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13 de julio de 2007
La Habana -- bitacoracubana
- Después de haber cumplido 17 años de sanción,
en diferentes prisiones del país, cuando fue puesto en
libertad, el pasado mes de mayo del 2007, Jorge Luis García
Pérez Antúnez, no tenía donde
vivir. La casa de su mamá, su última residencia
antes de ir a la cárcel, había desaparecido. Poco
a poco los vecinos de la zona habían ido tomando partes
de ella, dejando solamente un terreno vacío, que además
convirtieron en un platanal y se apropiaron de él.
Numerosas gestiones
hizo Antúnez para recuperar su vivienda, todas inútiles,
en la propia cuadra donde vivía y conservaba su registro
de dirección, reflejado en su carné de identidad,
la presidenta del CDR (Comité de Defensa de la Revolución)
le negó ese derecho.
Decidió ponerse
en huelga de hambre. A los tres días fue citado a la Dirección
Municipal de la Vivienda. La funcionaria que lo atendió
le dijo que en 60 días habrían analizado el expediente
de su caso. Él decidió trasladar la huelga de hambre
a un lugar público, el parque que se encuentra frente al
Poder Popular, en su municipio, Placetas, en la provincia de Villa
Clara. Al llegar la noche el funcionario que cuida el parque les
comunicó que le habían orientado apagar las luces
para tirarles piedras y botellas, pero él se negó
y se fue a dormir para su casa.
Jorge Luis y los que
lo acompañaban decidieron irse del lugar y trasladaron
la protesta, frente al edificio de la Seguridad del Estado municipal.
En la mañana
del domingo, el quinto día de la huelga de hambre, el apoyo
comenzó a incrementarse por parte de los disidentes, entonces
la Seguridad del Estado, en la persona del teniente coronel que
se dice llamar Julio Hernández Águila, se dirigió
a Bertha Antúnez, hermana de Jorge Luis y le comunicó
que le iban a entregar la casa en que vivía la mamá
de Bertha que emigrará en breve a los Estados Unidos y
ya había sido inventariada. (Es práctica del gobierno
cubano quedarse con todos los bienes de las personas que emigran
definitivamente del país).
No obstante, como es
muy difícil creer en la palabra del gobierno, se personaron
en las oficinas de la Seguridad del Estado municipal, para pedir
un documento de constancia, Bertha, Jorge Luis y Martha Beatriz
Roque, que había viajado desde La Habana hacia Placetas
para brindar su apoyo. Primero el teniente coronel Julio, no quería
que Martha participara en las conversaciones, pero finalmente
accedió.
Llegaron a la conclusión
que al día siguiente le entregarían un nuevo carné
de identidad, con la dirección de la casa que le fue asignada
y además la mal llamada libreta de abastecimiento,
que no poseía Antúnez.
Hay que destacar que
la casa en cuestión no es más que una choza de madera
con techo de madera y algunas tejas, con las puertas y ventanas
en mal estado, algunas de ellas hechas con recortes de madera.
Jorge Luis García
Pérez Antúnez tiene en estos momentos
un racimo de nódulos en el pulmón y su estado de
salud es delicado; no obstante tuvo que someterse a la huelga
de hambre para solucionar lo que en cualquier lugar del mundo
desarrollado, es prácticamente desechado como vivienda.
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