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La joven de 27 años, Yordanka Abat Paz, perdió su
embarazo deseado, estuvo en peligro de muerte y presenta daños
permanentes en su organismo, como resultado del proceder inadecuado
e irresponsable que sufrió en el hospital, de manos de
los médicos que la asistieron al buscar ayuda profesional
por presentar un cuadro de hiperemesis gravídica.
En el año 2004, la Sra. Abat fue ingresada en el Hospital
Materno ¨Hijas de Galicia¨, en la ciudad de la Habana,
con diagnóstico de Hiperemesis Gravídica (vómitos
provocados por el embarazo) y gestación de nueve semanas.
Le indicaron el tratamiento usual: hidratación por venoclisis
y medicamentos parenterales (vía sanguínea) que
atenúan los efectos de las hormonas causales de los vómitos.
Pasada una semana, al no evidenciarse ninguna mejoría en
su estado de salud, con intolerancia gástrica hasta para
la asimilación por vía oral de las soluciones líquidas,
los ginecólogos decidieron interrumpir la gestación
mediante legrado uterino.
A pesar del legrado los síntomas persistieron, lo que determinó
la realización de un análisis sanguíneo de
gonadotropina coriónica, cuya cifra indicó una concentración
propia de embarazo. Para corroborar el resultado le hicieron un
ultrasonido transvaginal donde no se visualizó la referida
gestación.
Los especialistas concluyeron en su valoración médica
que la paciente presentaba un embarazo extrauterino y, por tanto,
la sometieron a una intervención quirúrgica de urgencia.
Días después de la cirugía Abat Paz fue dada
de alta hospitalaria por la favorable evolución que tuvo,
pero antes los doctores le explicaron que la sometieron a operación
sin necesidad, pues se confirmó en el salón que
no tenía ningún embarazo fuera del útero.
La Sra. Paz fue ingresada nuevamente en ¨Hijas de Galicia¨
a los tres días de estar en su casa, aquejada de malestar
general, fiebre de 39 40 grados celsius, dolor bajo vientre,
taquicardia y secreción vaginal.
Luego de una semana de tratamiento con antibióticos de
amplio espectro, por medio del examen vaginal los médicos
determinaron que mantenía en la cavidad uterina restos
del legrado que le habían practicado anteriormente y, por
ello, ordenaron llevarla otra vez al salón para volverla
a legrar.
Cuando Yordanka se recuperó de la anestesia fue informada
que a consecuencia de la septicemia (infección generalizada)
encontraron un marcado deterioro en los órganos de su aparato
ginecológico, lo que los obligó a extirparle el
útero, las trompas y los ovarios, como medida extrema para
evitar peores complicaciones.
La paciente fue trasladada para la sala de cuidados intensivos
del Hospital Clínico Quirúrgico ¨Díez
de Octubre¨ reportada de muy grave, donde cuatro días
más tarde le diagnosticaron una oclusión intestinal
y, acto seguido, la sometieron a otra intervención quirúrgica
de urgencia.
Cuando por fortuna, al cabo de dos meses, logró salir con
vida y abandonar el hospital la remitieron para la consulta de
patología de cuello del Materno ¨Hijas de Galicía¨,
allí el doctor que la examinó le aseguró
que no era necesario mantener un seguimiento, que podía
vivir una vida plena con la única limitante de que no podría
tener más hijos.
En la actualidad, debido a la menopausia post-quirúrgica
Yordanka padece de frecuentes crisis de artrosis por la falta
de calcio en su organismo, además, presenta dispareunia
(dolor al tener relaciones sexuales), infección vaginal
a repetición, oleadas de calor e irritación nerviosa,
con la agravante de no contar con atención médica
adecuada.
El Dr. Jacinto, jefe del programa materno-infantil del mencionado
Materno, fue el encargado de darle respuesta a la queja emitida
por Yordanka Abat ante las autoridades de salud.
El galeno reconoció que hubo errores de parte de los médicos
que la atendieron, pero le pidió que valorara que, como
otros seres humanos, esos profesionales están a expensas
de equivocarse y, además, le hizo énfasis en que
tomara en cuenta que debía agradecer todos los servicios
que la revolución había puesto de modo gratuito
en función de restablecerle la salud, según sus
palabras, "generosidad del estado que no la tendría
en ningún otro país".
La legislación jurídica vigente en Cuba no contempla
la indemnización por el estado de los daños producidos
a pacientes en los casos de negligencias médicas. Las personas
que resultan víctimas de ese tipo de situaciones, como
en el caso descrito, solo tienen por opción resignarse
ante lo sucedido.
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