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CARTA DE NELSON MOLINET ESPINO, SINDICALISTA CONDENADO
A 20 AÑOS DE PRISIÓN EN LA OLA REPRESIVA DE MARZO DE 2003,
A KOFI ANNAN.


Nelson Molinet Espino fue condenado a 20 años de prisión por el mero hecho de
defender los derechos de los trabajadores cubanos. Junto a él otros siete sindicalistas fueron acusados y juzgados por tribunales parciales y en rápidos juicios sin garantías procesales, dado que tanto tribunales como fiscales se encuentran bajo el control gubernamental. En Cuba, la Asamblea Nacional del Poder Popular elige al presidente, al vicepresidente y a los demás jueces del Tribunal Supremo Popular, así como al fiscal general de la República y vicefiscales generales. Todos los tribunales dependen de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado. Por otro lado, los abogados son empleados del gobierno y una postura de oposición mantenida frente a los fiscales o de impugnación de las pruebas presentadas por la Seguridad del Estado o por los servicios de inteligencia puede suponer la pérdida de su propio puesto laboral.

Durante el proceso fueron defendidos por abogados funcionarios del gobierno y sin que apenas mediaran entrevistas con los acusados de veinte minutos.

El artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos recoge las normas internacionales para un juicio justo y el derecho a ser juzgado por un tribunal de justicia independiente e imparcial. Cuba no firmó dicho Pacto.

Cuba es un país donde el sindicalismo independiente no existe. Tan sólo una central sindical, la Central de Trabajadores Cubanos: CTC, es legítima. Dicha Central depende del Partido Comunista Cubano, siendo así que el trabajador carece de libertad alguna para defender sus legítimos derechos. La capacidad de elegir entre diversas opciones, de valorar quienes o qué organizaciones defiendan mejor sus intereses, de tomar decisiones, está en Cuba negada. El Código de Trabajo Cubano no contempla la negociación colectiva, prohibiéndose expresamente la libertad sindical. El recurso último de cualquier trabajador de países democráticos y derecho reconocido, la huelga, está también prohibida.

La indefensión de los trabajadores ante cualquier discriminación, abuso o injusticia toma carta de patente. En estas condiciones, mientras la negociación colectiva y el convenio colectivo son inexistentes, el Estado controla de manera absoluta el mercado laboral decidiendo salarios y condiciones de trabajo. Para el trabajador, recurrir ante cualquier problema al único sindicato legal es toparse contra un sólido muro de imposibilidades y negativas. Al contemplarse un único sindicato y depender éste directamente del propio gobierno, los trabajadores cubanos carecen de toda posibilidad de recurso o defensa fuera de los cauces que el sistema impone.

La Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), de la que forman parte los sindicatos españoles UGT y CCOO a pesar de que éstos han dado pocas o ninguna muestras de solidaridad hacia los sindicalistas independientes cubanos, ha denunciado en reiteradas ocasiones -la última en el informe anual sobre la situación de los derechos sindicales en distintas partes del mundo presentado el pasado mes de octubre- las constantes violaciones de los derechos laborales en la isla. Sin embargo, el gobierno cubano tilda a éste organismo de estar al servicio del neoliberalismo y de responder a campañas de descrédito contra Cuba y/o de estar desinformada. Sin embargo, la visita a la isla de delegados internacionales sindicalistas fuera de los cauces gubernamentales está prohibida.

Nelson Molinet junto a otros siete sindicalistas fue detenido en la primavera del 2003 por no acatar la arbitrariedad y el dominio omnipotente de la única central sindical reconocida. Por defender a los trabajadores cubanos, por luchar por la mejora de unas condiciones laborales que coloca a Cuba en paladín de la violación de cualquier tipo de derecho internacionalmente reconocido.

Nelson Molinet es presidente de la Central de Trabajadores Democráticos de Cuba, por ello cumple 20 años de prisión. Actualmente en la cárcel Kilo 5. Y desde allí se dirige mediante carta a Kofi Annan y a los representantes de los países democráticos en la ONU que se reunirán próximamente en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra. Estas son sus palabras:

"Respetable Sr. Kofi Annan y demás representantes reunidos que integran y defienden en la Comisión de Derechos Humanos en las Naciones Unidas los derechos inalienables de los pueblos a la libertad y la democracia.

Hace más de tres años, en marzo de 2003, el Gobierno de Cuba, en una ola represiva ordenó encarcelar a quienes posteriormente se denominó el grupo de los 75. Así fuimos sancionados en juicios sumadísimos completamente parcializados y amañados, nada más parecido a una obra de teatro, a grandes penas de privació de libertad, sólo por ejercer derechos y libertades políticas, econóicas, sindicales y sociales, universalmente reconocidos.

Hoy continuamos presos en las peores condiciones carcelarias existentes en nuestra sufrida patria. Muchos de nosotros a cientos de kilómetros de nuestros hogares, conviviendo en celdas de castigo o en espacios comunes con la más mala calaña presidiario, sufriendo en menor o mayor grado problemas de salud, por el sólo hecho de defener nuestra masa laboral que hoy vive con un mísero salario en un país netamente dolorizado y por pedir que nuestro pueblo elija libremente su destino.

El año pasado, aproximadamente en esta fecha, el canciller de Cuba, Felipe Pérez Roque, manifestó que mientras el gobierno estuviera al frente del país no sería respetado ni admitido ningún referéndum.

Yo me pregunto ¿Tendrá que seguir siendo infeliz un pueblo que en cuarenta y siete años ha sorteado miles de cadáveres en el Estrecho de Florida y que ha pasado y pasa indecibles penurias de todo tipo y que se encuentra sumido en el terror, siéndole impedido expresarse con libertad, y que existan notables torturas y deficiente atención médica, entre otras irregularidades en las cárceles cubanas?

Es mejor que se quiten la máscara delante de tantos países democráticos aquí reunidos y digan que se mantienen en el poder por la fuerza de un régimen dictatorial donde no existen leyes, sino barbarie, engaño y difamación.

Recuerden, respetables señores, que justicia no es odio fecundo, no es tiranía, no es parcialidad absurda.

Por eso la idea de las prisioneros de conciencia se basa en el predominio de la razón por ver a Cuba en prosperidad y libertad amando cada cual al prójimo como a sí mismo.
La ONU es la única encargada de evitar tanta injusticia y crueldad en nuestras familias porque son el ejemplo de virtud, bondad y amor a los eres humanos. Representan la conciencia honrada.

Sólo nos resta invitarles a supervisar el sistema carcelario de Cuba, deseando que Dios bendiga a todos los cubanos y a la humanidad."