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La Habana, Cuba
El proyecto que tenían en Cuba los gobiernos anteriores
a 1959 era prolongar la capital habanera a todo lo largo de su
litoral. Iban a ser bellos los repartos Bahía, Alamar,
Habana del Este, Colinas de Villa Real.
El proyecto no llegó a materializarse. Durante el gobierno
de Carlos Prío Socarrás se pensó que en menos
de cinco años los repartos podían estar terminados,
o sea, mucho antes de 1958. Hoy puede decirse que La Habana no
finaliza en el túnel de su bahía, sino que continúa
un poco más allá, pero no como estaba concebido:
casas independientes, edificios de apartamentos confortables con
bellos y modernos diseños arquitectónicos, avenidas,
parques naturales, fábricas, hospitales, escuelas.
En los terrenos que ocupó el reparto Colinas de Villa Real,
por ejemplo, situado en el cruce de Vía Blanca y Avenida
del Túnel, a la derecha del reparto Alamar, ya existía
en 1957 un acueducto propio, alumbrado soterrado sin postes de
ningún tipo en la vía pública, avenidas de
veinte y treinta metros de ancho, con aceras, contenes y pavimentación.
Todo de primera calidad.
Este reparto era posiblemente el que más áreas verdes
y bellezas naturales poseía. Su urbanización, muy
costosa según datos de la época, se realizó
a un ritmo vertiginoso, tal y como se levantaron los altos edificios
del Vedado, en menos de cinco años en la década
del cincuenta.
Colinas de Villa Real se consideró desde un principio un
verdadero modelo de residencial moderno, planificado en todos
sus detalles. Llama la atención también que la vara
de terreno en este reparto tenía un costo de seis dólares,
equivalentes a seis pesos cubanos en aquel entonces, una cifra
que no estaba muy lejos del poder adquisitivo de la clase media,
sobre todo si tenemos en cuenta que existía una empresa
privada muy próspera y dinámica.
En la actualidad, los repartos del este habanero han sido diseñados
sobre la base de viviendas prefabricadas producidas en plantas
instaladas en Cuba provenientes de la desaparecida Unión
Soviética. Es posible que ninguno de ellos sea ejemplo
de una ciudad de nuevo cuño. Son lo opuesto a las ciudades
modernas de cualquier país. La urbanización prácticamente
no existe, la arquitectura de los edificios es monótona,
las áreas verdes están abandonadas. El mantenimiento
brilla por su ausencia.
A pesar de su excelente franja costera las playas de la capital
no se aprovechan para el turismo nacional ni el extranjero.
En la actualidad, Colinas de Villa Real no se llama así.
Aquel proyecto dejó de tener nombre propio para convertirse
en una zona militar más desde los primeros tiempos del
gobierno revolucionario.
Colinas de Villa Real es una zona de la capital donde sobresalen
las feas barracas para soldados, en medio de una urbanización
moderna realizada en 1956, pero con fines muy diferentes
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