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Nelson
Molinet Espino fue condenado a 20 años de prisión
por el mero hecho de
defender los derechos de los trabajadores cubanos. Junto a él
otros siete sindicalistas fueron acusados y juzgados por tribunales
parciales y en rápidos juicios sin garantías procesales,
dado que tanto tribunales como fiscales se encuentran bajo el
control gubernamental. En Cuba, la Asamblea Nacional del Poder
Popular elige al presidente, al vicepresidente y a los demás
jueces del Tribunal Supremo Popular, así como al fiscal
general de la República y vicefiscales generales. Todos
los tribunales dependen de la Asamblea Nacional del Poder Popular
y del Consejo de Estado. Por otro lado, los abogados son empleados
del gobierno y una postura de oposición mantenida frente
a los fiscales o de impugnación de las pruebas presentadas
por la Seguridad del Estado o por los servicios de inteligencia
puede suponer la pérdida de su propio puesto laboral.
Durante el proceso
fueron defendidos por abogados funcionarios del gobierno y sin
que apenas mediaran entrevistas con los acusados de veinte minutos.
El artículo
14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
recoge las normas internacionales para un juicio justo y el derecho
a ser juzgado por un tribunal de justicia independiente e imparcial.
Cuba no firmó dicho Pacto.
Cuba es un país
donde el sindicalismo independiente no existe. Tan sólo
una central sindical, la Central de Trabajadores Cubanos: CTC,
es legítima. Dicha Central depende del Partido Comunista
Cubano, siendo así que el trabajador carece de libertad
alguna para defender sus legítimos derechos. La capacidad
de elegir entre diversas opciones, de valorar quienes o qué
organizaciones defiendan mejor sus intereses, de tomar decisiones,
está en Cuba negada. El Código de Trabajo Cubano
no contempla la negociación colectiva, prohibiéndose
expresamente la libertad sindical. El recurso último de
cualquier trabajador de países democráticos y derecho
reconocido, la huelga, está también prohibida.
La indefensión
de los trabajadores ante cualquier discriminación, abuso
o injusticia toma carta de patente. En estas condiciones, mientras
la negociación colectiva y el convenio colectivo son inexistentes,
el Estado controla de manera absoluta el mercado laboral decidiendo
salarios y condiciones de trabajo. Para el trabajador, recurrir
ante cualquier problema al único sindicato legal es toparse
contra un sólido muro de imposibilidades y negativas. Al
contemplarse un único sindicato y depender éste
directamente del propio gobierno, los trabajadores cubanos carecen
de toda posibilidad de recurso o defensa fuera de los cauces que
el sistema impone.
La Confederación
Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), de
la que forman parte los sindicatos españoles UGT y CCOO
a pesar de que éstos han dado pocas o ninguna muestras
de solidaridad hacia los sindicalistas independientes cubanos,
ha denunciado en reiteradas ocasiones -la última en el
informe anual sobre la situación de los derechos sindicales
en distintas partes del mundo presentado el pasado mes de octubre-
las constantes violaciones de los derechos laborales en la isla.
Sin embargo, el gobierno cubano tilda a éste organismo
de estar al servicio del neoliberalismo y de responder a campañas
de descrédito contra Cuba y/o de estar desinformada. Sin
embargo, la visita a la isla de delegados internacionales sindicalistas
fuera de los cauces gubernamentales está prohibida.
Nelson Molinet junto
a otros siete sindicalistas fue detenido en la primavera del 2003
por no acatar la arbitrariedad y el dominio omnipotente de la
única central sindical reconocida. Por defender a los trabajadores
cubanos, por luchar por la mejora de unas condiciones laborales
que coloca a Cuba en paladín de la violación de
cualquier tipo de derecho internacionalmente reconocido.
Nelson Molinet es presidente
de la Central de Trabajadores Democráticos de Cuba, por
ello cumple 20 años de prisión. Actualmente en la
cárcel Kilo 5. Y desde allí se dirige mediante carta
a Kofi Annan y a los representantes de los países democráticos
en la ONU que se reunirán próximamente en la Comisión
de Derechos Humanos de Ginebra. Estas son sus palabras:
"Respetable Sr.
Kofi Annan y demás representantes reunidos que integran
y defienden en la Comisión de Derechos Humanos en las Naciones
Unidas los derechos inalienables de los pueblos a la libertad
y la democracia.
Hace más de
tres años, en marzo de 2003, el Gobierno de Cuba, en una
ola represiva ordenó encarcelar a quienes posteriormente
se denominó el grupo de los 75. Así fuimos sancionados
en juicios sumadísimos completamente parcializados y amañados,
nada más parecido a una obra de teatro, a grandes penas
de privació de libertad, sólo por ejercer derechos
y libertades políticas, econóicas, sindicales y
sociales, universalmente reconocidos.
Hoy continuamos presos
en las peores condiciones carcelarias existentes en nuestra sufrida
patria. Muchos de nosotros a cientos de kilómetros de nuestros
hogares, conviviendo en celdas de castigo o en espacios comunes
con la más mala calaña presidiario, sufriendo en
menor o mayor grado problemas de salud, por el sólo hecho
de defener nuestra masa laboral que hoy vive con un mísero
salario en un país netamente dolorizado y por pedir que
nuestro pueblo elija libremente su destino.
El año pasado,
aproximadamente en esta fecha, el canciller de Cuba, Felipe Pérez
Roque, manifestó que mientras el gobierno estuviera al
frente del país no sería respetado ni admitido ningún
referéndum.
Yo me pregunto ¿Tendrá
que seguir siendo infeliz un pueblo que en cuarenta y siete años
ha sorteado miles de cadáveres en el Estrecho de Florida
y que ha pasado y pasa indecibles penurias de todo tipo y que
se encuentra sumido en el terror, siéndole impedido expresarse
con libertad, y que existan notables torturas y deficiente atención
médica, entre otras irregularidades en las cárceles
cubanas?
Es mejor que se quiten
la máscara delante de tantos países democráticos
aquí reunidos y digan que se mantienen en el poder por
la fuerza de un régimen dictatorial donde no existen leyes,
sino barbarie, engaño y difamación.
Recuerden, respetables
señores, que justicia no es odio fecundo, no es tiranía,
no es parcialidad absurda.
Por eso la idea de
las prisioneros de conciencia se basa en el predominio de la razón
por ver a Cuba en prosperidad y libertad amando cada cual al prójimo
como a sí mismo.
La ONU es la única encargada de evitar tanta injusticia
y crueldad en nuestras familias porque son el ejemplo de virtud,
bondad y amor a los eres humanos. Representan la conciencia honrada.
Sólo nos resta
invitarles a supervisar el sistema carcelario de Cuba, deseando
que Dios bendiga a todos los cubanos y a la humanidad."
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