Del libro"Todo lo dieron por Cuba"
de Mignon Medrano

DORA DELGADO (JAPON)


Lo que más me impactó al llegar a Guanabacoa fue la cocina. Tenía un charco de fango al frente y una morena terriblemente sucia cocinando. Estuve como tres días sin poder comer. A nunca me han metido miedo las paredes altas ni las rejas ni el dormir en el piso, porque yo he estado alzada en el monte y sé vivir bajo las peores condiciones, pero comer esa mugre y tener que estar hasta un mes sin bañarme era insoportable…

...Lo más triste de Guanabacoa, sin embargo, era el conocer tantos juicios de paredón y ver a aquellas mujeres, que las llevaban al juicio y las traían destrozadas, porque cuando el viento estaba a favor se oían descargas de los fusilamientos en La Cabaña…Y tú no tenían palabras con que consolarlas…

…Se sufrió mucho, pero la verdadera prisión la sufrieron las familias de las presas. Esas fueron las verdaderas presas, que llevaron el verdadero peso de la prisión. Por ejemplo, después que terminaba la visita y yo le explicaba a mi hermana que mis golpes eran porque había habido una fajazón, ya yo me olvidaba de eso, pero ella cogía por esa carretera interminable bajo el sol, para empezar su diaria odisea buscando las poquitas cosas disponibles para su propio sustento, y a la vez, tratar de guardar algo para llevarme a la próxima visita, sin siquiera saber en cuál cárcel o provincia yo iba a estar ni si habría un transporte para llegar a verme…

…En las mismas guaguas que se llevan a las comunes para Guanajay nos traen a nosotras para Guanabacoa el 5 de abril de 1967. Otra vez a limpiar galeras que dejaron sucias, llenas de cucarachas y ratas. Cada galera era para 10 ó 12 mujeres y habían metido cuarentipico en cada una. De nuevo cae en 14 el Día de las Madres. Fue un mes lleno de broncas con la milicia, de golpes, fue un mes terrible. El día 6 vinieron con una lista a la galera 1 y llamaron a Caridad Roque, a mí y a otras. Según llamaban, las demás decían, "Oye, guárdame una cama buena, y si hay mangos cógeme uno", porque pensábamos que íbamos para la granja. Pero cuando ellas notaron que sacaban a cinco de aquí, dos de allá y cuatro de otro lugar, y oyeron los nombres, dijeron, "Esto nos huele a queso…¿que el primer traslado para la granja sea con esta gente?...¡oigan, muchachitas, cualquier cosa que pase, griten!"…

…Efectivamente, al final del largo y oscuro pasillo esperaba por nosotras el propio Ramiro Valdés frente a unos 600 hombres. Yo no podía gritar y alertar porque las galeras estaban abiertas y ellas se hubieran lanzado a una masacre segura. Seguí caminando, detrás de mí venía Pola y al notar mi reacción también disimuló. Eso sirvió para que las otras hicieran lo mismo. Pero cuando las que se quedaron supieron que nos habían llevado para Guanajay con las comunes, empezaron a romper todo lo que estaba a su alcance y a dar un toque de lata que fue famoso en la historia del penal…

…Quisiera agregar al relato de la fuga de Guanabacoa que cuando nos agarraron los verdeolivos y nos arrastraron para la galera, llevaban unas armas largas que parecían unos mosquetes antiguos, de los que nos empezamos a burlar. No sabíamos que eran lanzagases. Los dispararon a quemarropa y con los fogonazos le quemaron la cara a Luisa Pérez…fue tremenda bronca, golpes van y vienen…a todas nos quemaron a fogonazos. Sin darnos atención médica nos tiraron como a puercos para las celdas y varios días después nos separaron en distintos lugares…

…Cuando nos impusieron el Plan de Trabajo Camilo Cienfuegos, que nos dijeron fue presentado a Fidel Castro por Ricardo Bofia para que pusiera a los presos políticos a producir, a mí me pusieron a recoger tomates en un huerto. Aproveché la oportunidad y me rellené el sombrero con tomates, pero todos se me cayeron delante del guardia. Otros días nos comíamos todo a lo que teníamos acceso, tomates, berenjenas…y de paso arrancábamos las matas, destrozábamos todo…el huerto se ripió…