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LiberPress- La Habana
Cuando pienso en la libertad, pienso en tí cubano, pienso
en tí hermano mío. Me duele tu dolor, el dolor del
presidio, del destierro, de la discriminación, de la intolerancia,
del racismo, del odio, de las miserias humanas que denigran tu
dignidad. Cuando pienso en la libertad me duelen las injusticias
que se cometen contra los seres humanos. Aquellos que nos oprimen
en nombre de la ley ¿Cuál ley? La de los antiguos,
la que mata la espiritualidad humana. Cuando pienso en la libertad
pienso en tí hijo mío, pienso en tí madre
querida que en tu regazo maternal alimentas la esperanza y la
fe de tener a tu hijo entre tus brazos, pienso en el sacrificio
y la valentía de miles y miles de prisioneros políticos
cubanos que mis ojos vieron sufrir en las cárceles de La
Cabaña, Isla de Pinos, Guanajay, entre otras. Pienso en
los que han muerto y hoy no están entre nosotros. Pienso
en todos los hombre mujeres y niños que hoy están
con nosotros porque te aman ¡Oh Libertad!
Cuando pienso en la libertad pienso en tí esposo mío
que este 6 de diciembre cumples la honrosa misión de permanecer
7 años preso en una cárcel de máxima seguridad
y en un régimen carcelario mayor severo en tu propio país,
Cuba, porque un día dijiste que la pena de muerte y el
aborto es un crimen contra la humanidad, porque no soportaste
la violencia inmerecida contra los seres humanos y decidiste predicar
y practicar con tu ejemplo la no violencia. Recuerdo siempre este
pensamiento tuyo: "Oh violencia, resisto hospedarte en mi
cuerpo, apartaos de mí animal salvaje, quiero ser un hombre
humano". Dr. Oscar Elías Biscet: tu causa no necesitó
de abogados porque no tuvo jueces, como tampoco tuvo testigos
porque no los necesitabas, tu causa es legítima verdadera
y justa, que hagan mentira no solo de tu verdad sino de la verdad
de todos los cubanos que aman y buscan la Libertad para nuestra
patria.
Me has dicho que vives en una celda fría, húmeda
y oscura, cuyas paredes son blancas, donde no hay ventanas, solo
unas pequeñas ranuras en la pared, que duermes sobre una
tabla y que ni siquiera tienes una mesa y una silla para escribir.
Sabemos que hace muchos años no ves una puesta de sol,
un amanecer o un ramillete de estrellas. ¿Qué sol?
Si hay soles que irradia la Sudáfrica del Caribe que ya
no está oscura porque la luz se expande de adentro hacia
afuera y esa luz es el amor incondicional de los cientos de cubanos
que como tú y miles de cubanos están pidiendo para
nuestros conciudadanos, que vivamos en un Estado de Derecho. Te
castigan por no ponerte uniforme, tu causa no necesita uniforme,
está vestida de los ideales más hermosos que pueden
exhibir con orgullo todos los hombres y mujeres que hoy están
en prisión, que han salido de la esclavitud que los oprimía
a la libertad del espíritu que concierne a la dignidad
humana, la que suprime de los corazones humanos el odio, el miedo,
la que trae paz y reconciliación entre lo hombres, la que
perdura, la que libera, la que mezcla lo humano con lo divino,
la que construye y nos dignifica a todos, como tus pensamientos:
" la libertad y la no violencia hijas gemelas del amor al
prójimo" Dr. Biscet. Para tí y para todos nuestros
hermanos nuestras mejores bendiciones y esta hermosa melodía
espiritual que vibra en mi corazón ( "we shall overcome"
-) cuando pienso en la libertad.
Lic Elsa Morejón Hernández
29 de Noviembre de 2006
* Esposa del Dr. Oscar Elías Biscet González , Presidente
de la Fundación Lawton de Derechos Humanos y prisionero
de conciencia
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