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"Cuando
las palabras pierden su significado, el pueblo pierde su libertad"
(Confucio)
Hoy día términos como "hecho, preferir, imponer,
organizar, orden" han perdido su sentido de acto personal.
Los ideólogos y pensadores socialistas han contribuido
de manera especial a la pérdida del valor original de muchas
palabras, y como bien señala Fiedrich A. Hayek, cuanto
más se estudia la obra de los pensadores comunistas, más
podemos apreciar el uso de un lenguaje animista, manifestación
del vocabulario similar al utilizado por las diversas religiones.
Un ejemplo claro está en la personificación de la
palabra "sociedad".
¿Quién no ha escuchado y utilizado hasta el cansancio
las expresiones "lucha de clases, modo de producción,
fuerza laboral, plusvalía, infraestructura y superestructura,
dialéctica o dictadura del proletariado"?
El empleo de determinado tipo de expresiones afecta muchas veces
cuestiones de hecho, pero sobre todo enmascara interpretaciones
o teorías relativas al hecho en sí mismo. "Sociedad"
se comenzó a utilizar desde Carlos Marx como sinónimo
de Estado, perdiendo de esta forma su valor original. Es un cambio
de hecho, pero además enmascara una intencionalidad.
Así, el significado de ciertas palabras puede inducirnos
a error. Decía Hayek que muchas de las palabras incorporadas
a nuestro lenguaje de hoy son de naturaleza tal que si se las
emplea habitualmente conducen a conclusiones erróneas.
Pasa con palabras como "pueblo, elecciones o "gobierno",
que no tienen igual significado en una democracia que en un régimen
totalitario comunista.
Señala Hayek en su obra "La fatal arrogancia":
"Uno de los peores abusos del término 'social' que
aniquila totalmente el significado del sustantivo a que se aplica,
estriba en el casi universal empleo de la expresión 'justicia
social'". Fraude semántico equiparable al que se comete
al hablar de democracia popular, según Charles Curran (1958,
The Spectator, 6, 8 de julio) o el que se comete en Cuba con términos
como "poder popular", o peor, llamarle república
al régimen totalitario castrista.
Analizando bien los términos y sus significados, la llamada
"justicia social" aplicada por el socialismo (ya de
por sí este término es un fraude) es sinónimo
en Cuba -y lo fue en el ex campo socialista- de miseria, injusticia,
falta de libertad, crimen, GULAG, por lo que su verdadero
significado es "justicia antisocial", y así debiera
decirse, por lo que cuando se habla en el mundo de hoy de "justicia
social", ¿de qué estamos hablando?
¿Qué significa la palabra "libertad" en
el mundo del comunismo totalitario, si en su nombre se conculca
la propiedad individual, los derechos más elementales del
hombre, su propìa libertad?
Los comunistas han demonizado las palabras "mercado, dinero,
comercio, propiedad, capital", y se han apropiado de otras
sin ningún recato, como "democracia, paz mundial,
justicia".
En Cuba, paraíso del eufemismo y el absurdo, el régimen
ha usado términos como "Unidades Militares de Apoyo
a la Producción (UMAP)" para nombrar a sus campos
de concentración, "nueva escuela" para enmascarar
el trabajo semiesclavo de los jóvenes estudiantes en la
agricultura. Se llama "agentes" a los chivatos, "misión
internacionalista" a la injerencia en los asuntos internos
y hasta a la ocupación de otros países, "pueblo
indignado" a las bandas paramilitares que conforman a las
Brigadas de Respuesta Rápida, "Poder Popular"
al dominio absoluto de un solo hombre sobre todo un pueblo, "libertad"
a la opresión más descarnada, "democracia"
al totalitarismo, y así hasta llegar a expresiones más
populares, como llamarle "ropa reciclada" a la ropa
de uso, "jinetera" a las prostitutas.
Los comunistas, desde Marx, han dotado de ánima a muchos
de sus términos, dándoles un significado casi religioso.
En su desprecio por la masa que dicen representar y defender,
la burocracia estalinista, hija predilecta del "comunismo
científico" (¿quieren mayor desatino semántico?),
en su afán de dominio manipulan sin recato los significados.
Expresiones como "el Che vive, juramos ante la efigie de
Lenin" y el culto dedicado a héroes y mártires
tienen más connotación religiosa que materialista.
El culto animista del comunismo, tan contrario a su pregonada
materialidad, tiene por finalidad la manipulación de las
masas, forma parte de su estrategia de dominio absoluto. Como
bien dijo Confucio, "cuando las palabras pierden su significado,
el pueblo pierde su libertad". La única salida es
la rebelión del espíritu contra el totalitarismo
marxista, y la recuperación, hasta donde sea posible en
el mundo de hoy, del verdadero significado de las palabras claves
que identifican a nuestra civilización occidental. Ahora
están promocionando un nuevo término: "Socialismo
del siglo XXI". Denunciemos su verdadero significado.
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