana para conmemorar el segundo aniversario
del encarcelamiento de más de 70 opositores al gobierno
de Fidel Castro.
A pesar de que algunos
han sido liberados, la mayoría permanece en prisión
por hablar en contra del régimen actual.
Las mujeres se proponen
realizar tres jornadas de vigilia y oración por la liberación
de más de 60 disidentes que aún se encuentran encarcelados.
Vestidas de blanco,
las mujeres acusaron a la prensa cubana de ignorar deliberadamente
el tema.
Antes de iniciar la
marcha, las damas oraron por varias horas en la casa de Laura
Pollán, esposa de Héctor Maseda, condenado a 20
años de prisión.
"Las damas de
blanco no tienen preferencia por ninguna tendencia ideológica
ni religiosa, nosotras luchamos sencillamente por la libertad
de nuestros esposos, la unión de nuestras familias",
expresó Pollán.
Silencio de la prensa
Con una banda que decía
"Amnistía" en sus pechos, las Damas de Blanco
entregaron una carta a la Unión de Periodistas de Cuba
(UPC) y al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT)
en la que critican el silencio de la prensa estatal sobre la situación
de sus familiares.
Las Damas de Blanco
acusaron a la prensa cubana de ignorar deliberadamente el tema.
"Estamos aquí para reclamar nuestra página,
nuestro espacio, porque aunque no les guste, no pueden negar que
amamos a nuestros esposos, nuestras familias, nuestra Patria,
porque somos cubanos, vivimos y amamos a nuestro país",
dice la misiva.
Este viernes, Amnistía
Internacional (AI) denunció que en Cuba existen "71
presos de conciencia", para los que pidió libertad
inmediata.
La organización
defensora de los derechos humanos también expresó
su preocupación por los supuestos malos tratos que estas
personas reciben de guardias penitenciarios, así como por
las difíciles condiciones en que viven.
Gerardo Ducos, investigador
de AI para Cuba, presentó un informe en rueda de prensa
en Madrid, España, con motivo del segundo aniversario del
apresamiento de los disidentes.
Las damas de blanco
no tienen preferencia por ninguna tendencia ideológica
ni religiosa, nosotras luchamos sencillamente por la libertad
de nuestros esposos
Laura Pollán
El informe también coincide con la sesión anual
de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que se celebra
en Ginebra, Suiza, hasta el 22 de abril.
El gobierno de Cuba
ha negado en reiteradas ocasiones que se violen los derechos humanos
en el país y acusa a los disidentes de ser "mercenarios"
al servicio de Estados Unidos.
En marzo de 2003, 75
opositores fueron juzgados sumariamente y condenados a penas de
cárcel de hasta 28 años.
Payá acusa
También se conoció
que el opositor cubano Oswaldo Payá acusó al gobierno
de su país de "violar sistemáticamente"
los derechos humanos.
Hay prisioneros que
se mutilan miembros, que se cortan las venas, que se inyectan
petróleo, que se suicidan, ahorcándose para escapar
del horror
Oswaldo Payá,
opositor cubano
En un mensaje enviado a la Comisión de Derechos Humanos
de Naciones Unidas, Payá dice que el gobierno no respeta
las resoluciones de ese organismo que piden que se ponga fin a
las violaciones a los derechos humanos.
El mensaje de Payá
se refiere específicamente a un discurso del canciller
cubano, Felipe Pérez Roque, ante la comisión de
la ONU, en el que dijo que "en Cuba no hay y no ha habido
nunca una ejecución extrajudicial, un solo desaparecido".
El disidente, premio
Sajarov del Parlamento Europeo, indicó que "en Cuba
sí hay desaparecidos y se sabe quiénes los desaparecieron".
En el mensaje añade
que "hay prisioneros que se mutilan miembros, que se cortan
las venas, que se inyectan petróleo, que se suicidan, ahorcándose
para escapar del horror".
El disidente desafía
a los representantes del gobierno cubano que se encuentran en
Ginebra a que expliquen por qué reprimen iniciativas como
el Proyecto Varela, que pide reformas constitucionales.
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