Color




CUBA, ¡¿EL PAÍS DE LA INFORMÁTICA?!. UNA NUEVA VISIÓN.
Carlos Céspedes


El siglo 21 es el de la cibernética. Todos los países del mundo en mayor o menor grado avanzan en lo referente a la utilización de diferentes sistemas operativos y programas con el fin de optimizar las faenas en todos los aspectos de la vida.

Nuestro país tardíamente se ha venido sumando a este movimiento tecnológico en la enseñanza (en marzo del 2002 fue introducida la computación en la enseñanza), y a partir de ese instante, el gobierno castrocomunista hace intentos desesperados con la finalidad de convertirse en el paladín mundial de la utilización de esta herramienta en la educación.

Ciertamente el estado ha ubicado computadoras en los centros de educación primaria, media y superior, pero aun son insuficientes y muy ineficientes los programas de enseñanza de esta técnica sobre todo para los niveles elementales.

Otro aspecto es el acceso a la red de redes (INTERNET) que no existe en los centros educacionales, -ni siquiera a la INTRANET nacional-, por lo que los educandos se ven imposibilitados a nutrirse de informaciones de primera mano.

De acuerdo con el mensuario oficialista de informática y comunicaciones "PUNTO CU" (# 35, octubre 2005), "la informatización de la sociedad se define en Cuba como el proceso de utilización ordenada y masiva de las tecnologías de la información y las comunicaciones para satisfacer las necesidades de información y conocimiento de todas las personas y esferas de la sociedad".

Completa y absolutamente burlona esta aseveración de esta publicación vocera de la informática gubernamental. Son escasísimos los usuarios particulares que pueden acceder legalmente a la INTERNET que está radicalmente limitada a los personeros y/o miembros de la nomenklatira de la dinastía gobernante. Como un paliativo grotesco es el acceso a la INTRANET cubana con sus limitados accesos y su correo limitado por la censura encubierta.

En el noticiario nocturno de la televisión cubana del día 7 de julio notificaron que existe la conectividad con la INTERNET de los llamados "Joven Club de Computación y Electrónica" -suerte de academias para aprender el uso de las computadoras-. Esto es solamente factible para el staff de instructores de los mismos (con tiempo limitado) y no así para los alumnos y usuarios de estos centros y además con las limitaciones que hablábamos en otro momento en esta crónica.

Ya que hablamos de los "Joven Club" es necesario decir que este intento de "democratizar" el uso de la computación es una fantasía, pues el criterio de selección de los participantes en los diversos cursos que se imparten en los mismos, esta tamizado por la óptica de la politización de los aspirantes.

Caso aparte son los extranjeros que viven por cualquier en la isla y a los que se les cobran tarifas en extremo altas con "solapadas" advertencias de no acceder a las páginas Web con los temas o de las organizaciones que la policía política considere lasciva al estado cubano, es decir, a los temas tabú acerca de la libertad, democracia, o las auspiciada por los grupos de oposición al anciano gobernante.

Mientras escribo recurre a mi mente el reclamo del psicólogo, periodista independiente y patriota cubano Licenciado Guillermo Fariñas, en su justo reclamo a tener libre acceso a la red de redes (él y todos los cubanos), por lo que mantuvo una huelga de hambre desde finales del mes de enero sin que por ello el gobierno halla manifestado la aprobación de las concesiones a sus reclamos.

Castro a través de sus voceros aduce que el "bloqueo" (embargo) por parte de los gobiernos norteamericanos, es el causal de que en Cuba no pueda hacerse masiva y extendida el uso de las tecnologías de la informática.

Pero aquí hasta los niños más pequeños comprenden y saben de algún modo que esto es otro de los pretextos sin pies ni cabeza dados por el régimen para la restricción de la información.

Esta claro que al senil mandatario nunca ha querido, ni le conviene, que las personas de por acá se informen, conozca, sepa, lo que clandestinamente día a día logra por los mas disímiles medios conocer, informarse y saber.

Como colofón se me ocurre hacerle una petición al nuevo Castro en el poder (Raúl) la misma que le hiciese al octogenario Castro (Fidel): Señor, Ud. presume de regir al pueblo de mayor cultura y educación, permita tener libre acceso a la red de redes a los cubanos. No nos deje vivir por mas tiempo en la desinformación y el ostracismo.

Desdichadamente sabemos que Ud. tampoco se dignará a acceder a ello.