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2007-07-29.
Información
La tuberculosis -una
cruda y triste verdad- que ha encontrado su principal caldo de
cultivo entre los pobladores de la prisión Kilo 7.
Camagüey, 25 de
julio del 2007.
Según datos
estadísticos recientes aportados públicamente por
la Dra. Yulia Nela Gutiérrez Beltrán, jefa de servicios
médicos de esta cárcel centro oriental cubana, el
60% de la población penal aquí confinada, es portadora
del bacilo de Koch, una bacteria que ataca el sistema respiratorio.
El pasado mes de junio se efectuó un levantamiento y se
están tomando las medidas preventivas con el tratamiento
sistemático de fármacos, como el isoniasida.
Solicitamos a
aquellos reclusos que empiecen a expectorar flemas con residuos
sanguinolentos soliciten de inmediato la atención de un
médico, para que se pueda diagnosticar el tratamiento que
requiere, de acuerdo al grado de incubación de la enfermedad,
concluyó su exposición la facultativa quien exponía
una charla profiláctica, por las barracas del penal.
Solicitando la palabra
intervino el recluso Jorge Rodríguez Recio, para plantear:
Doctora, su charla está muy bonita, muy preventiva,
el problema está en lograr que los funcionarios te lleven
al médico, y si logras que te lleven, es un milagro que
exista un médico; y si existe el médico es difícil
que te atienda. Aquí en Kilo 7, para que te atienda un
médico hay que picarse las venas.
Argumentó el
recluso Wilber Enderson Ramírez, de 28 años de edad:
Desde el mes de mayo estoy expectorando la sangre, desde
ese mes la doctora de mi barraca, Limbania Mesa Rodríguez,
me orientó un esputo y análisis de sangre y todavía
estoy esperando que me lo hagan.
El pasado lunes
23 de junio me volvió a atender la misma doctora y volvió
a orientar lo mismo. Yo soy uno de los enfermos de tuberculosis,
nadie tiene que diagnosticarlo, yo sé que estoy enfermo,
los dolores en los pulmones, las expectoraciones con sangre, las
fiebres y la pérdida del apetito son síntomas suficientes
para haber ordenado mi aislamiento, sólo que aquí
en Kilo 7, estar enfermo de tuberculosis es algo muy común
y normal.
Intervino el recluso
Raúl Rosales Basán, de 38 años, quien argumentó:
Mire, doctora Yulia Nela, usted sabe que desde principios
de este mes de julio me ingresaron, y me aislaron en el puesto
médico, pues la placa que se me hizo en el mes de junio,
arrojó una lesión en un pulmón, con fiebre,
con desgarramientos con sangre. Desde el día 18 de julio
el teniente coronel Jesús Martínez, jefe de unidad,
ordenó que desalojaran las salas de ingreso y ¿a
dónde fuimos a parar los enfermos? A las barracas. Corriendo
el riesgo de contaminar a unos y agravarnos otros, sin medicamentos,
sin dieta alimentaria. Todos los enfermos de tuberculosis fuimos
evacuados de la enfermería para venir a dormir al piso.
Solo porque se acercaba el 26 de julio y el director de Kilo 7
no quería a nadie ingresado. Sin analizar nuestro delicado
estado de salud y la contaminación a la que exponemos al
colectivo de reclusos. Aquí en Kilo 7 nuestra salud a nadie
le importa, estamos condenados a muerte. Concluyó
el recluso enfermo y desesperado.
La hipocresía,
el cinismo y la demagogia, característicos del sistema
y sus gobernantes en Cuba, se enfrentan cara a cara en la prisión
Kilo 7. Charlas profilácticas ante la inminente verdad
de la propagación de una terrible epidemia como la tuberculosis.
Jorge Alberto Liriano
Linare
Activista del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, afiliado a
la Fundación Andrei Zajarov.
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